Trabajad, no por el alimento que perece

Al día siguiente, la multitud que había quedado al otro lado del mar se dio cuenta de que allí no había más que una barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían ido solos.  Vinieron otras barcas de Tiberias cerca del lugar donde habían comido el pan después de que el Señor había dado gracias.  Por tanto, cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y se fueron a Capernaúm buscando a Jesús.  Cuando le hallaron al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? Jesús les respondió y dijo: En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado.  Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará,  Porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello. Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáis en el que El ha enviado.

Nuestro enfoque hoy estará en el versículo 27, donde Jesús dice: "Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, Porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello." ¿Qué quiso decir Jesús con que Dios ha marcado con su sello al Hijo del Hombre? ¿Qué  quiso decir cuando dijo que debiéramos trabajar por el alimento que permanece para vida eterna? ¿Qué quiso decir cuando dijo que no debiéramos trabajar por el pan que perece?

Éstas son las tres preguntas principales para hoy, y ellas se relacionan directamente con nuestra situación en la vida. ¿Qué hacer para tener vida eterna? ¿Qué hacer con el trabajo diario, en la oficina, en la casa, en la escuela, para que no se diga que trabajamos por el alimento que perece?

Un Mensaje Público y Personal

Pero primero, veamos el contexto con claridad. El día antes, en los versículos 1-15, Jesús había cruzado hacia el lado oriental del Mar de Galilea y había alimentado cerca de cinco mil personas con cinco panes de cebada y unos pocos peces. Era una señal que señalaba a sí mismo como el Pan de Vida.

  • Versículo 35: "Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre."
  • Versículo 41: "Yo soy el pan que descendió del cielo.”
  • Versículo 48: "Yo soy el pan de la vida."
  • Versículo 51: "Yo soy el pan vivo que descendió del cielo si alguno come de este pan, vivirá para siempre."
  • Versículo 55: "mi carne es verdadera comida."

Éso era lo que señalaba el milagro de los panes y los peces. También estaba señalando, específicamente, el hecho de que Jesús siempre estará allí para sus discípulos, para cuidarles personalmente. Él lo muestra al provocar que queden doce canastas llenas al final, una para cada apóstol. Así que el milagro tenía un mensaje público para todos, y una lección personal para los apóstoles.

Las Multitudes No Comprenden la Señal

Públicamente, estaba diciendo: Yo soy el pan del cielo. De la misma forma en que Dios envió el maná en el desierto para sustentarles con vida, me ha enviado al mundo para dar vida, vida eterna. Y personalmente, estaba diciendo a los apóstoles: sírvanme con fidelidad, y nunca les faltará lo que necesiten. Seré para ustedes todo lo que necesiten, aun en la hora del sufrimiento y la muerte.

Pero el pueblo no vio la señal de esa manera. No la comprendieron. Y por eso, en el versículo 15, se dice: "se retiró otra vez al monte El solo."

Jesús Estará Presente para Usted

Después, aquella tarde, los discípulos suben a un bote y se encaminan hacia Capernaúm en el lado occidental del mar, dejando a Jesús detrás. La gente les ve irse, pero no saben dónde está Jesús. Cuando un gran viento amenaza a los discípulos en el mar, a unas tres millas de la costa, Jesús viene a ellos caminando sobre las aguas. Ellos están atemorizados, pero él se identifica, y gozosamente le suben al bote.

Y yo argumentaba que el propósito de aquella historia dentro de la historia, era tener a Jesús dentro del bote, con ellos; porque Juan realmente estaba haciendo el mismo énfasis que hacía con las doce canastas sobrantes. Jesús hará lo que sea necesario para estar para nosotros allí en nuestros problemas. Puede parecer distante e inaccesible, como un amigo con buenas intenciones pero incapaz, en la orilla, mientras estamos a punto de ahogarnos a tres millas dentro del mar. Pero hay una diferencia. Jesús hace pan de la nada, y Jesús camina sobre el agua. Jesús estará presente para usted. Nada le podrá detener. Y lo que da, por encima de todo, es a sí mismo.

