Jesús puede ayudar a los que son tentados

Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, El igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.  Porque ciertamente no ayuda a los ángeles, sino que ayuda a la descendencia de Abraham. Por tanto, tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo. Pues por cuanto El mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

"Usted nació para vivir eternamente"

El miércoles en la noche Billy Graham, en el Metrodome, tomó su texto de Juan 3:16 y comenzó a hablar acerca de Dios partiendo de dos palabras: "Porque [...] Dios". Pero lo que me chocó en ese mensaje fue cuán a menudo habló de la muerte. Fue muy directo y franco y nos miró a todos en la cara y dijo algo como "en cincuenta o setenta años, todos ustedes estarán muertos". Pero entonces explicó con claridad lo que quería decir: todos estaremos en el cielo o en el infierno. Dijo: "Cuando ustedes nacieron, nacieron para vivir eternamente, y lo harán, sea en el cielo o en el infierno". Entonces continuó diciéndonos cómo alcanzar el cielo y escapar del infierno mediante la fe en Jesucristo.

Me parece que esta es la forma exacta de comenzar esta cruzada: hablando acerca de Dios y la muerte. Si no hay Dios, entonces la muerte sería triste para la mayoría de las personas, pero no sería aterradora. Sería triste porque la vida es el fundamento de todos nuestros placeres (la familia, los amigos, el ocio, la comida, el sexo, la música) si perdemos la vida, perdemos todo lo que nos hace felices (si no hubiera Dios). Entonces la muerte sería triste. Pero no terrible. Es triste contemplar cómo se cae dormido y se queda inconsciente para nunca despertar nuevamente a la consciencia. Es triste el final de un verano largo y hermoso.

Pero si hay Dios, si somos creados su imagen, como enseña la Biblia, y como predica Billy Graham, y si Dios es justo y santo y merecedor de nuestro amor y devoción y adoración y obediencia, y está justamente enojado por nuestra indiferencia y desconfianza y nuestra preferencia por otras cosas, y si vamos a rendir cuentas a este Dios infinito y Santo, y seremos sentenciados al cielo o al infierno, entonces la muerte es aterradora si no estamos bien con Dios. Y la ley de Dios, escrita en nuestro corazón, dice la Biblia (Romanos 2:15), está testificando a nuestra consciencia que todos daremos cuentas a Dios.

Esclavitud del temor a la muerte

Por tanto, aun para las personas que niegan la realidad de un Dios así, la muerte es aterradora. No significa que la mayoría de los incrédulos vivirán vidas conscientemente aterrorizadas. Significa que están esclavizados, por el temor a la muerte, a encontrar maneras de no sentir ese temor intolerable que tienen. Es decir, el temor a morir es tan natural para los pecadores que no se encuentran listos para reunirse con Dios, que les gobierna como un maestro silencioso que toma muchas formas. La forma principal es el mundo imaginario de la negación. La mayoría de las personas no se permiten pensar en lo que es absolutamente inevitable, es decir, su propia muerte. Son llevados, consciente o inconscientemente, a cerrar sus ojos y cerrar sus oídos y oscurecer sus mentes a cada pensamiento de que morirán y darán cuentas a Dios.

Y esta es una forma de esclavitud al temor de morir. Ellos dirían que no tienen miedo. Pero el hecho es que el temor ha profundizado y los esclaviza desde el subconsciente. Es como el control automático de velocidad en nuestros carros. El control automático de velocidad de nuestra alma se establece en 90 km/h de contentamiento y paz mental, y si tu alma comienza a disminuir su velocidad y a meditar y pensar y reflexionar acerca de Dios y de la eternidad y de la realidad de la muerte, el control de velocidad se dispara y aprieta el acelerador de nuevo hacia donde usted no vuelva a pensar en todo eso. Ese es el poder del temor a la muerte funcionando subconscientemente como un maestro esclavo sobre lo que usted puede sentir y pensar. O, si tu alma se vuelve energética y activa y acelera hacia un nuevo nivel de estudio e investigación y búsqueda de la verdad y de los valores supremos, y usted se siente llevado hacia alguna nueva altura descubierta sobre el significado de la vida y la muerte y la eternidad, entonces el control de velocidad se dispara y disminuye la aceleración y te desliza nuevamente hacia la velocidad segura, hacia el contentamiento ciego de una esclavitud de 90 km/h.

