Sosteniendo firmemente la palabra de vida en 2010

Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo, sosteniendo firmemente la palabra de vida, a fin de que yo tenga motivo para gloriarme en el día de Cristo, ya que no habré corrido en vano ni habré trabajado en vano.

Como siempre, en el segundo mensaje de la Semana de Oración, estoy buscando, con todo mi corazón, estimularles, rogarles, inspirarles, motivarles, exhortarles, persuadirles, guiarles a entregarse a sí mismos a la Palabra de Dios en el 2010. Que se entreguen a la Palabra de Dios en el 2010. Que se entreguen a la Palabra de Dios en el 2010.

Me refiero a algo más que a unos pocos minutos cada cuantos días. Me refiero a entregarse cada día a ella. Cada día. Cada día.

No Hay Poder Sin las Promesas

Yo puedo suponer que casi todos los que me escuchan están insatisfechos con el poder espiritual, la consistencia, y el fruto de sus vidas. Y no considero que algo que diga sea un simple remedio para esa debilidad espiritual. Dios es soberano. Él cambia los tiempos y épocas. Y ello incluye los tiempos y épocas espirituales (en las culturas y en las familias y en las vidas individuales).

Pero algo sé: hay una dieta espiritual sin la que los cristianos no pueden ser fuertes y saludables y fructíferos. Y es la dieta de la Palabra de Dios.

No Hay Promesas de Poder

Escúcheme cuidadosamente. No prometo que al leer o memorizar la Biblia usted, automáticamente, hará más fuerte, saludable, y fructífera su vida. Los fariseos leían y memorizaban las Escrituras más de lo que usted lo hará alguna vez. Y la mayoría de ellos, dijo Jesús, fueron arrojados a las tinieblas, donde hay llanto y crujir de dientes (Mateo 8:12).

No estoy dando una técnica garantizada de poder. El Espíritu sopla donde quiere. He conocido épocas de terrible esterilidad al leer la Biblia.  No me refiero al descuido de la Biblia, sino a épocas de esterilidad al leerla Biblia. No soy Dios, y la Biblia no es Dios. Dios es Dios. Y hacemos bien al no pensar que podemos manipularle al manejar sus palabras como un rosario, como una cuerda, o unos dedos o una tabla de ouija.

Abran los Ojos de Sus Corazones

Hay una receptividad espiritual que sólo Él puede dar. ¿Por qué otra razón oraría Pablo en Efesios 1:18 para que "los ojos de vuestro corazón sean iluminados," para que pudieran conocer la gloria de lo que dice tan claramente la Palabra?

Él está orando. Está orando a Dios. La Biblia no es Dios. La Biblia es la Palabra de Dios, infinitamente preciosa e infalible. Pero el Dios vivo no abre nuestros corazones a la Palabra de Dios, podemos leerla cien horas a la semana y nunca ver la gloria de lo que dice, ni a aquel que la dio.

No Hay Garantía, No Hay Magia

Pablo ora para que podamos ver, con nuestros ojos, lo que hay en la Palabra. Este es el cierre de la Semana de Oración. Y hay una relación entre la Palabra de Dios y la oración. Si Dios no actúa soberanamente para vencer nuestra ceguera espiritual y nuestra sordera, y nuestro aletargamiento, viendo no veremos, y oyendo no escucharemos, y leyendo no comprenderemos.

Así que, no les estoy dando un régimen garantizado, o un dispositivo, o esquema, o truco para el poder, la salud y los frutos espirituales. La lectura bíblica no es magia. La memorización bíblica no es control mental o adivinación. No sé si al leer la Biblia y meditarla y memorizarla usted recibirá poder, salud, y llevará fruto.

No Prives de Alimento a la Gracia

Lo que estoy seguro que es: Sin ella usted privará de alimento cada gracia que Dios le ha dado para que crezca en su mundo. Hay una dieta espiritual sin la cual un cristiano no podrá ser fuerte y saludable y fructífero. Y es la dieta de la Palabra de Dios.

Así que aquí estoy, anhelando, orando, rogando para que usted se entregue a la Palabra de Dios en el 2010. Entréguese a la Palabra de Dios. Entréguese a la Palabra de Dios. Es la Palabra de Dios. Es la Palabra de Dios.

Ustedes Resplandecen como Luminares en el Mundo

Vea Filipenses 2:14-16.

Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo, sosteniendo firmemente la palabra de vida, a fin de que yo tenga motivo para gloriarme en el día de Cristo, ya que no habré corrido en vano ni habré trabajado en vano.

