Fe para ser fuerte y fe para ser débil

Hebreos 11:29-38

Por la fe pasaron el mar Rojo como por tierra seca, y cuando los egipcios lo intentaron hacer, se ahogaron. Por la fe cayeron los muros de Jericó, después de ser rodeados por siete días. Por la fe la ramera Rahab no pereció con los desobedientes, por haber recibido a los espías en paz. ¿Y qué más diré? Pues el tiempo me faltaría para contar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas; quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, cerraron bocas de leones, apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada; siendo débiles, fueron hechos fuertes, se hicieron poderosos en la guerra, pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron a sus muertos mediante la resurrección; y otros fueron torturados, no aceptando su liberación, a fin de obtener una mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y hasta cadenas y prisiones. Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados (de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra.

Deshaciendo la niebla alrededor del concepto de la fe

Tanto cristianos como no-cristianos han tenido perspectivas defectuosas de lo que realmente es la vida cristiana. La predicación de la Palabra de Dios tiene el propósito de llevar nuestras perspectivas y Sus perspectivas cada vez más cerca de la verdad. Lo hacemos para los incrédulos, de modo que puedan aceptar el cristianismo sobre el fundamento de una imagen verdadera, antes que una distorsionada, y lo hacemos para los creyentes, de modo que puedan vivir sus vidas sobre el fundamento de verdaderas perspectivas de Dios y Sus caminos, antes que perspectivas distorsionadas y engañosas y desalentadoras.

Este pasaje es tremendamente importante para deshacer la niebla de confusión alrededor del concepto de la fe y del tipo de vida que ella garantiza. Hay muchos que enseñan hoy que la vida de fe traerá salud, riqueza, y prosperidad, y que donde esas cosas faltan, es porque falta la fe. Ésa idea nunca pareció encajar con lo yo que veía en las enseñanzas de Jesús o Sus apóstoles, y puedo recordar la primera vez que este capítulo me golpeó con su impacto increíble en este asunto. Espero que tenga el mismo efecto en usted, para bien en esta mañana.

Trataré de exponer cinco breves argumentos fundamentados en estos versículos.

1. Mediante nuestra fe Dios puede y obra milagros y actos de providencia para traer ayuda terrenal práctica, y liberación para Su pueblo.

Ésa es la idea central de los versículos 29-35a. Cuando hablo de "milagros", me refiero a las obras de Dios que involucran alguna interrupción extraordinaria del modo natural de causa-efecto en que obra la naturaleza. El escritor se refiere, por ejemplo, a la división del Mar Rojo (versículo 29), y a la caída de las murallas de Jericó (versículo 30), y al cierre de las bocas de los leones cuando Daniel estaba en el foso de los leones (versículo 33), y a cuando Sadrac, Mesac, y Abed-nego apagaron el fuego al caminaron en el horno de Nabucodonosor (versículo 34), y a la resurrección del hijo de la viuda de Sarepta (versículo 35a). Todos estos eventos son del tipo que llamaríamos milagros. Dios irrumpe en el modo normal en que funcionan las cosas y, de un modo extraordinario, que hace que las cosas funcionen diferente. Y en cada caso aquí, el pueblo de Dios fue ayudado o rescatado del peligro o la muerte.

Ésa es una forma en que Dios obra mediante nuestra fe, a saber, mediante milagros. Pero también mencioné los "actos de providencia". Mediante nuestra fe, Dios nos ayuda mediante actos de providencia. Cuando hablo de "actos de providencia", me refiero a las obras de Dios que controlan situaciones en un modo menos extraordinario. Mirándolas, usted no necesariamente dirá que ocurrió un milagro, pero con el ojo de la fe puede ver la "mano invisible de Dios", como la llama R.C. Sproul.

Por ejemplo, el escritor se refiere a Rahab, quien no pereció porque había escuchado del poder del Dios de Israel (Josué 2:9-11), y cuidó a los espías (versículo 31); y a David conquistando reinos y estableciendo justicia (versículo 33); y a Elías escapando de la espada de Jezabel (versículo 34); y a Gedeón siendo fortalecido en la debilidad (versículo 34); y a otros que pusieron ejércitos extranjeros en fuga (versículo 34); etc. En todos estos casos Dios es quien obra detrás de las escenas, pero los milagros no son obvios. Esto es lo que pudiéramos llamar una operación ordinaria de la providencia de Dios.

Y el mensaje del escritor en los versículos 29-35a, es que todos estos maravillosos actos de Dios, tanto los milagros extraordinarios, como los actos más ordinarios, de la providencia, ocurrieron "por la fe". Usted ve que:

(versículo 29) Por la fe pasaron el mar Rojo. . . (versículo 30) Por la fe cayeron los muros de Jericó. . . (versículo 31) Por la fe. . . Rahab no pereció. . . (versículo 33) por la fe conquistaron reinos. . .

