Hermanos, salven a los santos

Solía decir que mi meta como un pastor-educador era la salvación de los pecadores y el engrandecimiento del cuerpo de Cristo - ganar lo perdido y construir para los santos. Pero había una suposición errónea detrás de esta meta. La suposición era que mi único papel en la salvación de la gente era predicar el evangelio a los perdidos y orar por ellos. Entonces, después de ser convertidos e integrados a la iglesia, mi participación en su salvación había terminado, y yo fui simplemente un agente de Dios en su grado relativo de formación o santificación.

Mi error fue pensar que solamente la salvación de los perdidos dependía de mi predica , no la salvación de la iglesia.

Por un tiempo, por lo tanto, me pareció extraño que el Pastor puritano predicara para su rebaño como si sus vidas eternas dependieran de ello. ¿Por que Richard Sibbes (d. 1635), quien fue conocido como "el gotero dulce," conminó seriamente con los santos a "conservar la gracia en el ejercicio"? Su respuesta: porque "no son los hábitos soñolientos, sino la gracia en el ejercicio de la gracia lo que nos preserva."

Los Puritanos creyeron que sin la perseverancia en la obediencia de la fe, el resultado sería la destrucción eterna, no una menor santificación. Por lo tanto, ya que la predica y el ministerio pastoral son grandes medios para la perseverancia de los santos, el objetivo de un pastor no es simplemente elaborar sobre los santos, sino salvar a los santos. Lo que está en juego el Domingo por la mañana no es simplemente el engrandecimiento de la iglesia sino su salvación. No es difícil ver porque los puritanos fueron tan serios.

Pero no fue Sibbes, Baxter, Boston, Edwards y Spurgeon quienes causaron que cambiara mi objetivo. Le escribió a Timoteo, "Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan" (1 Tim. 4:16). Los "oyentes" que Pablo tiene en mente no es la gente fuera de la iglesia (como lo muestra el versículo 12). Nuestra salvación y la salvación de aquellos que nos escuchan semana tras semana depende en gran medida de nuestra fervorosa atención a la santidad personal y la buena enseñanza. Más está en juego en nuestro trabajo que el mayor o menor progreso de la santificación. La salvación de los elegidos está en la línea.

En 2 de Timoteo 2:9-10 Pablo relata su sufrimiento para el evangelio y dice, "Soporté todo por el amor a los elegidos, que ellos también obtendrán la salvación la cual en Cristo Jesús va con gloria eterna." Cuando Pablo dice que el sufre por la salvación de los elegidos, no se refiere simplemente a personas quienes aún no se han convertido. Esto declara en Colosenses 1:24: "Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por su cuerpo, que es la iglesia." No solo eso, dice en el contexto inmediato (2 Tim. 2:12): "Si perseveramos, también reinaremos con El; si le negamos, El también nos negará." La salvación de los elegidos depende en que no nieguen a Cristo y el mantenerse en la fe y la obediencia.

Ya que el trabajo pastoral de Pablo es un medio para ayudar a los elegidos a resistir, por lo tanto el ve todo su trabajo como un instrumento de la salvación de ellos. ¿Hay alguna duda de que Pablo gimió bajo "la presión diaria" de su ansiedad por todas las iglesias" (2 Cor. 11:28)?

En ese hermoso pasaje de 2 Corintios donde Pablo enseña que Dios nos conforta para que nosotros podamos confortar a otros, el va más allá del confort y dice, "Si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación" (2 Cor. 1:6). Nuevamente, es para la salvación de los miembros de la iglesia para lo cual Pablo sufre y trabaja.

Un ejemplo de como el trabajo pastoral de Pablo conduce a la salvación de los elegidos se encuentra en 2 Corintios 7. Los creyentes Corintios habían caído en pecado. Pablo les escribió una carta que los apeno profundamente. Pero Pablo se regocijo porque su pena produjo arrepentimiento: "Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar" (v. 10).

¿Que fue entonces el objetivo de Pablo en esta dura carta pastoral? Fue el arrepentimiento que conduce a la salvación. Las amonestaciones de Pablo habían causado que los creyentes titubeantes recobraran la sobriedad y que ocupar "en vuestra salvación con temor y temblor" (Phil. 2:12). El había rescatado a un pecador perdido del error de sus maneras y así "salvo su alma" (James 5:19-20). La vida eterna de los elegidos depende de la efectividad de las labores pastorales. ¡Oh, cuan comprometidos deberíamos estar en atendernos a nosotros mismos y a la buena doctrina!

Es la tarea de un pastor trabajar para que ninguno de sus hermanos y hermanas sea destruido. El corazón pastoral de Pablo pareció estar a punto de romperse cuando vio la falta de amor en la iglesia de Roma (Rom. 14:15). Los fuertes exhibían su libertad de comer platillos los cuales para los débiles habrían sido pecado (v. 14). Es sorprendente lo que Pablo vio ocurrir aquí: "No destruyas con tu comida a aquel por quien Cristo murió" (v. 15)! No, por el amor a la comida, destruyas el trabajo de Dios" (v. 20)!

