Gloriarse sólo en la cruz

Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo.

Tú no necesitas saber muchas cosas de la vida para hacer una diferencia duradera en el mundo. Pero sí tienes que saber las pocas grandes cosas que importan, y entonces estar dispuesto a vivir y morir por ellas. Las personas que hacen una diferencia duradera en el mundo no son las personas que han dominado muchas cosas, sino las que han sido dominadas por algunas cosas grandes. Si quieres que tu vida cuente, si quieres que las ondas producidas por las piedras que tiras al agua se conviertan en olas que alcancen el fin del mundo, y permanecer por siglos y traspasar a la eternidad, tú no necesitas tener un coeficiente intelectual alto; no tienes que ser apuesto o tener riquezas, no necesitas venir de buena familia o de un buen colegio. Tú tienes que saber algunas grandes cosas majestuosas, invariables, obvias, simples, gloriosas y estar incendiado por ellas.

Pero yo sé que no todos en este grupo quieren que sus vidas hagan una diferencia. Hay cientos de ustedes que no les importa hacer una diferencia duradera por una causa noble, solamente quieren gustarle a la gente. Si tan solo le gustaras a la gente, estarías satisfecho. O si pudieras tener un buen trabajo, una buena esposa, u n par de hijos buenos, un buen carro, fines de semana largos, algunos buenos amigos, un buen plan de jubilación, una muerte fácil y rápida y sin infierno – si pudieras tener eso (menos Dios) - estarías satisfecho. ESO es una tragedia en proceso.

Hace tres semanas recibimos la noticia en nuestra iglesia de que Ruby Eliason y Laura Edwards habían muerto en Camerún. Ruby tenía más de 80 años. Soltera toda su vida, dedicada sólo a una gran causa: Hacer que Jesucristo fuera conocido entre quienes no han escuchado la palabra, entre los pobres, y los enfermos. Laura era viuda, doctora en medicina, ya casi en los 80, sirviendo al lado de Ruby en Camerún. Los frenos fallaron, el carro se fue a un precipicio, y ellas murieron instantáneamente. Y yo le pregunto a mi gente: ¿eso fue una tragedia? Dos vidas, guiadas por una gran visión, dedicadas al servicio de los pobres para la gloria de Jesucristo–dos décadas después de que casi todos sus contemporáneos americanos se han jubilado a malgastar sus vidas en bagatelas en Florida o en Nuevo México. No. Eso no es una tragedia. Eso es gloria.

Yo te voy a decir lo que sí es una tragedia. Voy a leer del libro de Reader’s Digest (Febrero. 2000, p. 98) lo que es una tragedia: “Bob y Penny... hace cinco años, a una edad temprana, se jubilaron de sus trabajos en el Noreste cuando él tenía 59 y ella tenía 51 años. Ahora ellos viven en Punta Gorda, Florida, donde hacen cruceros en su barco pesquero de 30 pies, juegan softbol y coleccionan conchas.” El sueño americano: llegar al final de la vida – tu única vida – y dejar que el último trabajo importante antes de rendirle cuentas a Dios sea “Yo coleccione conchas, mira mis conchas.” ESO es una tragedia. Y en la actualidad, la gente esta gastando billones de dólares para persuadirte de que abraces ese trágico sueño. Y yo solamente tengo 40 minutos para suplicarte: no lo hagas.

No desperdicies tu vida. Es tan corta y tan preciosa. Yo crecí en un hogar donde mi padre pasó su vida evangelizando para llevar el Evangelio de Jesús a los perdidos. Él tenía una visión que lo consumía: Predicar el evangelio. Durante mi niñez había una placa en nuestra cocina. Ahora está en la sala. La he mirado casi todos los días de mi vida por aproximadamente 48 años. Dice, “Sólo una vida, que pronto será pasado. Solamente lo que se hace por Cristo durará.”

Estoy aquí en One Day en un sentido como un padre. Tengo 54 años. Tengo 4 hijos y una hija: Karsten tiene 27, Benjamin tiene 24, Abraham tiene 20, Barnabas tiene 17. Talitha tiene 4. Pocas cosas, si es que alguna, me llenan de anhelo en estos meses y años más que el anhelo de que mis hijos adultos no malgasten sus vidas en éxitos fatales.

