¿Qué significa bendecir a Dios?

Mi teoría es que cuando en la Escritura Dios “bendice” a los hombres estos son ayudados y fortalecidos y hechos mejores de lo que eran antes, pero cuando los hombres “bendicen” a Dios él no es ayudado o fortalecido o hecho mejor. Más bien (con C.A. Keller en THAT, I, 361) el hecho de que el hombre bendiga a Dios es una “expresión de Gratitud en alabanza” (ein lobendes Danksagen), cuando el Antiguo Testamento habla de bendecir a Dios no “designa un proceso que busca el aumento de la fuerza de Dios” (THAT, I, 361). Es una “exclamación de gratitud y admiración” (THAT, I, 357).

Esto no es, en absoluto, un extraño fenómeno semántico. Si Dios es el “bendecidor” primario e inagotable, entonces debe estar sobre todos los demás en un estado de “bendecido” -la plenitud y fuente de toda “bendición.” Si es así, entonces la explosión de alabanza más natural sería “¡Eres bendito!” El que este reconocimiento y la gozosa exclamación del estado de bendición de Dios se describa como “bendecir a Dios” no es inusual. Otras analogías, aunque no exactas, serían expresiones como: “magnifico al Señor” o “exaltemos su nombre.” Ambas expresiones reconocen apropiadamente y dan una expresión gozosa a la magnificencia de Dios y su estado exaltado. No quieren significar que hagamos a Dios más grande o más alto. Así pues bendecir a Dios significa reconocer su gran riqueza, fuerza y graciosa recompensa y expresar nuestra gratitud y deleite en verla y experimentarla.

Apoyo bíblico

Aquí tenemos algunos textos que me han llevado a estas conclusiones:

Deuteronomio 8:10 (LBLA) Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás al SEÑOR tu Dios por la buena tierra que El te ha dado.

Aquí “bendecirás” es virtualmente idéntico a “darás las gracias” o “reconocerás con gratitud al dador de bendición.”

Salmos 100:4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre.

Salmos 145:10 SEÑOR, tus obras todas te darán gracias, y tus santos te bendecirán.

Salmos 103:2 Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios.

Salmos 96:2-3 Cantad al SEÑOR, bendecid su nombre; proclamad de día en día las buenas nuevas de su salvación. Contad su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.

Aquí probablemente bendecid significa: anunciad con gozo todas estas cosas buenas acerca de Dios.

Salmos 104:1 Bendice, alma mía, al SEÑOR. SEÑOR, Dios mío, cuán grande eres; te has vestido de esplendor y de majestad.

Este salmo comienza y termina con “Bendice, alma mía, al Señor” Probablemente esto significa que el salmo expresa la bendición. Por tanto bendecir a Dios significa decir cosas desde el corazón como “¡Dios, eres muy grande!”

1 Crónicas 29:10 Y bendijo David al SEÑOR en presencia de toda la asamblea. Y David dijo: “Bendito eres, oh SEÑOR, Dios de Israel, nuestro padre por los siglos de los siglos.”

Este es un claro ejemplo de lo que uno hace cuando bendice al Señor: ¡Él lo llama bendito! Lo mismo se ve al comparar Gen. 24:27 y 48

Salmos 34:1 Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo; continuamente estará su alabanza en mi boca.

Salmos 145:1-2,21 Te exaltaré mi Dios, oh Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Todos los días te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Mi boca proclamará la alabanza del SEÑOR; y toda carne bendecirá su santo nombre eternamente y para siempre.

Salmos 113:1,2 ¡Aleluya! Alabad, siervos del SEÑOR, alabad el nombre del SEÑOR. Bendito sea el nombre del SEÑOR desde ahora y para siempre.

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