Él sabía lo que había en el hombre

Cuando estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía.  Pero Jesús, por su parte, no se confiaba a ellos, porque conocía a todos,  y no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, pues El sabía lo que había en el hombre.

Recuerde que el propósito del evangelio de Juan es que las personas puedan creer en Jesús. Juan 20:31: "Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre". Este ha sido subrayado varias veces en los capítulos 1 y 2.

La Misión de Juan: Que Creamos en Jesús

En Juan 1:12, Juan dice, "[…] a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre". Luego del milagro de convertir el agua en vino en la boda en Caná, Juan dijo: "Este principio de sus señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en El". (Juan 2:11). Entonces, luego de echar a los que cambiaban dinero fuera del templo y decir: "Destruid este templo, y en tres días lo levantaré". Juan comentó: "Por eso, cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron de que había dicho esto; y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había hablado". (Juan 2:22).

Juan tiene un propósito. Juan está escribiendo con la visión de ayudar a las personas a que vean la gloria del Hijo de Dios, experimenten su gracia, y crean en Él como el Hijo de Dios y el supremo Tesoro de sus vidas y tengan vida eterna.

Hay Creencias que no Salvan

En vista de esto, Juan 2:23-25 tiene un efecto perturbador. Él dice, en esencia, que Jesús conoce lo que hay en todo corazón, y puede ver cuando alguien cree de una forma que no es realmente fe. En otras palabras, la habilidad de Jesús para conocer todo corazón perfectamente lleva a la perturbadora verdad de que hay fe que no es del tipo de fe que obtiene comunión con Jesús y vida eterna. Hay creencias que no salvan

Entonces, hay dos formas de enfocarnos aquí. Primero está la gloria de la omnisciencia de Jesús. Y segundo es el descubrimiento de que hay una especie de fe en Jesús que él no aprueba ni acepta.

1) La Gloria de la Omnisciencia de Jesús

Primero entonces, nos enfocaremos en la gloria de Cristo en su omnisciencia. Recuerde que estamos guiados por Juan 1:14 y 16 - "Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad […] Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia".  Esto es lo que Juan quiere que veamos: la gloria del Unigénito del Padre y cómo, descendiendo ese rayo laser de visión espiritual, la gracia sobre gracia viene a de nuestras vidas.

¿Qué gloria del Hijo de Dios vemos en el texto de hoy? La vemos en el final del versículo 24 y en todo el versículo 25: "Pero Jesús, por su parte, no se confiaba a ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, pues El sabía lo que había en el hombre”.

Tres afirmaciones:.

Primero, la afirmación general arrolladora en 2:24: "[…] conocía a todos".

Segundo, la aplicación específica de esa afirmación a la vida privada, interior, de cada persona en 2:25. "Él sabía lo que había en el hombre".

Tercero, la consecuencia en 2:25: "[…] no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre […]".

Jesús Conoce Todo Acerca de Todas las Personas

Así que la doctrina que podemos obtener de este texto es que Jesús conoce todo acerca de toda persona. Ninguna persona queda excluida de su conocimiento, y ninguna parte de nuestra vida queda excluida de su conocimiento. Él conoce a todo el mundo, y conoce todo sobre todo el mundo. Aquí está lo que Jesús dijo en Juan 6:64: "[…] hay algunos de vosotros que no creéis”. Y Juan añade, "Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que le iba a traicionar". El corazón de Judas estaba abierto ante Jesús. Jesús no se sorprendió cuando vino su traición.

Deje que esta verdad sobre Jesús se sumerja dentro de su corazón. Si usted ha sido impresionado con el conocimiento de alguien acerca de las personas o su sabiduría para discernir los motivos y explicar las acciones y predecir los comportamientos, si alguna vez le ha impresionado algún personaje de ficción o de la historia, algún consejero o erudito, el conocimiento de Jesús debería ser infinitamente mucho más impresionante para usted.

