El triunfo de la gracia a través de la justicia

Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia, 21 para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.

Un Problema De Aritmética

Comenzaré con un problema de Aritmética. ¿Si usted tiene un número infinito, y le sustrae un número finito, cuál es la respuesta? o para ser específicos: ¿cuál es la respuesta al problema aritmético:

Infinito – 10 000 =?

Creo que la respuesta es: infinito. Solo un número finito viene a ser menor cuando le sustraes alguna porción. El verdadero significado de “infinito” es: cuando usted toma de él cualquier porción, la cantidad resultante no es menor que la cantidad inicial.

Parece que el quinto verso del himno “Admirable Gracia” (verso que John Newton no escribió, pero es uno de los mejores) es exacto:

Después de años mil de estar allí,
En luz como la del sol:
Podremos cantar por tiempo sin fin
Las glorias del Señor1

En esta vida, cada día se actúa como si tuviéramos solo algunos días para vivir. En la vida venidera cada día, siglo, o milenio transcurrido significará que la cantidad de futuro restante para nosotros no disminuirá.

¿Por qué es esto tan importante?

La Realidad Infinita De La Vida Eterna

La importancia de Romanos 5 estriba en que inicia y termina con dos realidades infinitas, que debemos explicar mutuamente y a la vez nos ayudan a percibir la magnitud del plan de salvación de Dios. El capítulo finaliza en el verso 21 con la infinita realidad de la vida eterna: “para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor”. El propósito de Dios en la obra de redención es el triunfo sobre el pecado y la muerte de la gracia, para vida eterna en Cristo Jesús. La expresión “eterna” hace referencia a una vida que nunca termina. Es una vida infinita. Una vida de infinita duración.

Pero, ¿es esta vida de infinita duración una vida aburrida? ¿Será una vida ordinaria? La mayoría de las vidas que conocemos (si duraran para siempre) no serían para nada emocionantes. De hecho, las vidas que hoy conocemos, podrían ser peores si duraran eternamente. Esto pudiera esto resultar no ser una buena noticia. El más exquisito de nuestros placeres en esta tierra pudiera llegar a ser como tortura después de repetido 10,000 veces.

La Infinita Realidad De La Gloria De Dios

Es por eso que la otra realidad infinita (la única al inicio del capítulo) es tan crucial. Romanos 5 comienza: “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.”

Aquí, en lugar de decir que nuestra esperanza es la vida eterna, Pablo dice que nuestra esperanza es “la gloria de Dios”. “Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.” Notar esto es crucial, porque ésta es la razón por la que nuestra vida futura debe ser eterna y por la que no puede ser aburrida. Ninguna pequeña cantidad de tiempo de esa eternidad resultará inadecuada para que una criatura finita experimente la gloria de Dios. Nos tomará toda la eternidad para nosotros ver todo lo que allí hayamos podamos ver, admirar todo lo que allí podamos admirar y disfrutar todo lo que allí podamos disfrutar de la gloria de Dios. Por lo tanto Dios decretó que haya vida eterna para nosotros.

Necesitamos sentir la fuerza de esta verdad. La gloria de Dios es todo lo que Dios es para nosotros en su grandeza y su excelencia. Dios es infinito. Por tanto su gloria es infinita. No tiene fronteras, ni límites, ni fin. Algunas veces Pablo lo enfatiza con la frase “riquezas de su gloria”. Por ejemplo, en Romanos 9:23 dice que el propósito de Dios es “Lo hizo para dar a conocer las riquezas de su gloria sobre los vasos de misericordia, que de antemano El preparó para gloria”. En Efesios 1:18 Pablo ora que nosotros podamos conocer “cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” En Filipenses 4:19 dice, “Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”

El mensaje de esta frase es que su gloria es un tesoro de la envergadura de Dios. No es pequeño y agotable. No será y no podrá ser agotado. No lo pueden gastar. Es una fortuna del tamaño de Dios. Es infinita. Así que, como criaturas finitas, nos tomará una eternidad el ver y experimentar todo, y admirar todo, y disfrutar todo. Una criatura finita no puede agarrar de una vez toda la gloria infinita de Dios como tampoco puede un dedal contener de una vez el océano pacífico. Incluso si le da al dedal el tamaño adecuado para contener el Océano Pacifico, necesitaría días interminables para extraer la gloria de Dios de su océano de gloria, que no tiene fondo ni riberas.

Así que esta no será una vida aburrida que durará una eternidad. No será la mera repetición de un viejo éxtasis. Será el disfrute de panoramas siempre nuevos y el degustar de las maravillas, experiencias y placeres por siempre y para siempre, porque la gloria de Dios estaremos viviendo y moviéndonos y existiendo.

