"Yo Soy El Que Soy"

Éxodo 3:13-15
Entonces dijo Moisés a Dios: He aquí, si voy a los hijos de Israel, y les digo: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros," tal vez me digan: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les responderé? Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: "YO SOY me ha enviado a vosotros." Dijo además Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: "El SEÑOR, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros." Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación.

Aquellos Que Conocen el Nombre de Dios Confían en Él

El objetivo de todo mi ministerio es el progreso y gozo de vuestra fe en la gloria de Dios (Filipenses 1:20, 25). Predicar es uno de los medios para ese fin, y por tanto cuando reflexiono sobre qué predicar, busco cosas que os muevan hacia la fe en Dios de todo corazón. El Salmo 9:10 dice que las personas que conocen el nombre de Dios confiarán en él. Me pareció, por tanto, que si os pudiese ayudar a conocer mejor su nombre, el Señor reforzaría nuestra confianza en él para el futuro de nuestra vida juntos. "En ti pondrán su confianza los que conocen tu nombre." Así que durante siete semanas, hasta llegar a un punto culminante durante nuestra conferencia de misiones, espero descubrir un nombre diferente de Dios cada semana.

Lo que un Nombre Significa

La razón por la que conocer los nombres de Dios nos ayudará a confiar en él en nuestros asuntos cotidianos y en cuanto a nuestros destinos eternos es que en la Escritura el nombre de una persona a menudo significa su carácter, su capacidad o su misión—especialmente cuando el nombre es dado por Dios. Adán llama a su esposa Eva porque es la madre de todos los vivientes (Génesis 3:20). Dios cambia el nombre de Abram a Abraham para mostrar que lo había hecho el padre de multitud de naciones (Génesis 17:5). Dios cambió el nombre de Sarai a Sara (Génesis 17:15). Cambió el nombre de Jacob a Israel (Génesis 32:28). Y cuando el Hijo de Dios vino al mundo, su nombre no fue dejado a la casualidad: "Le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados."

Yo tengo cuatro hijos. El primero nació en Alemania. Así que buscamos un nombre alemán relacionado con la palabra cristiano y oramos por su nombre: Karsten, en la confianza de que Dios lo trajese a la fe en Cristo. Entonces vino Benjamín cuyo natalicio fue una paráfrasis de la bendición de Moisés a la tribu de Benjamín en Deuteronomio 33:12,

Amado de Dios que mora seguro
Sobre una roca cósmica;
Aunque pequeño y para el mundo oscuro,
Cabalga sobre el hombro de Yahweh.

Entonces vino Abraham y pusimos la esperanza de Romanos 4:20 en su nombre—la de que algún día él pueda crecer fuerte en su fe como Abraham de anciano y le dé gloria a Dios. Y por último vino Bernabé, nuestro hijo de consuelo, y tomamos el nombre de un gran hombre de ánimo que estuvo lleno del Espíritu Santo y fe. Es decir, hemos tratado de dar a nuestros hijos nombres que fuesen su destino y carácter. Les hemos dado nombres para crecer en ellos, para esforzarse y orar en ellos.

Cuando Dios Nombra a las Personas

Sin embargo hay una gran diferencia entre Dios y yo. Cuando yo doy nombre a alguien, no tengo el poder ni la autoridad para hacer que esa persona esté a la altura de su nombre. Doy el nombre con la esperanza y oración de que mis hijos llegarán a ser aquello que sus nombres implican. Pero Dios tiene el derecho y el poder para hacer que cualquiera que él nombre llegue a ser lo que el nombre implica. Los nombres que él da son indicadores seguros del destino de aquellos que son nombrados.

Y cuando él se nombra a sí mismo, podemos estar seguros de que su nombre incluye lo que él es y lo que tiene intención de hacer. Dios no escoge nombres para él mismo al azar, por cómo suenan o por un antepasado o para evitar apodos embarazosos. Escoge nombres con el propósito de revelar cosas acerca de él mismo que profundizarán nuestro amor y aumentarán nuestra admiración por él, y reforzarán nuestra fe.

