Si la raíz es santa, las ramas son santas

Pero a vosotros hablo, gentiles. Entonces, puesto que yo soy apóstol de los gentiles, honro mi ministerio, 14 si en alguna manera puedo causar celos a mis compatriotas y salvar a algunos de ellos. 15 Porque si el excluirlos a ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? 16 Y si el primer pedazo de masa es santo, también lo es toda la masa; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. 17 Pero si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo un olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas y fuiste hecho participante con ella de la rica savia de la raíz del olivo, 18 no seas arrogante para con las ramas; pero si eres arrogante, recuerda que tú no eres el que sustenta la raíz, sino que la raíz es la que te sustenta a ti. 19 Dirás entonces: Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado. 20 Muy cierto; fueron desgajadas por su incredulidad, pero tú por la fe te mantienes firme. No seas altanero, sino teme; 21 porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco a ti te perdonará. 22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Dios si permaneces en su bondad; de lo contrario también tú serás cortado. 23 Y también ellos si no permanecen en su incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. 24 Porque si tú fuiste cortado de lo que por naturaleza es un olivo silvestre, y contra lo que es natural fuiste injertado en un olivo cultivado, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

Las Necesidades que Sentimos en Contraste con Las Necesidades Reales

Una de las necedades más grandes al tratar de convertir el evangelio en un medio para dar respuesta a las necesidades experimentadas en la Norteamérica del sigo veintiuno, es que las tres necesidades principales, expuestas por el evangelio, casi nadie en Norteamérica las siente. La palabra favorita del evangelio es “salvar”. La encontramos justo al principio de nuestro texto. Versículos 13-14: “Pero a vosotros hablo, gentiles. Entonces, puesto que yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, 14 si en alguna manera puedo causar celos a mis compatriotas y salvar a alguno de ellos”. El objetivo de Pablo es que mediante su ministerio las personas puedan ser "salvas".

Este tema es justo la esencia de la navidad: “Mas el ángel les dijo, no temáis porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo; 11 Porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10-11). La navidad es la manifestación de Dios como la vía de salvación para la humanidad. “Y dará a luz un hijo, y la pondrás por nombre Jesús, Porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). “Salvar” es la palabra favorita del evangelio.

Entonces, ¿está siendo respondida una de las necesidades experimentadas en la Norteamérica del Siglo Veintiuno? Bueno, depende, ¿no es así? O sea, depende de qué, o para qué estamos siendo salvos. Y mi opinión es que casi nadie, en Norteamérica, siente las tres necesidades principales que el evangelio tiene el propósito de dar a conocer.

Veamos en Romanos 5: 9-11 dos de estas tres necesidades que el evangelio da a conocer:

Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de él. [Aquí tenemos la primera: Necesidad de ser salvos de la ira de Dios.] 10 Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida.11 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. [Aquí tenemos la segunda: Necesidad de estar reconciliados con Dios de tal manera que él se convierta en nuestro gozo eterno].

La tercera necesidad que el evangelio da a conocer es la necesidad de ser liberados del pecado, no solo del castigo de la ira de Dios, sino del poder que produce idolatría por el placer de pecado. Y nuevamente citamos Mateo 1:21: “Y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

Aquí tenemos las tres necesidades reconocidas: El evangelio representa las buenas nuevas de que mediante la muerte y la resurrección de Jesús podemos ser:

  1. salvos del poder de la desagradable idolatría por el pecado
  2. salvos de la ira de Dios,
  3. salvos para el gozo supremo de Dios mismo.

Aquí no vemos ni una palabra que indique ser salvos de la pobreza, o salvos de la enfermedad, o salvos de la oscuridad, o salvos del rechazo humano, o salvos del terrorismo, o salvos de que nos secuestren o asesinen un hijo. De hecho, el evangelio no ofrece promesas para aliviar la mayoría de las necesidades que sentimos en este mundo.

