Convócame en el Día de la Angustia y Yo te Libraré


El poderoso Dios, el Señor, ha hablado, y convocado a la tierra, desde el nacimiento del sol hasta su ocaso. Desde Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido. Que venga nuestro Dios y no calle; el fuego consume delante de Él, y a su derredor hay gran tempestad. Él convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra, para juzgar a su pueblo, y dice: Juntadme a mis santos, los que han hecho conmigo pacto con sacrificio. Y los cielos declaran su justicia, porque Dios mismo es el juez. Oye, pueblo mío, y hablaré; Israel, yo testificaré contra ti. Yo soy Dios, tu Dios. No te reprendo por tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí. No tomaré novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos. Porque mío es todo animal del bosque, y el ganado sobre mil colinas. Toda ave de los montes conozco, y mío es todo lo que en el campo se mueve. Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y todo lo que en él hay. ¿Acaso he de comer carne de toros, o beber sangre de machos cabríos? Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias, y cumple tus votos al Altísimo; e invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me honrarás.

Este salmo es palabra del Señor sobre el punto de vista equivocado sobre Dios, que conduce a una manera equivocada de ofrecer sacrificios a Dios. Dice algo muy importante sobre como nuestra idea de Dios se relaciona con nuestro dinero y nuestro dar para la causa de Dios. Elegí este texto porque quería abordar la cuestión principal de nuestra condición financiera, es decir, la cuestión de Dios.

Nuestra condición financiera

Nuestra condición financiera es esta: Nuestro compromiso de presupuesto para las misiones y el ministerio aquí en este año es $1.064.000. Teniendo en cuenta los fieles que vienen a Bethlehem regularmente, ese compromiso costaría cerca de $19,23 por semana por cada persona o $2,75 por día ($1,84 para los ministerios locales y $0.91 para las misiones).

En cuanto al domingo pasado, nos quedamos cortos en $160.000 en este presupuesto para dar. Por lo tanto, para alcanzar el presupuesto de este año necesitamos un promedio de $35.000 cada domingo durante el resto del año. Esto significa que si todos los fieles que asisten regularmente dieran una parte igual, habría $362,50 que quedarían por cada uno para entregar este año. O $33 por semana por el resto de los 11 domingos. Si se agrega al objetivo de $10.000 por domingo para el nuevo santuario, lo que realmente necesitamos son $43 por semana de cada adulto que atiende regularmente, por el resto de este año. Esto asciende a un diezmo de un salario anual de $22.360 por persona. Con muchas esposas que se dedican a los quehaceres domésticos, con muchos jóvenes y estudiantes, con numerosas personas jubiladas, no sé si vamos a promediar $22.000 en salarios anuales o no.

Probablemente no. Lo cual significa al menos tres cosas.

  1. 1 Una es que comparado a otras iglesias ustedes están dando muy bien (¡un aumento del 64% más que hace dos años atrás a estas alturas!).
  2. La segunda cosa que significa es que alcanzar nuestros objetivos simplemente requerirá mucho más que dar el diezmo para muchos de nosotros.
  3. Tercera, Dios es la cuestión principal en este asunto. Nuestra escasez tiene que ver con nuestro punto de vista de Dios. Y si alcanzamos nuestros objetivos este año, va a tener que ver más con Dios que cualquier otra cosa.

Por lo tanto, pongamos nuestra atención en el Dios a quien pertenecemos y pertenecen todas las cosas que poseemos.

El escenario de la sala de justicia del Salmo 50

En el Salmo 50, lo que tenemos es un escena en una sala de justicia. El techo de la sala de justicia es el Cielo y el piso es la tierra. Dios mismo es el juez. Versículo 4b: "Está allí para juzgar a su pueblo"; y el versículo 6b: “Dios mismo es juez”. Dios es secretario del juzgado. Versículo 5: Él llama a los acusados al banquillo: “Juntadme a mis santos”. Y Dios es testigo principal. Versículo 7: “Oye, pueblo mío, y yo hablaré; Israel yo testificaré contra ti”. Por lo tanto, de ese versículo se puede ver que los acusados en el juicio son el propio pueblo de Dios.