Por eso mi oración es que estos siete mensajes abran nuestros ojos a la gloria de Dios, y engrandezcan nuestro conocimiento con su magnífico carácter, y aviven las llamas de nuestro amor, y refuercen las fibras de nuestra fe. Mi esperanza está en la palabra de Dios: "En ti pondrán su confianza los que conocen tu nombre."

El Nombre más Importante para Dios en el Antiguo Testamento (AT)

El nombre más común e importante para Dios en el Antiguo Testamento es un nombre que nunca es traducido en nuestras versiones Inglesas. Siempre que vea la palabra SEÑOR en letras mayúsculas, sepa que este nombre está tras ella. En Hebreo el nombre tenía cuatro letras—YHWH—y puede haber sido pronunciado algo así como Yahweh. Los judíos llegaron a tratar esta palabra con tanta reverencia que nunca la ponían siquiera en sus labios, por temor a tomar el nombre en vano sin darse cuenta. Así que cada vez que se encontraban con este nombre al leer pronunciaban la palabra "adonai" que significa "mi señor". Las versiones Inglesas han seguido básicamente la misma pauta. Traducen el nombre propio Yahweh con la palabra SEÑOR en letras mayúsculas.

Esto no es muy satisfactorio, ya que la palabra SEÑOR en Inglés no comunica a nuestros oídos un nombre propio como Juan, o Miguel o Noël. En cambio Yahweh es el nombre propio de Dios en Hebreo. Su importancia puede verse en la frecuencia de su uso. Está 6.828 veces en el Antiguo Testamento. Eso es más de tres veces más frecuente que la palabra simple para "Dios" (Elohim—2,600; El—238). Lo que esto muestra es que Dios desea ser conocido no como una deidad genérica, sino como una Persona específica con un nombre que conlleva su carácter y misión.

(Nota: La palabra Jehová se originó de un intento para pronunciar las consonantes YHWH con las vocales de la palabra adonai. En los textos hebreos más antiguos no hay vocales. Así, es fácil ver cómo esto sucedió, ya que el reverente judío, siempre que YHWH aparecía en el texto, pronunciaba la palabra adonai).

El Significado de Yahweh desde Éxodo 3

El texto más importante en toda la Biblia para comprender el significado del nombre Yahweh es Éxodo 3:13–15. Dios acaba de ordenar a Moisés ir a Egipto y sacar a su pueblo Israel del cautiverio. En el verso 13, Moisés dice a Dios, "Entonces dijo Moisés a Dios: He aquí, si voy a los hijos de Israel, y les digo: 'El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros,' tal vez me digan: '¿Cuál es su nombre?', ¿qué les responderé?" Y dijo Dios a Moisés: "YO SOY EL QUE SOY." Y añadió: "Así dirás a los hijos de Israel: 'YO SOY me ha enviado a vosotros.'" Dijo además Dios a Moisés: "Así dirás a los hijos de Israel: 'El SEÑOR (¡esto es, Yahweh!), el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros.' Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación."

Notemos que Dios da tres respuestas a la pregunta, "¿Cuál les diré que es tu nombre?"

  1. Primero, en el verso 14 Dios dice, "YO SOY EL QUE SOY"
  2. Segundo, en el verso 14 Dios dice, "YO SOY me ha enviado a vosotros.".
  3. Tercero, en el verso 15 Dios dice, "Yahweh. . . me ha enviado a vosotros. . .este es mi nombre para siempre."

Por tanto, dos hechos me persuaden de que este texto proporciona una interpretación del nombre Yahweh. Una es que el nombre Yahweh y el nombre YO SOY han surgido de la misma palabra Hebrea (hayah). El otro es que Yahweh parece utilizarse aquí intercambiablemente con YO SOY. "YO SOY me ha enviado a vosotros" (v. 14). "Yahweh . . . me ha enviado a vosotros" (v. 15). Pienso que sería seguro decir que el propósito de Dios en esta reunión con Moisés es el de revelar, como nunca antes (Éxodo 6:2), el significado de su nombre personal Yahweh. La clave está en la frase YO SOY y especialmente en la frase, YO SOY EL QUE SOY.