Mi punto es que el temor a la muerte esclaviza a cada persona en un mundo imaginario de negación o escape, o entumecimiento narcótico o de frenética distracción, o de negación filosófica o de pánico paralizante (a menos que pase algo que le enfrente con la realidad de la muerte y de Dios y del diablo y del pecado como realmente no tienen evasión, distorsión, o negación alguna).

Ahora, que es lo que este texto se trata. Y lo que quiero hacer con él está muy limitado. Una de las grandes limitaciones de la predicación en esta breve vida que tenemos para vivir es que casi cada palabra en un libro como Hebreos es digna de muchos sermones. Pero si sigo ese procedimiento, estaría predicando sobre Hebreos el resto de mi vida, lo que descuidaría indebidamente otras porciones de las Escrituras igualmente necesarias. Así que tengo que escoger qué aspectos enfatizar y enfocar de  cualquier texto dado. Y necesitamos orar como un pueblo para que yo sea sensible a la guianza de Dios y que sus corazones estén preparados por el Espíritu Santo para el enfoque que él me dé.

Liberación del temor a la muerte

Quiero que veamos la línea del pensamiento en los versículos 14 y 15, acerca de cómo Cristo vino a salvarnos del temor a la muerte y a liberarnos, sometiendo al diablo dejándole sin poder en su uso destructivo de la muerte. Luego, quiero comparar esa línea del pensamiento con el versículo 17 para ver cómo la muerte de Cristo derrota al poder del diablo en la muerte. Y luego, finalmente, quiero terminar preguntando: ¿Qué podemos decir sobre las amenazas a nuestra fe que nos llevan hacia la muerte (el sufrimiento y las relaciones interpersonales perdidas)?

Vea conmigo los versículos 14 y 15 y caminemos los cinco pasos que hay allí para liberarle de la esclavitud del temor a la muerte.

Paso Uno (versículo 14a)

Usted es humano. Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre. . . "Los hijos" es una referencia al versículo 13 donde habla del pueblo que Dios llama para sí y los entrega a su Hijo, Jesús. Así, dice en el versículo 14 que, estos "hijos" participan de carne y sangre, es decir, son simplemente humanos. Tienen una naturaleza humana. No son ángeles o dioses.

Paso Dos (versículo 14b)

Cristo se hizo humano. "Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, El igualmente participó también de lo mismo". El Hijo de Dios, como vimos en Hebreos 1:2 no comenzó a existir cuando Jesús nació. Existía desde antes de la creación, de hecho, desde la eternidad, como la misma imagen de Dios (1:3) y él mismo era Dios (1:8). Pero como los hijos, a quienes él amaba y quería salvar, eran humanos, él tomó la misma naturaleza humana. Así que Jesús era verdadero Dios y verdadero hombre. Es un gran misterio, pero esto es lo que Dios dice acerca de su Hijo.

Paso Tres (versículo 14c)

Cristo lo hizo así para poder morir. "Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, El igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte. . . "  La vida de Cristo era indestructible solamente en su naturaleza divina (Hebreos 7:16). No podía morir. Pero era necesaria una muerte para tratar con la culpa y el castigo del pecado. Así que Cristo se hizo humano precisamente para poder morir. Esto es lo que el amor hace. Abraza el padecimiento y la muerte por la vida de otros.

Paso Cuatro (versículo 14d)

Al morir, Cristo anuló, despojándole de su poder, al que tenía el poder de la muerte, al diablo.  "... para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo". Al morir, Cristo derrotó, de una manera profunda, al poder del diablo, y quitó su habilidad de destruir por muerte. ¿Cómo lo hizo? Es lo que veremos cuando miremos el versículo 17. Pero por ahora es suficiente decir que eso es lo que Cristo hizo al morir voluntariamente. La aparente derrota de la muerte fue un golpe eliminatorio para Satanás. ¿Cómo? Espere un momento, y lo vera.

Paso Cinco (versículo 15)

El efecto de derrotar al diablo de esta manera es que somos libertados de la esclavitud del temor a la muerte.  ". . . para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida". Somos libertados del mundo imaginario de negación, escape, y distracción. Ahora podemos vivir con la mirada fija en la muerte sin temer o auto-engañarnos

Esa es la línea del pensamiento en los versículos 14-15. Cinco pasos:

  1. usted es humano;
  2. por tanto Cristo se hizo humano;
  3. para poder morir por usted;
  4. para invalidar el poder mortal del diablo;
  5. para que usted pudiera ser liberado de la esclavitud del temor y vivir en libertad el resto de la eternidad.

