No os venguéis vosotros mismos, sino dejad lugar a la ira de Dios

Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. 17No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. 18Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. 19No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.

En el moderno mundo occidental nos hemos acostumbrado a dar por sentado el hecho de que tenemos los inalienables derechos a la vida, a la libertad, y a la búsqueda de la felicidad. Suponemos que nuestros derechos deben ser defendidos por la ley y, de ser necesario, por la fuerza. Sentimos una cólera desconcertante y nos quedamos casi sin habla, cuando son violados nuestros derechos y no se hace nada al respecto.

Tales derechos existen, y existen principalmente debido a la visión cristiana mundial, que una vez influyó a la mayor parte de la cultura occidental y hoy se desvanece aunque es la razón por la que subsiste tanta libertad en el mundo. Sin embargo, necesitamos dejar claro que tales derechos no se asumían en el primer siglo. La cristiandad nació en un mundo de totalitarismo. Durante 300 años no hubo legitimidad legal ni protección para la cristiandad. Abandonar alguna de aquellas religiones paganas y convertirse, y decir que Jesús es el Señor era arriesgar la vida. Esto no era extraño. Este era el mundo en el cual fue escrito el Nuevo Testamento. Pedro lo expresa así  (y lo mismo pudiera escribirse sobre todo el primer siglo de la iglesia): “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese” (1 Pedro 4:12). En otras palabras, no era extraño ser perseguido. Lo que es históricamente extraño, es que nosotros no seamos perseguidos.

Reportes de Noticias Sobre la Persecución Cristiana Alrededor del Mundo.

Pero en muchos lugares en el mundo -quizás la mayoría- ser un cristiano declarado significa ser perseguido. Aquí están algunos reportes noticiosos de alrededor del mundo.

India: 18 de Febrero - Nuevas noticias han llegado acerca del secuestro de Manulaben Dinana, la esposa de un pastor de la India, que tuvo lugar el año pasado. Dinana, casada con el pastor Dharmesh Ninana, fue secuestrada en Mayo del 2004 por un grupo de fundamentalista hindúes.

Irán: 17 de Febrero - Ayer una corte militar Teherán sentenció al Pastor cristiano iraní Hamid Pourmand a tres años de prisión, ordenando su inmediato traslado a un grupo de celdas colectivas de la famosa prisión Evin que se encuentra en Teherán,

Eritrea: 16 de Febrero - Otros 31 cristianos Eritreos han  sido encarcelados durante los últimos 10 días, haciendo un total de 187 arrestos por actividades cristianas ‘ilegales’ desde el comienzo del año. Catorce miembros de la iglesia Kale Hiwot en Adit-Tekelzan fueron aprehendidos el 4 de Febrero durante un estudio bíblico en la casa de su pastor.

Indonesia: 11 de Enero - Más de 30 iglesias en la parte oeste de Java, Indonesia, aun están buscando instalaciones aprobadas para adorar, después de que las objeciones de sus vecinos musulmanes les obligaron a cerrar el año pasado.

Nigeria: 3 de Febrero - Militantes Musulmanes dictaron una sentencia de muerte sobre cinco estudiantes cristianos que fueron expulsados de sus escuelas públicas por dirigir un movimiento evangelista. Las familias de dos de los estudiantes, la señorita Hanatu Haruna Alkali y Abraham Adamu Misal, fueron atacadas el 26 de Enero cuando los militares fueron a las casas de sus familias intentando matarlas.

Colombia: 19 de Enero - Las guerrillas de las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC) permanecen firmes en su negativa de entregar el cuerpo de un amado Sacerdote Católico Romano a quien ellos raptaron, le dispararon, y enterraron el mes pasado.

Oh ¡Cuanto deberíamos orar por las iglesias perseguidas de todo el mundo! Son nuestros hermanos y hermanas. Estamos más estrechamente enlazados a estos amados que a nuestros vecinos y colegas no creyentes. Debemos orar sobre todo para que ellos tengan la gracia de obedecer a Romanos 12:17, “No paguéis a nadie mal por mal”, y los versículos del 19-20, “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza”. Oh ¡Como debemos orar por ellos y por nosotros para que tengamos la gracia transformadora, la fe humilde, y un amor como el de Cristo para ser así de radicales por amor a Cristo!

Graham Staines

Dios nos ha dado algunas ilustraciones asombrosas, tanto históricas como actuales de Romanos 12. Por ejemplo, la mayoría de ustedes recuerdan que en enero de 1999 Graham Staines y sus dos hijos, Philip (10) y Timothy (6), fueron asediados por hindúesradicales quienes los  atraparon  dentrode su vehículo en Monoharpur, Orissa, la India y los quemaron vivos. Los tres cuerpos carbonizados fueron recuperados estando aferrados unos a otros. Graham Staines había pasado 34 años sirviendo a las personas de la India en el nombre de Jesús. Él era el director de la misión para la lepra en Baripada, Orissa.