Entonces aquí es donde debíamos pasar mucho tiempo meditando. ¿Qué significa cuando usted pregunta a su Dios, ¿Quién eres? y el le contesta, YO SOY EL QUE SOY? Espero que esta mañana pueda comenzar a sentir cuán importantes son estas palabras. No existen palabras más importantes que éstas. Cualesquiera palabras que penséis que puedan ser, son sólo importantes porque son verdad. Mientras más las reflexionáis, más impresionantes llegan a ser. Sé que yo no puedo hacerles justicia. Pero quizás el Espíritu Santo tome mi intento de balbuceo y abra algo vuestra visión.

Siete Implicaciones en el Nombre Divino, YO SOY EL QUE SOY

Quiero tratar de desplegar por lo menos siete implicaciones que veo en el nombre divino, YO SOY EL QUE SOY.

1. Dios Existe

Primero, Dios existe. O como Francis Schaffer nunca se cansó de decir, Dios está ahí. En principio esto puede parecer tan obvio y tan básico que no necesitaríamos mencionarlo. Bueno, es obvio y es básico, pero la razón por la que debemos mencionarlo es que la mayoría de la gente vive como si no fuera cierto, o como si fuese una verdad que no marca ninguna diferencia en la vida.

Suponga que el presidente de Estados Unidos le invita a usted y algunos de sus amigos a la Casa Blanca para una recepción. Cuando va entrando al cómodo camerino, el presidente se sienta cerca de la chimenea y usted camina junto a él sin ofrecerle una mirada o un saludo. Durante toda la tarde usted ni lo mira ni habla con él ni le da las gracias ni pregunta por qué les llamó a reunirse. Pero cada vez que un periodista le pregunta si cree en la existencia del presidente, usted dice, "por supuesto." Inclusive usted reconoce que esta es su casa y que todo esta comida vino de su cocina. Pero no le otorga consideración alguna. Hablando de forma práctica, usted actúa como si no creyese que exista. Lo ignora. Él no tiene lugar en los afectos de su corazón. Sus regalos, y no él mismo, son el centro de tu atención.

La inmensa mayoría de las personas que dicen creer en Dios lo tratan de esta manera. Él es como el hidrógeno. Usted aprendió una vez en la escuela que está en el aire que respira, pero después de eso su creencia en él no hizo diferencia alguna en su vida. Cada vez que alguien hace una encuesta, usted dice, "por supuesto, el hidrógeno existe." Luego regresa a las cosas que le importan.

Trate de visualizarse unos años adelante, al día cuando cada ser humano dará cuenta de él mismo ante el Dios vivo. Dios dirá a millones de personas, "Tengo entendido que dijiste a menudo durante tu vida que creías en mí. Afirmaste mi existencia. ¿Correcto?" "Si" ¿y no es verdad que en tu vida cuanto más honor, importancia y virtud y poder y belleza una persona tenía, más consideración se le ofrecía y más respeto le era mostrado y recibía más admiración? ¿No es ese el caso?" "Si" "¿Entonces por qué será que yo tuve un lugar tan insignificante en tu vida si decías que creías en mí? ¿Por qué no sentiste más admiración por mí y buscaste mi sabiduría más a menudo y pasaste mas tiempo en la confraternidad conmigo y te esforzaste por saber como yo quería que hicieras todas tus decisiones diarias? ¿Por qué me trataste como si yo fuese como el hidrógeno?"

¿Qué, le pregunto, qué contestará? ¿Qué contestarán esos miles de así llamados cristianos, cuya fe en Dios es virtualmente igual a su fe en el hidrógeno?

