Como someterse a la justicia de Dios

Hermanos, el deseo de mi corazón, y mi oración a Dios por los israelitas, es que lleguen a ser salvos.  Puedo aclarar a favor de ellos que muestran celo por Dios, pero su celo no se basa en el conocimiento.  No conociendo la justicia que proviene de Dios.  De hecho, Cristo es el fin de la ley, para que todo el que cree reciba la justicia.

Pongamos el texto de hoy bajo el estandarte de la maternidad. Cada texto en la Biblia es un texto del día de las madres si usted cree que toda la Escritura es provechosa para enseñar y entrenar la justicia, y si usted cree que las madres necesitan todo esto para ejercer su sublime vocación. Y si cada texto es pertinente para la maternidad, también es pertinente para la paternidad, y para el celibato, y para el matrimonio sin hijos, e incluso para los viudos. Porque toda la Escritura es aplicable a todas las personas y roles, cuando esta es correctamente entendida y aplicada.

Loida y Eunice

Pero hay un texto que enfoca la maternidad de una manera muy especial, veámoslo juntos. El texto es importante para confirmar lo que vamos a ver en el pasaje  de hoy, y para relacionar el texto de Romanos con la maternidad. En 2 Timoteo 3:14 Pablo dice a Timoteo,

“Persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido”

Sabemos por 2 Timoteo 1:5  que Pablo aquí hace clara referencia a su madre y su abuela. De ellos dice,

“Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.”

Su padre parece hace sido un griego incrédulo (Hechos 16:3). Así que su conocimiento de las escrituras del Viejo Testamento el lo obtuvo de sus devotas madre y abuela judías.

Por Medio de la Fe que es en Cristo Jesús

Ahora escuche 2 Timoteo 3:14-15 de nuevo teniendo est en cuenta

“Persiste en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido (tus piadosas madre y abuela)  y que desde la niñez has sabido las sagradas escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Lo que a este pasaje tan pertinente para nuestro texto esta mañana no es solo la conexión con la madre y la abuela de Timoteo, sino aquellas pocas últimas palabras en el versículo 15: “Por medio de fe que es en Cristo Jesús”.

Fíjese en como Pablo conecta las escrituras del Viejo Testamento enseñadas a Timoteo por su madre y abuela con la fe que es en Cristo Jesús de nuevo versículo 15: “Y que desde la niñez has sabido las sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por medio de la fe que es en Cristo Jesús”. Las Escrituras del Antiguo Testamento lo guían a usted sabiamente a la salvación sí y solamente si lo guían a la fe que es en Cristo Jesús. Loida y Eunice habían sido tan fieles y leales al enseñar las escrituras del Antiguo Testamento, que cuando Cristo fue predicado, Timoteo creyó en él. El no tropezó con el escollo. Él vio a Cristo como el objetivo de la ley, y creyó, y fue salvo. El Antiguo Testamento lo había hecho sabio para salvación “Por medio de la fe que es en Cristo Jesús.”

¿Cómo Estamos Nosotros Enseñando La Biblia?

Ahora bien, esto es exactamente lo que no ocurrió en Romanos 10:1-4. Y aun cuando nunca podemos culpar a mamá y a papá completamente por la incredulidad de sus hijos (¡aun Dios tiene hijos desobedientes que actúan de una forma no típica, y forcejean con la incredulidad!), no obstante, debemos preguntar, ¿Estaban las madres y abuelas judías, y los padres, enseñando a sus hijos en los días de Pablo con la misma  penetración y fidelidad con que lo estaban haciendo Loida y Eunice? ó sea ¿Estaban enseñando que las Escrituras tienen la intención de hacernos sabios para salvación por medio de la fe que es en el Mesías-Salvador-Cristo Jesús?

Y para hacerlo más señalado, madres- y todos aquellos con la responsabilidad de entrenar a los más jóvenes de la familia y de la iglesia- ¿ Estamos enseñando el Antiguo y Nuevo Testamento para hacer a nuestros hijos sabios para salvación por medio de la fe que es en Cristo Jesús? ¿Esta el énfasis en “fe en Cristo Jesús”. ¿O estamos tornando las Escrituras en una colección de pequeños actos de moralidad? ¿Apuntan las historias de la Biblia una y otra vez a la necesidad de un salvador ó apuntan solamente a la necesidad de que usted obtenga una actitud moral? ¿Están los niños obteniendo la impresión de que la cristianidad es principalmente una lista de haga y no haga o principalmente la historia de cómo Dios justifica a los impíos por medio de la vida, la muerte, y la resurrección de Jesús Cristo? ¿Están obteniendo la impresión de que los cimientos de su aceptación con Dios son su buen comportamiento o el perfecto comportamiento, muerte y resurrección de Jesús, recibido solo mediante la fe? ¿ Están aprendiendo a ganar el favor de Dios por la justicia que ellos presenten, o por la justicia que Cristo presentó para el bien de ellos?