Por eso me preocupo por ustedes como hijos e hijas y les ruego como un padre – tal vez como el padre que no tuvieron. O el padre que nunca tuvo la visión que yo tengo para ustedes, y que Dios tiene para ustedes. O el padre que SI tiene una visión para ustedes, pero todo es acerca del dinero y estatus social. Yo me preocupo por ustedes como hijos e hijas y les ruego: Deseen que sus vidas cuenten para algo grande y para la eternidad. Deseen esto. No se deslicen a través de la vida sin ninguna pasión.

Una de las razones por las cuales yo he amado la visión de Passion 98, Passion 99 y de One Day es que la Declaración 268 expresa claramente de lo que se trata mi vida. La Declaración se basa en Isaías 26:8 – “Ciertamente, siguiendo la senda de tus juicios, oh SEÑOR, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el anhelo del alma.” Aquí no hay sólo un cuerpo, sino un alma. Aquí no hay sólo un alma, sino un alma con una pasión y un deseo. Aquí no hay sólo un deseo por que la gente nos quiera, o por softbol o conchas, sino un deseo por algo definitivamente grande, e infinitamente hermoso, valioso y satisfactorio - El nombre y la gloria de Dios - “Tu nombre y tu memoria son el anhelo de nuestras almas."

Esto es por lo que vivo para conocer y anhelo experimentar. La declaración de mi misión y la Iglesia que sirvo: “Existimos – Yo existo – para difundir la pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas para el gozo de todas las personas.”

Tú no tienes que decirlo como yo lo digo. No tienes que decirlo como Louie Giglio lo dice (o como Beth Moore lo dice o como Voddie Baucham lo dice).

Pero cualquier cosa que hagas, encuentra tu pasión y encuentra tu forma de decirlo y vivir y morir por ello. Y harás una diferencia que dura. Serás como el apóstol Pablo. Nadie tuvo una visión más clara para su vida que Pablo. El podía decirla de muchas maneras.

Hechos 20:24: “Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios.”

Una cosa importó: Terminar mi curso, correr mi carrera.

Filipenses 3:7-8: "Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo."

¿Cómo puedo ayudarte? ¿Cómo puedo ser de uso para Dios en este momento en One Day para despertar en ti una pasión por una gran realidad que va a liberarte y a hacerte libre de pequeños sueños y que va a enviarte al final de la tierra?

La respuesta que pienso que Dios me dio fue: llévalos a un verso de la Escritura que esté lo más cerca posible del centro y muéstrales por qué Pablo dice lo que dice.

El verso es Gálatas 6:14: "Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo."

O para decirlo positivamente: Solamente gloríate en la cruz de Jesucristo. Es una idea sóla. Una meta única. Una sóla pasión. Solo gloríate en la cruz. La palabra puede ser traducida “exáltate en”o “regocíjate en.” Solamente exúltate en la cruz de Cristo. Sólo regocíjate en la cruz de Cristo. Pablo dice que dejes que ésta sea tu única pasión, tu única gloria, gozo y exaltación. En este gran momento llamado UN DÍA [ONE DAY] deja que la ÚNICA COSA que tú amas, la única cosa que tú abrigas, la única cosa en que tú te exultas sea la cruz de Cristo.

Esto es chocante por dos razones:

  1. Es como decir: Solamente gloríate en la silla eléctrica. Solamente gloríate en la cámara de gas. Solamente regocíjate con la inyección letal. Permite que tu gozo y tu regocijo sea la cuerda que lincha. "Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo." No ha habido una manera de ejecución más cruel y agonizante que ser clavado a una cruz. Fue horrible. Tú no hubieras sido capaz de presenciarlo – no sin gritar o jalarte los cabellos y rasgar tu ropa. Que esta sea la pasión de tu vida.

  2. Esa es una cosa chocante acerca de las palabras de Pablo. La otra es que él dice que esta debe ser la única gloria de tu vida. El único gozo, la única exaltación. "Jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo."

