Los gentiles se regocijan en la Raíz de Isaí

Por tanto, aceptaos los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para la gloria de Dios. 8Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión, para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres, 9y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia; como está escrito: Por tanto te confesaré entre los gentiles, y a tu nombre cantaré. 10Y vuelve a decir: Regocijaos, gentiles,  con su pueblo. 11Y de nuevo: Alabad al Señor todos los gentiles, y alábenle todos los pueblos. 12Y a su vez, Isaías dice: Retoñará la raíz de Isaí, el que se levanta a regir a los gentiles; los gentiles pondrán en El su esperanza. 13Y  el Dios de la esperanza os llene de gozo y  paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

Hoy nuestro enfoque está sobre Romanos 15:9-13. Pero antes de ir allí hagamos un pequeño repaso y así podremos ver, con más claridad la idea central de estos versículos. En el versículo 7, Pablo da una exhortación práctica: “Aceptaos los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para la gloria de Dios”. El fuerte y el débil, el  judío y el gentil, se aceptan los unos a los otros. Sean hospitalarios. Abran sus corazones a los demás. Abran sus brazos y acojan a las personas.

Y no lo hagan como un fin en sí mismo, el versículo 7 dice: Háganlo para la gloria de Dios. “Aceptaos los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para la gloria de Dios”. Háganlo de forma que Dios sea exaltado - como quien realmente es. Y si alguien pregunta, esta exhortación, ¿no convierte a las personas en títeres (usados y no amados)? la respuesta es: no. No hay conflicto entre amar a las personas y tener la intención de glorificar a Dios al amar. Y la razón es que amar a alguien significa tratarle de una manera que sea buena para ellas. Y siempre es bueno para alguien dar importancia a Dios. Por tanto, cuando aceptamos a alguien para la gloria de Dios, tenemos la esperanza y oramos para que nuestro recibimiento despierte en ellos y en nosotros más amor por Dios, y por tanto una profunda amistad entre nosotros. Y eso no es lo que haces con un títere. Es lo que haces con una persona. Amar a las personas para la gloria de Dios es la única manera de amar a las personas. Porque si no tenemos la intención de ayudar a  las personas a ver y disfrutar la gloria de Dios, no les amamos.

Así que el mandamiento práctico, la vez anterior, estaba en el versículo 7: “Aceptaos los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para la gloria de Dios”. Luego, los versos 8 y 9 nos motivan a actuar así al mostrarnos que Cristo se hizo siervo a los judíos para que ellos glorificaran a Dios por su verdad y los gentiles glorificaran a Dios por su misericordia. Versículos 8-9: “Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres, 9  y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia”. Por tanto, asómbrense, judíos y gentiles: Jesucristo, el Mesías de Israel, ha venido, no para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por judíos y gentiles. Hay una salvación, un Nuevo Pacto, un pueblo de Dios (ver 11:17-24)--formado por judíos y gentiles (ver 9:24).

Cristo consumó esta salvación sirviendo, y lo hizo para la gloria de Dios. También los versículos 8 y 9 son una exhortación para  aceptarnos unos a otros, en al menos dos formas, para la gloria de Dios. Una es que Cristo estableció el modo en que debemos servirnos unos a otros, y nosotros amamos ser como aquel a quien admiramos. Y de esa manera somos inspirados a servirnos unos a otros de la manera que él lo hizo. La otra es que Cristo nos sirvió muriendo en nuestro lugar para que la carga del pecado fuera levantada y tuviéramos la esperanza que lleva a ser personas afables y hospitalarias.

Ahora, Pablo en los versículos 9-13, se está esforzando por ayudarnos, a los gentiles, a abundar en esperanza. Esa es su meta. Por tanto, usted debería estar orando ahora mismo para que el resto de este mensaje haga que la esperanza abunde en su corazón. El objetivo de este texto y el objetivo de mi mensaje es profundizar, fortalecer e incrementar su esperanza.

Bueno, tengo tres preguntas: 1) ¿Por qué pienso que ese es el objetivo de este texto? 2) ¿Esperanza de qué? 3) ¿Cómo se incrementa la esperanza?

