Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás

Salmos: pensando y sintiendo con Dios, parte 3

Para el director del coro. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, el profeta Natán lo visitó.

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones. 2 Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. 3 Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. 4 Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. 5 He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. 6 He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría. 7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. 8 Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado. 9 Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11 No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu. 12 Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder. 13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. 14 Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación; entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia. 15 Abre mis labios, oh Señor, para que mi boca anuncie tu alabanza. 16 Porque no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería; no te agrada el holocausto. 17 Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás. 18 Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusalén. 19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto y el sacrificio perfecto; entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.

La semana pasada nos enfocamos en el Salmo 42 y en cómo estar desanimados para bien. Y hoy nuestro enfoque está en el Salmo 51 y en cómo ser aplastados por la culpa para bien. Espero que usted esté notando un patrón. Lo que hace que alguien sea cristiano no es que no se desanime, y no es que no peque ni se sienta miserable por ello. Lo que hace que alguien sea cristiano es la relación que tiene con Jesucristo quien moldea como piensa y se siente el cristiano en su desánimo y por su pecado y culpa.

Aplastados por la Culpa, para Bien

Los salmos fueron el principal cancionero de la iglesia primitiva, y fueron diseñados por Dios para motivar y expresar y moldear los pensamientos y sentimientos de los discípulos de Jesús. De los Salmos aprendemos cómo pensar en el desánimo y la culpa, y de los Salmos aprendemos cómo sentirnos en momentos de desánimo y en momentos de terrible arrepentimiento. Los Salmos nos muestran cómo estar desanimados para bien y cómo arrepentirnos para bien.

Mi oración es que usted cree el hábito de vivir en los Salmos de tal manera que el mundo de sus pensamientos y el mundo de sus sentimientos sea transformado en pensamientos bíblicos puros.

La Espiral Descendente del Pecado de David

El Salmo 51 es uno de los pocos salmos que señala su origen histórico. El encabezado del salmo dice así: “Para el director del coro. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, el profeta Natán lo visitó”. Es bien conocido lo que sucedió con Betsabé. Aquí está, en pocas palabras bíblicas, en 2do de Samuel 11:2-5:

Y al atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de aspecto muy hermoso. 3 David mandó a preguntar acerca de aquella mujer. Y alguien dijo: ¿No es ésta Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías heteo? 4 David envió mensajeros y la tomó; y cuando ella vino a él, él durmió con ella. Después que ella se purificó de su inmundicia, regresó a su casa. 5 Y la mujer concibió; y envió aviso a David, diciendo: Estoy encinta.

Él trató de cubrir su pecado trayendo a su esposo Urías a casa desde el campo de batalla para que Urías pudiera dormir con su mujer y pensara que era su bebé. Urías era demasiado noble para llegarse a su mujer mientras sus compañeros estaban peleando. Así que David se las arregló para matarle y así casarse rápidamente con Betsabé y de esa manera cubrir su pecado.

En una de las oraciones más desestimadas de la Biblia, 2do de Samuel 11 termina con estas palabras: “Pero lo que David había hecho fue malo a los ojos del Señor” (2do de Samuel 11:27). Así que Dios envió al profeta Natán a donde David con una parábola que hizo que David pronunciara su propia sentencia. Entonces Natán dijo: “Tú eres aquel hombre”. Y preguntó: “¿Por qué has despreciado la palabra del Señor […]?”. David se quebranta y confiesa: “He pecado contra el Señor”. Entonces Natán sorprendentemente dice: “El Señor ha quitado tu pecado; no morirás. 14 Sin embargo, por cuanto con este hecho has dado ocasión de blasfemar a los enemigos del Señor, ciertamente morirá el niño que te ha nacido” (2do de Samuel 12:7-15).

“El Señor ha quitado tu pecado”

Es un escándalo. Urías está muerto. Betsabé fue violada. El bebé morirá. Y Natán dice: “El Señor ha quitado tu pecado” ¿Y nada más? David cometió adulterio. Él ordenó un asesinato. Mintió. Él despreció la palabra de Dios. Él dio “ocasión de blasfemar a los enemigos del Señor”. Y el Señor quitó su pecado (2do de Samuel 12:13) ¿Qué tipo de juez es Dios? Usted no olvida simplemente una violación y un asesinato y una mentira. Los jueces justos no actúan así. La semana pasada estuve compartiendo el evangelio con cuatro personas en la calle, y nada que yo dijera pudo persuadirles de que un acosador de niños pudiera ser perdonado. Su escepticismo resonó en mí. Y yo me sentiría indignado por el comportamiento de Dios aquí, sino fuera por una cosa. El apóstol Pablo compartió mi indignación y explicó cómo Dios podría ser el Justo y el que justifica a asesinos y violadores y mentirosos, y sí, aún a los acosadores sexuales de niños.

