La seguridad eterna es un proyecto comunitario

Hebreos 3:12-15

Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo. Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado. Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos el principio de nuestra seguridad firme hasta el fin, en cuanto se dice: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.

Esta ha sido una semana de gran agitación en el Medio Oriente. Y tales eventos debieran servir como una advertencia a nosotros de que más tarde o más temprano llegará el día en que la hostilidad del hombre no será contenida por la fuerza humana. Reventará el dique de restricción e inundará hasta nuestra propia puerta. Y la pregunta más urgente para todos los seguidores de Jesucristo será: ¿Prevalecerá nuestra fe en Jesús? ¿O cederemos ante el temor y la incredulidad y la ira y venganza?

El profeta Daniel describe un tiempo cuando uno de los gobernantes de los últimos días "proferirá palabras contra el Altísimo y afligirá a los santos del Altísimo" (Daniel 7:25). Y en el libro de Apocalipsis, Juan describe de esta manera ese tiempo: "Si alguno es destinado a la cautividad, a la cautividad va; si alguno ha de morir a espada, a espada ha de morir. Aquí está la perseverancia y la fe de los santos" (Apocalipsis 13:10).

La pregunta crucial para ustedes en estos días, y esos días es: "¿perseverarán?" ¿Resistirá nuestra fe bajo los asaltos que vendrán? ¿O seremos "afligidos" y renunciaremos a la fe y nos uniremos a la incrédula ilusión de seguridad? Esta es la pregunta de la perseverancia, la pregunta de la seguridad eterna, y la pregunta del mensaje de hoy.

Estamos en una serie de mensajes que recorren de vuelta los últimos treinta años, o algo así, y tratan de identificar algunas de las verdades que nos definen -huellas teológicas distintivas, rocas bíblicas, doctrinas o énfasis que han moldeado lo que Bethlehem ha sido durante estas últimas tres décadas. El propósito es mostrar que estas verdades están maravillosamente diseñadas para lanzarnos hacia la próxima temporada, no para que aterricemos en la temporada pasada. Esta transición en que estamos no es fundamentalmente una consumación, sino una preparación. Éso es lo que implican estas verdades.

Una doctrina de aplicación urgente

La doctrina de que hablamos hoy tiene diferentes nombres y tiene una aplicación urgente y práctica para nuestra vida juntos. Algunos la llaman doctrina de seguridad eterna. Y algunos la llaman doctrina de la perseverancia. Y la aplicación práctica es que, como quiera que usted la llame, el proceso es un proyecto comunitario. Es decir, usted y yo somos esenciales para ayudarnos el uno al otro a perseverar hasta el fin en fe y no hacer que nuestras almas naufraguen. O, como dice el título de este mensaje: "La seguridad eterna es un proyecto comunitario".

El texto característico al que hemos retornado tantas veces en estas décadas es Hebreos 3:12-15. Así que pienso que sería útil bosquejar una teología de la perseverancia en tres aspectos, basados en el fundamento de estos cuatro versículos y sus implicaciones para nuestra vida. Y entonces, les mostraré el fundamento más amplio para esta doctrina en las Escrituras, su relación con la cruz de nuestro Señor Jesús, y terminaremos con algunas aplicaciones prácticas a nuestra vida en familias y grupos pastorales.

Aspecto #1

Hebreos 3:12: "Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo”. Esto es un llamado claro a todos los creyentes ("hermanos") para que perseveren en fe. A no dar lugar a la incredulidad. A no "afligirse". Es un llamado a resistir, a prevalecer, a guardar la fe hasta el fin. "No dejen que sus corazones se vuelvan corazones malos y de incredulidad. No se aparten del Dios vivo". Este es un peligro real hablado a la iglesia. Están en el mayor peligro los que explotan porque su doctrina de seguridad no lo permite.