¿Que quiere decir con esto? ¿De verdad? ¿Ninguna otra gloria? ¿Ninguna otra exaltación? ¿Ningún otro gozo excepto la cruz de Jesús – la muerte de Jesús?

¿Y qué de cuando el mismo Pablo usa la misma palabra "gloriarse" o "gozo" para otras cosas? Por ejemplo:

Romanos 5:2: "Por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios."

Romanos 5:3: "Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia, prueba, y esperanza."

2 Corintios 12:9, "Muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades."

1 Tesalonicenses 2:19: "Porque ¿quién es nuestra esperanza o gozo o corona de gloria? ¿No lo sois vosotros?"

Entonces si Pablo puede gloriarse y gozarse en todas estas cosas, ¿qué quiere decir Pablo con sus palabras - "jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo"?

¿Qué es lo que significa? ¿Son palabras con doble sentido? ¿Tú te exaltas en una cosa, pero simplemente dices que te exaltas en otra? No. Hay una razón muy profunda en estas palabras – que toda exultación, todo júbilo, toda gloria en cualquier cosa debería ser un regocijo en la cruz de Jesucristo.

Él quiere decir que, para el Cristiano, cualquier otra gloria también debería ser en la cruz. Si tú te exultas en la esperanza de la gloria, deberías exaltarte en la cruz de Cristo. Si te exaltas en la tribulación porque la tribulación trae esperanza, deberías estar exultándote en la cruz de Cristo. Si te exaltas en la debilidad, o en la gente de Dios, deberías exaltarte en la cruz de Cristo.

¿Y por qué es este el caso? Por la siguiente razón: para pecadores redimidos, cada cosa buena – en realidad cada cosa mala que Dios convierte en algo bueno - llegó a nosotros a través de la cruz de Cristo. Aparte de la muerte de Cristo, los pecadores no reciben otra cosa que juicio. Aparte de la cruz de Cristo, solamente hay condenación. Por lo tanto, todo lo que disfrutas en Cristo - como cristiano, como una persona que confía en Cristo - se debe a la muerte de Cristo. Y todo tu regocijo en todas las cosas debería, entonces, ser un regocijo en la cruz donde todas tus bendiciones fueron compradas por el precio de la muerte del Hijo de Dios, Jesucristo.

Una de las razones por las cuales no estamos tan enfocados en Jesucristo y tan saturados en la cruz como deberíamos es que no nos hemos dado cuenta de que todo – todo lo bueno y todo lo malo que Dios convierte para el bien de sus hijos redimidos, fue comprado para nosotros por la muerte de Cristo. Nosotros pensamos simplemente que tenemos la vida, el aliento, la salud, los amigos, y todo como un derecho dado. Pero la verdad es que no los tenemos por derecho.

Somos doblemente inmerecedores de eso.

  1. Somos criaturas y nuestro Creador no tenia la obligación de darnos nada – ni vida, ni salud, ni nada. Él da, Él toma y no comete ninguna injusticia.

  2. Y aparte de ser criaturas sin ningún derecho de exigirle nada a nuestro Creador, somos pecadores. No alcanzamos su gloria. Lo hemos ignorado y desobedecido y hemos fallado en amarle y confiar en Él. La ira de su justicia está encendida contra nosotros. Todo lo que merecemos de Él es juicio. Por lo tanto cada vez que respiramos, cada vez que nuestro corazón palpita, cada día que el sol sale, cada momento en el que vemos con nuestros ojos y escuchamos con nuestros oídos, o hablamos con nuestra boca o caminamos con nuestras piernas, es gratis y es un regalo inmerecido para pecadores que solamente merecen juicio.

¿Y quién nos compró estos regalos? Jesucristo. ¿Y cómo los compró? Con su sangre.