Dejó atrás a su viuda Gladys y a su hija Esther. Y pueden recordar que la respuesta de ella respuesta, para la gloria de Cristo, estuvo en todos los periódicos de la India. Dijo pocos días después del martirio de su esposo e hijos,‘Sólo tengo un mensaje para las personas de la India. No estoy resentida. Tampoco estoy enojada. Pero tengo un gran deseo: Que cada ciudadano de este país establezca una relación personal con aquel Cristo  que dio su vida por los pecados de ellos... Quememos el odio y esparzamos la llama del amor de Cristo.’

Todos pensaron que ella retornaría a Australia. No, ella dijo que Dios los había llamado a la India y no se iría. Dijo, ‘Mí esposo y nuestros hijos han sacrificado sus vidas por esta nación; India es mí hogar. Espero estar aquí y continuar sirviendo a los necesitados.’ Entonces, lo más extraordinario de todo -escuchen esto todos los que sean adolescentes- Le preguntaron a su hija Esther cómo se sentía acerca del asesinato de su padre, y la niña de trece años, dijo, ‘Alabado sea el Señor por haber encontrado a mí padre digno de morir por él.’

Oh Bethlehem, ¡Acaso no queremos nosotros ser así, y criar a los jóvenes así, y esparcir una pasión por este gran soberano Dios de misericordia y justicia por todas partes!

Cómo Mezclar Misericordia y Justicia en la Vida Humana y en la Historia.

Misericordia y justicia. El gran desafío para nosotros es aprender como ambas se mezclan en la vida humana y en la historia. Lea conmigo de nuevo comenzando en el versículo 19: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor...” al contrario, “si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.”

¿Ve usted tanto la misericordia como la justicia aquí? Los que son maltratados no se tomen la justicia en sus manos. No busquen vengarse. ¿Significa eso que no habrá justicia? ¿Quiere decir que no habrá venganza? No, el versículo 19 dice, “sino dejad lugar a la ira de Dios”. Hay venganza, hay justicia. Todas las cosas estarán bien. Cualquiera de las dos, o sus adversarios pagarán su deuda en el infierno, o se arrepentirán y confiarán en Cristo, de modo que sus deudas fueron pagadas en la cruz. Todo mal será castigado. En el universo de Dios el perdón no significa que algunos crímenes no reciban castigo. Significa que algunos crímenes son castigados con el sufrimiento de un Sustituto: “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.” (Isaías 53:6). Veremos a nuestro peor adversario en el cielo, si se arrepiente y cree en Jesús. ¡Oh! No abriguemos odio para tales adversarios.

Pero ¿qué hay acerca de aquellos que nos han agraviado terriblemente -han matado a nuestro padre y a nuestros hermanos- y no se arrepienten y ni creen? Sus pecados -su penalidad- no está sufrida por Jesús. Ellos han rechazado a su Sustituto. Tendrán que sufrir la ira de Dios sobre ellos mismos. Jesús absorbió la ira de Dios por todos aquellos que están en él. Pero estos que se han apartado de Cristo llevarán su propia culpa. ¡Oh, que cosa más terrible esa!

Dentro de poco dedicaremos un mensaje completo a hablar de eso, de la ira de Dios. Ahora solo percátese de que esa ira es real, y viene, porque es una promesa. Deja la venganza para la ira de Dios, porque está escrito, “Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.” Está escrito, Dios ha hablado. Esta es nuestra inquebrantable garantía: se hará justicia, se aplicará el castigo. Los agravios serán tenidos en cuenta, la venganza vendrá.

Pablo cita a Deuteronomio 32:35, “Mía es la venganza”. Dios tiene el único privilegio de venganza en el universo. Él es el único juez, carcelero, y verdugo legítimo. Si alguien más tiene esta responsabilidad es porque Dios -y solo porque Dios- se la ha dado. Y en unas cuantas semanas es exactamente eso lo que encontraremos. Examine Romanos 13:4 donde Pablo describe a las autoridades civiles que “por Dios han sido establecidas” (v.1): “porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador (ahí está la palabra del versículo 19, “venganza”)para castigar al que hace lo malo”. En otras palabras, ‘Mía es la venganza, dice el Señor, y la comparto en varias maneras y mesuras con algunas instituciones que yo he dispuesto’.

Entienda cuan profundo es esto -la venganza pertenece a Dios.  Quiere decir que entrelazada dentro del tejido de la realidad (el tejido del universo y de este mundo) está el mandamiento absoluto de Dios de que se haga justicia. Que todo deshonor producido a Su gloria por nuestro pecado será castigado para que el infinito valor de la gloria de Dios pueda ser corroborado y demostrado, como el bien y valor definitivos (valor, excelencia y tesoro definitivos) en el universo.

Este mandamiento categórico de traer venganza sobre todo pecado fluye precisamente de Dios.

Nahum 1:2, “Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos.”

Deuteronomio 32:43, “él vengará la sangre de sus siervos, y tomará venganza de sus enemigos.”

