Un ministerio de aflicción, auto humillación, y firme esperanza en nuestro Salvador y Rey, Jesucristo

Una respuesta al ataque del world trade center

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Tal como está escrito: Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día; somos considerados como ovejas para el matadero. 37 Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Cuando el cuerpo administrativo de los pastores se reunió el martes por la mañana minutos después de los primeros ataques contra el Wolrd Trade Center, pusimos la radio en medio de la mesa. La escuchamos y la apagamos, oramos y volvimos a escuchar, luego hicimos un plan. El pequeño plan fue utilizado durante tres servicios bajo el título: “Sufrimiento, Auto Humillación, Y Firme Esperanza En Nuestro Salvador Y Rey, Jesucristo”. Además, haríamos una pancarta en la iglesia que dijera: “Cristo, la solución cuando todo se estremece”.

En el servicio del martes por la noche, nos enfocamos en el sufrimiento. En la noche del miércoles, en la auto-humillación. Esta mañana nos enfocaremos en nuestra firme esperanza en nuestro Salvador y Rey, Jesucristo.

  • Por tanto, ¿cómo fortalezco la esperanza de todos ustedes en esta mañana?
  • ¿Intentaré fortalecer la esperanza políticamente, y consolarles diciéndoles que Estados Unidos es imperecedero y que se unirá en una gran unidad bipartidista, e intentaré probarles que el sistema democrático es fuerte e inconmovible?
  • ¿Intentaré fortalecer la esperanza militarmente, y consolarles diciéndoles que el poder del ejército estadounidense es insuperable, y que puede rechazar cualquier fuerza destructiva en contra de la nación?
  • ¿Intentaré fortalecer la esperanza financieramente, y consolarles diciéndoles que cuando el mercado abra el lunes habrá estabilidad y crecimiento a largo plazo para preservar el valor de todas sus inversiones?
  • ¿Intentaré fortalecer la esperanza geográficamente, y consolarles diciendo que ustedes viven en la parte norte del medio oeste, lejos de los mayores objetivos políticos, militares y financieros que los enemigos pudieran elegir?
  • ¿Intentaré fortalecer la esperanza psicológicamente, y enviarles a la página web titulada: “Autoayuda después de los desastres”, de modo que pueda leer que: los sujetos con potencial para luchar… se ven a sí mismos como capacitados… y evitan arrepentirse por decisiones pasadas?
  • ¿Intentaré fortalecer la esperanza escatológicamente consolándoles porque, de todas formas, ustedes no estarán en la tierra cuando la bola de fuego consumidor venga sobre su ciudad?

La respuesta a esas seis preguntas es muy fácil para mí: NO. No intentaré fortalecer sus esperanzas utilizando estas seis ideas. Y la razón por la que no lo haré es muy simple. Ninguna de ellas es cierta.

  • El sistema político estadounidense no es imperecedero.
  • El ejército estadounidense no puede protegernos de toda fuerza destructiva.
  • El futuro financiero no es seguro y usted puede perder sus inversiones.
  • El medio oeste no está a salvo de la siguiente faceta del terrorismo que puede ser más penetrante y más mortal.
  • Los esfuerzos psicológicos para sentirse capacitados y evitar el arrepentimiento no son restauradores, sino destructivos.
  • Y los escenarios escatológicos, que prometen escapar del sufrimiento, bajo la providencia de Dios en los últimos tiempos, no funcionaron para los cristianos en el Wolrd Trade Center el martes pasado, y estos escenarios tampoco funcionarán para ustedes.

Deberían Sentirse Más Vulnerables De Lo Que Ya Se Sienten.

Así que no contradeciré mi llamado a ser ministro del evangelio intentando fortalecer sus esperanzas utilizando estas seis ideas. En lugar de ello quiero fortalecer sus esperanzas, convenciéndoles primeramente para que se sientan más vulnerables de lo que ya se sienten por el ataque terrorista de la semana pasada.

Hay dos razones por las que actúo así. Una es: somos más vulnerables de lo que creemos que somos. La próxima faceta del terrorismo probablemente no sea una repetición de la estrategia de la semana pasada. En cambio pudiera ser, y puede ser, un acto de guerra química que desate un gas mortal o envenene la provisión de agua de una ciudad, solo por nombrar un par de posibilidades. Esto no significaría cinco mil muertos, sino cientos de miles de muertos. Quizás millones. Así que somos más vulnerables de lo que pensamos que somos.

