Todo Israel será salvo

Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Dios si permaneces en su bondad; de lo contrario también tú serás cortado. 23 Y también ellos si no permanecen en su incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. 24 Porque si tú fuiste cortado de lo que por naturaleza es un olivo silvestre, y contra lo que es natural fuiste injertado en un olivo cultivado, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? 25 Porque no quiero, hermanos que ignoréis este misterio, para que no seáis sabios en vuestra propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 26 y así, todo Israel será salvo; tal como está escrito: El libertador vendrá de Sión; apartará la maldad de Jacob. 27 Y este es mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. 28 En cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección de Dios, son amados por causa de los padres; 29 porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables.

Dios nos ha detenido en Romanos 11, en un tiempo sorprendente de la historia. El establecimiento de Israel como una nación, en el Oriente Medio, es un tema global de gran significación. Y el asentamiento de Israel justo aquí, en nuestra ciudad, y en todo el país, es ahora mismo un tema de primera plana, principalmente, debido a la película realizada por Mel Gibson: La pasión de Cristo. Por tanto permítame poner el mensaje de hoy en este contexto.

El viernes recibí un correo de un líder judío de la comunidad, enviado a uno de los clérigos del centro de la ciudad. Fue una expresión gentil, pero firme, manifestando preocupación con respecto a la película de Gibson. Después de elogiar la grabación de un apacible diálogo judeocristiano en Minnesota, el mensaje decía:

Es con este sentido del respeto y la necesidad de dialogar que manifestamos a usted, nuestra preocupación con respecto a esta película. Estamos profundamente consientes de las grietas potenciales que esta película puede abrir nuevamente, no solo entre judíos y cristianos, sino entre cristianos de puntos de vistas diferentes. Nuestro mundo se ha polarizado totalmente en los años recientes y creemos que esta película promueve esa misma polarización…

Después de ver la película, estamos profundamente angustiados por la manera en que los judíos fueron personificados. Ningún grupo religioso, racial o étnico es recibido al ser estereotipado. Esta película personifica a los judíos que no siguieron a Jesús, como una multitud sedienta de sangre demandando la crucifixión de Jesús, e inconmovible en su deseo por el tormento y la muerte de Cristo.

Durante casi 2000 años, la semana previa a la Pascua fue un tiempo en el cual sucedieron algunos de los peores actos de violencia contra los judíos (muchas veces porque las representaciones dramáticas de la Pasión estimularon una interpretación que inculpó colectivamente a los judíos por la muerte de Jesús y sirvieron también como recordatorio de que los judíos no aceptan a Jesús). En las décadas recientes, la Iglesia Católica y muchas denominaciones cristianas reconocieron que el cargo de deicidio (acción de matar a Dios) y las caracterizaciones de los judíos en las representaciones dramáticas de la Pasión han conducido a la muerte, expulsión y al maltrato horrendo de los judíos.

El rechazo del cargo de deicidio por parte de la Iglesia Católica y de otras denominaciones cristianas, así como el llamado por los líderes cristianos a la representación sensible, exacta y responsable de la Pasión de Cristo, han jugado un papel muy favorable no solo para disminuir las tensiones entre judíos y cristianos, sino para edificar relaciones basadas en la confianza y el respeto mutuo.

Esperamos que mientras usted y su congregación observen esta película y debatan sobre ella, tomen conciencia de la perspectiva judía y lleguen a entender la fuente de nuestra preocupación y la sinceridad de nuestras oraciones por la paz y el entendimiento. Pedimos al liderazgo cristiano que discuta estos puntos de vistas en sus congregaciones, mientras debaten en relación al significado de su comprensión sobre esta película controversial. Nuestra esperanza es que todas las instituciones religiosas la encuentren como una misión para edificar puentes de paz y comprensión.

No hago ningún esfuerzo aquí por defender la película. Ustedes deciden por ustedes mismos si es o no, una representación sensible y exacta del sufrimiento final de Jesús. Mi preocupación en este momento es simplemente aclarar que el puente de paz y comprensión edificado, por Romanos 11, entre el Israel de Minneapolis y los seguidores de Cristo en Minneapolis, es una explicación y una invitación a judíos y gentiles a creer en el único Redentor, Jesús el Cristo (el Mesías judío) y a ser salvos de la ira de Dios.