Jesús, ¿Desafiante y Crítico?

En la mañana, la multitud no podía encontrar a Jesús, y por tanto, según el versículo 24, cruzaron el mar hacia Capernaúm, buscándole. Y le encontraron en la sinagoga. Lo sabemos porque el versículo 59 dice: "Esto dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Capernaúm.”

Versículo 25: "Cuando le hallaron al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?" Estaban perplejos por cómo él había sido dejado atrás por sus discípulos, y sin embargo, se las arregló para cruzar el mar. Pero Jesús no ve que la pregunta sea una señal esperanzadora. Es muy desafiante y crítico. Versículo 26: "En verdad, en verdad os digo, me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado."

Obsesionados con el Producto, No con la Persona

¿Qué significa?  Significa que, cuando Jesús alimentó a los cinco mil con cinco panes y unos pocos peces, esto fue una señal, es decir, fue como una explosión de gloria saliendo de la persona de Jesucristo. Fue como un rayo de luz saliendo de Jesús. Y cuando las multitudes vieron los panes y sintieron los placeres de tener sus estómagos llenos, y pensaron en cómo sería tener un rey que llenara sus estómagos de esa forma cada día, se sintieron estremecidos de gozo.

Pero, lo que no hicieron, cuando miraron la señal, fue dejar que sus ojos subieran por el rayo de gloria, desde el placer de sus vientres hacia el Tesoro de Cristo. No siguieron el rayo de luz hasta descubrir la belleza del sol que lo emitía. Se obsesionaron con el producto del milagro, no con la persona del milagro. Y así la señal dejó de ser señal para ellos. Y Jesús dijo: "me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado." Estaban emocionados por el pan como placer, no por Cristo como Tesoro.

Jesús es el Tesoro, los Dones no Son el Tesoro

Este evangelio es escrito para revelar la gloria de Cristo, no principalmente para revelar la gloria de sus dones, para que no cometamos este error, sino que veamos a Cristo mismo como nuestro Tesoro, nuestro pan del cielo que todo lo satisface, y tengamos vida eterna.

Así que éste es el camino que Jesús tomará en el versículo 27, en el cual nos enfocaremos en el tiempo que nos queda. Dice: "Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará,  porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.” Veamos, entonces, estas cláusulas una a la vez. 1) "a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.” 2) "Trabajad  por el alimento que permanece para vida eterna;" 3) "Trabajad, no por el alimento que perece."

1) El Sello del Padre Sobre Jesús

Primero, la última cláusula del versículo 27: "a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.” Creo que, en su sentido supremo, esta frase significa que Jesús lleva la marca de Dios porque él es Dios.  Pero más directamente, probablemente, está diciendo que Dios ha autorizado a su Hijo, como el Hijo del Hombre, para ser el Mediador de vida eterna. Él le envió; Jesús daría su carne por la vida del mundo (versículo 51); resucitaría de los muertos (Juan 10:18); y daría vida a otros. Dios dio su autoridad al Hijo como Hijo del Hombre. Puso su sello divino, o marca de autoridad sobre él.

Es lo mismo que leemos en Juan 5:19-27...

Porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera.   …. Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que El quiere... el Padre... todo juicio se lo ha confiado al Hijo…Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también dio al Hijo el tener vida en sí mismo; y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre.

Así que el sello de Dios es la autoridad de Dios conferida a su Hijo, como Hijo del Hombre, para dar vida eterna a quien quiera.

2) El Alimento que Permanece

Ahora, la segunda cláusula en el versículo 27: "Trabajad (...) por el alimento que permanece para vida eterna.” Veámoslo en su contexto. Versículo 27: "Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará." ¿Qué significa?