El Indignante “pasó por alto” de Dios

Esto es lo que Pablo dijo en Romanos 3:25-26. Esta es una de las declaraciones más importantes en la Biblia para comprender cómo Cristo se relaciona con los Salmos y con el Antiguo Testamento en general:

Dios exhibió [a Cristo] públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente [esto es exactamente lo que 2do de Samuel 12:13 dice que Dios hizo, él pasó por alto el pecado de David], 26 para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús

En otras palabras, la indignación que sentimos cuando Dios parece simplemente pasar por alto el pecado de David sería una buena indignación si Dios estuviera solamente barriendo el pecado de David bajo la alfombra. Pero no es así. Dios, desde la época de David, ve siglos adelantes la muerte de su Hijo, Jesucristo, quien moriría en lugar de David, de manera que la fe de David en la misericordia de Dios y en la redención futura de Dios une a David con Cristo. Y en la mente de Dios, que todo lo conoce, los pecados de David son contados como los de Cristo y la justicia de Cristo es contada como su justicia, y Dios en su justicia pasa por alto el pecado de David. La muerte del Hijo de Dios es suficientemente indignante, y la gloria sustentadora de Dios es suficientemente grande, de modo que Dios es vindicado al pasar por alto el adulterio de David y su muerte y su mentira.

Apropiándonos Diariamente del Perdón

Ahora, esa es la realidad objetiva de cómo David es perdonado por su pecado y justificado en la presencia de Dios, pero lo que el Salmo 51 describe es lo que David sintió y pensó mientras se aferraba a la misericordia de Dios. Algunos pudieran decir que los cristianos después de la muerte de Jesús no oran ni se confiesan de esa forma, no debieran pensar y sentirse de esa forma. No creo que eso sea correcto.

Jesús, una vez y por todas, por su vida y muerte, adquirió nuestro perdón y proveyó nuestra justicia. Nada podemos añadir a esa adquisición o provisión. Solo por la fe tenemos su perdón y justicia. Pero ante la santidad de Dios y la maldad del pecado, es correcto que cada día nos apropiemos y apliquemos lo que él compró para nosotros mediante la oración y la confesión. “Danos hoy el pan nuestro de cada día. 12  Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores” (Mateo 6:11-12). La petición diaria de pan, porque él ha prometido satisfacer cada necesidad; la oración diaria por el perdón, porque ha sido totalmente adquirida y asegurada por la muerte de Jesús.

La Respuesta de David a su Pecado

El Salmo 51 es la forma en que piensa y siente la gente de Dios con relación a los horrores de su propio pecado. Este es un salmo que trata acerca de cómo sentirnos correctamente aplastados por nuestros pecados. Trataré de guiarles a través de cuatro de las respuestas de David a su pecado.

1. Se Vuelve Hacia Dios

Primero, se vuelve hacia su única esperanza, la misericordia y amor de Dios. Versículo 1: “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones”. Tres veces, “ten piedad” “conforme a tu misericordia”, y “conforme a tu inmensa compasión”. Esto es lo que Dios había prometido en Éxodo 34:6-7: “El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad; 7 el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable”.

David sabía que había culpables que no serían perdonados. Y había culpables, que por alguna misteriosa obra de redención, no serían tenidos por culpable, serían perdonados. El Salmo 51 es su manera de aferrarse a ese misterio de la misericordia.

Sabemos más que David acerca del misterio de esta redención. Conocemos a Cristo. Pero nos aferramos a la misericordia de la misma forma en que él lo hizo. Lo primero que hace es volverse indefenso hacia la misericordia y el amor de Dios. Hoy, significa volvernos indefensos hacia Cristo

2. Ora para ser Limpiado

Segundo, ora para ser limpiado de su pecado. Versículo 2: “Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado”.Versículo 7: “Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve”. El hisopo era la rama usada por los sacerdotes para esparcir sangre sobre una casa que tenía una enfermedad, a fin de declararla limpia (Levítico 14:51). David clama a Dios como a su Sumo Sacerdote para que le perdone y le tenga como limpio de su pecado.