Cristo el Libertador Es el Puente de Paz y Entendimiento

El apóstol Pablo dice en 1ra a los Tesalonicenses 1:10 que los cristianos esperamos de los cielos a su Hijo (al Hijo de Dios), “al cual resucitó de entre los muertos, es decir a Jesús, quien nos libra de la ira venidera”. Jesús es el libertador (ton heruomenon) de la ira venidera de Dios. En el Nuevo Testamento el paralelo más cercano a la palabra libertador se encuentra en Romanos 11:26, donde Pablo describe cómo “todo Israel” será salvo. Versículo 26: “Y así, todo Israel será salvo; tal como está escrito: El Libertador [ton henuomenos] vendrá de Sion [de Jerusalén o de la Jerusalén celestial], apartará la maldad de Jacob”.

Por tanto, vemos que este libertador es Jesucristo, quien salvará a “todo Israel”, y su salvación nos librará de la “ira venidera”. Y lo hará “apartando la impiedad del pueblo”, como lo dice el versículo 26: “Apartará la impiedad de Jacob” (o sea, de todo Israel); y perdonará todos sus pecados. Y en el versículo 27dice: “Y este es mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados”. Por tanto, Israel será salvo cuando Jesucristo, el libertador, venga de Sion y:

  1. Aparte la iniquidad (o sea, el endurecimiento) de Israel y lo reemplace con la fe [recuerde el versículo 23: “si no permanecen en su incredulidad, serán injertados”],
  2. Perdone los pecados de Israel,
  3. Sean injertados en el olivo de la salvación y la promesa, como un solo pueblo junto a los gentiles que creen en Jesús.

Nuevamente digo que este es el puente de paz que Romanos 11 edifica entre la comunidad judía y la iglesia gentil. Un libertador, Jesucristo, el Hijo de Dios y el Mesías de Israel, salva a ambas, solo mediante la fe en su obra culminante en la cruz. Por tanto, el puente de Cristo hacia Israel es un puente de oración y evangelismo, en la esperanza de que Israel (y las demás naciones) puedan confiar en Cristo y sean salvas. Sigamos al apóstol Pablo a través del puente mientras ora en Romanos 10:1: “El deseo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos es para salvación”; y mientras predica el evangelio en Romanos 11:14 para “salvar a alguno de ellos”.

¿La Teología de los Dos Pactos, o Dos Caminos de Salvación?

Aquí hablo clara y directamente porque usted necesita saber que esta verdad no es creída por la comunidad judía, ni, tristemente, por algunos líderes cristianos en esta ciudad. Por el contrario, el respeto y la paz mutua entre judíos y cristianos en esta ciudad, considerablemente, está edificado sobre una negación de la enseñanza de Pablo y sobre la enseñanza no bíblica de que existen dos caminos separados para la salvación de los judíos y los gentiles.

Escuchemos a John Stott mientras comentamos sobre el significado de la salvación en Romanos 11:26.

Es incomprensible que desde el holocausto de Jesús, los judíos hayan demandado un cese de la actividad cristiana entre ellos, y que muchos cristianos se hayan sentido avergonzados de continuarla. Además, se ha planteado que el evangelismo judío es una forma inaceptable de antisemitismo. Por lo que algunos cristianos han intentado desarrollar una base teológica para dejar a los judíos, únicamente, en su judaísmo. Ellos nos recuerdan que el pacto de Dios con Abraham fue un “pacto eterno”, que aún está vigente, y que, por tanto, Dios salvará al pueblo judío mediante su propio pacto, sin necesidad alguna de que ellos crean en Jesús. Esta propuesta es usualmente llamada “la teología de los dos pactos”. El obispo Krister Stendal fue uno de los primeros estudiosos en debatir sobre esta teoría, es decir, que existen dos caminos de salvación diferentes (el camino cristiano para el remanente creyente y los gentiles creyentes y el camino para el Israel histórico que confía en el pacto de Dios para con ellos.