¡O cuán fácil será para Dios condenar al mundo en el juicio! A veces en nuestro orgullo auto afirmativo, de hecho pensamos que Dios tendrá problemas para encontrar suficiente evidencia para sentenciar a las personas al infierno. Pero si usted se permite pensar claramente durante un momento acerca de las abrumadoras implicaciones de la declaración, "Dios existe," verá que ese día será muy fácil para el Juez. Los acusados quedarán totalmente mudos a causa de la manifiesta contradicción de sus vidas. La cartera del fiscal no tendrá que ser abierta más allá de la página 1 donde diga, "El acusado afirmó que Dios existe; su vida personal la vivió como si Dios no importase."

Contenido en el nombre Yahweh está la primera y la más importante de las verdades acerca de Dios: Él existe. Y para aquellos que paren de perseguir su propia gloria y su propio placer privado para considerarlo lo suficiente, eso marca toda la diferencia del mundo.

2. Ninguna Realidad Existe detrás de Dios

La segunda implicación en el nombre YO SOY EL QUE SOY es que la personalidad y poder de Dios se deben únicamente a él mismo y a ningún otro.

Retroceda conmigo hasta antes de que hubiese ninguna tierra o sistema solar o galaxias o universo. Retroceda en su imaginación a cuando sólo había Dios. Entonces, si puede, retroceda a antes de Dios. ¿De dónde vino él? ¿Cómo llegó a ser de la manera que es? Si usted me preguntase a mí cómo conseguí ser de la manera que soy, contestaría que mi padre y madre me dieron un conjunto de genes y me criaron de una cierta manera y estuve rodeado de miles de influencias en mi medio ambiente—así es como llegué a ser de la manera que soy.

Pero cuando preguntamos a Dios cómo consiguió ser quien es, él contesta, YO SOY EL QUE SOY. En otras palabras, nadie me dio un conjunto de genes. Nadie ni ningún poder me dieron existencia ni formaron mi personalidad. No tuve principio. No hay realidad fuera de mi mismo que no venga de mí. Así que no hay fuerza ni influencia sobre mi carácter y poder excepto lo que viene de mí y es controlado por mí. Soy totalmente absoluto. Detrás de mí no hay realidad.

Preguntar, ¿Por qué es Dios de la manera que es? es como preguntarme, ¿Cuándo pararas de golpear a tu esposa? Es incontestable porque asume una situación que no existe. Yo no golpeo a mi esposa, y por tanto no puedo parar. Y no hay nada detrás o fuera de Dios que pueda ser una respuesta a la pregunta, por qué él es de la manera que es. El carácter totalmente autodeterminado de un Dios eterno es el punto final de todas nuestras preguntas. Llegarás a un punto donde estarás cara a cara para con la realidad absoluta y te darás cuenta de que él simplemente es quien es.

3. Dios no Cambia

Una tercera implicación del nombre YO SOY EL QUE SOY es que Dios no cambia. En Malaquías 3:6 (LBLA) Dios dice, "yo, Yahweh, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos." Dentro del nombre Yahweh está la afirmación YO SOY EL QUE SOY. Pero si quien Dios es no es determinado por ninguna fuerza fuera de él mismo, entonces él no está sujeto a los mismos cambios que nosotros. Las personas cambian de opinión a causa de circunstancias imprevistas o resoluciones débiles. Dios prevé todas las circunstancias y no tiene debilidades. Nada en toda la creación lo toma desprevenido y lo arrincona en una esquina donde él quizás tenga que actuar fuera de su carácter o comprometer su integridad.

Él es quién es, y por tanto, como dice Santiago, "con él no hay cambio ni sombra de variación" (Santiago 1:17). Es el mismo ayer, hoy, y para siempre. Su nombre absoluto es la base de granito de nuestra confianza en su continuada fidelidad.