Tome dos frases y fíjese en cómo se relacionan entre sí. Versículo 15 al final: "resplandecéis como luminares en el mundo, sosteniendo firmemente la palabra de vida." Esta cultura está torcida y es perversa en muchos sentidos. Y Pablo dice que los cristianos, los que tienen su ciudadanía en el cielo, resplandecen en este mundo oscuro como luminares, es decir como estrellas en el cielo. Esta es la palabra utilizada para el sol y la luna y las estrellas en Génesis 1.

Jesús lo dijo, ustedes son la luz del mundo (Mateo 5:14). Ahora, Pablo dice que los cristianos resplandecen como luminares en una generación torcida y perversa. ¿Cómo? ¿Cómo nos despojamos de las tinieblas de nuestros pecados, nuestro egoísmo, orgullo, temor, lujuria, y amargura? Pablo responde: "resplandecéis como luminares en el mundo, sosteniendo firmemente la palabra de vida," ustedes resplandecen al sostener firmemente la Palabra. Sosteniendo firmemente la Palabra.

Sosteniendo Firmemente la Palabra de Vida

"Sosteniendo firmemente" es la traducción de una palara que significa mantener una posición, o mantener la vista fija. En 1 Timoteo 4:16, se traduce: "Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza." En Hechos 3:5 se traduce: "Y él los miró atentamente, esperando recibir algo de ellos." En Hechos 19:22, se traduce: "él se quedó (sostuvo su posición) en Asia por algún tiempo."

Así que la idea es sostener firmemente nuestra atención o a nosotros mismos. Sostener la vista, o sostener una posición. Por tanto, volviendo a Filipenses 2:15: "resplandecéis como luminares en el mundo, sosteniendo firmemente la palabra de vida." Manteniendo la vista fija en la Palabra de vida. Manteniendo nuestra posición en la Palabra de vida. No abandonando la Palabra de vida. Permaneciendo con la Palabra de vida. Ajustando nuestras mentes a la Palabra de vida. Entregándonos a la Palabra de vida.

Rellenando Nuestras Lámparas con Aceite

Al sostener firmemente la Palabra de vida, resplandecemos como luminares en una cultura obscura.  Mantengamos la mirada en ella. Mantengamos nuestra posición en ella. Permanezcamos con ella. Pedro dijo a Jesús "¿a quién iremos?  Tú tienes palabras de vida eterna." (Juan 6:68)  No nos iremos a ningún lado lejos de tu Palabra. Nos quedamos con tus palabras. Nos mantendremos en esta posición. Nos mantendremos prestando atención a tu Palabra. Ésto es vida.

La vida y el poder y la salud y los frutos provienen de Dios mediante su Palabra. Así es como Él decidió que debería ser. Si nos alejamos de la Palabra, la luz se oscurecerá. La Palabra es el aceite de nuestras lámparas. Usted resplandece al sostener la Palabra. Usted resplandece al sostener la Palabra. La Palabra es el aceite de su lámpara.

No permita que la mecha de su lámpara desfallezca al no sumergirla en el aceite de la Palabra. Mantenga su mecha en la Palabra. Sosténgala fuerte. Entréguese a ella. Sosténgala con su mente y corazón.

La Invitación de Dios

Ésta es la única forma de resplandecer. No le prometo que resplandecerá si lee la Biblia y si la guarda en su corazón. Pero sí le prometo que si no la lee, no permanecerá. Por tanto, sea que usted vea a la Palabra de Dios como un aceite, sin el que su lámpara no puede resplandecer, o como un alimento, sin el cual su alma no puede vivir, la idea es la misma: si no nos sumergimos en el aceite, o comemos el alimento, nuestra luz se oscurecerá, y nuestra alma languidecerá.

Dios nos ha traído hasta aquí hoy para decirles con mi voz: Tengo una invitación que hacerles. Tengo un regalo para ustedes. Les doy mi propia Palabra. Se las doy. Tómenla en el 2010. Sosténganla firmemente. Es vida. Es luz.

Sostengan Firmemente la Palabra

Sosténganla firmemente por el bien de la fe. "Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo" (Romanos 10:17).

Sosténganla firmemente por el bien del gozo. "Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea perfecto" (Juan 15:11).

Sosténganla firmemente por el bien de la libertad. "Si vosotros permanecéis en mi palabra. . . conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:31-32).

Sosténganla firmemente por el bien de la santidad. "Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad" (Juan 17:17).

Sosténganla firmemente por amor al Espíritu Santo. "Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe? (Gálatas 3:5).

Sosténganla firmemente por el bien de su vida. "No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4).

Sosténganla firmemente por el bien de su propia fortaleza, su estabilidad, y sus frutos. "¡El hombre que (...) en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita;  en todo lo que hace, prospera” (Salmos 1:2-3).

Entréguense a la Palabra

Dios tiene un regalo para ustedes en 2010. Un regalo infinitamente invaluable: su Palabra. Recíbanla. Sosténganla fuerte. Entréguense a ella. Amén.

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