Una vez que se estableció la escena (en los versículos 1-7), viene la acusación, la sentencia, los fundamentos o explicación de la acusación y la sentencia, el castigo establecido y la declaración del objetivo definitivo que el juez trata de lograr en este juicio. Avancemos sobre esto y luego nos enfocamos en las implicaciones prácticas para nosotros como iglesia.

La acusación: Se está insultando a Dios

Primero, la acusación: Versículo 8

No se expone directamente, está implícito indirectamente: “No te reprendo por tus sacrificios; ni por tus holocaustos que están continuamente delante de mí”. Por consiguiente, la acusación no es que no cumplieron en dar sacrificios a Dios. La acusación es que están haciendo sacrificios con una mentalidad equivocada. Esto se ve en los versículos siguientes. El modo de pensar es que Dios, de alguna manera, necesita estos sacrificios . . . , que depende de su pueblo para su alimento, su satisfacción, su fortaleza. Esa es la acusación – sus sacrificios insultan a Dios como a un Dios necesitado o dependiente.

La sentencia por este insulto está dada en el versículo 9: Dios dice: “No tomaré novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos”. La sentencia es invalidar el sacrificio – declarar que no le complace. Es una sentencia devastadora. Básicamente dice que el centro de la práctica religiosa es vano y sin validez en tanto esta mentalidad prevalezca.

Dios nunca tiene hambre

Luego (en los versículos 10-13), vienen las razones, o la explicación de la acusación, y la sentencia. Este es el centro del texto. Esto es de una gran importancia porque revela quien es Dios en realidad. Los fundamentos de la acusación tiene dos partes. Una parte dice (en el versículo 12) “Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y todo lo que en él hay”. Y la otra parte dice (en el versículo 13): De echo, no me da hambre: “¿Acaso he de comer sangre de toros o beber sangre de machos cabríos?”.

Por lo tanto, pueden ver más claramente aquí que la mentalidad insultante era la razón por la cual la gente estaba en juicio. Tenían un punto de vista de Dios que lo hacía dependiente de ellos. Habían resbalado a la noción religiosa de que sus presentes de alguna manera satisfacían las necesidades de Dios y que Él tendría una pérdida sin ellos.

Y su respuesta es decirles que no necesita sus sacrificios por dos razones. Una es que nunca tiene hambre y nunca come. Siempre se siente totalmente satisfecho con lo que es en sí mismo y lo que hace por su gloria. Su comida es hacer su voluntad (Juan 4:34). Dios es un océano infinito de provisión, no un bebedero con poca agua que necesite llenarse con las cubetas de nuestra provisión. Hechos 17:25 dice: “Dios no es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que Él da a todos vida y aliento y todas las cosas”.

Dios posee todas las cosas

La otra razón por la cual no necesita nuestros sacrificios es que si alguna vez tuviera hambre, no tendría que depender de nosotros por sus comidas porque el posee todo. El versículo 12 dice esto en general: “Mío es el mundo y todo lo que en él hay”. Pero los versículos 10-11 lo dicen claramente con asombroso detalle para que no dejemos de percibir lo importante: "Porque mío es todo animal del bosque y el ganado sobre mil colinas; toda ave de los montes conozco y mío es todo lo que en el campo se mueve".

Lo sustancial del salmo es que no hay excepciones: Dios posee todo. Estrictamente hablando, los seres humanos no poseen nada. Lo que llamamos propiedad en realidad es propiedad colectiva. Desde las aves del aire hasta los insectos del campo, desde las bestias del bosque hasta el ganado de los cerros – todo es de Dios. Con todo esto puede hacer lo que quiera. Para Dios es imposible robar, porque no hay nada que no posea.