1. ¿Por qué Pienso que el Objetivo de Este Ttexto es que Abundemos en Esperanza?

Tres simples observaciones:

Primero, los versículos 9-12 son una lista de cuatro citas de la Escritura que comienzan en el versículo 9b: “como está escrito”. Y en el versículo 4 se nos dijo: “Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza”. De manera que Pablo, después de decir que toda la Escritura ha sido diseñada para ayudarnos a tener esperanza, comienza a amontonar un texto de las Escrituras sobre otro.

Segundo, el versículo 12 deja claro este objetivo a partir de la cita de Isaías 11:10: “Retoñará la raíz de Isaí, el que se levanta a regir a los gentiles; los gentiles podrán en el su esperanza”. Así que no solo cita la Escritura, sino que la mismas Escrituras que él cita llegan a un clímax en la promesa de que los gentiles -no solo los  judíos- pondrán su esperanza en el Mesías.

Tercero, el versículo 13 comienza y termina con la más explícita  de todas las declaraciones, que el objetivo de Pablo es que nosotros abundemos en esperanza: “Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”. Él  apela al Dios de la esperanza -no primero al Dios de paz o al Dios de gozo o al Dios de amor- sino al Dios de la esperanza. Y su apelación es que este Dios obrará en nosotros para que “abundemos en esperanza”.  Es decir, para que rebosemos en esperanza, para que nos desbordemos en esperanza, para que estemos llenos de esperanza. La esperanza echa fuera todas las emociones contrarias -desánimo, depresión, miedo, ansiedad, quejas, amargura. La esperanza no convive bien con esos sentimientos. Y cuando es abundante, y rebosante, echa fuera estas emociones contrarias.

Ahora bien, nuestra primera observación es que Pablo realmente quiere ayudarnos a que abundemos en esperanza en esta Temporada de Adviento. Siga orando mientras predico para que esto suceda.

2. ¿Esperanza de Qué, y Esperanza en Qué?

La segunda pregunta es: ¿Esperanza de qué, y esperanza en qué?

¿A qué se está refiriendo? Hay toda clase de razones falsas en las cuales esperar y cosas malas por las cuales esperar. ¿De qué está hablando Pablo? La respuesta más clara en el texto está en el versículo 12 donde Pablo cita Isaías 11:10, “Y a su vez, Isaías dice, ‘Retoñará la raíz de Isaí, el que se levanta a regir a los gentiles; los gentiles pondrán en El su esperanza”’. Isaí fue el padre del rey David. Y David fue el más grandioso rey de Israel, de manera que el Mesías que Israel esperaba fue llamado, a menudo, “el hijo de David”-el sería uno como David, pero más grande que David.

Recuerde cómo usó Jesús este misterio para demostrar hacia su propia divinidad. En Mateo 22:42-45 preguntó a los fariseos: “‘¿Cuál es vuestra opinión sobre el Cristo? ¿De quién es hijo?’ Ellos le dijeron: ‘De David [en otras palabras, la raíz de Isaí].43 El les dijo: Entonces, ¿Cómo es que David en el Espíritu [o sea, inspirado por el Espíritu al escribir el Salmo 110:1],  le llama Señor diciendo, 44 “El Señor [Dios el Padre] dijo a mi Señor [el Mesías], Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies’? 45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es El su hijo? Y nadie pudo contestarle una palabra.

El mensaje era: Jesús es el Mesías, el hijo de David, la raíz de Isaí, pero ah, ¡es mucho más que el simple hijo de David! ¿Recuerda cómo comienza el libro de Romanos? “Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, 2 que El ya había prometido por medio de sus profetas en las santas Escrituras, 3 acerca de su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne”. Y bien,  ahí está nuevamente. Jesús es el Hijo de Dios y es también el Hijo de David. Y eso es lo que Pablo quiere decir cuando se refiere a Jesús como la raíz de Isaí.