El evangelio simplemente ofrece lo que más necesitamos ahora y siempre:

  1. rescate de la ira de Dios
  2. libertad del veneno del pecado
  3. goce pleno y eterno del Ser más glorioso del universo

A estas tres necesidades se refiere Pablo en el versículo 14: “[…] si en alguna manera puedo causar celos a mis compatriotas y salvar a alguno de ellos [rescatarlos de la ira de Dios, librarlos del veneno del pecado, prepararlos para el disfrute de Dios].

El Tema de Romanos 11: La Salvación de Israel

En Romanos 11 vemos que Pablo toma cuidado por la salvación de Israel. No solo por “algunos de ellos,” como dice en el versículo 14, sino por todo el pueblo. Versículo 25b-26: “A Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 26 y así, todo Israel será salvo” (Romanos 11:25-26). “Salvo”, todo Israel será salvo. Ese es el tema del capítulo.

El versículo 1 comienza con una pregunta: “¿Acaso ha desechado Dios a su pueblo?” La respuesta fue: ¡No! Y el resto del capitulo contiene la exposición y argumentación de esa respuesta. La importancia de esta verdad se debe a que la fidelidad de Dios a Israel es la fidelidad de Dios a nosotros. Si él no mantiene su palabra a Israel, no hay razón para pensar que mantendrá su palabra a nosotros. De hecho, la relación es aún más cercana: este capítulo nos revela que somos parte de Israel.

Así que el tema de este capítulo es la salvación de Israel (y por tanto, nuestra salvación). Con relación al texto de hoy, solo quiero profundizar en los versículos 15 y 16, y especialmente en el versículo 16. Aquí el cuidado de Pablo parece estar expresado en el argumento de que la salvación futura de Israel está demandada por la elección preliminar de Israel. Si tratamos de seguir su manera de pensar aquí, considero que encontraremos un balance sorprendente entre:

  1. el pensamiento de que Dios está terminando totalmente su relación con Israel, mientras trabaja salvadoramente solo con la iglesia, y
  2. el pensamiento de que Dios tiene dos planes por separado, uno para Israel y otro para la iglesia. Pienso que ambas perspectivas son erróneas.

Versículo 15: “Porque si el excluirlos a ellos [Israel] es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión sino vida de entre los muertos? Por tanto, nos dice que ahora hay un “rechazo” de Israel, un endurecimiento (v. 7), un tropiezo (v. 11), una transgresión (v.11); pero un día habrá una “admisión”.

Si el Primer Pedazo de Masa y la Raíz eran Santos, Toda la Masa y las Ramas Serán Santas

Ahora, ¿cuál es el fundamento de esta convicción? Creo que Pablo nos da este fundamento en el versículo 16: “Y si el primer pedazo de masa es santo, también lo es toda la masa, y si la raíz es santa, también lo son las ramas”. Recuerde que estas son simplemente ilustraciones y analogías. Si nos adentramos demasiado en los detalles de alguna analogía, perdemos la enseñanza principal que dichas analogías están tratando de revelarnos. Por ejemplo, si nos adentramos demasiado en cualquiera de estas dos comparaciones podríamos deducir que debido a que una porción de Israel es santa, todo israelita que haya vivido será salvo. Esta deducción sería contraria a las palabras de Pablo. O pudiéramos concluir que cuando Pablo dice que “las ramas son santas”, nos da a entender que no pueden haber ramas enfermas que necesiten ser desgajadas (el Israel no creyente).

Pero si consideramos las ilustraciones de una forma más general, podemos ver la enseñanza más importante que Pablo está transmitiendo, en este contexto, mediante ambas comparaciones. El está diciendo: Al principio de la historia de Israel, Dios escogió y separó para él, a Abraham, Isaac y Jacob. Ellos son “el primer pedazo de la masa” y “la raíz”. Cuando dice que “el primer pedazo de la masa es santo” y que “la raíz es santa”, la palabra santo se refiere a: ser devoto al Señor, separado de las naciones, y dedicado a Dios como su posesión especial. Por tanto, los patriarcas fueron escogidos por Dios y hechos su posesión propia y especial, convertidos en devotos a Dios en la obediencia a un pacto de fidelidad. Él era su Dios y ellos eran su pueblo.