Aspecto #2

Hebreos 3:13: "Antes [en contraste con entregarnos a un corazón de incredulidad] exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado". Entonces, en el versículo 15, el escritor hace lo que nos manda a hacer. Nos da una exhortación partiendo del Salmo 95:7: " Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación".

Así que el aspecto #2 es que uno de los medios esenciales para no ser endurecidos -la protección contra un corazón malo de incredulidad- es el grupo de otros creyentes alrededor nuestro, hablando palabras sustentadoras de fe en nuestras vidas -- nuestra familia, nuestros amigos, nuestro grupo pastoral. "Exhortaos los unos a los otros cada día". Es decir, hablen palabras verdaderas, sustentadoras de fe en las vidas unos de los otros. En Efesios 4:29, Pablo dijo: "... salga de vuestra boca [...] sólo la [palabra] que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan".

Así que el segundo aspecto de esta teología de la perseverancia es que Dios ha diseñado a Su iglesia para que sus miembros perseveren hasta el fin en fe, mediante la entrega y recepción de palabras que sustenten la fe unos en los otros. Usted y yo somos los instrumentos mediante los cuales Dios preserva la fe de Sus hijos. La perseverancia es un proyecto comunitario. De la misma forma en que Dios no evangelizará el mundo sin los hombres, sin las voces que despiertan la fe, tampoco va a preservar Su iglesia sin las voces que sostienen la fe. Y de las palabras "exhortaos los unos a los otros" (versículo 13) podemos ver que se refiere a todos nosotros, no solo a los predicadores. Dependemos unos de los otros para perseverar en fe hasta el fin.

Aspecto #3

Versículo 14: "[Exhortaos los unos a los otros y ayudaos unos a otros a retener su confianza] Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos el principio de nuestra seguridad firme hasta el fin", Este es uno de los versículos más importantes en el libro de Hebreos, porque establece que si una persona ha sido hecha partícipe de Cristo, esa persona ciertamente perseverará hasta el fin en fe. Mire cuidadosamente la lógica y los tiempos verbales. Todo depende de esto.

Versículo 14: "Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos el principio de nuestra seguridad firme hasta el fin". Note, él no dice: "si retenemos nuestra confianza hasta el fin", lo que significa que resistir hasta el fin no nos hace partícipes de Cristo. La frase demuestra que ya somos partícipes de Cristo. La perseverancia es la evidencia de haber nacido de nuevo en Cristo, no el medio para nacer de nuevo.

O para decir la misma idea de un modo negativo: Si usted no retiene su confianza en Cristo hasta el fin, ¿qué demostraría eso? Demostraría que usted no "ha sido hecho partícipe de Cristo". Así que la forma negativa del versículo 14 se leería: "Porque [no] somos hechos partícipes de Cristo, si es que [no] retenemos el principio de nuestra seguridad firme hasta el fin".

Por tanto, ¿ve lo que esto implica para la seguridad eterna? Dice: si has venido a compartir en Cristo - es decir, si has nacido de nuevo, si realmente estas convertido, si estás justificado y perdonado mediante la fe salvadora, no puedes fracasar en la perseverancia. Usted retendrá su confianza en Cristo hasta el fin.

La lógica es idéntica con 1ra de Juan 2:19. "Salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron, a fin de que se manifestara que no todos son de nosotros" (1ra de Juan 2:19). La frase "si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros", dice lo mismo que "Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos el principio de nuestra seguridad firme hasta el fin".

La perseverancia resumida

Así que este es el resumen de nuestra teología de tres puntos sobre la perseverancia.

  1. No permitan que su corazón se vuelva malo y de incredulidad, porque si lo hacen, se apartarán del Dios vivo y perecerán para siempre.

  2. Como medio para protegernos unos a otros de un corazón tan malo de incredulidad hablemos palabras que derroten al pecado, que sostengan la fe en las vidas unos de otros, hagámoslo cada día.