No Hay Secretos Para Jesús

Quizás la gloria de esta omnisciencia llegará más plenamente a nosotros si bosquejamos algunas implicaciones personales. Esto significa que no hay secretos totales en nuestras vidas. Quizás han tenido éxito escondiendo algo a alguien en esta tierra, durante toda su vida Pero no lo han escondido de Jesús. La persona a quien más le importa cómo es usted, más le conoce. La persona que tiene el juicio más determinante sobre usted, lo conoce todo. Dejemos que esta verdad profundice en nuestros corazones. Usted es totalmente conocido. Totalmente. No hay la más mínima parte de su corazón que sea desconocida para Jesús, en esta hora, en cada hora.

Por tanto, siempre hay al menos una persona con quien debe relacionarse, quien lo conoce todo acerca de usted. Quizás puede mirar a los demás en la cara y saber que ellos no saben algunas cosas acerca de usted. Y así moldea sus relaciones interpersonales. Pero hay alguien que cuando usted le mira a la cara, le ve totalmente en su interior. Si se relaciona de alguna manera con él, se relaciona desde una posición absolutamente descubierta. Absolutamente conocida. ¡Qué declaración tan asombrosa! Hay uno, y solo uno, quien le conoce actualmente y le conoce totalmente. Nadie más siquiera se acerca. El conocimiento de su conyugue acerca de usted, o de su mejor amigo, se compara al conocimiento que tiene Jesús de usted como la matemática de primer grado a la mecánica cuántica. Usted ha sido totalmente conocido por una persona: Jesucristo.

Un Humano que Conoce

Por tanto, siempre tiene alguien a quien ir buscando ayuda pues él sabe quién es usted. Uno de los grandes anhelos del alma humana es comprendernos a nosotros mismos. ¿Quiénes somos? ¿Cuál es nuestra naturaleza? ¿Qué tipo de seres humanos somos? ¿Cuál es nuestro pensamiento y sentimiento más profundo? ¿Cuáles son nuestros motivos verdaderos y más profundos? ¿Cuáles son las relaciones más profundas en mí entre conocer y sentir y desear y hacer?

Hay un humano que conoce la respuesta completa a todas estas preguntas: Jesucristo. ¿Recuerda las tres respuestas de Pedro a la pregunta de Jesús después de la resurrección?: "¿me amas?", Jesús le preguntó tres veces, probablemente porque Pedro le había negado tres veces. Pedro dijo la primera vez: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Dijo la segunda vez: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Dijo la tercera vez: "Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero" (Juan 21:15-17). Siempre hay una persona que conoce perfectamente su corazón. Mejor que usted mismo. Jesucristo.

Alguien Que Siempre Está Dispuesto a Amarle

Por tanto, usted siempre tiene una persona que estará dispuesta a amarle, conociendo absolutamente todo acerca de usted. Digo que él está "dispuesto a amarle" porque Jesús tiene un pacto especial de amor para aquellos que confían en él. Él no ama a todos de la misma forma. Escuche cómo ora en Juan 17:9: "Yo ruego por ellos;  no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos”.  En otras palabras, Jesús intercede por aquellos que el Padre le da. Estos son sus amigos. Estos son sus discípulos. Estos son sus ovejas. Estos son hijos de Dios. Estos son los que han nacido de nuevo. Estos son los que creen. ¿Está usted entre estos?

"a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre" (Juan 1:12). Si le recibe, siempre habrá una persona que le amará conociendo todo, absolutamente todo acerca de usted. Dirá con los discípulos en Juan 16:30, "Ahora entendemos que tú sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que tú viniste de Dios”.

Oro para que este destello de la gloria de la omnisciencia del Unigénito del Padre le haga admirarle más que a todos, y amarle y confiar en él y seguirle.

2) La Fe Que Jesús No Acepta

Dijimos que hay dos verdades en las que nos debemos enfocar en el texto de hoy: la primera es la gloria de la omnisciencia de Jesús. Ahora, la segunda es el descubrimiento de que hay una especie de fe en Jesús que él no aprueba ni acepta. Esta es la implicación de su omnisciencia en que Juan se enfoca. Él, explica la implicación de que cuando Jesús mira al corazón de los que creen, busca algo más que el tipo de fe que les hace hijos de Dios.

