De la Vergüenza mal Situada al Fuego por las Misiones

Para los que tienen ojos para ver, todos mis sermones intentan impulsar las misiones. Tomemos por ejemplo la semana pasada. La vergüenza mal situada es una montaña que se interpone en el camino de las misiones. Jesús quiere que la echemos al mar. "Si tenéis fe...será hecho" (Mateo 21:21 y siguientes).

La escarpada montaña de la vergüenza se convierte en una autopista para el gozo misionero cuando la hacemos volar por los aires con las bombas de las promesas Bíblicas. ¿Cuántos megatones de potencia no habrá en esas promesas que hacen volar la vergüenza?

No temas, pues no serás avergonzada; ni te sientas humillada, pues no serás agraviada; sino que te olvidarás de la verguenza de tu juventud, y del oprobio de tu viudez no te acordarás más. Porque tu esposo es tu Hacedor, el SEÑOR de los ejércitos es su nombre (Isaías 54:4-5).

El Señor DIOS me ayuda, por eso no soy humillado, por eso como pedernal he puesto mi rostro, y sé que no seré avergonzado. Cercano está él que me justifica; ¿quién contenderá conmigo? Comparezcamos juntos (Isaías 50:7-8).

Porque no me averguenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación(Romanos 1:16).

Por lo cual también sufro (como misionero) estas cosas, pero no me averguenzo; porque yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día (2 Timoteo 1:12).

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros... si alguno sufre como cristiano, que no se averguence, sino que como tal glorifique a Dios. (1 Pedro 4:14, 16).

Dios quiere volar la montaña de la vergüenza fuera del camino y convertirlo en una autopista para el celo misionero. "Todo monte y collado rebajado...y toda carne verá la salvación de Dios" (Lucas 3:5).

La vergüenza intenta anular el compromiso con las misiones de dos formas. Puedes sentir que no eres lo bastante bueno para las misiones, o sentir que las misiones no son lo bastante buenas para tí. La vergüenza por tu pecado puede mantenerte apartado, y la vergüenza por Dios asustarte. Puedes sentirte aplastado bajo la vergüenza del pecado, o puedes sentirte cómodo avergonzándote de la cruz. En cualquiera de los dos casos la vergüenza gana y tu pierdes.

Pero esta no es la voluntad de Cristo para ti. "Tus pecados han sido perdonados. Tu fe te ha salvado, vete (¡hacia las misiones!) en paz" (Lucas 7:48, 50). Y no temas la vergüenza del mundo. La honra de Dios hace toda la diferencia. "si alguno me sirve, el Padre lo honrará" (Juan 12:26). Así que vayamos

desde la vergüenza mal situada al fuego por las misiones,

El Pastor John

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