Por lo tanto el capítulo inicia con la esperanza de la gloria de Dios y termina con el triunfo de la vida eterna – el contenido y duración de nuestro futuro con Dios.

¿Porque No Omitir La Historia Humana E Ir Directamente A Su Gloria?

Ahora esto me hace preguntarme: si el propósito de Dios era que tuviéramos vida eterna para vivirla viendo y degustando su gloria, ¿por qué simplemente no omite esta terrible parte llamada historia humana y va directo a la meta?

¿Para qué la creación de Adán y la caída de Adán al pecado, la caída y corrupción de toda la raza humana, la decadencia de la raza hasta llevarla al diluvio, los 2000 años de historia de Israel con todo ese pecado y miseria, luego la encarnación del hijo de Dios, y la horrorosa muerte de Jesús, la resurrección, y el derramamiento del Espíritu Santo, más adelante 2000 años mas de pecado y miseria así como la expansión del evangelio, -oh, tan lentamente- en el mundo a través de una iglesia imperfecta? ¿Por qué ordenar un universo como este en la ruta de la vida eterna para los hijos de Dios?

A lo cual alguien pudiera decir, tal vez él ni siquiera lo ordenó así. Quizás solo lo inició con la esperanza de algo mejor, pero se convirtió en algo diferente a lo que había preconcebido. Bueno, el problema con esta idea está en la enseñanza bíblica de que Dios planeó las cosas antes de la creación del mundo. Por ejemplo, la “vida eterna” prometida en Romanos 5:21, Pablo la llama (en Tito 1:2) “La esperanza de vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde los tiempos eternos [literalmente: antes de los tiempo de las edades]”. Dios estuvo preparando el regalo de la vida eterna antes de crear el mundo.

Y sabía que esto no podría llegar a ser por la obra de justicia de Adán, sino por la sangre de Jesús que compró la gracia, porque 2da a Timoteo 1:9 dice que hemos sido salvados por la “gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad [literalmente: antes de los tiempos de las edades]”. La gracia fue planeada, y la muerte de Jesús fue planeada desde antes de la creación del mundo.

¿Por Qué La Ley?

Por lo tanto aún permanece la interrogante: ¿Por qué Dios simplemente no pasó por alto este terrible evento llamado historia y fue directo a la meta de la vida eterna?

Respondamos esta pregunta (al menos en parte) utilizando a Romanos 5:20-21 como una ventana a la mente de Dios. Pablo nos da un adelanto de la respuesta a esta gran pregunta por contestarse: Entonces, ¿por qué la ley? ¿Por qué fue la ley dada a Moisés? ¿Por qué hizo Dios precisamente la ley a medida que obraba el plan de salvación para traer a su pueblo a la vida eterna en la presencia de su gloria? Si podemos ver una respuesta a esta pequeña parte de la historia, tal vez la respuesta pudiera ser aplicable a otras partes de la misma manera.

Así que leamos nuevamente el texto. Pablo está cerrando esta gran sección de Romanos sobre la justificación y resumiendo su propósito respondiendo la pregunta, ¿Por qué dio Dios la ley de Moisés? ¿Por qué no fue en busca de la meta de vida eternal para su pueblo por esta vía? He aquí lo que dice en Romanos 5: 20-21: “Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia, 21 para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.”

La primera respuesta de Pablo es que la ley de Moisés fue dada para incrementar la trasgresión. Verso 20: “Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión”. La “trasgresión” – en singular porque es una referencia a la singular trasgresión de Adán que ha sido la única de la ha hablado en todo este párrafo. Verso 15: “Porque si por la transgresión de uno murieron los muchos”; verso 17: “Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte”; verso 18: “por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres.”

Ahora dice en el verso 20: “Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión”. Así que yo entiendo que una función crucial de la ley es el convertir nuestro pecado original en la trasgresión actual de mandamientos específicos. Primero, somos culpables en Adán y pecadores por naturaleza, y la ley nos confronta con la voluntad especifica de Dios: ‘No robarás. No mentirás. No codiciarás’. Y el efecto es que convierte nuestra naturaleza pecaminosa en actos de trasgresión específicos. Bien lo decía un escritor: «la Ley hace salir pequeños Adanes de todos nosotros».2

Así que lo que fue una vez “una trasgresión” en la que todos participábamos en virtud de la unión con Adán que Dios ordenó para toda la humanidad, ahora, debido a la ley, se ha convertido en millones de millones de trasgresiones específicas, como dijo el verso 16b: “la dádiva surgió a causa de muchas transgresiones resultando en justificación”. Por tanto, la ley de Moisés fue dada para incrementar la trasgresión de Adán a millones de actos específicos de trasgresión en todos nosotros quienes resistimos la rendición a la ley de Dios a causa de nuestra naturaleza rebelde.

