A veces el Señor se lleva a sus seres queridos

A veces el Señor se lleva a sus seres queridos

Algunas personas son, por naturaleza, duras, reticentes, no sentimentales. Otras son tiernas, cálidas, dulces al hablar, sensibles emocionalmente. Algunas, sorprendentemente, son una mezcla. En general, lo que hace que cada una de estas personas se sienta amada es diferente.

Ser evaluado por estas personas tan diferentes puede resultar desalentador. Sus reacciones a un sermón, o comentario durante una conversación, pueden ser totalmente opuestas, uno transmitiendo un firme amor y el otro, con mucha dureza.

¿Qué deberíamos hacer? Creo que deberíamos dedicar nuestras vidas a sumergirnos de las Escrituras de modo que lleguemos a ser esa clase de personas que se sienten amados por lo que la Biblia describe como cariñoso.

Me parece que la mayoría de nosotros experimentamos mayor dureza sintiéndonos amados con dura disciplina que cuando lo experimentamos con ternura y afirmación. Por tanto, para salvaguardarme de atribuir motivos sin amor a Dios o a las personas, tengo especialmente en cuenta esos textos bíblicos donde situaciones duras expresan amor.

Por ejemplo, Pablo hace una declaración sorprendente de que el Señor nos juzga por lo que no seremos condenados. Es increíble porque incluye la muerte para nosotros. Podría emplear palabras más duras (matarnos) o mas suaves (quitarnos la vida). Esto es lo que dice de los cristianos nacidos de nuevo que estaban deshonrando la Cena del Señor:

Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí. 30 Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros, y muchos duermen.31 Pero si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. 32 Pero cuando somos juzgados por el Señor , somos disciplinados para que no seamos condenados por el mundo. (1ª Corintios 11:29-32)

Así que algunos han muerto por causa de los abusos en la Cena del Señor. A esto se le llama "disciplina". "Somos disciplinados para que no seamos condenados". Se llama "ser juzgados por el Señor". "Cuando somos juuzgados por el Señor..."

¿Y por qué es esto un acto de amor de Dios? Porque el objetivo del Señor es darse a sí mismo es para que "no sean condenados con el mundo".

Piensa en las implicaciones que tiene esto. Una parece ser que Dios prevé la trayectoria natural de la vida de una persona dirigida hacia un patrón pecaminoso incompatible con la regeneración. Los aparta antes de que lleguen ahí, y por tanto les asegura la salvación eterna.

Dos cosas parecen extrañas (¡como tanta veces en los caminos de Dios!):

1) Desde el momento en que Dios inclina su corazón (Proverbios 21:1-2; 2ª Tesalonicenses 3:5), ¿por qué no proteger a su gente del pecado futuro poniendo el temor de Dios en sus corazones, de forma que no se aparten de él? (Jeremías 32:40)? ¿Por qué matarlos para protegerlos?

Respuesta: Él no nos lo dice. Una posibilidad es que Dios intente mostrarnos la seriedad de nuestra desobediencia hacia Él. Una forma de hacernos ver nuestra necesidad de la Salvación del pecado es que Dios debe obrar en nosotros, cosa agradable para Él (Hebreos 13:21). Otra forma, quizá más impactante, es la disciplina fundamental de la muerte. Dios tiene muchas más formas de hacérnoslo ver de lo que imaginamos (Romanos 11:33).

2) Si aquéllos que han nacido de nuevo para la eternal seguridad (1ªJuan 2:19; Filipenses 1:6) son asesinados para protegerlos de la condenación con el mundo, ¿significa esto que los elegidos pueden en realidad perder su salvación?

Respuesta: No. Pero sí confirma la existencia de patrones pecaminosos incompatibles con la salvación. Y Dios nos tomará nuestras vidas antes de dejarnos sucumbir a esas pasiones.

Por tanto, interioricemos en la mente estos pasaje de las Escrituras para convertirnos en la clase de personas que se sentirán queridos cuando nuestras vidas (o las vidas de nuestros seres apreciados) sea llevada por un sabio y amante Salvador.

John Piper (@JohnPiper) is founder and teacher of desiringGod.org and chancellor of Bethlehem College & Seminary. For 33 years, he served as pastor of Bethlehem Baptist Church, Minneapolis, Minnesota. He is author of more than 50 books.