Yo soy el camino, y la verdad, y la vida

Juan 14:1-11

"No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros. Y conocéis el camino adónde voy. Tomás le dijo: Señor, si no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si me hubierais conocido, también hubierais conocido a mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo esté en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras. Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas.

El evangelio de Juan, y este pasaje en particular, es muy práctico. Es muy importante para uno de los problemas más comunes que enfrentamos, me refiero a la tendencia a tener una confusión profana en el corazón. Recuerda, dos semanas atrás vimos, en el versículo 21, que se Jesús se "angustió en espíritu”. Y yo argumenté que ahí hay, por tanto, una confusión santa del corazón - un desasosiego santo- causado por el amor, no por la incredulidad.

Pero aquí, en Juan 14:1, nos encontramos con una confusión profana de corazón. "No se turbe vuestro corazón”. Este es el fracaso en confiar plenamente en Dios para el problema que estamos enfrentando. A primera vista, pudiera parecer que Jesús se está dirigiendo a una ansiedad que no es aquella con la que usted está lidiando. Pero deténgase, porque Jesús da un giro sorprendente en esta historia.

Recordando la meta de este Evangelio

Usted recuerda cómo obra este Evangelio. Juan nos dice, en Juan 20:31, que su meta para nosotros es: "Éstas se han escrito para que creáis [confíen, se sientan seguros, atesoren la realidad de] que Jesús es el Cristo [la promesa - el Mesías prometido], el Hijo de Dios [la presencia misma de Dios - Dios el Hijo- entre nosotros]; y para que al creer, tengáis vida en su nombre". Y cuando dice "vida", se refiere a la conexión con la vida de Dios, mediante la conexión con Jesús. Y esa vida incluye el poder de no tener turbación profana en nuestras almas.

Así que lo que encontramos en este Evangelio es al Dios vivo, el Creador del mundo, presente entre nosotros los humanos, en nuestro mundo, en Su Hijo - la imagen y resplandor infinitamente amado, eterno de su esencia-; y es mediante la fe, al creer y recibirle por todo lo que Él es, que somos relacionados con esa imagen sobre y mediante Él para el Padre, y así compartimos una vida eterna, sobrenatural, incluso ahora.

Cómo se vence la turbación profana

Y lo que Jesús hace en el texto de hoy, Juan 14:1-11, es mostrarnos cómo Él y el Padre se unen para vencer nuestra preocupación profana en el alma, y cómo nos dan fuerza y paz para llevar adelante los sacrificios de amor que vimos la semana pasada. Y lo hace llamándonos a confiar en Jesús y el Padre, y dándonos cinco razones por las que debiéramos hacerlo. Y entre la razón tres y cuatro, Jesús da un giro sorprendente en una dirección que quizás usted encuentre más útil de lo que creía.

Por tanto, note primeramente que el versículo 1, y el versículo 11 -los primeros y últimos versículos en el texto- declaran la idea central. Versículo 1: "No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí". Versículo 11: "Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas".

Así que usted puede ver cuál es su propósito: Creencia. Fe. Y esto es lo opuesto a un corazón turbado. Versículo 1: No se turben: Confíen en mí, confíen en Dios. Y dos veces en el versículo 11: "Creed en mí", "creed". La confianza en Jesús por quien realmente es, y la confianza en Dios, son dos acciones que se incluyen mutuamente. Juan 12:44: "El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado”. Antes de terminar veremos por qué. La idea es: No se turben. Confíen en mí, y confiando en mí, confíen en Dios.

Él justo les había dicho, en la última cena, que se iría (Juan 13:36). Y les había dicho que no podrían ir con Él. Y le había dicho a Pedro que negaría a Jesús antes de que terminara la noche (Juna 13:38). En otras palabras: Les estoy dejando Y ni siquiera podrán resistir conmigo esta noche. Esta es una gran razón para que todos los que están en la mesa se sientan turbados.

Y Jesús dice, en el próximo versículo (ignore el salto de capítulo) "No se turben". ¡Incluso Pedro! Eso es sorprendente. "En lugar de confiar en mí, confíen en Dios" Y se lo está diciendo a usted, ahora.