La segunda razón para despertarles utilizando esa idea es que los tipos de sufrimiento que la Biblia describe para el pueblo de Dios son mucho más profundos que el dolor de la semana pasada. A lo mejor sea necesario este tipo de calamidad para ayudarnos a leer las Escrituras y entender lo que ellas realmente dicen y hacernos menos seguros con las cosas terrenales, de manera que podamos estar más seguros con nuestro Salvador y Rey, Jesucristo. Por ejemplo, 1 Pedro 4:12-19 dice:

“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; 13 antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría 14 Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, por ellos El es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. 15 Que de ninguna manera sufra alguno de vosotros como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entrometido. 16 Pero si alguno sufre como cristiano, que no se avergüence, sino que como tal glorifique a Dios. 17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si comienza por nosotros primero, ¿cuál será el fin de los que no obedecen al evangelio de Dios? 18 Y si el justo con dificultad se salva, ¿que sera del impio y del pecador? 19 Por consiguiente, los que sufren conforme a la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo el bien”.

Así que la idea con que quiero fortalecer su esperanza esta mañana no pasará por alto cuán vulnerables somos en realidad en nuestra existencia terrenal, ni desviará nuestra atención alejándola de la verdad bíblica que enseña que el juicio de Dios cae sobre creyentes e incrédulos del mismo modo –purificando en algunos casos y castigando en otros- dependiendo de si nos arrepentimos y hacemos de Cristo nuestro tesoro en lugar de los ídolos de este mundo. Quiero hacer énfasis con honestidad en la realidad de nuestra vulnerabilidad y juicio, y darles una esperanza real, sólida y bíblica. No solo enfatizaré los sentimientos esperanzadores fundamentados en ingenuas ideas de estabilidad terrenal, o en ideas de escapar de los juicios dolorosos, disciplinarios y purificadores.

Entonces, ¿en que consiste esta esperanza y cuál es su fundamento? Le daré mi respuesta, y luego le mostraré de que parte de la Palabra de Dios la saqué.

Nuestra esperanza es que nada (ni el sufrimiento, ni siquiera la muerte) nos puede separar del amor de Dios en Cristo Jesús.

Y los dos fundamentos de esta esperanza son la muerte de Jesús y la soberanía de Dios:

Nuestro Salvador y Rey Jesucristo, murió y se levantó de nuevo para padecer por nuestros pecados, se hizo maldición, padeció nuestra condenación, quitó nuestra culpabilidad, y aseguró nuestro eterno gozo en la presencia del soberano Dios

Y la soberanía de Dios sobre toda persona y evento garantiza que lo que Cristo compró para nosotros con su propia sangre ciertamente se convertirá en nuestra herencia.

Ahora vayamos a nuestro texto y veamos estas verdades en la Palabra de Dios.

Nuestra Firme Esperanza: Nada Nos Puede Separar Del Amor De Cristo.

Primero ¿cuál es nuestra esperanza cuando todo alrededor nuestro se desploma, en los mejores y en los peores momentos? Nuestra esperanza es que nada puede separarnos del amor de Dios en Cristo, ni siquiera el sufrimiento, ni la muerte. Nuestra esperanza no está en una vida fácil, segura y cómoda en esta tierra. Nuestra esperanza es que el amor de Dios nos concederá regocijo en la agradable gloria de Dios y que este amor continuará después de la muerte y aumentará por toda la eternidad.

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Tal como está escrito: Por causa tuya somos puestos a muerte todo el dia; somos considerados como ovejas para el matadero. 37 Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.

La firme y sólida esperanza que ustedes podrán tener esta mañana – y es la única esperanza duradera – es que si confían en Cristo como el precioso Salvador y Rey soberano, entonces serán fusionados al amor de Dios de tal forma que ni el terrorismo, ni la tortura, ni los demonios, ni los desastres, ni las enfermedades, ni ningún hombre, o microbio, o gobierno, ni la tumba podrá destruir. Esa es la esperanza en este texto. Esa es la esperanza de la vida cristiana. No es una esperanza política, o una esperanza militar, o una esperanza financiera, o una esperanza geográfica, o una esperanza psicológica, o una esperanza escapista. Es una esperanza comprada por sangre, forjada en el Espíritu, exaltada en Cristo, centrada en Dios, que destruye el miedo y desafía a la muerte.

Y ¿cuál es el fundamento de esta esperanza?

El Primer Fundamento de Nuestra Esperanza: La Muerte de Cristo por Nosotros.