Luego dice que la santidad del primer pedazo de la masa y que la santidad de la raíz implican la santidad de toda la masa y del olivo completo. En el contexto, el significado más natural para esta ilustración es la confianza que tiene Pablo de que un día todo Israel será salvo (que alguna generación futura de Israel se convertirá a Cristo y creerá en Él), confianza que está implícita en la elección original y en el mandamiento del pacto hecho a Israel en el principio. En otras palabras, la santidad de Israel (el hecho de estar escogido y separado para Dios desde el principio) implica que al final esta nación será santa de manera general, o sea, confiará en Cristo y pertenecerá a Dios como una parte salva del único y verdadero pueblo de Dios.

Romanos 11:28 nos da una confirmación consistente sobre esta interpretación. “En cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros”. Estas palabras significan exactamente lo que hemos visto en el versículo 11: “Por su transgresión ha venido la salvación a los gentiles”. Ellos (los israelitas) están rechazando el evangelio para que se extienda con poder a las demás naciones del mundo. Pero el versículo 28 continua: “Pero en cuanto a la elección de Dios son amados por causa de los padres” (Romanos 11:28).

Ahora bien, aquí tenemos exactamente el significado que estoy exponiendo, en relación al versículo 16: “Si la raíz es santa, también lo son las ramas”. Si Dios escogió a los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob y los separó para sí mismo con las promesas del pacto eterno, entonces la enemistad presente, el endurecimiento y el tropiezo no invalidan aquella intención. Dios tiene un futuro para el Israel unificado. Algún día toda la masa será santa, algún día el árbol incluirá una generación completa de ramas judías.

¿Cómo Sabe Pablo que un día todo Israel será salvo?

Es posible que usted se pregunte: « ¿Cómo sabe Pablo que un día todo Israel será salvo? ¿Cómo puede estar seguro de que el pacto original con Abraham, Isaac y Jacob no tendrá su cumplimiento total cuando Cristo reúna un remanente de Israel y de las naciones? ¿Por qué considera que el pacto original con los padres implica que un día el Israel étnico de manera general será parte del cuerpo de Cristo?»

Aquí tenemos una posible respuesta. Existen muchos textos de los profetas del Antiguo Testamento donde el pacto con Abraham se reafirma y se aplica al pueblo de Israel en su totalidad, para el futuro. Veamos algunos ejemplos:

El profeta Jeremías habla al pueblo de Israel en el exilio en Babilonia y les promete un futuro. Este futuro que promete va más allá de lo que ellos experimentan a su regreso como imperfectos y pecadores vagando hacia a Jerusalén. Por ejemplo, Jeremías 24:5-7dice:

Así dice el Señor, Dios de Israel: Como a estos higos buenos, así consideraré como buenos a los desterrados de Judá que yo he echado de este lugar a la tierra de los Caldeos. 6 Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los traeré de nuevo a esta tierra; los edificaré y no los derribaré, los plantaré y no los arrancaré. 7 Y les daré un corazón para que me conozcan, porque yo soy el Señor; y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, pues volverán a mí de todo su corazón.

Este acontecimiento aún no ha sucedido, y pienso que Dios quiso decir que ocurriría por etapas. Así es la visión profética: a menudo ve el futuro como una sola escena, del mismo modo que a veces vemos una cadena de montañas como una sola montaña. Jeremías 31 es un texto lleno de esperanza en un futuro para Israel que va aún más allá de todo lo que han experimentado.

Versículos 2-3: “Así dice el Señor: Ha hallado gracia en el desierto el pueblo que escapó de la espada, Israel cuando iba en busca de su reposo. 3 Desde lejos el Señor se le apareció diciendo: Con amor eterno te he amado, por eso te he traído con misericordia”.

Versículos 10-11, 20: “El que dispersó a Israel lo reunirá y lo guardará como un pastor a su rebaño.  11 Porque el Señor ha rescatado a Jacob y lo ha redimido de manos más fuertes que él […] 20 ¿No es Efraín mi hijo amado? ¿No es un niño encantador? Pues siempre que hablo contra él, lo recuerdo aún más”.