Cinco razones para no estar turbados, sino confiar en Jesús

El resto de este texto (versículo 2-10) es un apoyo para esa exhortación. ¿Por qué debieran ellos - y por qué debiéramos nosotros- no estar turbados? ¿Por qué debieramos confiar en Ti en una situación como esta, o en nuestra propia situación única? Jesús da ahora cinco razones.

1. No se turben, confíen en mí, porque mi Padre tiene muchas habitaciones en Su casa, y cada uno de ustedes tendrá una.

Versículo 2: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros. . .". (Juan 14:2-3)

Detengámonos aquí y dejemos que la primera razón para la fe penetre bien. La casa de Dios es grande. Tiene muchas moradas. No nos quedaremos sin espacio. Y (vea al final del versículo 2), hay un lugar para ustedes. "Porque voy a preparar un lugar para vosotros”. El argumento para la confianza está basado en tres elementos: Primero, esta es la casa de Dios, no es Su hotel. Sus hijos vivirán conmigo en Su casa. Segundo, es muy espaciosa, de modo que nunca quedará sin espacio. Y tercero, hay una morada diseñada para cada uno de los once, incluso Pedro. Eso significa que incluso usted, si confía en Él.

Por tanto Pedro, y todos ustedes frágiles santos que siguen tan imperfectamente a Jesús, no dejen que la turbación profana nazca en sus corazones. Confíen en Jesús. Confíen en Dios. Ustedes tendrán un lugar en Su casa, incluso en Su familia como Sus hijos. "Y a todos los que le reciben les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12).

Sí. Les estoy dejando. No. Ustedes no pueden ir conmigo. Sí, serán esparcidos esta noche cuando hieran al pastor, y Yo haré esta obra solo. Pero no dejen que su pena. . . No dejen que su temor. . . No dejen que su vergüenza. . . produzca una turbación profana en sus almas. "No se turbe vuestro corazón; Confíen en mí, confíen en Dios. ¿Por qué? Habrá un lugar para ustedes en la casa de Mi padre, como hijos de Mi Padre, para siempre.

2. No se turben, confíen en Mí, porque yo mismo voy a preparar el lugar de morada con Dios.

Versículos 2–3a: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros. . .".

Así que en dos ocasiones Jesús dice: "voy a preparar un lugar para vosotros”. ¿Qué significa eso? ¿Significa que las cosas en el cielo están desbaratadas? ¿Significa que la dulzura de la comunión con Dios es algo defectuoso y necesita ser mejorado? ¿Significa que Jesús puede decir, en Mateo 25:34: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo", pero que Él no puede decir: "las moradas están preparadas desde la fundación del mundo"?

No lo creo. La casa de Dios no está desbaratada. La dulzura de la comunión con Dios no necesita mejorar. Y esta morada cerca del corazón de Dios ha sido, en un sentido, diseñada y acomodada para los pecadores redimidos desde antes de la creación del mundo. Pero hay dos sentidos en el cuál las cosas aun no están listas mientras Jesús habla.

El modo en que aún no está preparada

Uno de estos sentidos es este. Lo que aún no está listo -no está preparado todavía- es el modo en que usted entra a su morada en la presencia de Dios. Aún no se ha expiado el pecado. Y Jesús es el Cordero de Dios a punto de ser sacrificado (Juan 1:29, 36). Aún están insatisfechas la ira de Dios, la condenación, la maldición de Dios, y Jesús está a punto de convertirse en una maldición por nosotros (Gálatas 3:13) y llevar nuestra condenación (Romanos 8:3), y soportar los golpes del Padre (Isaías 53:10). La muerte debe ser aún derrotada y Jesús está a punto de dar Su vida y tomarla nuevamente de entre las fauces de la muerte (Juan 10:18).

Cada obstáculo entre nosotros y nuestra morada en la casa del Padre está a punto de ser removido en los próximos tres días. Eso es lo primero que pienso que Jesús quiso decir cuando dijo: Voy a preparar un lugar para ustedes. No me estoy preparando en el sentido de que sea defectuoso, sino en el sentido de que el camino no está listo todavía.