  3. Esta advertencia y esta exhortación no es porque una persona que verdaderamente pertenece a Cristo pueda perderse, sino porque la perseverancia es la evidencia de que una persona verdaderamente pertenece a Cristo. Si usted se aparta, demuestra que nunca participó realmente de Cristo. Y Dios nunca dejará que éso ocurra a los que han participado de Cristo.

"Y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó”. (Romanos 8:30). Lo que significa: Entre la eternidad pasada en la predestinación de Dios, y la eternidad futura en la glorificación de Dios, nadie se pierde. Ninguno que haya sido predestinado a ser hijo de Dios deja de ser llamado. Y nadie que es llamado deja de ser justificado. Y nadie que sea justificado deja de ser glorificado. Esta es una cadena de acero inquebrantable en la fidelidad del pacto divino.

Y por eso Pablo dice: "estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús" (Filipenses 1:6). "El cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por medio de quien fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro" (1ra a los Corintios 1:8-9). Estas son las promesas de nuestro Dios quien no puede mentir. Los que han nacido de nuevo están tan seguros como la fidelidad de Dios.

¿Cómo se relaciona nuestra seguridad con la cruz?

¿Y cuál es la relación entre esta seguridad -esta perseverancia prometida- y la cruz de nuestro Señor Jesús? Justo antes de derramar Su sangre por los pecadores, Jesús levantó la copa en la Última Cena, y dijo en Lucas 22:20: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros". Esto significa que el nuevo pacto, prometido más explícitamente en Jeremías 31 y 32, fue asegurado y sellado por la sangre de Jesús. El nuevo pacto se vuelve realidad porque Cristo murió para establecerlo.

¿Y qué asegura el nuevo pacto para todos los que pertenecen a Cristo? La perseverancia en la fe hasta el fin. Escuche a Jeremías 32:40: "Haré con ellos un pacto eterno, por el que no me apartaré de ellos, para hacerles bien, e infundiré mi temor en sus corazones para que no se aparten de mí". El pacto eterno, el nuevo pacto, incluye la promesa inquebrantable. "E infundiré mi temor en sus corazones para que no se aparten de mí". No podrán. No lo harán. Cristo selló este pacto con Su sangre. Él adquirió nuestra perseverancia.

Si usted está perseverando hoy en fe, se lo debe a la sangre de Jesús. El Espíritu Santo, quien está obrando en nosotros para perseverar en nuestra fe, honra la adquisición de Jesús. Dios el Espíritu obra en nosotros lo que Dios el Hijo adquirió para nosotros. El Padre lo planeó. Jesús lo compró. El Espíritu lo aplicó, todo esto es infalible. Dios está totalmente comprometido con la seguridad eterna de Sus hijos comprados por sangre.

La necesidad de la comunidad en la certeza de la seguridad

Esto nos lleva ahora este aspecto de aplicación. Dios ha unido la certeza de la seguridad con la necesidad de la comunidad. Hebreos 3:13: "Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado”. La seguridad eterna es un proyecto comunitario. O podemos decir, ahora, que la seguridad eterna comprada por sangre es un proyecto comunitario comprado por sangre.

Esto pudiera sonar como algo frágil, pues nuestra vida comunitaria es siempre imperfecta. Pero no es frágil. No es más frágil que la soberana habilidad de Dios para traer a otras personas a nuestra vida y enviarnos a nosotros a las vidas de esas personas. Dios preservará soberanamente a todos los que pertenecen a Cristo. Y Él lo hará mediante el ministerio sustentador de fe de otros creyentes.

Cerca de las tres cuartas partes de los adultos en esta iglesia están casados. Esto significa que Dios - no el hombre ("lo que Dios ha unido")- ya les ha puesto en hogares diseñados para esto mismo, para el ministerio diario sustentador de fe, derrotador de pecados, un ministerio de la palabra de unos a los otros, entre esposos y esposas, padres e hijos.

Permítanme darles algunos ejemplos de este medio para los esposos y esposas.