“En Él -en este Hijo de Dios e Hijo de David, el versículo 12 dice-“los gentiles pondrán en El su esperanza”. Entonces nuestra primera respuesta a la pregunta, “¿Esperanza en qué? es esperanza en Jesucristo. El énfasis cae sobre Cristo como motivo de nuestra fe. Deposite su esperanza en él. No en sí mismo, ni en su propia inteligencia, ni en su salud, ni en su dinero, ni en su trabajo, ni en su reputación. Ninguna de estas aptitudes puede sostener su esperanza. En cualquier momento pueden colapsar. Dios quiere que nuestra esperanza esté firme e inquebrantable así que puso bajo esta esperanza a su propio Hijo. “Los gentiles pondrán en El su  esperanza”. Diga en cada momento de la vida: “Jesús, tú eres mi esperanza. Tú eres mi esperanzan para mi salvación, tú eres mi esperanza para mi matrimonio, tú eres mi esperanza para mis hijos, tú eres mi esperanza para mi ministerio, tú eres mi esperanza de que viviré y moriré bien”. “Los gentiles podrán en El su esperanza”.

Y cuando preguntamos, más específicamente,” ¿Esperanza de qué? El libro de Romanos brinda tres respuestas.

Primero, Romanos 5:2b, “Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”. La Biblia dice que las galaxias revelan la gloria de Dios (Salmo 19:1), y que el evangelio de Cristo crucificado revela la gloria de Dios (2da a los Corintios 4:4-6). Porque aquí vemos como en un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara (1ra a los Corintios 13:12).Fuimos hechos para ver y disfrutar grandeza y belleza. La gloria de Dios es la fuente y el clímax de toda grandeza. Todo gozo legítimo en algo grande y bello que tenemos ahora en esta vida es un anticipo de la gloria de Dios.

Segundo, esperamos por el cielo nuevo y la tierra nueva. Romanos 8:20-21. “Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza[¡!] de que la creación misma será liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios”. Algún día la creación ya no estará más plagada de terremotos y diluvios y de la amenaza de gripes pandémicas.

Los versículos en Isaías 11:6-9 que preceden inmediatamente al que Pablo cita en Romanos 15:12 dicen:

El lobo morará con el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito; el becerro, el leoncillo y el animal doméstico andarán juntos, y un niño los conducirá.7 La vaca y la osa pacerán juntas, sus crías se echarán juntas, y el león, como el buey, comerá paja. 8 El niño de pecho jugará junto a la cueva de la cobra, y el niño destetado extenderá su mano sobre la guarida de la víbora. 9 No dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor como las aguas cubren el mar.

Por Cristo nuestra esperanza para ese día es sólida y segura.

Tercero, esperamos nuevos cuerpos sin dolor y sin muerte. Romanos 8:23, “Nosotros…que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior aguardando ansiosamente…la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza hemos sido salvos”. No solamente un cielo nuevo y una tierra nueva, sino un cuerpo nuevo con el cual disfrutaremos ese cielo y esa tierra para la gloria de Dios.

Por tanto, Pablo está escribiendo para ayudarnos a abundar en esperanza, y la esperanza está fundamentada en Jesucristo (los gentiles podrán en él su esperanza), y ansiosamente anticipa la plenitud de la revelación de la gloria de Dios, el nuevo cielo y la nueva tierra, y cuerpos nuevos sin mas dolor ni llanto (Apocalipsis 21:4).

3. ¿Cómo se Incrementa la Esperanza?

Finalmente preguntamos, ¿cómo se incrementa la esperanza?

Aquí voy a dejar esta interrogante para la próxima vez, pero les mostraré algo para que puedan estar pensando y orando por esto. El versículo 13: “Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y  paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”. Hay dos agentes de la esperanza mencionados en este versículo: el Espíritu Santo, o el Dios de la Esperanza, y el creer. ¿Cómo trabajan juntos? ¿En qué creeremos para abundar en esperanza? ¿Cómo se relacionan el gozo y la paz con la esperanza? ¿Cuál origina a cuál? ¿O son ambas causa y efecto?

Basta decir por hoy: La esperanza es la obra de Dios que él representa en nosotros a través de nuestra fe en la promesa de que nosotros, los gentiles estamos incluidos en la grandiosa salvación de Dios. “Retoñará la raíz de Isaí, el que se levanta a regir a los gentiles; los gentiles pondrán en El su esperanza”.

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