Isaías 59:17, “Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto.”

Esta es la naturaleza de Dios: Su justicia (Su inquebrantable compromiso de tomar venganza sobre todo el que deshonre el infinito valor de su gloria). Sin el compromiso de Dios de vengar todo pecado no habría existido la necesidad de la cruz, y no habría infierno. Pero hubo una cruz. Y hay una terrible promesa de eterno tormento para todo aquel que se rehúsa.

En Apocalipsis 6:10 los mártires en el cielo (incluyendo a Graham Staines y a sus hijos Philip y Timothy) claman a gran voz diciendo, “¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. Y Apocalipsis 19:2 dice, “porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera (el gran centro de poder pecaminoso) que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.”

De modo que la venganza viene. ¡Ah, y de que modo tan terrible y certero!

¿Cómo Funciona la Certeza de la Ira Venidera de Dios en Nuestras Almas?

Ahora percátese del efecto moral que conlleva tener en su alma esta terrible certeza. Note la palabra  “porque” en el medio del versículo 19, “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.” Esta palabra “porque” significa que uno de los motivos para no pagar mal por mal, sino más bien bendecir y servir a vuestros adversarios, es la certeza de que ellos serán castigados por Dios, sino se arrepienten.

¿Cómo funciona? Esto no quiere decir que usted frotará sus manos, una con la otra, con un discreto odio, Sintiéndose alegre de que Dios los agarrará. Proverbios 24:17-18 nos advierte sobre esto, dice, “Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes, y cuando tropezare, no se alegre tu corazón; no sea que Jehová lo mire, y le desagrade, y aparte de sobre él su enojo.”

No es así como funciona. Todos ustedes han sido agraciados alguna que otra vez. La mayoría, probablemente han sido agraviados seriamente por alguien que no se ha disculpado nunca, o haya hecho algo suficiente para arreglar las cosas. Y uno de los profundos impedimentos para dejar ir ese dolor y esa amargura es la convicción -la justificada convicción- de que debe hacerse justicia, que el tejido del universo se deshilachará si las personas pueden, así como así, hacer terribles males y salirse con las suyas engañando a los demás. Ese es uno de los impedimentos para el perdón y para dejar ir el rencor. No es él único. Tenemos nuestro propio pecado para lidiar con él, pero es uno real. Sentimos que si simplemente dejamos ir ese rencor, sería como admitir que sencillamente no se hará justicia. Y no podemos dejarlo ir. Así que nos aferramos a la ira, y representamos la historia una y otra vez con sentimientos como: Eso no debió  haber ocurrido; Eso no debió haber ocurrido; Eso estuvo mal; Eso  estuvo mal. ¿Cómo puede él estar tan alegre ahora cuando yo estoy tan deprimido? Esto está muy mal. ¡Esto esta muy mal!

Hoy Dios les ha entregado estas palabras en Romanos 12:19 para quitarle esa carga. “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios.” ¿Qué significa esto para usted? Significa deponer la carga de la cólera, desechar la práctica de amamantar su herida con sentimientos agravio. Deponer, no significa que no hubo un gran agravio contra usted. No significa que no haya justicia. No significa que usted no será vindicado. No significa que se hayan salido con la suya. ¡No! Significa que cuando usted depone la carga de la venganza, Dios la recogerá.

Ésta no es una manera sutil de conseguir venganza. Ésta es una manera de darle la venganza al único que le pertenece. Es respirar profundo, tal vez por primera vez en décadas, y sentir que ahora está libre para amar. Anhelo que usted conozca la libertad de amar.

Un Ejemplo Personal

En 1974, como muchos de ustedes conocen, mi madre fue muerta en Israel. La historia, como fui capaz de reconstruirla mediante otros que estaban con ella, es que un Minivan VW lleno de soldados israelitas borrachos giró bruscamente fuera de su senda e impactó al ómnibus en el cual mi madre y mi padre estaban sentados cerca del frente. El certificado de muerte que leí diez años después, cuando su cuerpo llegó a Atlanta desde Tel Aviv, decía, “Medula espinal lacerada.” A menos que usted entienda las circunstancias en las que me crié, no puede saber lo que esa pérdida significó para mí a la edad de 28 años.

Pero como un tributo a la poderosa misericordia de Dios, doy testimonio desde mi corazón: No odio a esos soldados. No les deseo mal alguno. De hecho, se me ha ocurrido que probablemente, hoy ellos tengan casi mi edad o sean un poco más jóvenes, y si alguno de ellos, fuere alcanzado por el evangelio y creyere en Cristo, sería para mí un gran gozo estar con ellos en el cielo para siempre. “Mía es la venganza, yo pagaré” dice el Señor. Estoy alegre de dejarla en Él. Esto que es lo que les encomiendo, es una maravillosa manera de vivir. Ésta libertad, y en ésta libertad hay grandes espacios abiertos para el amor.

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