La primera respuesta es la muerte de Jesucristo en nuestro lugar. Vea el versículo 32: “El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con Él todas las cosas?” La base de nuestra esperanza: Dios libremente nos dará todo lo que necesitemos, para satisfacernos en Él por siempre, Él no eximió a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros. Él lo entregó por nosotros, Dios lo hizo. Y Él lo hizo por nosotros. Y el versículo 32 dice que su muerte es el fundamento de nuestra esperanza, de que Él nos dará todo lo que necesitemos para estar satisfechos en Él por siempre.

Lo digo así – Él nos dará todo lo que necesitemos para estar satisfechos en el amor de Dios por siempre – porque lo que es evidente en el versículo 35 es que la soberanía de Dios no nos garantiza escapar del sufrimiento. La soberanía de Dios no garantiza que no estaremos en un avión secuestrado o en un World Trade Center – o que no beberemos agua envenenada o respiraremos gas mortal. “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” Estas palabras cubren prácticamente todo tipo de calamidad posible. La aflicción y el peligro son extensivos, son palabras generales que describen peligros de todo tipo. Los cristianos son vulnerables a todos. Si su esperanza es escaparse de ellos, su esperanza está sin base alguna.

Y no quiero darle esperanza sin bases esta mañana. Sino una esperanza bien fundamentada. La esperanza cristiana no es escapar de esas “cosas”, sino que esas “cosas” no nos pueden separar del amor de Dios en Cristo.

Segundo Fundamento De Nuestra Esperanza: La Soberanía de Dios Sobre Nosotros.

Esas “cosas” no pueden separarnos de su amor, primero: porque Cristo pagó el precio con su vida a fin de ganarnos para sí mismo y para siempre. Y la segunda razón por la que nada nos puede separar del amor de Dios (el segundo fundamento de nuestra esperanza) es que Dios es soberano. Y la soberanía de Dios sobre toda persona y evento garantiza que lo que Jesucristo compró para nosotros con su propia sangre, indudablemente se convertirá en nuestra herencia.

¿Dónde veo este fundamento en el texto? Reflexione en el versículo 36: “Tal como está escrito: Por causa tuya somos puestos a muerte todo el dia; somos considerados como ovejas para el matadero”. Ahora esa es una cita del Salmo 44:22. Pablo lo cita por la misma razón por la que estoy predicando así hoy. Lo aprendí de él. Él quiere aclarar, con autoridad bíblica, que la esperanza no es escapar de la matanza. La esperanza cristiana no es alejarse del avión secuestrado o estar fuera del edificio colapsado.

Y no es porque Dios no es soberano sobre toda persona y evento, gobernando todas las cosas para su propio propósito (Efesios 1:11) ¿Por qué digo esto? Porque cuando usted retrocede y lee el salmo 44, lo que lee es que Dios no se para impotentemente mientras su pueblo es contado como oveja para ser sacrificada. Él las está entregando a este sufrimiento. Versículos 10-13,19:

“Nos haces retroceder ante el adversario, y los que nos aborrecen tomaron botín para sí. 11 Nos entregas como ovejas para ser devorados, y nos has esparcido entre las naciones 12 Vendes a tu pueblo a bajo precio, y no te has beneficiado con su venta. Nos haces el oprobio de nuestros vecinos, escarnio y burla de los que nos rodean [...] 19  sin embargo, nos has quebrantado en la región de los chacales, y nos has cubierto con la sombra de la muerte”.

Así que cuando Pablo dice en el versículo 36: “somos considerados como ovejas para el matadero”, no quiere decir, por consiguiente, que Dios no tiene propósitos santos, planes celestiales, intenciones generosas, o propósitos brillantes en este sufrimiento ordenado por Dios, oscuro y horrendo.

No, lo que él quiere decir es que Dios, quien en su soberanía nos entrega a la calamidad, usará esa bien llamada soberanía para crear vida; y la muerte, y los ángeles, y los principados, lo presente, lo provenir, los poderes, lo alto, lo profundo, y toda cosa creada servirá a nuestro eterno gozo en Dios.

Oh, en los próximos días de tribulaciones quisiera que Dios les conceda una dulce aflicción, auto humillación y firme esperanza en nuestro sufriente Salvador y Rey soberano, Jesucristo. Que Dios tenga en perfecta paz a cuyas mentes permanezcan en él, porque ustedes confían en Él.

"Al de firme propósito guardarás en perfecta paz,Porque en ti confía. 4Confiad en el Señor para siempre” (Isaías 26: 3-4).

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