Para los esposos:

  • Ame a su esposa sacrificadamente y apréciela como un reflejo del amor de Cristo por la iglesia (Efesios 5:25, 29). Ver esto sustentará la fe de ella.

  • Esté alerta y discierna las necesidades espirituales, emocionales, relacionales, y físicas de su esposa, y haga un esfuerzo por satisfacerlas, directa o indirectamente (Hebreos 3:12-13; 1ra de Pedro 3:7).

  • Busque edificar a su esposa con conocimiento bíblico, mediante sus propias palabras, y mediante su exhortación y ayuda relacionándola con los ministerios de enseñanzas provistos por la iglesia (Juan 8:32; Efesios 4:25-30).

  • Anime y ayude a su esposa a involucrarse en el ministerio a la iglesia y al mundo (Proverbios 31:20; Efesios 4:11-12; 1ra a Timoteo 5:9-10).

Para las esposas:

  • Esté alerta a la condición espiritual de su esposo y ore fervientemente por él (1ra de Samuel 25:1-35; Hebreos 3:12-13).

  • Anime a su esposo afirmando evidencias de gracia en su vida (Romanos 15:2; Efesios 4:29; Hebreos 10:24-25). Escuchar estas cosas sustentará la fe de su esposo.

  • Apóyelo en todos sus esfuerzos de liderazgo, y muestre interés por cada esfuerzo que haga de guiar espiritualmente (Efesios 5:21-24; 1ra de Pedro 3:1-6).

  • Comparta con él, de su vida y sus meditaciones, las enseñanzas de Dios sobre Cristo y Sus caminos (Romanos 15:13-14; 1ra a los Tesalonicenses 4:18).

  • Únase a él en una conversación seria con respeto y sabiduría (Proverbios 31:26; Romanos 15:2; 1ra a los Tesalonicenses 5:11).

  • Sugiérale personas y recursos que puedan ser de utilidad para él (Génesis 2:18; Proverbios 31:12; Hechos 20:32). Nadie le conoce como usted a él.

  • Humilde y con esperanzas, ayúdele a estar consciente de los hábitos inútiles o pecados que pueda ver en su vida (Hebreos 3:12-13; Santiago 5:16). Estamos buscando hacer Hebreos 3:13 uno para el otro.

Sé que esto asume que el esposo y la esposa son ambos creyentes, y que los dos están dispuestos. Y sé que éso no es cierto en cada pareja casada. Pero es lo que Dios nos llama a orar y hacer por el bien de la perseverancia en la fe de nuestros cónyuges y de nuestros niños. El personal pastoral y los ancianos sueñan con cómo podemos ayudarles a hacerlo mejor uno para el otro. La seguridad eterna es un proyecto comunitario.

No hay sustituto para la iglesia.

Una última palabra para todos nosotros, tanto los solteros como casados: Dios no diseñó el matrimonio para reemplazar a la iglesia. No diseñó a las familias para reemplazar las amistades. Cada hombre casado necesita hombres creyentes en su vida. Cada mujer casada necesita otras mujeres creyentes en su vida. Los jóvenes necesitan otros jóvenes. Y las personas solteras necesitan personas casadas y solteras en sus vidas. Las familias no son sustitutas de algunas de estas relaciones interpersonales.

La iglesia de Cristo, comprada por sangre, es la nueva familia sobrenatural. Las personas solteras, las casadas, los mayores y más jóvenes, los ricos y pobres, cada grupo étnico encuentra hermanos y hermanas aquí. El matrimonio es temporal. El parentesco es temporal. Pero la iglesia, la nueva familia, es eterna.

Los grupos de pastoreo en Bethlehem son solo un modo de ser intencionales a fin de llegar a ser este tipo de familia, en obediencia a Hebreos 3:13: "Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado”. Así que les animo: déjennos ayudarle a encontrar uno. O comenzar uno. Dios le ayudará a amar y a ser amado de esta forma. Él tiene el propósito de guardar a sus hijos. Es un privilegio sorprendente ser su instrumento.

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