Romanos 11 está en una clara oposición a esta tendencia; lo sabemos por su insistencia en el hecho de que solo hay un olivo, al cual pertenecen judíos y gentiles. Sobre esta tendencia, Tom Wright escribe:“… La ironía de esta realidad es en que el pasado siglo XX, a fin de evitar el antisemitismo, se ha abogado por una posición (la no evangelización de los judíos) la cual Pablo describe, precisamente, como antisemita”.1

Si, y no es solo una ironía, sino también una tragedia. Dudo que la iglesia que desiste de la evangelización del pueblo judío pueda, de esta manera, mantener el evangelio por mucho tiempo. La iglesia que asuma tal posición será debilitada por negar la necesidad de la fe en Cristo para salvación. El apóstol Pablo habría encontrado esta posición de dos caminos de salvación como una negativa radical a la obra de Cristo, y una profunda falta de amor hacia Israel.

Por tanto, hoy aclaremos este tema de una manera sensata: La salvación viene para Israel y para los gentiles de la misma manera (por la fe en el libertador, Jesús el Cristo), o no viene de ninguna manera.

La Certeza de la Salvación de Israel

El tema del texto de hoy, sorprendentemente, es mucho más amplio. No trata solo de que la salvación para Israel es únicamente a través del libertador, Jesucristo, también habla de que esta salvación para Israel ciertamente está por llegar. La salvación de Israel no es solo una posibilidad sino una certeza. Dios ha dado la promesa, Dios ha llamado a Israel para sí, y Pablo dice en el versículo 29: “los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables”. Por tanto, leamos la promesa en Romanos 11:25-26:

Porque no quiero, hermanos [gentiles], que ignoréis este misterio, para que no seáis sabios en vuestra propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial [como vimos en el versículo 7], hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 26 y así, todo Israel será salvo; tal como está escrito: "El libertador vendrá de Sion; apartará la impiedad de Jacob”.

No dice: «todo Israel puede ser salvo», sino: “todo Israel será salvo”. No todo el mundo concuerda en que “todo Israel” se refiere a la nación de manera general en alguna generación futura. Algunos toman “todo Israel” para referirse al verdadero Israel espiritual incluyendo a judíos y gentiles. Otros lo usan para referirse al remanente del Israel étnico viviente que está siendo salvo en todo tiempo mediante la fe en Cristo. Estos dos puntos de vista niegan lo que he estado argumentando (que algún día habrá una grandiosa y estupenda conversión nacional de Israel).

Cinco Razones Por las que Considero que Romanos 11:26 se Refiere a la Nación de Israel de Manera General

Permítame presentar nuevamente varias razones por las que considero que el versículo 26 (“y así, todo Israel será salvo”) expresa que un día la nación de manera general (no necesariamente cada individuo; como podemos ver en 1ra de Reyes 12:1; 2da de Crónicas 12:1) se convertirá a Cristo y se unirá a la iglesia cristiana y será salva. Luego concluiremos con algunas implicaciones.

1. Considero que, en los versículos 25 y 26, el término “Israel”, evidentemente, se refiere a Israel de manera general.

Versículo 25: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis sabios en vuestra propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento [esta declaración debe referirse a la nación de manera general, de generación en generación. Luego continúa:] hasta que halla entrado la plenitud de los gentiles. 26 y así, todo Israel será salvo”. No creo que el significado de Israel cambie entre el versículo 25 y el 26. El Israel endurecido (la nación de manera general) será el Israel salvo (la nación de manera general).

2. En el versículo 26, las palabras con relación a apartar la impiedad de Jacob, se ajustan a la perspectiva nacional de la expresión “todo Israel”.

