El ayuno por las aguas que no faltan, parte 1

1 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, declara a mi pueblo su transgresión y a la casa de Jacob sus pecados. 2 Con todo me buscan día tras día y se deleitan en conocer mis caminos, como nación que hubiera hecho justicia, y no hubiera abandonado la ley de su Dios. Me piden juicios justos, se deleitan en la cercanía de Dios. 3 Dicen: "¿Por qué hemos ayunado, y tú no lo ves? ¿Por qué nos hemos humillado, y tú no haces caso?" He aquí, en el día de vuestro ayuno buscáis vuestra conveniencia y oprimís a todos vuestros trabajadores. 4 He aquí, ayunáis para contiendas y riñas, y para herir con un puño malvado. No ayunéis como hoy, para que se oiga en lo alto vuestra voz. 5 ¿Es ése el ayuno que yo escogí para que un día se humille el hombre? ¿Es acaso para que incline su cabeza como un junco, y para que se acueste en cilicio y ceniza? ¿Llamaréis a esto ayuno y día acepto al SEÑOR? 6 ¿No es éste el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de impiedad, soltar las coyundas del yugo, dejar ir libres a los oprimidos, y romper todo yugo? 7 ¿No es para que partas tu pan con el hambriento, y recibas en casa a los pobres sin hogar; para que cuando veas al desnudo lo cubras, y no te escondas de tu semejante? 8 Entonces tu luz despuntará como la aurora, y tu recuperación brotará con rapidez; delante de ti irá tu justicia; y la gloria del SEÑOR será tu retaguardia. 9 Entonces invocarás, y el SEÑOR responderá; clamarás, y El dirá: "Heme aquí." Si quitas de en medio de ti el yugo, el amenazar con el dedo y el hablar iniquidad, 10 y si te ofreces al hambriento, y sacias el deseo del afligido, entonces surgirá tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía. 11 Y el SEÑOR te guiará continuamente, saciará tu deseo en los lugares áridos y dará vigor a tus huesos; serás como huerto regado y como manantial cuyas aguas nunca faltan. 12 Y los tuyos reedificarán las ruinas antiguas; levantarás los cimientos de generaciones pasadas, y te llamarán reparador de brechas, restaurador de calles donde habitar.

Juan Crisóstomo

Uno de los predicadores más importantes del primer milenio de la Iglesia cristiana fue Juan Crisóstomo, el obispo de Constantinopla en el siglo IV. Lo menciono porque nos ha dejado una de las declaraciones más espléndidas del valor del ayuno. El era conocido como un asceta en una época de lujos en Constantinopla y su estilo de vida ofendió al emperador Arcadio y su esposa Eudoxia tanto que él finalmente fue desterrado y murió en el 407 D.C. Sobre el ayuno dijo,

El ayuno es, en tanto que reside en nosotros, una imitación de los ángeles, un desapego de las cosas presentes, una escuela de oración, un alimento del alma, un freno para la boca, un disminución de la concupiscencia: molifica la rabia, apacigua y la ira, calma las tempestades de la naturaleza, aviva la razón, clarifica la mente, descarga a la carne, ahuyenta la contaminación nocturna, libera de dolores de cabeza. Al ayunar el hombre alcanza un comportamiento tranquilo, una expresión libre, una comprensión recta de su mente.

No todos estos galardones se cumplen para todos en todos los momentos de ayuno. Por ejemplo, para algunos el ayuno más bien les produce dolor de cabeza en vez de quitarlo. Pero quisiera que escuches a Crisóstomo y los cientos de santos que han demostrado el valor de la profecía del Señor: vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces los discípulos ayunarán (Mateo 9:15).

Pero lo que comenzamos a ver la semana pasada es que hay peligro en el ayuno. No refiero al peligro físico—lo puedes evitar siguiendo unas indicaciones simples (ve la hoja en la tabla de información). Refiero a los peligros espirituales. Puedes ayunar de forma que será muy desagradable al Señor y espiritualmente destructiva para ti.