La Gracia Sobreabundante

¿Pero ahora por qué desearía Dios que ese fuera su propósito para la ley de Moisés? ¿Cuál es el punto? ¿A dónde irá toda esta miseria y pecado multiplicado? La segunda mitad del verso 20 nos acerca a la respuesta: “pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. La intención del incremento del pecado fue la ‘sobreabundancia de la gracia’. Por lo tanto la abundancia de los pecados (la multiplicación de las trasgresiones específicas) no fue el punto final de la ley. No fue un fin en sí mismo. Fue la ocasión para algo que Dios buscaba hacer y que era más importante y considerablemente más grandioso y significativo, es decir, mostrar su gracia ‘sobreabundando’. “donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia.”

Pero aquí no es donde Pablo termina la explicación de por qué se introdujo la Ley. Él continúa en el verso 21 con las palabras “así como”. Por lo tanto como ustedes pueden ver con las palabras “así como” se busca algo más. Dios tiene un propósito para esta sobreabundante gracia, y nos lo advierte con las palabras “así como”. No es suficiente decir que el propósito de Dios al dar la Ley fue que esa gracia fuese “sobreabundante” – esto no es lo suficientemente especifico. Por eso adiciona otra declaración de propósito.

Verso 21: [El pecado abunda y la gracia sobreabunda] “para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.”

Aquí, es donde Pablo llega con el clímax de Romanos 5 y la primera gran sección de Romanos sobre la justificación, los platillos resuenan, la percusión esta redoblando, las trompetas suenan y los instrumentos de cuerdas, todos juntos resuenan en el gran interludio; a medida que Pablo amontona los aspectos del propósito más excelente de Dios en la historia de la redención.

No es solo que la gracia sobreabunda, sino que esta sobreabundante gracia es vista y conocida por reinar triunfantemente sobre la muerte, el pecado y el infierno. Verso 21: “para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine”. El propósito de Dios en la Ley, y en toda la historia, es el reino triunfante de la gracia.

Pero eso no es tampoco suficientemente específico: su propósito es que la gracia reine triunfante “en la vida eterna”: “como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine [...] para vida eterna”. Y esta “vida eterna,” recuerde, es el tiempo interminable que nos tomará ver, conocer y probar y admirar y disfrutar la gloria de Dios – que aprendemos ahora que es esencialmente la “gloria de su gracia” (vea efesios 1: 6).

“Mediante Jesucristo Nuestro Señor”

Pero eso tampoco es lo suficientemente específico. Pablo no se detendrá hasta que haya establecido completamente la meta y la experiencia de la historia y la eternidad en Jesucristo: “como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia [...] para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor” Toda la historia apunta hacia el propósito que magnifica a Jesucristo (compárese con la forma en que Pablo finaliza el primer párrafo del capítulo cinco (versos 1-11). Esa es la razón por la que Dios creó el universo. Esa es la razón por la que utilizó miles de años de preparación para Cristo. Esa es la razón por la que hubo una encarnación, una muerte y una resurrección de Jesucristo. “Todo ha sido creado por medio de Él y para Él” (Colosenses 1:16). El reinado triunfante de la gracia en la vida eterna es “mediante Jesucristo nuestro Señor.”

Pero esto tampoco es lo suficientemente específico. Existe una parte más en su declaración sumaria en el verso 21. Pablo no desea abandonar el tema aquí por que este ha sido todo el enfoque desde el verso 12, específicamente: la justicia de Jesucristo como el fundamento de nuestra vida eterna (no nuestra justicia, sino la justicia de Jesucristo). El propósito de Dios para la ley y la abundancia del pecado y la sobreabundante gracia es “para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.”

Yo asumo que esta “justicia” sea la misma del verso 18, “así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida”. El reino de la gracia “por medio de la justicia para vida eterna” significa que la gracia transforma a la impiedad sobre la base de la justicia de Jesús, la obediencia de Jesús (verso 19).3 De esta manera, la gracia triunfa sobre el pecado, la culpa y la condenación.