Recuerde Juan 1:12 que dice: "a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre" (Juan 1:12). Y aquí en Juan 2:23 dice: "muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía". Parece que Jesús debiera sentirse estimulado. Pero no se sentía así. El versículo 24 dice: "Pero Jesús, por su parte, no se confiaba a ellos, porque conocía a todos".  No es la manera en que trata a sus propias ovejas a quienes llama por nombre, a sus propios discípulos. Cuando Jesús se aleja de ellos, está diciendo que no están creyendo de manera que pudieran ser salvos. No son los hijos de Dios. No están practicando a Juan 1:12. Cualquiera que fuera su fe, Jesús no la aprobaba.

No Todo Lo Que Parece Fe es Verdaderamente Fe

Juan sigue trabajando aquí: El propósito de su libro es: "pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre" (Juan 20:31). Así que es esencial que Juan aclare que no todo lo que parece ser fe es realmente fe. Esto es perturbador. Pero así es la vida. Es mejor que Jesús lo muestre, y nos ayude a lidiar con esto, que descubrirlo por nosotros mismos cuando sea demasiado tarde.

¿Qué hay de mal con la fe que tenían? ¿Hay alguna pista aquí? Sí, hay algunas pistas. La primera pista es la referencia a las señales y a lo que Jesús dice acerca de esto en otra parte. Y la segunda pista es que este incidente es mencionado como una introducción a la historia de Nicodemo que viene a continuación. Se supone probablemente que Nicodemo represente al pueblo (de Juan 2:23) quien creía en un sentido pero no de la manera en que Jesús lo aprobaba.

La Fe de Nicodemo

Vea primeramente la pista de Nicodemo. Recuerde que las divisiones de capítulos fueron añadidas después. No les preste mucha atención. Juan 2:25 termina: "pues [Jesús...] sabía lo que había en el hombre". Y el versículo siguiente dice: "Había un hombre de los fariseos, llamado Nicodemo, prominente entre los judíos. Este vino a Jesús de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él" (Juan 2:25-3:2).

Creo que este es el tipo de fe que Jesús ve en las personas: "sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él" (3:2) Esta es una gran declaración de fe. Es lo que algunos judíos piadosos creían acerca de Jesús. Es lo que creen los musulmanes. Es un gran criterio de Jesús. Él es "de Dios". Dios es "con él". Lo que hace son "señales" del poder de Dios en él. Es una fe significativa.

Las Señales Tienen el Propósito de Señalar a Jesús

Pero no es una fe salvadora. Nicodemo no había nacido de nuevo. Ese es el mensaje de Juan 3:1-8. Nicodemo, con toda su fe, necesitaba nacer de nuevo. Nicodemo no tenía vida espiritual. Lo que había visto era enteramente natural, no espiritual. Aun estaba espiritualmente ciego. No ve la gloria del Unigénito de Dios a través de la señales. Solo vio las señales, y ellas fueron tan impresionantes que la mente natural llegó a la conclusión de que debían involucrar a Dios.

Fíjese la referencia a las señales en Juan 2:23 (esta es ahora la segunda pista de qué estaba mal en la fe de Juan 2:23), "Cuando estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía". Ellos creían cuando veían las señales. Las señales tenían el propósito de mostrarle al verdadero Hijo de Dios y lo que él representaba. Pero muchos vieron las señales y no vieron lo que implicaban.

La Fe de los Hermanos de Jesús

Vea a los hermanos de Jesús como un ejemplo en Juan 7:3-5. "Por eso sus hermanos le dijeron: Sal de aquí, y vete a Judea para que también tus discípulos vean las obras que tú haces.  Porque nadie hace nada en secreto cuando procura ser conocido en público.  Si haces estas cosas, muéstrate al mundo. Porque  ni aun sus hermanos creían en El" (Juan 7:3-5).