Lo que la gente olvidó

Esto es lo que la gente había olvidado. Y de esa manera estaban insultando a Dios en el culto, al pensar que ellos ahora darían a DIOS algunas de SUS posesiones. No habían aprendido a cantar:

No te damos sino lo tuyo
Cualquiera que sea el presente
Todo lo que tenemos es solamente tuyo
algo confiado, oh Dios, por Ti.

Ellos habían olvidado la verdad:

De ti proceden todas las cosas
De todo lo recibido, Señor, nada es nuestro para darte
Y por tanto, hoy, con corazones agradecidos,
lo tuyo ante Tus pies rendimos.

La corrección: tres cosas

Lo siguiente, en el texto es la corrección en los versículos 14 y 15a. ¿Qué debemos hacer si hemos caído en esta mentalidad perversa que trata lo que poseemos como si fuera nuestro y no de Dios – que trata a Dios como si de alguna manera fuera pobre y deficiente sin nosotros?

Los versículos 14 y 15a dice que hagamos tres cosas:

Ofrece a Dios el sacrificio de acción de gracias
Y cumple tus votos al Altísimo
E invócame en el día de la angustia

1. Ofrece sacrificios de acción de gracias

Esta es una descripción de la manera de pensar corregida. Primero, cada sacrificio debe ser un sacrificio de acción de gracias, porque el verdadero dador en cada acto de mi dar es Dios. Si tengo algo para dar es porque pertenece a Dios y Él lo puso en mis manos. Si tengo la VOLUNTAD de dar es porque Dios la puso allí (1 Crónicas 29:14,18; Filipenses 2:13; Hebreos 13:21; 2 Corintios 8:1). Lo que damos es realmente lo que Dios nos da. Por consiguiente, TODO acto de dar debe ser un sacrifico de gratitud. Si no entendemos esto, ¿qué hacemos sino insultar a Dios?

2. Cumple tus votos al Altísimo

Segundo, la mentalidad corregida cumple sus votos al Altísimo. Si quieren saber lo que es un voto miren el Salmo 66:13-14:

Entraré en tu casa con holocaustos
A ti cumpliré mis votos
Los que pronunciaron mis labios
Y habló mi boca cuando yo estaba en angustia

Un voto es una promesa que le hacemos a Dios cuando estamos angustiados. Hice un promesa una vez cuando era estudiante en la universidad. Dije: “Dios si tú me ayudas a salir adelante con esta plegaria pública en la capilla sin que mi voz se bloquee por los nervios, nunca más voy a rechazar una oportunidad de hablar por miedo”.

Cumplir un voto no es pagar un salario o un soborno. Es simplemente cumplir nuestra palabra. No es mentir. Es cuestión de fe. ¿Confían que Dios sea tan bueno y los ayude a ustedes en el cumplimiento del voto como lo fue en librarlos de la angustia? Por lo tanto, cumplir un voto honra a Dios como dueño de todas las cosas al mirar atrás en el tiempo cuando nos ayudó y al expresar la confianza en que Él va a continuar haciéndolo en el cumplimiento del voto.

3. Recurre a Dios en el día de la angustia

La tercera cosa que la mentalidad corregida hace es recurrir a Dios en el día de la angustia (versículo 15a).

En otras palabras, Dios no es el que está en problemas. Siempre está para salvar de los problemas. Dios no tiene hambre ni es pobre. Él es infinitamente capaz. Por lo tanto, la manera de no insultarlo es necesitarlo y pedirle ayuda.

Esa es la mentalidad corregida: ser agradecido, cumplir los votos, pedirle ayuda.

El objetivo del Juez: Nuestro bien y Su gloria

Finalmente preguntamos ¿cuál es el objetivo principal del juez en esta sala de justicia? ¿Qué trata Dios de llevar a cabo en la vida de su pueblo? La última línea del versículo 15 nos da la respuesta: “Yo te libraré y tú me honrarás”. Quiere responder a esa demanda de ayuda para que ellos lo glorifiquen. Su objetivo es nuestro bien y su gloria. Nosotros obtenemos la salvación y Él la exaltación. Nosotros nos liberamos; Él es admirado.