La semana pasada escuchamos las advertencias de Jesús que esto podía ser así. Por ejemplo, si tú ayunarás para que otros te vean, dijo, obtendrás tu recompensa de ellas y no serás respondido por el Padre. Para probar nuestros corazones dijo que deberíamos tomar pasos no para no ser vistos por los demás, sino sólo por Dios: péinate, lávate la cara y no pongas una cara triste. Entonces—si tus motivos son puros— tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.

Esta semana, y la semana que viene, oímos una otra advertencia, esta vez del profeta Isaías—o más precisamente de Dios a través de Isaías. Para mí este capítulo esta lleno de asociaciones ricas. No sólo lo considero un final apropriado para nuestra serie sobre el ayuno, sino como un texto asociado con algunas experiencias muy poderosas en las vidas de ciertas personas; y veo que esto tiene una incidencia muy importante en la lucha de nuestro Equipo Maestro de Planeamiento con cuáles deberían ser nuestras prioridades y enfoques como iglesia por el resto de esta década.

Bill Leslie

Una de las experiencias que tengo en mente es la experiencia de Bill Leslie, el anterior pastor de LaSalle Street Church en Chicago, quien murió hace poco después de un ministerio largo y notable—como el descrito en Isaías 58. Vino a Minneapolis una vez y contó de una casi crisis nerviosa que tuvo y cómo un mentor espiritual le dirigió a este capítulo. Él dijo que fueron los versos 10-11 que lo salvaron de un callejón sin salida de agotamiento y desgaste.

Y si te ofreces al hambriento, y sacias el deseo del afligido, entonces surgirá tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía. Y el SEÑOR te guiará continuamente, saciará tu deseo en los lugares áridos y dará vigor a tus huesos; serás como huerto regado y como manantial cuyas aguas nunca faltan.

Lo que le impactó tan profundamente al Pastor Leslie fue el hecho de que si nos vaciamos para otros, Dios promete hacernos un jardín regado—es decir, nosotros recibiremos el agua que necesitamos para refrescarnos. Pero incluso más: seremos entonces un manantial cuyas aguas nunca fallan—para otros, para el ministerio exigente, agotador, que consume, del darse a sí mismo en el ministerio urbano. Esto le dio un patrón de vida divina que lo apoyó en esa crisis y lo mantuvo en activo movimiento muchos más años. Quiero que veamos esta semana y la próxima semana que este es un tipo de ayuno que el Señor quiere enseñarnos.

Doug Nichols

La otra experiencia que da riqueza el capítulo para mí ahora es la conexión que tiene con Doug Nichols, el presidente de Action International Ministries. Doug es el hombre que escribió a Tom Steller el verano pasado y sugirió que nuestra iglesia comprara un avión y mandara a unos cientos de personas a Ruanda para ayudar a enterrar a los muertos para que los médicos y las enfermeras pudieran hacer lo que habian sido enviados hacer. Él habló en nuestra Conferencia de Pastores hace más o menos una semana y dio uno de los mensajes más conmovedores que he oído desde hace mucho tiempo. Action International especializa en alcanzar a niños de la calle en todo el mundo.

Para mostrarles el tipo de persona que es, me escribió la semana pasada para agradecerme por la conferencia y puso una P.D. al final de su carta:

En el 'último minuto' que te has llevado leer esta carta, 28 niños han muerto por desnutrición y enfermedades que podían haberse prevenido fácilmente. ¡1.667 mueren cada hora, 40.000 niños mueren cada día! Por favor, ora con ACTION para que más misioneros lleven el Evangelio a estos niños.

A Doug se le diagnosticó un cáncer de colon en abril de 1993. Le dieron un 30% de posibilidades de sobrevivir después de la cirugía, la colostomía y la radioterapia. El otoño pasado se subió a un avión y fue a Ruanda con nuestro Dr. Mike Anderson y algunas otras personas. Su oncólogo, que no era cristiano, dijo que moriría en Ruanda. Doug dijo que eso esté bien, porque vaya al cielo. El oncólogo pidió ayuda al cirujano para no dejar a Doug ir a Ruanda. El cirujano sí es cristiano y dijo “Está bien, Doug está listo para morir e ir al cielo”.

