Todas las cosas para bien, parte 3

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

La promesa en el versículo 28 de que todas las cosas ayudan a bien para los que aman a Dios y son llamados de acuerdo a su propósito es tan grande, increíble e importante que Pablo sabe que él debe poner unos cimientos muy firmes debajo de la promesa para sostenerla y ayudarnos a creerla, cuando casi todo en nuestras vidas parece decir lo contrario. De hecho, el resto del capítulo ocho puede ser visto como el esfuerzo de Pablo para hacer justamente eso.  Todo es un esfuerzo para ayudarnos a entender y a creer que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios y son llamados de acuerdo a su propósito.

Un Mensaje para Creyentes y No Creyentes

Este es un mensaje para creyentes. Y como cualquier mensaje para creyentes, es un mensaje para no creyentes. Para los creyentes, el objetivo es poner cimientos inamovibles de roca debajo de su fe, y para los no creyentes, su meta es ganarlos a la fe por toda la roca que hay debajo de ella. Para los creyentes, su meta es lo que terminé diciendo el domingo pasado – motivarlos con la verdad a tomar riesgos por causa del evangelismo, las misiones, la justicia racial y los peligros de amar a la gente. Para los no creyentes, su meta es enlistarlos en la misma causa porque fueron hechos para eso, y seguir a Cristo en el camino del amor riesgoso es la única vida que saciará las profundidades de sus almas y honrará a su Creador.

Así que espero que escuches este tercer mensaje sobre Romanos 8:28, y si te perdiste los otros dos, puedes oírlos o leerlos en línea.

Repaso de Partes Uno y Dos

Hace dos semanas, hablé sobre las palabras “a los que aman a Dios.” “Todas las cosas les ayudan a bien a los que aman a Dios…” Si no amas a Dios, no estás en la promesa. Y hablamos de lo que significa amar a Dios.

La semana pasada nos enfocamos en la promesa en sí. – “todas las cosas ayudan a bien” – TODAS LAS COSAS, no solamente algunas. No solamente las cosas fáciles o las cosas buenas, sino también las cosas malas y difíciles. Malcom Muggeridge, el reportero cristiano que murió en 1990 habló por casi todos los cristianos bíblicos que han vivido lo suficiente para despertar del sueño de un mundo sin dolor, cuando él dijo,

Al contrario de lo que se podría esperar, yo miro atrás a experiencias que en aquel entonces parecían desconsolantes y dolorosas con satisfacción.  Ciertamente, yo puedo decir con verdadera sinceridad que todo lo que he aprendido en mis setenta y cinco años en este mundo, todo lo que realmente ha mejorado y alumbrado mi existencia, ha sido a través de la aflicción y no de la felicidad, ya sea buscada u obtenida. En otras palabras, si fuera posible eliminar la aflicción de nuestra existencia terrenal por medio de alguna droga u otra poción médica…el resultado no haría nuestras vidas disfrutables, sino demasiado vanas y triviales para soportarlas.  Esto es obviamente lo que la cruz [de Cristo] significa, y es la cruz más que otra cosa lo que me ha llamado inexorablemente a Cristo. (Homemade, Julio, 1990)

Así que oro para que, mientras vemos la tercera parte de este texto, tú veas en él la cruz de Cristo y seas atraído a él y a su comunidad por la causa de salvar pecadores.

Llamados De Acuerdo a Su Propósito

La tercera parte del texto es la frase: “a los que conforme a su propósito son llamados.” “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Así que hay dos cosas que deben ser verdaderas en nosotros si la promesa va a ser nuestra. No es de toda la gente. Es de los que aman a Dios y son llamados de acuerdo al propósito de Dios.

Éstos no son dos grupos de personas. Esto es un grupo de personas con dos cosas verdaderas en ellos: 1) aman a Dios; 2) son llamados de acuerdo a su propósito. ¿Por qué menciona Pablo estas dos cosas en lugar de solo una? Esta es mi sugerencia.

Si solamente hubiera dicho que todas las cosas ayudan a bien para los que aman a Dios, hubiera sonado como que la promesa descansa sobre terreno frágil. Mi amor para Dios es terreno frágil para esta promesa. Es una experiencia en mi corazón. Y mi corazón es notoriamente inconstante, voluble y débil. El hacer que una promesa tan grande descanse sobre la frágil experiencia humana es como poner una montaña sobre un malvavisco.

Por eso Pablo dice, esta promesa no solamente descansa en tu corazón de malvavisco, descansa en el llamado de Dios y su propósito. “Todas las cosas ayudan a bien…a los que conforme a su propósito son llamados.” Aquí tenemos la obra de Dios, no mi experiencia. El llamado de Dios, no my conciencia. Esto es sólido. Esto es divino. Esto es poderoso, profundo y fuerte.

¿Pero qué pasaría si Pablo solamente hubiera dicho, “Todas las cosas ayudan a bien a los que son llamados”? Entonces querríamos preguntar, ¿Cómo sé si yo he sido llamado? Desearíamos alguna señal de que Dios realmente ha hecho esto tan maravilloso y poderoso: él me ha llamado.