La misma amonestación fue hecha a los creyentes Corintios quienes tendían a exhibir su indiferencia a la carne ofrecida a los ídolos. "Tengan cuidado," les dijo Pablo, "no sea que su libertad se convierta de alguna manera en un escollo para el débil. . . . Y de esta manera para tu conocimiento este hombre débil es destruido, el hermano por quien Cristo murió" (1 Cor. 8:9-11).

No hay manera de debilitar esta palabra "destruir" (apollumi). Su opuesto es salvación y nada menos, como se aclara en 1 de Corintios 1:18 y 2 de Corintios 2:15. Si un hermano es destruido, está perdido. La referencia es a la destrucción después de la muerte, por que Pablo usa la misma palabra cuando dice, "Si Cristo no se hubiera levantado. . .entonces aquellos que se habían dormido [muerto] en Cristo han perecido [sido destruidos - en el infierno]" (1 Cor. 15:17-18).

Lo que está en juego en las amonestaciones pastorales y en la predica no es simplemente el avance de la iglesia en la salvación si no su salvación. Pero que gran error sería si llegáramos a la conclusión: "Prediquemos entonces, solamente mensajes los cuales muestren el plan simple hacia la salvación semana tras semana." De la manera más enfática este no es el modo de guiar al rebaño del cual "el Espíritu Santo los hizo guardianes" (Hechos 20:28).

Cuando Pedro dijo, "Desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación" (1 Pedro 2:2), el no quiso decir por "leche" lo que Hebreos 5:12 plantea en contraste con la carne. Todo lo que quiso decir fue tener hambre de la gracia de la Palabra de Dios (1:25) tanto como un bebé tiene hambre de leche. Solamente alimentándote de la Palabra puedes crecer, y solamente creciendo puedes obtener la salvación final. Una dieta estable de "mensajes del evangelio" los cuales no ayudan a los santos a crecer en su infancia no solo disfraza su carácter sino que también daña su salvación.

Debemos recordar esto: no hay permanencia inmóvil en la vida Cristiana. O avanzamos hacia la salvación o nos precipitamos a la destrucción. Si no orientamos a nuestra gente hacia las inacabables riquezas de Cristo, descubriendo para ellos "el consejo total de Dios" (Hechos 20:27), entonces los conducimos hacia las rocas donde podrán hacer pedazos su fe (1 Tim. 1:19).

Esto es lo que enseña Hebreos 2:1-4. Hay dos posibilidades: escuchar la Palabra del Señor (vs. 1, 3) o alejarse de ella. No hay el sentarse inmóvil en el rio de la indiferencia. Su corriente corre hacia las cascadas. Por lo tanto, el verso 3 pregunta, "¿Como podemos escapar [la retribución justa de Dios] si ignoramos tan grande salvación?" Ignorar nuestra gran salvación significa no escuchar a lo que ha sido revelado por el Hijo (1:2), no poner nuestra atención en Jesús (3:1; 12:2). El resultado será alejarnos de la Palabra y por lo tanto alejarnos de nuestra salvación. "Tengan cuidado, hermanos, no sea que haya en cualquiera de ustedes un corazón incrédulo y malvado, llevándote a alejarte del Dios viviente" (3:12). "Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra seguridad" (3:14). El hijo "se convirtió en la fuente de salvación eterna para todos aquellos [que Le obedecen - tiempo presente, acción continua]" (5:9).

Por lo tanto la manera de salvarte a ti mismo y a tus oyentes (1 Tim. 4:16) no es detener el crecimiento de tu gente con una dieta sin carne de "mensajes de salvación." Esto ha enviado a los "Hebreos" directo atrás hacia su destrucción (5:11-14). La manera de salvar a los Santos es alimentarles todas las Escrituras, ya que son la Escrituras "las cuales son capaces de instruirte para la salvación" (2 Tim. 3:15).

Una última palabra acerca de la seguridad eterna. Es un proyecto comunitario. Y es por esto que el ministerio pastoral es tan definitivamente serio, y porque nuestra predica no debe ser cosa de juego sino seria. Predicamos para que los santos perseveren en la fe hacia la gloria. No predicamos solamente para su crecimiento, sino porque de no crecer perecerán. Si eres un Calvinista (como yo) te apoyas en la palabra soberana de Cristo: "Mis ovejas oyen mi voz, y las conozco, y me siguen; y les doy vida eterna, y nunca perecerán" (Juan 10:27-28).

Los elegidos amaran la Palabra de Dios, los elegidos crecerán, los elegidos se arrepentirán, y los elegidos serán con la mayor seguridad salvados (Rom. 8:29-30). Pero no serán salvados apartados de tus enseñanzas. Dios ha ordenado que habrá pastores-maestros no solo con el propósito de edificación sino también con el propósito de la salvación. Oh, que nuestra predica tenga el sabor de la eternidad. Porque la eternidad está en juego cada semana.

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