Recibimos la noticia de que Doug iba a ir—con su cáncer y su colostomía—a Ruanda. Recuerdo haberme reunido en la sala de oración con el personal y recuerdo específicamente siendo llevado hacia Isaías 58:7-8, que oramos por Doug:

¿No es [el ayuno que yo escogí] para que partas tu pan con el hambriento, y recibas en casa a los pobres sin hogar; para que cuando veas al desnudo lo cubras, y no te escondas de tu semejante? Entonces tu luz despuntará como la aurora,y tu recuperación [es decir, su curación] brotará con rapidez; delante de ti irá tu justicia; y la gloria del SEÑOR será tu retaguardia.

Oramos específicamente para que el dar de comer a los hambrientos y dar techo a los sin hogar de Ruanda no matara, sino sanara a Doug Nichols.

Doug llamó desde Ruanda a su oncólogo judío y le dijo que no había muerto. Y cuando volvió se hizo muchas pruebas que dieron como resultado "Sin evidencia de enfermedad". Si el llega a abril—el límite de dos años—sin recurrencia del cáncer, los médicos le dan un buen pronósticos de vivir los años del alcance de su vida normal. Doug tiene 53 años.

Isaías 58: Cerca del Corazón de Jesús

Así que pueden ver que Isaías 58 tiene algunas asociaciones muy significativas en mi vida. Y oro para que escuchemos el mensaje de este capítulo para nuestra iglesia—nuestro Visión Maestro de Planeamiento para los próximos cinco años y más adelante. Hay algo muy cercano al corazón de Jesús en este capítulo. Puedes oírlo, veniendo de sus palabras en Lucas 4:18 (”EL ESPIRITU DEL SEÑOR ESTA SOBRE MI, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACION DE LA VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS;"). Y en Mateo 25:35 (“"Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis".). Y en Juan 7:38 ("El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: 'De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva'"). Una relación de confianza con Jesús es la forma de que Isaías 58 será cumplido en tu vida. La carga de este capítulo impregna en el ministerio de Jesús—y cada vez estoy más convencido de que debe impregnar también en nuestro ministerio.

Profundicemos en ello tanto como podamos hoy y volvamos sobre ello el próximo domingo y veamos lo que Dios tiene que decir a nosotros sobre cómo se debe y no se debe ayunar.

Ayunar: El Peligro de Sustituir el Fervor Religioso por Vivir con Justicia

En los tres primeros versos Dios trae una acusación contra su pueblo. Le ordena a Isaías alzar la voz y denunciar a la casa de Jacob sus pecados. Pero su pecado está tapado con una increíble chapa de fervor religioso. Esto es lo que es tan sorprendente y aleccionador. Verso 2:

Con todo me buscan día tras día y se deleitan en conocer mis caminos, como [es decir como si fueran] nación que hubiera hecho justicia, y no hubiera abandonado la ley de su Dios.

En otras palabras, se comportan como si fueran un país justo y obediente. Y están convencidos por sí mismo de que realmente quieren a Dios y sus caminos. Esta es una terrible mentira en la que vivir.

Sigue casi al final del verso 2:

Me preguntan por las leyes justas, la vecindad de Dios les agrada.

Por lo que quieren que Dios intervenga para ellos con juicios justos. Las cosas no van bien—como veremos en un momento. Pero no ven el verdadero problema. Les gusta acudir a alabar. Hablan el idioma de cercanía de Dios. Probablemente incluso hayan tenido experiencias religiosas y estéticas conmovedoras en sus esfuerzos por acercarse a Dios. Pero algo está mal. Ellos expresan frustración en el verso 3, pero no saben qué es.

En el verso 3 le dicen a Dios,

¿Por qué ayunamos, si tú no lo ves? ¿Por qué nos humillamos [o: nos afligimos] si tú no lo sabes?

Por lo tanto, algo va mal y están ayunando para arreglarlo y no funciona, por lo que algo va doblemente mal. Hay un total de cinco cosas religiosas mencionadas en los versos 2-3 que están haciendo— totalmente en vano. En el verso 2 dice

  1. están “buscando a Dios;" y
  2. deleitan en conocer los caminos de Dios; y
  3. “piden a Dios juicios justas” y
  4. “se deleitan en la cercanía de Dios;" y
  5. en el verso 3 se ayunan y se humillan o se afligen.

Todo eso y Dios le ordena a Isaías Clama a voz en cuello, no clames suavemente, sino clama a voz en cuello declara a mi pueblo su transgresión.