O para hacer la pregunta más completa, y para llegar a la  amplia cuestión de cómo la obediencia de los creyentes-la santificación de ellos-se relaciona a la justificación de ellos, preguntamos: ¿Están los chicos aprendiendo de nosotros que la obediencia práctica y personal que Dios demanda de los creyentes es la manera de convertirse en una persona justificada o la manera en que una persona justificada se convierte? Cuando usted le dice a un chico que haga algo, e insiste en su obediencia-la cual usted  debe hacer-¿Está usted llevándolo a pensar que su buen comportamiento es la raíz que crece y se vuelve justificación, o un fruto que se deriva de la justificación solo por la fe? ¿Estamos ayudando a los niños a ver la fe salvadora ambas como la forma en que tenemos la justicia de Cristo como la base de nuestra aceptación con Dios, y como el modo en que tenemos, el poder de Cristo para volvernos como él en la vida diaria? ¿Estamos manteniendo ambas cosas juntas pero en el orden correcto: la fe en Cristo como él en base, primero a su perfección y perdón; y segundo como su poder purificador- El uno para justificación (su perfección y perdón), y el otro para su santificación (su poder purificador)? La misma fe enlazándonos a Cristo por ambas partes.

Loida y Eunice enseñaron las escrituras a Timoteo tan fielmente, que cuando Timoteo escucha el evangelio de Jesús Cristo, él vio que de esto era lo que trataba toda la Escritura: “La salvación mediante la fe que es en Cristo Jesús.”

Romanos 10:1-4

Ahora bien en Romanos 10:1-4 veremos a un Pablo con el corazón roto describir lo que ocurre cuando las Escrituras no son comprendidas de esta manera.

“Hermanos el anhelo de mí corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. Doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia”.

He aquí algo triste. Los parientes judíos de Pablo no eran salvos. El esta orando por la salvación de ellos. Timoteo había aprendido de su madre y su abuela algo que lo hizo sabio para salvación, específicamente, que esta sería mediante la fe que es en Cristo Jesús. Pero aquí tenemos personas judías que no son sabias para salvación”. ¿Por que? El celo de ellos por Dios no está enraizado en el correcto conocimiento. ¿Qué no conocen ellos?

Versículo 3-4 da la respuesta.

“Por ser ignorantes de la justicia que viene de Dios (literalmente: La justicia de Dios) y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios. Porque el fin de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree lo mas literalmente: porque el fin de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree”).

¿Qué ignoran ellos como para dejar de someterse a la justicia de Dios y buscar establecer la suya propia? Están ignorando que someterse a la justicia de Dios significa, primera y únicamente recibir solo por la fe el regalo de “Cristo para justicia a todo aquel que cree.”

Pero casi se puede oír a los celosos parientes de Pablo gritar en defensa: “¡Un momento!” Ustedes nos malinterpretan por completo. Es precisamente nuestro esfuerzo para establecer la justicia en nuestras vidas lo que es nuestro sometimiento a la justicia de Dios. De que otra manera es el someterse a la justicia de Dios,  excepto por el celo de establecer justicia en nuestras vidas de modo que nuestras vidas devengan en conformidad con los mandamientos de Dios? ¿Qué querían ustedes que hiciéramos, ser indiferentes así somos justos o no?” Así hablaron los parientes de Pablo, y el primitivo Martín Lutero, y millones de iglesias a las que hoy van personas.

Pero Pablo dice que cuando usted vive así- cuando usted labora. Para guardar los mandamientos como la vía de ser justificado ante Dios- usted no se está sometiendo a la justicia de Dios. ¿Por qué? Esto parece muy sumiso ¡Estoy tratando de obedecer su ley! ¡Estoy aún buscándolo a usted para que me ayude a obedecer su ley! ¿Cuánto más sumiso puede usted volverse? ¿Por qué tal obediencia no es una sumisión suficiente a la justicia de Dios para contar con justificación.

La Justicia De Dios Ahora Manifestada Como Un Presente Por Medio De La Fe Que Es En Cristo Jesús.

Le leeré la respuesta, primero de Romanos 3:21-22 y después de Filipenses 3:8-9 y luego de Romanos 10:4. Es la misma respuesta en los 3 textos: La justicia de Dios se ha manifestado ahora como un regalo por medio de la fe que es en Cristo Jesús, y la única vía para someterse a ella es recibirla por fe.

Romanos 3:21-22, “Aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios... La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él.”

Filipenses 3:8-9,  “Por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo. Y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.”

Romanos 10:4, “Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia de todo aquel que cree.”