¡Esto es totalmente sorprendente! El versículo 5 es dado como la razón por la cual sus hermanos querían que él fuera a hacer sus milagros, ¡para llamar la atención en Judea! Era porque ellos no creían en él. Sabían que él obraba milagros. Lo creían. Se emocionaban con esto, y querían que saliera al público y recibiera la atención que se merecía. Esto, según Juan, es incredulidad. ¿Por qué?

La Humildad de la Fe Salvadora

La explicación se encuentra en Juan 5:44: "¿Cómo podéis creer, cuando recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?". En lo más profundo (donde solo Jesús podía ver), sus hermanos amaban la gloria del hombre. Y vieron a Jesús, el obrador de milagros, como su oportunidad de un día al descubierto. Se pondrían sus faldones para llamar la atención humana.

En otras palabras, la fe salvadora, real, en Jesús, es humilde. Es característica de la gente quebrantada. No es característica de los que aman el poder, o los que aman la popularidad, o los que aman las señales y maravillas.

El Peligro de Buscar Señales

Oh cuán precario es ser un buscador de señales. Tantas personas hay hoy que van de un evento de señales y milagros a otro. Anhelan lo espectacular. Siguen al obrador de señales más reciente. Hasta que abandona a su esposa. O se escapa en su jet con el dinero de todos. Jesús nos advierte en este sentido. Aquí está lo que dijo en Mateo 24:24: "Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos".

Hacen señales reales. Milagros asombrosos. ¿Y qué harán entonces los buscadores de señales? Dejarán de seguir a Cristo. Pero, ¿no tenían fe? Un tipo de fe. Esto es lo que Jesús nos advierte aquí para el bien de nuestras almas.

¿Atraídos Solamente por las Señales y Milagros?

Permitamos que el apóstol Pablo tenga la última palabra de las Escrituras. Él describe el fin de los tiempos de esta manera en 2da a los Tesalonicenses 2:9-10: "[el] inicuo cuya venida es conforme a la actividad de Satanás, con todo poder y señales y prodigios mentirosos1, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos". Habrá señales y maravillas en los últimos días antes de la llegada de Jesús. Serán reales. Y serán mentirosas, llenas de falsedad. Y muchos que profesan fe en Cristo (un tipo de fe, y una fe irreal, una fe que no ama la verdad), abandonarán esa fe en Jesús, el obrador de milagros (como ellos le ven), para creer en otro obrador de milagros que parece más impresionante. Y perecerán.

Así que el tema de hoy (a medida que enlazamos las dos mitades del sermón) es: ¿está su fe basada en una visión espiritual de la gloria del unigénito Hijo del Padre, lleno de gracia y verdad? Ve a Cristo y a su cruz como a una verdad gloriosa e irresistible. ¿O es atraído solo por las señales y milagros?

La Cruz y Su Mayor Gloria

Permítanme terminar con una palabra acerca de la cruz de Cristo, la muerte de Cristo. Usted pudiera pensar que un hombre que puede ver perfectamente en el corazón de cada alma y saber qué está pensando y sintiendo y planeando cada cual, podría ir por la vida evitando todos los daños humanos. Él puede ver fácilmente todos los pensamientos de maldad y alejarse. Es cierto. Podía. Si ese hubiera sido su plan.

Pero no era el plan de Jesús. Él sabía lo que había en el hombre, incluyendo a Judas (Juan 6:64). Y escogió cuándo y dónde y por qué moriría. Y lo hizo por usted. Si le ve a él y a su cruz como la mayor gloria, y cree en él, el Cordero de Dios quitará todo su pecado, y tendrá vida eterna. Él es un glorioso Salvador. Amén.


1 La versión LBLA "y señales y prodigios mentirosos" da la impresión de que son trucos y no milagros reales. Ese no es el significado detrás de la frase "de mentiras" en el original (griego pseudous). El significado es que son reales pero mienten. Engañan. Guían a las personas en una mala dirección.

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