Una señal: unidos y valientes con el don del sufrimiento

Una meditación sobre Filipenses 1:27-30

Solamente comportaos de una manera digna del evangelio de Cristo, de modo que ya sea que vaya a veros, o que permanezca ausente, pueda oír que vosotros estáis firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio, 28 de ninguna manera amedrentados por vuestros adversarios. Lo cual es señal de perdición para ellos, pero de salvación para vosotros, y esto, de Dios. Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en El, sino también sufrir por El, 30 sufriendo el mismo conflicto que visteis en mí, y que ahora oís que está en mí.

Yo dirigí las oraciones matutinas utilizando éstos versículos recientemente en el Retiro de Oración y Planificación del Personal Pastoral (9 y 10 de enero). Mi meta tenía tres objetivos. Primero, quería profundizar nuestro conocimiento como pastores que el sufrimiento en el servicio de Cristo es nuestra vocación - de hecho un don de Dios. Segundo, quería que viéramos que el sufrimiento con unidad y valor en la causa del evangelio es una señal. Tercero, quería inspirarnos a colaborar juntos y trabajar lado a lado con toda nuestra fuerza por la causa de Cristo y el pueblo de Belén en el 2006. Únase a nosotros en nuestra visión.

Primero, el sufrimiento en el servicio a Cristo es un don de Dios y parte de nuestra vocación como pastores. Versículo 29: Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en El, sino también sufrir por El”. Este versículo dice que la fe y el sufrimiento son dones de Dios. Y el énfasis recalca en el don del sufrimiento: “Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en El, sino también sufrir por El.

Esto se les dice a los creyentes. Por lo tanto, también aplica a nosotros como pastores. Parte de nuestra vocación como cristianos es de creer y sufrir en el servicio a Cristo. Aun más en nuestra vocación como líderes'.''''Como dice en 2 Corintios 1:6: “Pero si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación; o si somos consolados, es para vuestro consuelo, que obra al soportar las mismas aflicciones que nosotros también sufrimos." Eso era lo que yo quería que viéramos. El sufrimiento es nuestra vocación, nuestro don de Dios. No es una maldición. Es un don.

Segundo, es una señal cuando toleramos este sufrimiento con unidad y valor. Observen la unidad y valor de los Filipenses en los Versículos 27-28. Ellos "siguen firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio, y sin temor alguno a sus adversarios. Es para ellos (los adversarios) una señal clara de su destrucción, para vosotros, en cambio, es señal de salvación y eso proviene de Dios."

La unidad se enfatiza en las frases "un mismo espíritu" y "unánimes combatiendo juntamente." El valor se enfatiza en la frase " y en nada intimidados." El hecho de que esta unidad y valor se manifiestan frente al sufrimiento se ve primero en las palabras "sus adversarios" y segundo en el hecho de que este versículo es apoyado (ver la palabra "porque") por el versículo siguiente que dice, "Porque a vosotros es concedido... a padecer por su causa". En otras palabras: "Sean unidos y valientes ante sus adversarios porque su fe y sufrimiento son un don de Dios."

Y todo esto es dicho como una "señal". Es decir, que su unidad y valor ante el sufrimiento es una señal de la destrucción de sus adversarios y de vuestra salvación. La verdad y la gloria de Cristo es vista en su sufrimiento unido y valiente en la causa de Cristo. Esta es nuestra gran meta como pastores y como una iglesia: Demostrar la señal de la suprema verdad y valor de Cristo en nuestro mundo. Todos los adversarios al evangelio serán destruidos y todos los que se acogen a esta verdad serán salvados.

Finalmente, exhorté a nuestros pastores a juntarnos hombro con hombro y luchar unánimes. En la pizarra escribí esta frase, sunathlountes te pistei tou euangeliou. En la primera palabra griega se observa la palabra "atleta". El prefijo "sun" quiere decir "juntos". Se traduce como "luchar juntos". Así que exhorté a que apliquemos fuerza atlética y determinación, hombro con hombro, unánimes, en 2006. Esto hará tolerable nuestro sufrimiento y lo hará bello y provechoso. Y se convertirá en una señal.

Oren por nosotros. Amamos nuestra labor. Comprometemos lo mejor de nosotros por vuestro bien y la gloria de Cristo.

A nombre de todo el personal pastoral,

Pastor John

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