Es correcto que los cristianos pidan a Dios que les limpie (1ra de Juan 1:7.9). Cristo ha adquirido nuestro perdón. Ha pagado todo el precio. Pero ello no implica que ya no debamos clamar. Este es el fundamento de nuestro clamor. Es la razón por la que estamos confiados de que la respuesta será sí. Así que primeramente David busca indefenso la ayuda de Dios. Y luego ora para que Dios, en su misericordia, le perdone y le limpie.

3. Él confiesa La Seriedad de su Pecado

Tercero, David confiesa al menos cinco formas en que su pecado es extremadamente serio.


3.1. Dice que no puede sacar al pecado de su mente. Está incrustado en su consciencia. Versículo 3: “Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí”. Siempre delante suyo. La cinta sigue corriendo y no podemos detenerla.

3.2. Dice que la inmensa pecaminosidad de su pecado es que es solo contra Dios. Natán había dicho que David había despreciado a Dios y había provocado la blasfemia contra su palabra. Así que David dice en el versículo 4: “Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos”. Esto no significa que Betsabé y Urías y el bebé no fueran dañados. Significa que lo que hace que el pecado sea pecado es que es contra Dios. Herir al hombre es malo. Es horriblemente malo. Pero ese no es el horror del pecado. El pecado es un ataque contra Dios, es una ofensa a Dios. David lo admite en términos chocantes: “Contra ti, contra ti sólo he pecado”.

3.3. David vindica a Dios, no a sí mismo. No hay auto-justificación. No hay defensa. No hay escape. Versículo 4: “[…] de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas”. Dios es justificado. Dios queda sin culpa. Si Dios envía a David hacia el infierno, Dios será inocente. Este es un arrepentimiento radical, centrado en Dios. Así es como piensan y sienten los que han sido salvados. Dios haría justicia al maldecirme. Y si aun estoy respirando es pura misericordia. Y si soy perdonado es pura misericordia comprada con sangre. David vindica la justicia de Dios, no la suya

3.4. David intensifica su culpa al dirigir la atención hacia su corrupción innata. Versículo 5: “He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre”. Algunas personas utilizan su corrupción innata para disminuir su culpa personal. David hace lo opuesto. Para él, el hecho de que haya cometido adulterio y asesinato y haya mentido, es la expresión de algo peor: él es así por naturaleza. Si Dios no le rescata, seguirá haciendo más y más mal.

3.5. David admite que ha pecado no solo contra la ley externa, sino contra la luz misericordiosa de Dios en su corazón. Versículo 6: “He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría”. Dios ha sido su Maestro. Dios le ha hecho sabio. David había obrado con tanta sabiduría. Y entonces el pecado tomo ventaja. Y, para David, esto solo empeoró las cosas: «he sido bendecido con tanto conocimiento y tanta sabiduría. Oh cuán profunda debe ser mi depravación que pude pecar contra tanta luz».

Así que, al menos de cinco maneras, David se une al profeta Natán y a Dios al condenar su pecado y confesar las profundidades de su corrupción
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4. Él ora Pidiendo Renovación

Finalmente, después de volverse desamparado hacia la misericordia de Dios, y orar por perdón para ser limpiado, y luego confesar la profundidad y grandeza de su pecado y corrupción, David pide más que perdón. Pide una renovación. Él está apasionadamente comprometido con ser cambiado por Dios.

Al menos de seis formas derrama su corazón para ser cambiado. Solo puedo dirigir su atención a estas seis formas. El punto principal es: la gente perdonada está comprometida con ser cambiada por Dios. Los adúlteros, asesinos, mentirosos, los que acosan sexualmente a menores, detestan que lo que fueron, y van a Dios buscando ser cambiados por él.

4.1. Él ora para que Dios le confirme su elección. Versículo 11: “No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu”. Sé que algunos dicen que los cristianos que son elegidos y están seguros en la soberana gracia de Dios no debieran orar así, porque ello implicaría que se puede perder la salvación. No lo creo.