La clave se encuentra en los versículos 28-29: "Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?"  Ahora, esta pregunta viene a continuación de lo que Jesús había dicho. Él había dicho: Trabajen, u obren,  por la comida que permanece para vida eterna. Y ellos preguntaron: ¿cómo? ¿Cuáles son esas obras? ¿Cómo se trabaja por el pan que da vida eterna?

Haciendo la Obra de Dios: Creer

Jesús responde en el versículo 29: "Esta es la obra de Dios: ," es decir, éste es el tipo de trabajo que se hace para complacer a Dios, y recibir el pan que da vida, ésta es la obra que deben hacer, a saber: "que creáis en el que El ha enviado.”

Entonces: ¿qué significa trabajar por el alimento "que permanece para vida eterna"?  Jesús dice en el versículo 29 que es creer en Jesús como el pan que Dios ha enviado desde el cielo para dar vida al mundo. "Que creáis en el que El ha enviado.”

Prueba y Ve

Allí están ellos, parados delante del Pan de Vida, Jesucristo, el Alimento infinitamente valioso, infinitamente bello, infinitamente satisfactorio que permanece para vida eterna, quien da vida eterna. Y preguntan: ¿qué tipo de obras quiere Dios que hagamos a fin de que podamos tener el Pan de Vida? Y Jesús dice, en esencia: si no ven a la persona que está delante de ustedes, como realmente es, ninguna obra que hagan hará que él sea su Tesoro. No necesitan hacer obras, necesitan probar y ver. Coman. Crean.

"Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre," es parte de lo que Juan dijo en Juan 1:12. Creer es recibir. Creer es verle como el Alimento que es, y comer. Es decir, aceptarle en su alma, su vida, tal como él es, el Tesoro que da vida y que todo lo satisface.

Las Obras son Trastornadas

Así que Jesús toma la idea de obrar para este alimento ("¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?") y la vira al revés. Si un banquete es puesto delante de ustedes, y no lo ven como un banquete, nada que hagan para Dios lo convertirá en un banquete. Lo ven y lo comen libremente y viven. O mueren. Jesús es ese banquete. Los que comen, es decir, creen, viven para siempre. Los que no, perecen. "Esta es la obra de Dios: que creáis en el que Él ha enviado.”

3) El Alimento que Perece

Finalmente, ¿qué significa la primera cláusula del versículo 27? "Trabajad, no por el alimento que perece."  En el versículo 26, Jesús dijo que estas personas estaban utilizando una gran cantidad de energía para perseguirle, primero de un lado del Mar de Galilea, y luego en el otro. ¿Y por qué? Porque habían comido hasta saciarse. Les había satisfecho el producto de este milagro, no la persona. "Me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado."

Éste es el contexto de sus palabras en el versículo 27: "Trabajad, no por el alimento que perece." Es lo que ellos están haciendo. Pero creo que Jesús está generalizando aquí para nosotros, y también para ellos. Está diciéndonos: "No trabajen por el alimento ordinario de los hombres. Entonces, ¿qué quiere decirnos?

Lo Que no Quiere Decir

Sabemos lo que no quiere decir: Dejen sus trabajos. Dejen de trabajar. Lo sabemos porque todo el Nuevo Testamento asume y recomienda la dignidad del trabajo. Pablo dice, en Efesios 4:28: "El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje [¡], haciendo con sus manos lo que es bueno [!], a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad."  Por tanto, no crean que Jesús dice: dejen sus trabajos.

Y no crean que quiere decir: No traigan a casa el pan de sus trabajos. Cuando dice: "Trabajad, no por el alimento que perece," no quiere decir que no debiéramos ganarnos la vida, y traer el pan que perece para que nuestras familias puedan comer y continuar trabajando.

Lo sabemos porque Pablo dice a los vagos de Tesalónica: "Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.”  Lo que significa: la forma normal de comer el pan que perece es trabajar por él. Por tanto: "Trabajad, no por el alimento que perece, ," no significa que no debamos hacer dinero y usarlo para poner alimentos en la mesa.