Cada bendición en esta vida esta diseñada para engrandecer la cruz de Cristo, o para decirlo de otra manera, cada cosa buena en la vida, esta diseñada para engrandecer a Cristo, y éste crucificado. Por ejemplo, dañamos totalmente nuestra Dodge Spirit 1991 la semana pasada, pero nadie salió herido. Y en esa seguridad yo me regocijo. Pero ¿por qué nadie salió herido? Ese fue un regalo para mí y mi familia que ni siquiera merecemos. Somos pecadores y por naturaleza hijos de ira, aparte de Cristo. Entonces, ¿cómo es que tenemos ese regalo de Dios? Respuesta: Cristo murió por nuestros pecados en la cruz y nos liberó de la ira de Dios, y aseguró para nosotros, a pesar de que no lo merecemos, la gracia omnipotente de Dios que hace que todas las cosas cooperen para bien. Entonces cuando yo me exalto en esa seguridad, yo me exalto en la cruz de Cristo.

Y la compañía de seguros nos pagó US$2.800 por el carro y Noel tomó ese dinero y se fue a Iowa y compró otro vehículo. Un Chevy Lumina modelo 1992 y lo trajo de regreso a casa en medio de la nieve. Y ahora tenemos carro otra vez. Y yo me exalto en la gracia sorprendente de toda esta abundancia. Tan simple como eso. Tú destruyes un vehículo. Sales ileso. El seguro paga. Consigues otro vehículo. Y la vida sigue como si nada hubiera pasado. Y yo inclino mi cabeza y me gozo en agradecimiento por la incalculable misericordia que hay inclusive en estás pequeñas cosas materiales. ¿De dónde viene tanta misericordia? Si eres un pecador redimido, un creyente en Jesucristo, esto viene de la cruz. Aparte de la cruz, solamente hay juicio – paciencia y misericordia por un tiempo, pero después, si es rechazada, toda esa misericordia solamente sirve para intensificar el juicio. Por lo tanto, cada regalo es un regalo comprado con sangre. Y toda gloria - toda exaltación - es gloriarse en la cruz.

¡Ay de mí si me exalto en cualquier bendición a menos que mi exaltación sea una exaltación en la cruz de Cristo!

Otra forma de expresar esto es que el diseño de la cruz es la Gloria de Cristo. Lo que busca Dios en la cruz es que se le rinda honor a Cristo. Cuando Pablo dice en Gálatas 6:14, “Jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo," él está diciendo que el deseo de Dios es que siempre se engrandezca la cruz, que Cristo crucificado siempre sea nuestra gloria, regocijo y felicidad; que Cristo reciba gloria, agradecimiento y honor por cada cosa buena que ocurre en nuestras vidas - y todas las cosas malas que Dios convierte en algo bueno.

Pero ahora, tengo una pregunta: Si ese es el objetivo de Dios en la muerte de Cristo, a saber, que "Cristo crucificado" sea honrado y glorificado por todas las cosas, entonces ¿cómo va a obtener Cristo toda la gloria que merece? La respuesta es que a niños y a jóvenes y a adultos hay que enseñarles que las cosas son así. O, en otras palabras: la fuente de exaltación en la cruz de Cristo es la educación acerca de la cruz de Cristo.

Ese es mi trabajo: obtener la gloria para Jesús a través de enseñarte estas cosas. Y entonces tu trabajo es obtener más gloria para Jesús a través de aplicarlas y enseñarlas a más personas. La educación acerca de Jesús es para la exaltación en Jesús. Y si queremos que no haya más exultación sino en la cruz, entonces debemos buscar educación acerca de la cruz - y bajo la cruz.

O tal vez deberíamos decir, "en la cruz." Educación en la cruz llevará a la exaltación de la cruz. ¿Que quiero decir con esto?

Mira el resto del versículo 14: “Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo.” El gloriarse en la cruz ocurre cuando tú estás en la cruz. ¿No es eso lo que dice el versículo 14? El mundo ha sido crucificado para mí y yo he sido crucificado para el mundo. El mundo está muerto para mí, y yo estoy muerto para el mundo. ¿Por qué? Porque yo he sido crucificado. Aprendemos a gloriarnos en la cruz y a exaltarnos en la cruz cuando estamos en la cruz.

¿Y eso que significa? ¿Cuándo pasó esto? ¿Cuándo fuiste crucificado? La respuesta está en Gálatas 2:20, “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Cuando Cristo murió, nosotros morimos. El significado glorioso de la muerte de Cristo es que cuando Cristo muere, todos los suyos mueren en él. Aquella muerte, que el murió por nosotros, se convierte en nuestra muerte cuando estamos unidos a Cristo por la fe.