Cuando David o yo oramos: “No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu”, queremos decir: «No me trates como si no hubiera sido elegido. No me permitas sentirme como aquellos en Hebreos 6 quienes solo han probado el Espíritu Santo. No me permitas caer y mostrar que solo fui llevado por el Espíritu, y no sostenido por el Espíritu. «Confírmame, oh Dios, que soy tu hijo y nunca caeré».

4.2. Él ora por un corazón y un espíritu nuevos, correctos, y firmes: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10). El “espíritu recto” es el espíritu establecido, firme, inconmovible. Él quiere acabar con el tipo de inestabilidad que acaba de experimentar.

4.3. Ora por el gozo de la salvación de Dios y por un espíritu que gozosamente desea seguir la Palabra de Dios y ser generoso con las personas en lugar de desear explotarles. Versículo 8: “Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado”. Versículo 12: “Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga” [NVI].

¿No es sorprendente que en ninguna parte de este Salmo David haga una oración directa acerca del sexo? Todo comenzó con el sexo, llevándole al engaño, al asesinato ¿O no fue así? Sigmund Freud pudiera pensar que todos nuestros problemas emocionales comienzan con el sexo. Pero David (hablando por Dios), no ve las cosas de esa manera.

El Pecado Sexual: El Síntoma, no la Enfermedad

¿Por qué no está rogando por la abstinencia sexual? ¿Por qué no está pidiendo para que los hombres le justifiquen? ¿Por qué no está orando para proteger sus ojos y para tener pensamientos libres de deseos sexuales? Porque sabe que el pecado sexual es un síntoma, no la enfermedad. Las personas dan lugar al pecado sexual porque no tienen la plenitud del gozo y la alegría de Cristo. Sus espíritus no son firmes y estables. Son inconstantes. Están seducidos, y se rinden porque Dios no tiene el lugar que debiera tener en sus pensamientos y sentimientos.

David lo sabía de sí mismo. También es cierto en nosotros. David nos está mostrando, por la manera en que ora, cuál es la verdadera necesidad de los que pecan sexualmente. No hay una sola palabra en este salmo sobre el sexo. En lugar de eso: “Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado […] Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder”. Esto es sabiduría profunda para nosotros.

4.4. Pidió a Dios que su gozo sobreabundara en alabanzas. Versículo 15: “Abre mis labios, oh Señor, para que mi boca anuncie tu alabanza”. La alabanza es e resultado del gozo en Dios cuando se eliminan los obstáculos en el camino. Por eso está orando: «Oh Dios, vence todo lo que en mi vida mantiene mi corazón insensible y hace callar mi boca cuando debieran estar alabando. Haz que mi gozo sea irreprensible».

4.5. Pide que el resultado final de todo lo sucedido sea una vida de evangelismo efectivo. Verso 13: “Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti”. David no está satisfecho con ser perdonado. No está satisfecho con ser limpiado. No está satisfecho con ser elegido. No está satisfecho con tener un espíritu recto. No está satisfecho con estar gozoso en Dios. No estará satisfecho hasta que su vida quebrantada sirva para sanar a otros. “Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti”.

4.6. Lo que nos lleva hasta el último aspecto. En esta situación, David ha descubierto que Dios le ha quebrantado (v.8), y que un corazón contrito y humillado es la marca de todos los hijos de Dios. Verso 17: “Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás”.

El Gozo de un Corazón Quebrantado

Esto es fundamental para todo. Ser cristiano significa ser quebrantado y contristado. No cometa el error de pensar que usted está más allá de esta vida. Es la marca de los hijos felices de Dios hasta que mueren. Estamos quebrantados y contristados en todo nuestro viaje a casa, a menos que el pecado nos tome la delantera. Estar quebrantados y contritos no limita nuestro gozo y alabanzas y testimonio. Es el sabor del gozo cristiano y la alabanza y el testimonio. Casi uso las palabras de Jonathan Edwards quien lo dijo mejor que yo.

Todos los afectos de la gracia [sentimientos y emociones] que son un dulce [aroma] de Cristo… son sentimientos de un corazón quebrantado. El amor cristiano verdadero, sea a Dios o a los hombres, es un amor humilde y de un corazón quebrantado. Los deseos de los santos, aunque sean muy anhelados, son deseos humildes: su esperanza es una esperanza humilde; y su gozo, aun cuando es inefable, y lleno de gloria, es el gozo humilde de un corazón quebrantado…1

Amén.


1 Religious Affections [New Haven: Yale University Press, 1959], pp. 339s.

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