La cuestión no es la sumisión a la justicia de Dios cuando buscamos justificación al tratar de obedecer a Dios, aún con la ayuda de Dios, es que ello deshonra a “Cristo como nuestra justicia”. Esto dice a Dios, “Mi humilde espíritu de capacitado comportamiento será el motivo de mi justicia de pie frente a usted”. Mientras Dios está todo el tiempo diciendo

“No lo será. Yo he asignado ese glorioso rol a la justicia de mí Hijo, Jesucristo. Cuando yo te acepte y te vindique y te declaré justo, a mí vista, yo te aceptaré, te vindicaré y te llamaré justo ante mis ojos, solo por motivo de su honradez. Perfecta y divina justicia, presentada por mí Hijo, es la única justicia que justificará en mí corte. ¡Usted debe obedecerme por medio de la fe!. Pero toda vuestra imperfecta obediencia será el fruto de vuestra justificación, no la raíz. Solo mí Hijo tendrá ese honor”.

La sumisión a la honradez de Dios que Dios demanda de nosotros, no es simplemente que nos sometamos al poder de capacitación de Cristo como la clave para nuestra santificación, sino que primero nos sometamos a la perfección y el poder de Cristo como la clave para nuestra justificación. Y si tratamos de fisionarlos, cortaremos el honor de Cristo a la mitad.

Entonces madres-y todos los que cuidan de las próximas generaciones-¿Qué debemos hacer?

4 Implicaciones De Lo Que Hemos Visto

Póngase a bien con Dios por medio de la fe en Jesucristo como vuestra justicia.

Fíjelo de una vez por toda. Usted nunca va hacer lo suficientemente bueno para proveer una justicia de usted mismo que pueda servir de motivo para vuestra justificación. O será Cristo vuestra justicia o usted perecerá. Y cuando halla acordado esto con Dios, y confiado en Cristo para la justicia, entonces por esa misma fe usted lo saborea tan supremamente que usted progresa en el cortar las raíces del pecado en su vida. En otras palabras, pelee la pelea de la fe no para estar justificado, sino porque usted está justificado. Vuestros hijos verán la diferencia.

Enseñe a sus hijos a buscar solo a Cristo para el perdón de sus `pecados y para la justicia que ellos necesitan para pararse frente a Dios.

Ayúdelos a ver que Cristo es su única esperanza. Muéstreles lo que significa aferrarse a él y tener esperanza en él y quererlo como algo más precioso que la vida.

Enséñeles que confiando en Cristo como el Rey de la Justicia no solamente les trae una correcta reputación frente a Dios, sino que también destrona el pecado de sus vidas.

Ayúdelos a ver como ocurren dos cosas cuando es la fe la que los conecta a Jesús: una es que frente a Dios, su justicia para nosotros “Cuenta” de modo que estamos completamente aceptados en Cristo; y la otra es que el poder comienza a fluir a través de está conexión para superar al pecado. Así que una progresiva justicia personal es el fruto necesario de una perfecta justicia imputada.

Por supuesto, nosotros no utilizaremos ese lenguaje (progresiva, personal, imputada) con alguna de 7 años de edad. ¿Cómo le hablaríamos? Le diríamos:

Talitha, Hijita, mami y papi han vivido mucho tiempo y hemos aprendido de la Biblia y de nuestras vidas que nosotros y tú nunca seremos lo suficientemente buenos para conocer las perfectas normas de Dios. Nosotros aún cometemos errores después de todos estos años pecamos. Por eso es que dice la Biblia que Dios nos dio a su Hijo para que muriese por nuestros pecados y para que fuese nuestra justicia. Su perfecta muerte cuenta para nuestro castigo y su perfecta obediencia cuenta para justicia, si confiamos en él. Así que siempre busca a Jesús. Siempre confía en Jesús. Y recuerda, Hijita, ya que Dios no escatima a su propio Hijo, sino que lo entrego por todos nosotros, él de seguro nos dará todo lo que necesitemos en esta vida y en la próxima (Romanos 8:32; Filipenses 4:19). Todas las promesas de Dios nos pertenecen debido a Jesús.  Así que cuando confíes en él, asegúrate de confiar en él por todo lo que ha hecho, todo lo que ha prometido, y todo lo que ha comprado. Y esa fe te ayudará a no pecar, porque cuando tú confías en Jesús  para que te de el mejor futuro, tú no querrás pecar para hacer un futuro mejor. De modo que siempre confía en Jesús por todo lo que él ha hecho y todo lo que promete. Por la fe él será tú perfecta justicia, de modo que no tengas que temer, y por esa misma fe él te ayudará a hacer lo que es correcto”.

Finalmente, ore por los niños.

Ore por los pequeños. Ore por los pródigos sin cesar. Permite que Romanos 10:1 sea vuestro testimonio diario: “Hermanos, ciertamente el anhelo de mí corazón, y mí oración a Dios por Israel, es para salvación”. No te canses. No desmayes. No lo dejes. El evangelio es poder de Dios para salvación. Nárralo a menudo, nárralo bien.  Sé paciente y ora. Amén.

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