Entonces tu dices, “¿No estoy vivo? Yo me siento vivo.” Bueno, aquí hay una necesidad de educación. Tenemos que aprender lo que nos ha ocurrido. Se nos deben enseñar estas cosas. Por eso Gálatas 2:20 y 6:14 están en la Biblia. Dios nos está enseñando lo que nos ha ocurrido, para que seamos capaces de conocernos y conocer su forma de trabajar con nosotros y exultarnos en Él y en su Hijo y en la cruz como debemos.

Entonces si leemos Gálatas 2:20 de nuevo para ver que, Sí, estamos muertos y sí, estamos vivos. "Con Cristo he sido crucificado [entonces estoy muerto, y así sigue], y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí [¿Por qué? Porque morí, es decir mi antiguo rebelde, incrédulo murió, y así continúa]; y la vida que ahora vivo en la carne [entonces, Sí, estoy vivo, pero no es el mismo “Yo" que había muerto], la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." En otras palabras el "Yo" que vive es el nuevo "Yo" de fe. La nueva creación vive. El creyente vive. El antiguo ser murió en la cruz con Jesús.

Y si tu preguntas, "¿Cuál es la forma de hacer la conexión con esta realidad? ¿Cómo esto puede ser mío? La respuesta está implicada en las palabras acerca de la fe en Gálatas 2:20. "La vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios." Esa es la conexión. Dios te conecta con su Hijo por la fe. Y cuando Él lo hace, existe una unión con el Hijo de Dios de tal forma que su muerte se convierte en tu muerte y su vida se convierte en tu vida.

Ahora toma todo eso a Gálatas 6:14 “Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo.” No te gloríes en nada excepto en en la cruz.

¿Y cómo puedo llegar a ser así radicalmente centrado en la Cruz del Señor – de tal manera que toda la mi exultación pueda tener su origen en la cruz? Respuesta: Date cuenta de que cuando Cristo murió en la cruz, tú moriste; y cuando creíste en Él, esa muerte se dio también en tu vida. Pablo dice, es tu muerte a las cosas del mundo y la muerte del mundo para ti.

Qué quiere decir: Cuando tú pones la fe en Cristo, tu cautiverio con el mundo se rompe y la irresistible atracción del mundo se rompe. Tú eres un cadáver para el mundo y el mundo es un cadáver para ti. O para decirlo de una forma más amable, de acuerdo al versículo 15, tú eres una "nueva creación." El viejo tú está muerto. Un nuevo tú está vivo. Y el nuevo tú es un ser de fe. Y en lo que esa fe se exulta NO es en el mundo, sino en Cristo, y especialmente en Cristo crucificado.

Así es como llegas a ser tan centrado en la cruz como para decir junto a Pablo, “No me gloriaré, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.” El mundo ya no es mi tesoro. No es la fuente de mi vida, ni mi satisfacción, ni mi gozo. Cristo lo es.

¿Pero y qué con la seguridad en ese accidente automovilístico? ¿Qué con el reembolso del seguro? ¿No dijiste que estabas contento con eso? ¿No es ese el mundo? ¿Entonces estás muerto para el mundo?

Yo podría estarlo. Espero que sí. Porque estar muerto para el mundo, no significa irse del mundo. Y no significa no sentir cosas relacionadas con el mundo – algunas negativas y algunas positivas (1 Juan 2:15; 1 Timoteo 4:3). Significa que cada placer legítimo en el mundo se convierte en una evidencia del amor de Cristo a través de su sangre, y una oportunidad para gloriarse en la cruz. Estamos muertos a pagos del seguro cuando el dinero no es lo que trae satisfacción, sino Cristo crucificado, el Dador quien nos satisface. Cuando nuestros corazones corren junto al brillo de las bendiciones hacia la fuente en la cruz, entonces lo mundano de la bendición muere y Cristo crucificado es todo.

Esa es la meta de la educación para la exultación– en la cruz. ¡Qué Dios nos permita soñar, planear, trabajar, dar, enseñar y vivir para la gloria de Cristo crucificado!

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