¿Cómo es que la muerte de Cristo derrota el poder del Diablo en la muerte?

Ahora la pregunta: ¿Cómo es que la muerte de Cristo derrota el poder del diablo en la muerte? Y para verlo, comparemos la línea del pensamiento en los versículos 14-15, con el versículo 17. No estoy saltando el versículo 16 porque no sea importante, sino porque no hay tiempo. En una palabra, enfatiza una y otra vez que nuestra gran salvación (2:3) es grande en gran medida, porque muestra la disposición de Dios de lidiar con los humanos y no solo enfocarse en los ángeles.

El versículo 17 dice ahora que como Cristo tiene el propósito de liberar a los humanos (los hijos de Abraham) y no a los ángeles: "Por tanto, tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo". Ahora, lo que salta a la mente inmediatamente, cuando usted compara este versículo con la línea de pensamientos en los versículos 14 y 15, es que los dos textos hablan de Cristo volviéndose como nosotros. El versículo 17 dice: " tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo". El versículo 14 dice: "por cuanto los hijos participan de carne y sangre, El igualmente participó también de lo mismo". Así que sabemos que estamos lidiando, aquí en el versículo 17, con la misma línea básica del pensamiento: a fin de lograr algo, Cristo tendría que volverse uno de nosotros.

Propiciación

Pero el resto del versículo 17 es diferente de los versículos 14 y 15, y las diferencias nos muestran cómo es que Cristo derrotó al diablo al morir por nosotros. El versículo 14 dice que Cristo se hizo como nosotros para poder morir y anular el poder del que tenía el poder de la muerte.  El versículo 17 dice que Cristo se hizo como nosotros para volverse un Sumo Sacerdote a fin de hacer propiciación por nuestros pecados. Así que mi conclusión es que Cristo anuló el poder del diablo en la muerte mediante su labor sacerdotal de hacer propiciación por nuestros pecados.

Estas son algunas grandes palabras y grandes ideas. Permítanme tratar de explicar. Esto no recae sobre ti. El versículo 17 dice que Jesús se hizo como nosotros para volverse nuestro Sumo Sacerdote. Ahora, en el Antiguo Testamento el sacerdote hacía ofrendas por el pecado para que los pecados de las personas fueran perdonados. Entonces, ¿por qué Jesús tuvo que volverse humano, como nosotros, a fin de ser un Sumo Sacerdote para nosotros? Porque la ofrenda que tenía que dar era la ofrenda de sí mismo. Él necesitaba ser un Sumo Sacerdote humano, para poder entregar su vida, no solo como el sacerdote que hace una ofrenda, también como la ofrenda que hace. (Vea 7:27; 9:14, 25s.)

El escritor dice esto mismo, al menos, cuatro veces. Por ejemplo, en Hebreos 9:26, dice: "ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, [Cristo] se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo". Así que Cristo se hizo humano como nosotros en su obra como Sumo Sacerdote para que su ofrenda fuera él mismo. Es lo mismo que se dice en el versículo 14: necesitaba ser humano a fin de morir.

Pero ahora note que en el versículo 17 el propósito de la muerte de Cristo (la obra del Sumo Sacerdote) era "hacer propiciación por los pecados del pueblo", mientras que en el versículo 14 el propósito de la muerte de Cristo es "anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo". Esta es la clave de cómo la muerte de Cristo despoja al diablo de su poder en la muerte.

Al hacer propiciación por nuestros pecados, Cristo despoja al diablo de su poder en la muerte. ¿Cómo funciona esto? Esa gran palabra "propiciación" significa, simplemente, que Cristo quita la ira de Dios, por nuestros pecados, de sobre nosotros. Cuando Cristo muere, él es perfectamente inocente (Hebreos 4:15). Su muerte es para llevar la culpa y el castigo por nuestros pecados, no por los suyos. Y cuando nuestro castigo cae sobre él, es quitado de sobre nosotros. Ese es el significado de propiciación. La justicia de Dios es satisfecha. Él nos amó lo suficiente como para poner a su propio Hijo delante, a fin de que absorbiera el castigo que nosotros merecíamos, para demostrar que él es justo y fiel enfrentando el pecado, y misericordioso con los pecadores. Ese es el gran evangelio. Esta es nuestra gran salvación. Cristo murió en nuestro lugar, y propició a Dios, quitando su justa ira de sobre nosotros. Así que, en él no hay ahora condenación.