Creo que, en los versículos 4-6, Jesús confirma que está pensando de esta forma:

”Y conocéis el camino adónde voy.” Tomás le dijo: “Señor, si no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?” Jesús le dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”

En otras palabras: *voy a preparar un lugar para vosotros. Y mientras voy me convertiré en el Camino para que ustedes lleguen allá. Yo soy la verdad a la que ustedes se aferrarán para llegar allá. Y Yo soy la vida, la vida eterna que ustedes disfrutarán cuando lleguen allá. Cuando digo: "voy a preparar un lugar para vosotros”. Quiero decir: Yo abro el camino. Yo soy el Camino. Yo confirmo la verdad. Yo soy la verdad. Yo compro la vida. Y Yo soy esa vida. *

En otras palabras, Pedro y los otros discípulos, y usted y yo, no necesitamos tener una turbación profana en nuestras almas imperfectas, merecedoras de ira, indignas de ser seguidoras de Jesús. Nuestro pecado no significa que nuestro lugar en la familia de Dios no estará disponible, o no estará apto porque Jesús, esta noche, adquirirá nuestro perdón y se convertirá en el Camino al Padre. Él hace que nuestra morada no solo esté disponible, sino adecuada y segura para sus ovejas redimidas. Por tanto no se turbe vuestro corazón; Confíen en mí.

Pero eso no es todo lo que quiere decir cuando dice: "voy a preparar un lugar para vosotros”. El tercer argumento por el cuál debemos confiar en Jesús explica otro significado. Hay un segundo sentido en el cuál las cosas aún no están listas mientras Jesús habla.

3. No se turben, confíen en mí, porque Yo mismo seré su morada, y les haré llegar allá.

Versículo 3: "Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros”.

Creo que esta es una de las frases más importantes en este pasaje. Os tomaré conmigo. Esto cambia el enfoque de un lugar hacia una Persona. Donde esté Jesús, allí está el cielo. ¿Cuál es la esencia del cielo? Es la presencia inmediata de Jesús. Por tanto, cuando dice: "voy a preparar un lugar para vosotros", ésa no es la esencia de lo que está diciendo. Iré esta noche a morir por ustedes, y en la mañana del Domingo de Pascua moriré por ustedes, de modo que yo mismo pueda ser el lugar de morada viviente para ustedes.

Yo soy su morada en la casa de mi Padre. Y aún no estoy preparado para recibirles allá. Debo morir. Debo resucitar. Debo ser glorificado. Debo interceder por ustedes. Y cuando lo haya hecho, entonces estaré listo. Vendré y les tomaré conmigo.

Él no nos llevará al cielo

No utilice este pasaje de las Escrituras para mostrar que cuando Jesús regrese en la Segunda Venida, les llevará al cielo. No dice eso. Dice: "vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros”. ¿Y dónde estará cuando venga? Nos encontraremos con Él en el aire, y Él establecerá Su reino sobre la Tierra. Y así estaremos por siempre con el Señor (1ra a los Tesalonicenses 4:16-17).

Este texto se enfoca en la Segunda Venida no como un retorno al cielo, sino como una reunión con Cristo. "Vendré otra vez y os tomaré conmigo". Por tanto, mis amados discípulos, no permitan que sus corazones estén turbados. Confíen. Confía en mí que estoy viniendo por ti. Vendré. Te tomaré. Y confía en mí porque la morada que preparé para ti soy yo mismo crucificado, resucitado, y glorificado. No te turbes. Vendré y te tomaré conmigo.

¿Comodidades lejanas?

Quizás usted sienta que: Esas comodidades son maravillosas. Pero están demasiado lejos: Al morir o en la Segunda Venida. Lo que provoca la turbación profana en mi alma ahora es que no sé qué es mejor para mis hijos. O: Mi matrimonio es frágil y sin afectos. O: Mi salud está fallando. O: No soporto mi trabajo. O: Estoy tan solo. Si Jesús no quiere que mi corazón esté turbado ahora, ¿hay alguna exhortación o fe más cercana que la Segunda Venida?

Y aquí es donde Jesús da el giro sorprendente en el pasaje.