¿Qué Significa?

Entonces, ¿qué significa? Bien, ¿qué cambia cuando usted cree en aquel a quien Dios ha enviado? ¿Qué cambia cuando usted prueba y descubre a Jesús, el Pan del cielo que todo lo satisface?

El versículo 27 dice que este pan es el "alimento que permanece para vida eterna.”  Por tanto, en nosotros ocurren dos cambios: primero, se añade un nuevo capítulo a nuestra vida de trabajo, es decir, la eternidad. Ahora usted vivirá gozosamente para siempre con la mente puesta más allá de la tumba. Y segundo, se añade un nuevo Tesoro a nuestro corazón, un millón de veces más precioso que cualquier cantidad de dinero o que cualquier cosa que el dinero pueda comprar. Jesús dijo: "donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón" (Mateo 6:21). El Pan de Vida es el Tesoro de nuestros corazones.

Cambia un Poco de Todo

Así que nuestros ojos son abiertos, vemos a Jesucristo como el Hijo de Dios crucificado y resucitado, y probamos y conocemos que él es el Pan de Vida; comemos, es decir, creemos ¿Y el resultado? Permanecemos en nuestros trabajos (la mayoría de nosotros, 1 Corintios 7:24), y cambia un poco de todo. Simplemente ocurre. La comida que perece ya no domina nuestra mente. Cristo domina nuestra mente como el Tesoro supremo. Y si las cosas se enfrían, recordamos que viviremos para siempre.

Trabajando con Celo, Excelencia, y Gozo

Así que vamos hacia el trabajo, pero ahora no estamos dominados por el deseo del pan que perece por temor a perderlo. Ahora vamos a trabajar conociéndole a él, confiando en él, atesorándole, satisfaciéndose en él, con el corazón, empeñados en exaltarle en cada aspecto de nuestra vocación.

Manteniendo en perspectiva la vida eterna y comiendo el Pan de Vida durante todo el día, no les hará ser obreros holgazanes. No les convertirtirá en obreros de mala calidad. No les convertirá en obreros melancólicos. Traerá celo, y excelencia, y gozo al trabajo, porque le conocen a él, confían en él, le atesoran, y se proponen exaltarle. Y saben que todo lo que hagan en su nombre y para su gloria, desde limpiar el baño hasta dirigir la sala de juntas, todo será recompensado eternamente y para siempre en la nueva tierra.

Un Banquete Cuando Todo lo Demás Falla

No seremos llevados por el éxito económico, o por un gran pago, o por las posiciones de poder, o por la lujuria, o por los fines de semana, o por la pasión por el retiro. Porque cada día Jesús estará dentro del bote. Él será un banquete para nosotros cuando todo lo demás falle.

Y no tendremos la frágil esperanza de unos pocos años de retiro en la vejez, sino la certeza absoluta de una cabaña eterna en el lago con Jesús. Y no seremos demasiado viejos para disfrutarlo. Seremos eternamente jóvenes. Y el crucero oceánico eterno con Jesús. Y el atardecer eterno junto al fuego con un buen libro y con Jesús. Y el hecho de que no necesitamos tener estas cosas ahora (porque sabemos que lo tendremos eternamente), lo cambia todo.

En resumen.

  • Dios puso su sello sobre Jesús, el Hijo del Hombre, como el Mediador de vida eterna.
  • Jesús se ofrece a sí mismo gratuitamente como el alimento que permanece para vida eterna y ningún número de obras para Dios pueden hacernos verle como un banquete. Él es gratuito. Él hizo la obra en la cruz. Todo lo que podemos hacer es comer, en otras palabras, es creer, y vivir.
  • Y cuando comemos, cambiamos en dos sentidos: se añade un nuevo capítulo a nuestras vidas: la eternidad; Y un nuevo Tesoro domina nuestros corazones: Jesús. Y él lo cambia todo.

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