Por lo tanto hay aquí un ayuno que no es agradable al Señor. Hay un culto que no es agradable al Señor. Es el tipo de culto que no queremos tener en Bethlehem. Y con todo, ¿qué hay de malo en buscar a Dios y deleitarse en el conocimiento de sus caminos y pedirle juicios justos, y deleitarse en su cercanía y ayunar y humillarnos en su presencia? ¿Qué hay de malo en esto? ¡Ay, suena exactamente como la forma en que hablamos del culto! ¿No es triste? ¿No te hace temblar? ¿No te hace que quieras ser tan auténtico con Dios que nunca pueda sorprenderte de esta manera, con tus prácticas religiosas más celosas e incluso deseos expuestos como farsas?

¿Qué hay de Malo en Su Culto?

Dios responde en la mitad del verso 3:

He aquí, en el día de vuestro ayuno buscáis vuestra conveniencia y oprimís a todos vuestros trabajadores. 4 He aquí, ayunáis para contiendas y riñas, y para herir con un puño malvado. No ayunéis como hoy, para que se oiga en lo alto vuestra voz. 5 ¿Es ése el ayuno que yo escogí para que un día se humille [o: se aflige] el hombre? ¿Es acaso para que incline su cabeza como un junco, y para que se acueste en cilicio y ceniza? ¿Llamaréis a esto ayuno y día acepto al SEÑOR?

Así que aquí está la cuestión. Los acompañamientos éticos, prácticos y relacionales del ayuno—o del culto en general—son la prueba real de la autenticidad del ayuno y del culto. El lunes es la prueba del domingo. Dios hace una lista de las formas religiosas de su ayuno: Humillarse o afligirse (no comida), inclinando la cabeza como una caña, poniéndonos nuestra ropa de cilicio y cenizas (cf. Salmos 35:13). Luego hace una lista con los acompañamientos éticos de este ayuno: buscas tu propio placer (en otras formas que no son la comida), oprimes a todos tus trabajadores, y te vuelves irritable o conflictivo y provocas conflictos, e incluso te metes en luchas. Y Dios pregunta, “¿es este el ayuno agradable a mi?” La respuesta es No.

Otra Prueba de Autenticidad

Por lo tanto aquí tenemos otra prueba de autenticidad. Jesús dijo, si ayunas para que te vean los demás, ahí tienes tu recompensa. Eso es todo. Isaías dice, si el ayuno hace que seas indulgente en otras áreas, duro con tus empleados, irritable y conflictivo, entonces tu ayuno no es agradable a Dios. No es lo que quiere. Dios es misericordioso al advertirnos del peligro de sustituir el fervor religioso por vivir con justicia.

Piensa y ora de estas cosas esta semana para que cuando nos reunamos la semana que viene estés preparado para oir la hermosa, poderosa y liberadora alternativa de Dios a este tipo de hipocresía. Piensa sobre las implicaciones a largo plazo del culto en tu vida y en esta iglesia. Ningún culto—ningún sermón, cántico, música, ninguna oración, ningún ayuno, no importa lo intenso o hermoso—que deja que seamos duros con nuestros empleados el lunes o conflictivos con nuestras esposas en casa o auto-indulgentes en otras áreas de nuestra vida, o si nos enojados lo suficiente como para pegar a alguien—ningún culto o ayuno que nos deje así es culto que complace verdaderamente a Dios.

No te equivoques: el ayuno auténtico puede ser una forma bendecida por Dios de superar la dureza en el trabajo y los conflictos en casa, y la auto-indulgencia y la ira. Pero si el ayuno alguna vez se convierte en una cubierta religiosa para minimizar o esconder esas cosas y dejarlas continuar, se vuelve hipocresía y ofende a Dios.

Nuestros equipos de oración quisieran orar con aquellos de vosotros que esta mañana sienten como una carga especial orar por cualquier cosa que amenace con volver falso tu culto o tu ayuno. Y por supuesto lo que lo que haría que fuera menos auténtico es la propia incredulidad. Por lo tanto te animo a luchar por alcanzar la vida auténtica esta mañana. Y vuelve la semana que viene y mira lo que parece desde este capítulo.

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