Vea lo que dice Felipe en el versículo 8: "Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta". No dijo: Muéstranos el Padre algún día. Sino: Ahora. Queremos al Padre ahora. Y si lo tenemos, eso será bastante. Será suficiente. Es la misma palabra que Pablo usa en 2da a los Corintios 12:9: "Te basta mi gracia". Muéstranos ahora al Padre, y éso satisfará nuestro corazón turbado. ¿Está Dios cerca de ti? Muéstranoslo.

Así que el cuarto argumento que Jesús nos da para confiar en Él es:

4. No se turben, confíen en Mí, porque el mismo Padre, quien tiene un lugar para ustedes en Su presencia eternal, está con ustedes ahora.

El énfasis de los versículos 7-11 es claro. Seis veces Jesús dice prácticamente lo mismo: que Él y el Padre están tan profundamente unidos que Su presencia es la presencia de Dios el Padre.

  1. Versículo 7a: "Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre”.

  2. Versículo 7b: "desde ahora le conocéis y le habéis visto”.

  3. Versículo 9a, en respuesta a la petición de Felipe de ver al Padre: Y Jesús le dijo: "¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe?

  4. Versículo 9b: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”?

  5. Versículo 10a: "¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí?"

  6. Versículo 11a: "Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí".

Por tanto, Felipe, ¿es bastante? Tú dijiste (versículo 8) "Señor, muéstranos al Padre, y nos basta". Te lo he mostrado. Él está aquí, tan cerca de ti como Yo. ¿Es suficiente? ¿Es bastante para ti?

Pero quizás usted responda a Jesús: "Pero tú te fuiste. Tú estabas allí. Y cuando estabas allí, Dios estaba allí. El Padre estaba en Ti. Pero ahora te fuiste".

Esto nos lleva al último argumento por el cuál nuestros corazones no deberían turbarse. Y esta vez él le tiene en mente específicamente a usted, no solo a los apóstoles.

5. No se turben, confíen en mí, porque Yo estaré siempre con ustedes, no solo en Mi regreso.

¿Cómo puede ser? Él se ha ido. Él está en el cielo con el Padre, intercediendo por nosotros a la diestra de Dios. Para ver este argumento necesitamos saltarnos cinco versículos después de nuestro texto, hasta los versículos 16-18.

Y yo rogaré al Padre, y El os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre; es decir, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce, pero vosotros sí le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

No les dejaré, vendré a ustedes. Cuando venga el Consolador, el Espíritu Santo, vendrá Jesús. Cuando dice, al final del versículo 17: "mora con vosotros y estará en vosotros", quiere decir: Ahora estoy físicamente con ustedes. Y estaré espiritualmente en ustedes - cuando venga el Espíritu. Es por esto que Pablo habla como lo hace sobre el Espíritu Santo, y el Espíritu de Cristo, y Cristo mismo. Escuche estas sorprendentes palabras de Romanos 8:9-10.

"Vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros. Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él. Y si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia.

Cerca de ustedes

Ese Espíritu de Dios habita en usted. Es decir, el Espíritu de Cristo. Así es: ¡Cristo! Esto no es la Segunda Venida, por gloriosa que será, esto es ahora. Él se ha ido físicamente, precisamente para poder estar cerca de todos los suyos, no solo de los 11. Él no le ha dejado huérfano. Ha venido a usted.

Está ahora mismo más interesado en usted y tiene más cuidado de usted, de su paternidad y matrimonio y soltería y salud deteriorada y trabajo y soledad de lo que usted puede imaginar. Él no vino a nosotros como un observador, sino como un Consolador.

Resumen: No se turbe vuestro corazón…

Por tanto, usted que confía en el Señor Jesús:

  1. No deje que su corazón se turbe, porque hay un lugar para usted en la casa de Mi Padre.

  2. No deje que su corazón se turbe, porque Jesús preparó ese lugar para usted. Él abrió el camino. Él es el Camino.

  3. No deje que su corazón se turbe, porque Jesús mismo es su morada y vendrá y le tomará consigo.

  4. No deje que su corazón se turbe, porque Jesús y el Padre son uno, de modo que si usted tiene a Jesús, tiene al Padre.

  5. No deje que su corazón se turbe, porque Jesús ha venido en el Espíritu Santo. Él está ahora con usted y estará con usted siempre, no como un observador, sino como un Consolador.

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