Luego vienen las palabras familiares del Nuevo Pacto que sabemos que incluye más que a Israel -a los que son comprados por la sangre de Jesús (Lucas 22:20) derramada por todo su pueblo- a judíos y gentiles ¿Pero este Nuevo Pacto incluye menos que todo Israel? Aquí están las palabras familiares, dirigidas primeramente a Israel de manera general:

Versículos 31-33: “He aquí, vienen días —declara el Señor— en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto […] pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo […] perdonaré su maldad, y no perdonaré más su pecado”.

Pero veamos lo que sigue (versículos 35-37). Dirigiéndose al mismo pueblo dice:

Así dice el Señor, el que da el sol para luz del día, y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche […] 36 Si se apartan estas leyes de mi presencia —declara el Señor— también la descendencia de Israel dejará de ser nación en mi presencia para siempre. 37 Así dice el Señor: si los cielos arriba pueden medirse, y explorarse abajo los cimientos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron— declara el Señor.

En otras palabras, no desecharé a Israel por lo que han hecho. El profeta Ezequiel une el pacto original con Abraham y el compromiso eterno con las generaciones futuras después del exilio. Por ejemplo en Ezequiel 16:60, Dios dice: “Yo recordaré sin embargo mi pacto contigo en los días de tu juventud [la raíz era santa], y estableceré mi pacto contigo [un día todas las ramas serán santas]”. O Ezequiel 37:26: “Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre”.

Pienso que el apóstol Pablo leyó estas promesas y muchas como estas, y fue guiado por inspiración divina para enseñarnos que el propósito de Dios para la nación de Israel de manera general, aún no está cumplido totalmente. En su elección como pueblo no solo estaba implícito que siempre habría un remanente de judíos salvos, sino que en alguna generación futura, el pueblo en su totalidad sería salvo. Si el primer pedazo de la masa era santo, también lo será toda la masa. Si l

¿Qué Significa y Qué No Significa este Texto (Romanos 11:16)?

Ahora concluiremos aclarando: ¿Qué significa y qué no significa el texto anterior?

  1. No significa que Israel será salvo de una manera distinta a la de los gentiles. Ellos solamente serán salvos por la fe en Jesucristo.
  2. No significa que los judíos pueden jactarse en su judaísmo étnico y reclamar la ventaja de ser salvos por encima de los demás. El versículo 20 nos lleva a esta conclusión: “Fueron desgajadas por su incredulidad, pero tú por la fe te mantienes firme”.

Algunos de ustedes habrán preguntado: « ¿Por qué Dios escogió salvar a los gentiles por medio del endurecimiento de Israel?» ¿Por qué el versículo11 dice: “Por su transgresión ha venido la salvación a los gentiles? Aquí tenemos la respuesta: Dios quiere enseñar a todas las naciones y a Israel mismo que el judaísmo no le da a las personas el derecho de una reclamación a Dios. Dios aclara esta verdad mediante el endurecimiento y el tropiezo de Israel.

Los gentiles deben aprender de este endurecimiento y tropiezo de Israel, que la salvación es totalmente por gracia mediante la fe, y no está basada en el trasfondo religioso, cultural o étnico de ninguna persona. Dios puede desgajar las ramas judías arrogantes y Dios puede desgajar las ramas gentiles arrogantes. Permanecemos en pie solo por gracia mediante la fe, no por obras o transcendencias étnicas (judía o gentiles).

Todos estos sucesos han sido diseñados divinamente para demostrar, primeramente, que Dios puede salvar y que salvará a todo Israel sin estar obligado por las demandas de salvación de alguna persona por el hecho de ser judía; y segundo, para demostrar que Dios puede salvar y que salvará a los gentiles (quienes no pertenecen a Israel), si confían en Cristo y no son arrogantes con las ramas desgajadas.

En otras palabras, toda la historia redentora está diseñada de principio a fin para acabar con la arrogancia humana de los que practican o no, el judaísmo, o de los que tienen o no, un origen étnico gentil. La gracia gratuita y soberana termina con la arrogancia, y conduce a la humildad, a la gratitud en el quebrantamiento y a la adoración: “Porque de él, por él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por siempre. Amén” (Romanos (11:36).

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