4. Dios Es una Fuente Inagotable de Energía

La cuarta implicación del nombre YO SOY EL QUE SOY es que Dios es una fuente inagotable de energía. Isaías 40:28 dice, "Yahweh es el Dios eterno, el creador de los confines de la tierra. No se fatiga ni se cansa." Si Dios es la Realidad absoluta eterna, entonces él es el Creador de los confines de la tierra y del universo. Y si es el Creador de todo, entonces toda la energía—todo el movimiento y la combustión y la fusión y la fisión—se originan en él. De algún modo debe iniciarse toda la energía en el universo. Y como Dios es la primera y absoluta realidad , todo comienza con él. Es un depósito inagotable de poder.

Esto debe significar que él es energía. El es poder. Su personalidad es resplandeciente con energía infinita. Él nunca necesita recargar. Él nunca necesita un sistema de respaldo. No hay nada donde él pueda enchufarse. Todo en el universo se conecta en él. Si alguna vez se apagase, habría una nada absoluta. En él somos nos movemos y existimos. Él no desmaya ni se cansa. Es un río interminable de vida y la fuente de nuestra fuerza cada mañana—y lo será por toda la eternidad.

5. La Objetividad Es Crucial

La quinta implicación del nombre YO SOY EL QUE SOY es que la objetividad es crucial. Lo que quiero decir es que es muy importante que creamos en la verdad objetiva, que es más que nuestros propios sentimientos subjetivos o deseos. Podemos desear que Dios sea de una cierta manera. Podemos sentir que él simplemente no puede ser de la manera que algunas personas dicen que él es. Pero lo que sentimos o lo que deseamos no hace a Dios lo que es.

Cuando Dios dice YO SOY EL QUE SOY, nos convoca a la humildad objetiva. Pone fin a la noción de que el punto de vista de cada uno de nosotros acerca de Dios es tan bueno como todos los demás. Dios es quién es y ninguna opinión sobre él hace diferencia alguna. Por lo tanto, nuestro llamado como criaturas suyas es esforzarnos por conocerlo por quien es él, no por lo que querríamos que fuese.

6. Debemos Conformarnos a Dios, no Él a Nosotros

La sexta implicación del nombre YO SOY EL QUE SOY es que debemos conformarnos nosotros a Dios, no él a nosotros. Si los niños deben aprender maneras de sus padres y no los padres de los niños; si los jugadores deben aprender sus movimientos del entrenador y no el entrenador de los jugadores; si los soldados deben aprender su estrategia del general y no el general de los soldados; ¡entonces sin duda está claro que las criaturas deben conformar toda su vida a la voluntad de su Creador!

Pero Oh, cuán pocas de las criaturas de Dios siguen este sendero de la sensatez. La inmensa mayoría de las criaturas de Dios toman su propio camino con poco o ningún pensamiento de conformar sus vidas a la voluntad diaria y carácter de un Dios absoluto. Y cuando piensan en Dios, lo imaginan arbitrariamente en imágenes de su propia cosecha, para encajar en sus propios deseos. Pero si Dios es simplemente quién es y no el que hacemos sea, entonces somos nosotros quienes debemos conformarnos a Dios y no él a nosotros.

7. Este Dios se Ha Acercado a Nosotros en Jesucristo

Una implicación final de este nombre magnífico, YO SOY EL QUE SOY, es que este Dios infinito, absoluto, auto-determinando se ha acercado a nosotros en Jesucristo. En Juan 8:56–58 Jesús está respondiendo a la crítica de los líderes judíos. Dice, "Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver mi día; y lo vio y se alegró." Los judíos entonces le dijeron, "Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?" Jesús les dijo, "En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, YO SOY."

¿Podría Jesús haber puesto palabras más exaltadas en sus labios? Cuando Jesús dijo, "Antes de que Abraham fuera, YO SOY," tomó toda la verdad majestuosa del nombre de Dios, la envolvió en la humildad de la servidumbre, se ofreció a sí mismo para expiar toda nuestra rebelión, y hizo un camino para nosotros pudiésemos ver la gloria de Dios sin temor.

En Jesucristo nosotros, que nacemos de Dios, tenemos el privilegio indecible de conocer a Yahweh como nuestro Padre—YO SOY EL QUE SOY—el Dios.

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