Así que Pablo da las dos cosas. Nos dice de la obra divina, sólida y objetiva de Dios que hace que la promesa no se derrumbe: nos ha llamado de acuerdo a su propósito. Y nos dice qué pasó en nosotros cuando Dios nos llamó para que sepamos qué ha pasado: amamos a Dios y a todo lo que él es en nosotros por medio de Cristo Jesús. Así que tenemos dos cosas que deben ser verdad para que la promesa esté en nosotros. Nuestro amor que es subjetivo, y el llamado de Dios que es objetivo. Nuestro amor es lo que nosotros hacemos, y el llamado de Dios es lo que él hace. Nuestro amor es el resultado, y el amor de Dios es la causa.

En otras palabras, el llamado de Dios de acuerdo a su propósito es parte del cimiento profundo, masivo, e inamovible que  Pablo está poniendo en Romanos 8 para que esta promesa no se derrumbe y sea creíble. Tú no eres la clave aquí. Dios es la clave aquí. Su obra hará que esta promesa sea verdad en ti, de otra manera no será verdad en ti. Porque tu amor es demasiado frágil e incierto. Pero el llamado de Dios no es frágil ni incierto. Y no solamente ha traído tu amor a existencia, sino que también lo mantendrá en existencia para que la promesa  de Romanos 8:28 sea verdad en ti para siempre.

Así que veamos lo que la Biblia tiene que decir acerca de este llamado que garantiza nuestro gozo en la promesa para siempre. Creo que podemos resumir lo más importante acerca de este llamado bajo dos preguntas: 1) ¿Qué pasa cuando una persona es llamada? 2)¿Cuál es el efecto de este llamado de largo plazo?

1. ¿Qué Pasa Cuando Una Persona es Llamada?

Dios llama a una persona a Cristo poniéndola en contacto con el evangelio de Jesucristo y luego haciendo que su corazón muerto viva para que pueda escuchar el evangelio como algo irresistiblemente verdadero y hermoso.

El llamado todopoderoso de Dios y mi llamado en su nombre no son idénticos. Cuando yo predico, yo los invito a todos a escuchar el evangelio como algo hermoso y verdadero y a sostenerse de Jesús como un tesoro. Pero en ese momento no todos son “llamados” en la forma que Pablo utiliza la palabra en este versículo. Mi llamado es general. El llamado de Dios, en y a través del mío, es específico. Mi llamado ofrece esperanza. El llamado de Dios, en y a través del mío, crea esperanza. Mi llamado ofrece vida. El llamado de Dios, en y a través del mío, da vida. Mi llamado ordena que ames a Dios. El llamado de Dios, en y a través del mío, da lo que ordena.

¿Dónde podemos ver esto en la Biblia? En varios lugares (1 Corintios 1:22-24; 2:Timoteo 1:9; etc.). Pero quedémonos aquí. Los siguientes dos versículos son los más importantes. El versículo 29 empieza con la razón por la que podemos estar seguros de que todas las cosas ayudan a bien a los que son llamados. Es porque “(29) Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. (30) Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.”

Y todo eso está escrito para darnos la razón de porque todas las cosas ayudan a bien a los que han sido llamados. ¿Qué dice él? Él dice que podemos estar seguros de que todo ayuda a bien para los llamados ¡porque los llamados han sido predestinados para esto! Por lo tanto, es seguro. Específicamente, él dice en el versículo 29 que son predestinados para ser como Jesús y para tenerlo como un gran hermano mayor, y (al final del versículo 30) para ser “glorificados.” En otras palabras, la predestinación respalda tu llamamiento y lo hace seguro. Lo que Dios predestina, ocurre. Eso es lo que significa ser Dios.

Por esto es que Pablo añadió las palabras en el versículo 28, “conforme a su propósito” – “Todas las cosas ayudan a bien…a los que conforme al propósito de Dios son llamados.” El llamado de Dios no viene sin un propósito. Y el propósito de Dios se expresa en la palabra “predestinó.” Él nos predestinó para que seamos como Jesús y para que tengamos a Jesús como nuestro hermano mayor, fuerte y amoroso. Y entonces Dios tomos su predestinación e hizo que se cumpliera al llamarnos. Versículo 30: “A los que predestinó, a éstos también llamó.”

Y no solo eso, sigue leyendo. En el versículo 30 él dice, “…y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.” En otras palabras, todos los llamados son justificados, y todos los justificados son glorificados. Esto es porque cuando Dios predestina algo para que suceda, sucede. Y Dios predestino nuestra apariencia semejante a la de Cristo y nuestro andar con Cristo, y esto significa nuestra gloria. Y Dios dispone a hacer que lo que predestinó ocurra al llamarnos y luego justificarnos u luego glorificarnos.