Ese es el objetivo del salmo. Es el objetivo de nuestra iglesia. Y es el objetivo de Dios en todo lo que hace – satisfacer a su pueblo hambriento y glorificarse Él, quien nunca tiene hambre: “Yo te libraré y tú me honrarás”.

Cinco aplicaciones para nuestra situación

Ahora, estas son la lecciones que quiero aplicar para nosotros en la situación financiera de nuestros hogares y de nuestra iglesia.

1. Vean a Dios como magnífico

Tengan cuidado de la mentalidad que subestima e insulta a Dios. Dios es un volcán de poder, fuego, alegría y ayuda, absolutamente imbatible, infalible y constante. Nunca se cansa en lo más mínimo y es un omnipotente entusiasta sobre sus propósitos misericordiosos en nuestras vidas. Nunca dejen que un Dios débil, mezquino, avaro, cansado o aburrido entre en sus mentes. Él lo posee todo y le encanta glorificar su poder y su gracia al liberar a la gente que acude a Él .Vean a un Dios magnífico por el resto del año.

2. Crean Su promesa

Crean en la promesa del versículo 15: “Invócame en el día de la angustia y yo te libraré”. ¡En el día de problemas financieros, confíen en Él! Recuerden que en este salmo, le está hablando a los que están en juicio en su sala de justicia por haberlo insultado. Hay esperanza incluso para estos – y para ustedes. Crean en Dios.

3. Clamen al Señor

Siempre oren y no se desanimen. Esperen al Señor pacientemente. Llegará cuando sea mejor para ustedes. Pídanle que puedan tener el dinero que necesitan, tener el trabajo que necesitan, tener el coraje que necesitan para dar lo que deberían dar.

4. Hagan un voto si los dirige a ello

(No es requerido. Deuteronomio 23:21-23). Por ejemplo, supongan que el mecánico del auto los llama el jueves a la mañana y les dice: “Su auto necesita nuevo eje trasero y cojinetes del eje. Va a costar $750”. Ustedes se sobrecogen: “¿No hay otra manera?” “No, están deshechos”. “Bueno, está bien, hágalo”. El Espíritu Santo podría guiarlos a pedir junto a sus esposas en el almuerzo: “Padre, por favor, haz que sea más barato de lo que el mecánico dijo” y hacer un voto: “Señor, si haces esto, daré al ministerio de la iglesia todo lo que ahorre en esa factura”. Esto nos pasó a Noel y a mí esta semana y hay un cheque de $222 en la ofrenda de esta mañana para alabar a Dios por su respuesta a la oración. De alguna manera vamos a poder vivir sin ese dinero para poder tener un auto que funcione. Podemos vivir también sin eso por el bien del ministerio.

5. Glorifíquenlo con todo el corazón

Finalmente, cuando Dios, los libere, y también a esta iglesia, del día de la angustia, glorifíquenlo con todo el corazón.

Cierro con un llamado a oración en las próximas 11 semanas. Me he sentido guiado durante algunas semanas a hacer un compromiso de oración por la fortaleza financiera de esta iglesia. Me gustaría contarles mi voto e invitarlos a unirse mientras el Señor nos guía. Si el Señor quiere, voy a estar en la sala de oración todos los viernes de 6.30 a 7.00 am, desde ahora hasta fin de año, pidiendo al Señor por tres cosas:

  1. Que no fallemos en ningún compromiso de nuestra misión y de nuestro ministerio.
  2. Que la elección del Señor para nuestro Ministro del Discipulado de Niños sea dada a conocer y convocada para Día de Acción de Gracias (Thanksgiving).
  3. Y que la gente pueda encontrar la salvación semanalmente mediante el testimonio ungido de nuestra iglesia.