El Sumario de Romanos 1-5

No hay justo, ni aún uno (Romanos 3: 10). Todos son culpables delante de Dios por causa de nuestra unión con Adán en su primer pecado (5: 12-14). Y hemos llegado a ser para nosotros mismos ‘pequeños Adanes’ cuando nuestra depravación conoció la ley de Dios y nos desbordamos en actos específicos de trasgresión (5:16, 20). Por consiguiente, no existe manera de auto-justificarnos ante Dios (no hay justificación) sobre la base de nuestros actos hechos de justicia (3:20). En lugar de esto existe una y solo una esperanza para el pecador: el segundo Adán, Jesucristo, quién ha venido al mundo y ha provisto ambas cosas, la sangre (5:9) y la justicia (5:18). La sangre para cubrir todos nuestros pecados, y la justicia para que nuestra cuenta no esté vacía, sino llena con una obediencia perfecta -la obediencia de Jesús (5:19). Por consiguiente, es por fe y solo por fe que recibimos la gracia de la justificación (3:28; 5:17), y obtenemos la vida eterna -la esperanza de gloria.

¡La Gloria De Dios! ¡La Gloria De Jesucristo!

El objetivo de toda la creación, de toda la historia, y de toda la redención es la gloria de la gracia triunfante de Dios, a través de la justicia de Cristo, liberándonos del pecado, la culpa y la condenación, y dándonos una vida interminable, en donde, después de diez mil años de estar viendo, admirando y disfrutando de la gloria de Cristo, solo habremos empezado.

Alábele conmigo:

Oh que mil lenguas canten
Las alabanzas de mi gran Redentor,
Las glorias de mi Dios y Rey,
Los triunfos de su gracia.

Después de años mil de estar allí,
En luz como la del sol:
Podremos cantar por tiempo sin fin
Las glorias del Señor

 


1Himnario Bautista, Tr. Guillermo Blair, John Newton. Nota del Editor.

2“La ley tiene la función de convertir a aquellos a quienes dirige en ‘sus propios Adán’” Douglas Moo, Epístola a los Romanos [The Epistle to the Romans] (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Co., 1996), p. 348.

3En este sermón (9/3/00), mi interpretación del reino de la gracia en Romanos 5:21 es una modificación de lo que asumía cuando me refería a este texto en el mensaje de Romanos 5:1-2 (10/24/99) [¡Gloriémonos en la Esperanza de la Gloria de Dios!]. Allí yo asumía que la gracia, en Romanos 5:21, es un poder para transformar y preservar nuestras vidas. Yo dije: “Note que la gracia reina. Es el ejercicio de un poder, no solo su disposición. La gracia es el dominio y reinado del poder infinito de Dios obrando a nuestro favor y no en nuestra contra”. Todavía creo que efectivamente la gracia es un poder que nos transforma y preserva, pero no creo que ese sea el mensaje fundamental en Romanos 5:21. Creo que la aquí la gracia es la voluntad de Dios y actúa para justificar al impío sobre la base de la “justicia” referida aquí (y en el 5:18, 19, 16, 17) a través de la fe. En otras palabras creo que Pablo está lidiando implacablemente con la justificación por fe, en términos legales, no transformadores, en el capítulo cinco y no toca el tema de nuestra transformación hasta el capítulo siguiente.

Mis motivos para esta decisión exegética son:

Motivo 1) No sigue la continuidad, como se dice que la gracia “reina”, es por tanto, necesariamente vista como un poder transformador. Por ejemplo, si la gracia es la voluntad y el acto de justificar al impío por medio de una absolución legar y por la imputación de la justicia de otro, y si esa persona queda libre reinando triunfantemente en la vida (5:17) sobre la culpa y la condenación, entonces, sería obviamente natural decir que la gracia ha triunfado, y está “reinando” en justicia para vida eterna.

Motivo 2) El término “justicia” en Romanos 5:21 encajaría más naturalmente con el significado que llevaba en los versos 17, 18, 19 (vea “dádiva” en 15.16). He tratado de mostrar en los otros mensajes que esta no es nuestra obediencia práctica, sino la justicia de Cristo y la obediencia que nos ha sido imputada (especialmente en los versos 18, 19, y 16 (“la dádiva [...] resultando en justificación”).

Motivo 3) El verso 17 es tan similar al 21 que virtualmente cada parte del verso 21 tiene su equivalente en el verso 17, que, creo, es una declaración de la gracia dando la dádiva de la justicia imputada. Por tanto esta es la forma natural de interpretar este verso paralelo.

Motivo 4) El tema que Pablo plante en Romanos 6:1 se comprende más naturalmente a partir de Romanos 5:21 si la gracia es la voluntad de Dios para perdonar y declarar justo, no su acto de transformación. “¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde?”. Nadie haría esta pregunta si le tema de la gracia en el 5:21 fuera el poder que nos libra del pecado, como tampoco tendría sentido decir, “¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde?”. Pero sí tiene mucho sentido decir: “Continuaremos en pecado para que la voluntad y el acto de Dios de justificar al impío se incremente”. Creo que eso es lo que Pablo quiso decir en 5:21, y eso es lo que crea el problema con que se lidia en el capítulo seis.