Versículo 26: “y así, todo Israel será salvo; tal como está escrito: El libertador vendrá de Sion; apartará la impiedad de Jacob”. Este texto, más bien parece ser una ilustración del regreso de Cristo en su segunda venida, y la expresión “apartará la impiedad de Jacob” parece más bien referirse a la eliminación del endurecimiento mencionado en el versículo 25. El término “Jacob” no es una referencia típica o natural al remanente escogido de Israel. El endurecimiento permanece hasta que entre el número total de los gentiles (el clímax de la obra misionera mundial), entonces Cristo viene y levanta el velo y quita el endurecimiento (aparta la maldad de Jacob), de “todo Israel”.

3. La similitud entre las dos partes del versículo 28 señala a “todo Israel " como la nación de manera general.

Versículo 28: “En cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros”.
Ahora bien, esta parte del versículo ciertamente se refiere a la nación de manera general (son enemigos de Dios). Así que la segunda parte del versículo sin lugar a dudas, también se refiere a la nación de manera general: “Pero en cuanto a la elección de Dios, son amados por causa de los padres”. El propósito de este versículo es mostrar que aunque ahora Israel es una nación incrédula, quebrantadora del pacto, va a experimentar un cambio. La nación que ahora es enemiga, será convertida a Cristo por la elección y por amor.

4. Los paralelos en el versículo 12 señalan en la misma dirección.

Versículo 12: “Y si su transgresión [la de la nación judía] es riqueza para el mundo [salvación para los gentiles], y su fracaso [el de la nación de Israel] es riqueza para los gentiles, ¡cuánto más será su admisión!” Aquí la expresión “su admisión” naturalmente hace referencia a la misma nación, al igual que las expresiones: “su transgresión” y “su fracaso”. Por tanto, “su admisión” se refiere a la salvación de “todo Israel” y es nacional.

5. De la misma manera son ciertos los paralelos en el versículo 15.

Versículo 15: “Porque si el excluirlos a ellos [a la nación judía] es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión [la de la nación judía], sino vida de entre los muertos?”  La nación ahora rechazada será aceptada. Por tanto la “aceptación” de la nación judía evidentemente se refiere a la salvación de “todo Israel” (la salvación de la nación de manera general algún día).

Implicaciones

Ahora bien, ¿cómo sucederá? No conozco los detalles, Pero me parece que Pablo quiere decir que en conexión con la segunda venida de Cristo habrá una gran conversión de Israel a Cristo ¿Cómo sucederá esta conversión?; no lo sé. Pero encuentro ciertas profecías muy sugerentes. Por ejemplo: Zacarías 12:10:

“Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el Espíritu de gracia y de súplica, me mirarán a mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por él, como quien se lamenta por un hijo único, llorarán por él, como se llora por un primogénito”. E Isaías 66:8 dice:

¿Quién ha oído cosa semejante? ¿Quién ha visto tales cosas? ¿Es dado a luz un país en un solo día? ¿Nace una nación toda de una vez? Pues Sion a penas estuvo de parto, dio a luz a sus hijos.

Y en Mateo 23:39, Jesús dijo a la nación endurecida:

Porque os digo que desde ahora en adelante no me veréis más hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

No quiero ir más allá de lo que es evidente. Por tanto, digo que no estoy seguro sobre la precisión de cuándo y cómo será la conversión de Israel. Pero está por llegar y estará determinada por Jesucristo, el libertador quien apartará la impiedad y perdonará los pecados (de eso estoy seguro).

Deberíamos orar por estos sucesos (para que sea completado el número de los gentiles y para que sea quitado el endurecimiento de Israel). Deberíamos trabajar con ese propósito en la obra misionera a las naciones y también testificar a Israel. Deberíamos dejar a un lado toda arrogancia y toda altivez para con los judíos no creyentes y darnos cuenta de que Dios nos está guiando para salvarles mediante de nuestra salvación. Y además, deberíamos pensar clara y cuidadosamente con respecto a la tierra de Israel en estos días (ese es el tema que quiero tratar la próxima semana).

Por ahora, démonos a la oración y a la gran obra de llamar a la plenitud de los gentiles, si de algún modo pudiéramos provocar a celos a Israel a causa de nuestro tesoro en Cristo, para que crean y sean salvos.


1 John Stott, Romans: God's Good News for the World (Downers Grove: InterVarsity Press, 1994), pp. 304-305.