La idea es que Dios obra mediante la fe para hacer milagros y actos de providencia a fin de traer ayuda práctica y terrenal y liberación para Su pueblo. Ése es el primer argumento. Éste es el segundo.

2. Dios no siempre obra milagros y actos de providencia para nuestra liberación del sufrimiento; algunas veces, por fe, Dios sustenta a su pueblo en medio de los sufrimientos.

Ése es el argumento de los versículos 35b-38. Otra forma de decirlo sería explicar que tener fe verdadera en Dios no es garantía de comodidad y seguridad en esta vida. Ahora, es absolutamente crucial que usted vea que las miserias que el pueblo de Dios sostuvo en los versículos 35-38 vinieron por fe, no a causa de la incredulidad. Véalo en dos maneras. Primero, en el versículo 33, note que la lista comienza con ". . . quienes por la fe conquistaron reinos. . .", etc., y sin una pausa continúa narrando todas las miserias de los versículos 35-38. Es por la fe que "otros fueron torturados. . . Otros experimentaron vituperios y azotes", etc. Toda esta miseria es recibida y soportada por la fe.

Otro modo de verlo está en el versículo 39, que recuerda todos los sufrimientos de los versículos 35-38 y dice: "Y todos éstos [es decir todos los que sufrieron], habiendo obtenido aprobación por su fe, no recibieron [en esta vida] la promesa". En otras palabras, el sufrimiento y miseria y destitución y tortura del pueblo de Dios en los versículos 35-38, no se debe a la desaprobación de Dios. Más bien, la aprobación de Dios está descansando sobre ellos a causa de la fe que profesan. Las miserias y sufrimientos fueron soportados por fe, no fueron disminuidos por la fe.

Seamos específicos, para poder recibir todo el impacto de lo que esto dice. Versículo 35b: "otros fueron torturados". Dios no siempre convierte los corazones de los torturadores, para que dejen de torturar a Su pueblo, aunque podría hacerlo. Alguien podría decir: "Bien, los torturadores tienen libre albedrío y Dios no puede intervenir. Él se ha limitado a Sí mismo". Éso no es, simplemente, lo que la Biblia enseña. La Biblia, frecuentemente, muestra a Dios restringiendo y canalizando la maldad de los corazones de los hombres. Por ejemplo, en Génesis 20:6, el rey Abimelec casi comete adulterio con la mujer de Abraham, pero no lo hizo. ¿Por qué? Dios dice a Abimelec: "yo te guardé de pecar contra mí; por eso no te dejé que la tocaras". Dios restringió el intento perverso de la voluntad de Abimelec. Si Dios puede actuar así con Abimelec, también puede hacerlo con el policía que está a punto de torturar a un cristiano en la habitación trasera de la cárcel de Monzambique. Pero no siempre lo hace. Éso es lo que dice el versículo 35b. Y cuando no lo hace, ello no significa que el cristiano que sufre no tenga fe. Ni que Dios no le ame, como veremos en el capítulo 12.

Otro ejemplo: Dios no siempre reduce la agonía de Sus hijos, sino que les permite sufrir no solo un sufrimiento, sino un terrible sufrimiento. Versículo 37: "Fueron apedreados, aserrados”. Ahora, esto es casi demasiado horrible para pensar en ello. Es el modo en que, según la tradición, murió Isaías. Imagine cuán olvidado podría sentirse usted si está enfrentando la muerte, y alguien idea un modo en que su muerte sea tan horrible como fuera posible. Y ello ocurrió y ha ocurrido a personas de quienes el mundo no era digno (como dice el versículo 38). Dios podría detenerlo, sin anular la responsabilidad humana. Ése es el argumento de los versículos 29-35a: Dios puede obrar, y obra milagros y actos de providencia para aliviar a Su pueblo liberarlo, pero no siempre lo hace.

Esto es, quizás, más claro si contrastamos una frase en el versículo 34 con otra en el versículo 37. En el versículo 34, la segunda cláusula, dice: "escaparon del filo de la espada". Así que algunos, por fe, "escaparon del filo de la espada". Entonces, en el versículo 37, la cuarta cláusula dice: "fueron [...] muertos a espada”. Así que en un caso escaparon, por fe, del filo de la espada, y en otro caso, por fe, murieron por la espada. Hechos 12:1-2 dice: "Por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos que pertenecían a la iglesia para maltratarlos. E hizo matar a espada a Jacobo, el hermano de Juan". Pero en los versículos siguientes, cuenta la historia de cómo arrestó a Pedro para hacerle lo mismo, pero Dios intervino y le salvó milagrosamente. Uno murió por fe. El otro escapó por fe.

Así que el segundo argumento es: Dios no siempre obra milagros y actos de providencia para librar a Su pueblo por la fe, pero algunas veces, por fe, Dios sostiene a Su pueblo en medio de horribles sufrimientos. El tercer argumento es la consecuencia de los dos primeros.