¿Qué aprendemos de esto? Aprendemos que el llamado de Dios aquí es su acción soberana para sacarnos de la muerte espiritual de la incredulidad y la hostilidad hacia Dios a la vida espiritual de la fe en Cristo y el amor a Dios. Sabemos esto porque todos los llamados son justificados. Pero solamente los creyentes son justificados. Por lo tanto, el llamado de Dios da certeza a la fe que ordena. Es efectivo. Garantiza el efecto del amor y la fe. El llamado de Dios es su palabra creativa y omnipotente, como la palabra que Jesús hablo a Lázaro cuando éste estaba muerto. “¡Lázaro, ven fuera!” (Juan 11:43). El llamado creó la vida y Lázaro salió de la tumba.

Podemos confirmar con un texto clave en el llamamiento eficaz de Dios en 1 Corintios 1:22-24, “Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura, [en otras palabras, todos están escuchando la predicación y están siendo llamados en el sentido general, pero eso no es lo que “llamado” significa aquí o en Romanos 8:28] mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.

Algunos de los judíos y algunos de los gentiles son “llamados” cuando Pablo predica. Y lo que pasa cuando son llamados es que ya no ven a Cristo crucificado como locura ni como tropezadero sino como poder divino y sabiduría. Eso es lo que yo quería decir anteriormente cuando dije que el llamamiento de Dios viene a través del evangelio y da vida a los corazones muertos y hostiles para que escuchen el evangelio de Cristo crucificado y resucitado como algo irresistiblemente verdadero y hermoso.

Todas las cosas ayudan a bien para ti si esto te ha ocurrido. Y nada puede detener que todas las cosas ayuden a tu bien porque, justamente como Dios tomó la iniciativa de llamarte omnipotentemente a él desde los muertos para que lo ames,  así mismo él tomará la iniciativa de mantenerte espiritualmente vivo y finalmente glorificado en la presencia de Cristo. Todo ayudará a que tú llegues ahí.

Esto nos lleva a la última pregunta.

2. ¿Cuál Es el Efecto de Este Llamado de Largo Plazo?

El efecto es absoluta seguridad eterna para todos los que son llamados. Lo puedes ver en el versículo 30: “Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.” Todos los llamados son justificados, y todos los justificados serán glorificados. No hay excepción. Éste es el porqué todas las cosas ayudan a bien para aquellos que son llamados conforme al propósito de Dios. Su propósito es salvarnos solamente a través de su gracia todopoderosa de iniciativa y de poder.

 

Pero algunos pueden decir, con temor, ¿Qué pasa si me doy por vencido? ¿Qué pasa si dejo de creer? ¿Qué pasa si mi amor por Dios se enfría y muere? La respuesta es: esto no pasara a los que son llamados. Y la razón NO es que no importe si tu fe falla y tu amor muere. La razón es que el Dios que llama, mantiene. El Dios que, a través de su gracia soberana, te llamó (véase Gálatas 1:6, 15; 2 Timoteo 1:9), te mantendrá creyendo y amando a través de la misma gracia soberana.

Escucha la conexión entre el llamado de Dios y su guardado.

Judas 1:1, “Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo.”

1 Corintios 1:8 “[Dios] también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

En otras palabras, Dios te confirmará para el fin porque él te ha llamado. Eso es lo que significa la fidelidad de Dios. Dios te llamó conforme a su propósito para salvarte, y Dios siempre hace lo que se propone hacer. Eso es su fidelidad.

I Tesalonicenses 5:23-24, “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.”

Dios es fiel. Por lo tanto, si él te llamo, él te guardará.

Ahora hemos comenzado a ver la magnitud y la magnificencia de los cimientos debajo de la promesa en Romanos 8:28. Los cimientos no son solamente tu amor a Dios. Son el propósito eterno de Dios, la predestinación de Dios, el llamamiento eficaz de Dios, la justificación de Dios, y la segura glorificación de Dios.

Es seguro que todo te ayudará a bien, no porque tu tengas el poder moral de seguir amando a Dios, sino porque el que te llamó es fiel y obrará en ti para que sigas amando a Dios.

Por lo tanto, termino este mensaje donde lo hice la semana pasada: Ve a tomar riesgos por causa del evangelismo, las misiones, la justicia y el amor. Porque no importa lo que cueste, todo ayudará  para tu bien. Él que te llamó es fiel. Él lo hará.

Fin

Lea los siguientes versículos para tener más ejemplos del llamado de Dios y del propósito de Dios.

Usos de la palabra “llamado”

2 Timoteo 1:9, “Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.”

Romanos 9:11, “Pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama.”

Romanos 9:23-26, “Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles. Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente.”

I Corintios 7:18, 21, “¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide… ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más.”

1 Tesalonicenses 2:12, “Y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.”

1 Timoteo 6:12, “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.”

Usos de la palabra “propósito”

Romanos 9:11, “Pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama.”

Efesios 1:11, “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.”

Efesios 3:11, “Conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor.”

2 Timoteo 1:9, “Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.”

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