3. La fe no es el factor supremo y determinante en si usted sufre o escapa, Dios lo es, es la voluntad soberana de Dios, su sabiduría y amor.

Para mí esto es inmensamente reconfortante. Es un gran alivio saber que hay una explicación más elevada para mi dolor o mi placer que el simple hecho de que yo tenga suficiente fe. ¿No sería terrible tener que creer que en la cima de todo mi sufrimiento, hay que añadir este: "debe ser porque me falta la fe"?

Nosotros no lo asumiremos así en esta iglesia. No miraremos el rostro del moribundo y diremos, o implicaremos: "Si tuvieras fe, vivirías". Más bien diremos: "confía en Dios, porque sea que vivas por fe o mueras por fe, Dios cuidará de aquellos que confían en Él. El vivir es Cristo y el morir es ganancia".

Y, en definitiva, es Dios y no nosotros, quien decide cuándo y cómo morimos. Él tiene Sus propósitos. Ellos nos son ocultos. Y la fe significa, que creemos que son buenos.

Lo que nos guía al cuarto mensaje.

4. La característica común de la fe que escapa del sufrimiento y de la fe que soporta el sufrimiento es esta: ambas creen que Dios es mejor que lo que la vida puede darnos ahora, y mejor que lo que la muerte puede tomar de nosotros después.

Cuando usted puede tenerlo todo, la fe dice que Dios es mejor, y cuando usted lo pierde todo, la fe dice que Dios es mejor. La ilustración más clara en el texto de hoy está en el versículo 35: "[por la fe] Las mujeres recibieron a sus muertos mediante la resurrección; y otros fueron torturados, no aceptando su liberación, a fin de obtener una mejor resurrección". ¿Qué cree la fe en el momento de la tortura? ¿Que si Dios me ama, Él me librará de esto? No, la fe cree que hay una resurrección para creyentes que es mejor que el milagro de la escapatoria. Es mejor que el tipo de resurrección experimentada por el hijo de la viuda, quien retornó a la vida solo para morir después.

En otras palabras, la fe está totalmente enamorada de todo o que Dios será para nosotros más allá de la tumba. La fe ama a Dios más que a la vida. La fe ama a Dios más que a la familia. La fe ama a Dios más que al trabajo o a los planes de retiro o al ministerio o a escribir libros o a construir la casa soñada o a lograr hacer el primer millón. La fe dice: "Sea que Dios me lleve tiernamente, o me entregue para ser torturado, le amaré. Él es mi recompensa (11:6), el constructor de la ciudad que anhelo (11:10), el Tesoro mayor que las riquezas de Egipto (11:26), y la posesión que sobrepasa todas las demás y permanece para siempre (10:34)".

El gran reto del libro de Hebreos, y de la misión de nuestra iglesia, es cultivar y esparcir una pasión por Dios que desafíe la muerte. La predicación, la Escuela Dominical, el ministerio de grupos pequeños, las relaciones interpersonales basadas en el amor, los campos de fútbol, los encuentros de oración, y los innombrables ministerios dentro y fuera, todos nos llevan a esto: a cultivar y esparcir una relación interpersonal tan profunda con Dios que confiemos en Él, sea que vivamos o muramos, sea que vivamos cómodamente o miserablemente. Nuestro propósito es cultivar y esparcir la inconmovible confianza de que Dios es mejor que lo que la vida puede darnos y que lo que la muerte puede quitarnos.

Esto nos lleva a un último argumento.

5. Los que aman a Dios más que a la vida y sufren de buena voluntad esperando algo mejor que lo que esta Tierra puede ofrecer, son el mayor regalo de Dios a este mundo.

Vea conmigo los versículos 37b y 38 ". . . anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados (de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra”. ¿Qué significa que el mundo no era digno de estas personas oscuras, destituidas, desagradables a la vista, aparentemente malditas? ¿Qué significa que el mundo no era digno de ellas? Significa que fueron un regalo al mundo y que el mundo no lo merece.

Muchas cosas en esta vida son totalmente opuestas al modo en que parecen. Y esta es una de ellas. Cuando se permite que los preciosos hijos de Dios sufran y sean rechazados y maltratados y destuidos y afligidos y atropellados, Dios está dando un regalo al mundo. Está derramando gracia sobre el mundo. Está derramando Su amor sobre todo el mundo. Porque en los que sufren y mueren en la inconmovible certeza de la esperanza en Dios, se da un mensaje y una imagen al mundo: "El Señor mismo es mejor que la vida. Conviértete, conviértete y cree".

¿Quién lo hubiera pensado, que el sufrimiento es un regalo al mundo?

¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!". Pues ¿quién ha conocido la mente del Señor?, ¿o quién llego a ser su consejero? ¿o quién le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar? Porque de El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre. Amén. (Romanos 11:33-36)

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