La Única arma letal que tiene el Diablo

Ahora, ¿cómo es que esto anula el poder del que tiene el poder de la muerte, el diablo? No significa que los cristianos no padecen una muerte física, a veces padecemos muertes muy dolorosas. Ni tampoco significa que Satanás no puede matarnos (vea Apocalipsis 2:10). Significa que la única arma que el diablo puede usar para destruirnos en la muerte es nuestro pecado. Nadie va al infierno por ser oprimido por el diablo, o poseído por el diablo. Nadie va al infierno por ser acosado por el diablo, o por recibir un disparo del diablo, o por recibir alucinaciones del diablo. Estas son pantallas de humo para esconder al único poder mortal en la artillería del diablo, me refiero al pecado no perdonado. La única razón por la que alguien va al infierno es su propio pecado. Y todo lo que Satanás puede hacer es luchar para mantenerte pecando y mantenerte lejos del que perdona los pecados.

Porque si tu pecado es perdonado, y la ira del Dios Todopoderoso es quitada de sobre ti, entonces el diablo queda desarmado. La única táctica mortalmente letal que tiene es acusarte de tu pecado y mantenerte pecando y mantenerte lejos de Cristo, quien perdona los pecados y quita la ira de Dios. Si tus pecados son perdonados y la ira de Dios es quitada de sobre ti, y tú te mantienes justo ante Dios en Jesucristo por la fe, y Dios está contigo y no contra ti, entonces el poder del diablo es anulado: no puede destruirte.

Resumiendo, la relación entre los versículos 14 y 17 muestra que Cristo anula el poder del diablo al hacer propiciación por nuestros pecados, lo que muestra que la única arma letal en la artillería de Satanás es nuestro propio pecado. Si ese pecado es cubierto por la sangre de Jesús, si es perdonado, y la ira de Dios contra el pecado se va y en su lugar hay una gracia omnipotente obrando para nuestro bien, entonces podemos decirle abiertamente a cualquier asesino humano o demoníaco: "La muerte ha sido sorbida en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde, oh sepulcro, tu aguijón?" (1ra a los Corintios 15:54-55) El cuerpo lo pueden matar, pero nada más. Instantáneamente estaremos en nuestro hogar con el Señor (2da a los Corintios 5:8).

¿Qué podemos decir sobre las amenazas a nuestra fe que nos llevan hacia la muerte?

Esto deja una última breve observación a partir del versículo 18. Estamos de acuerdo en que el temor a la muerte es eliminado y que somos liberados. Pero, ¿qué podemos decir acerca del dolor y la pérdida que nos lleva hacia la muerte? La primavera pasada escuché decir a R.C. Sproul: "No es a la muerte a quien temo, sino a morir". Es la degeneración, la pérdida de nuestras facultades, la humillación de la senilidad, el dolor, la huida de los seres queridos. ¿Qué podemos decir de todas las pruebas y tentación destinadas para que nos rindamos y desesperemos en estas cosas?

Pienso que el versículo 18 está destinado a alentarnos en este sentido. Dice: "Pues por cuanto El mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados". En otras palabras, Cristo tomó la naturaleza humana débil, vulnerable, no sola para poder experimentar la muerte, también para poder experimentar morir, y luego simpatizar con las tentaciones que vienen con el sufrimiento y la muerte. Dice que él fue tentado en lo que padeció, no es la tentación de lujuria o avaricia. Es la tentación de enojarse y de sentir resentimiento y estar malhumorado y sentir auto-compasión y desesperanza e incredulidad en la bondad de Dios. "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?, está a un pelo de distancia de la blasfemia.

El mensaje es este: usted no solo tiene la Palabra de Dios en esta mañana proclamando que usted es libre de la esclavitud del temor a la muerte. También tiene una palabra de Dios en esta mañana que le dice que cuando usted esté a punto de morir y venga la prueba, cuando se sienta tentado a desesperarse o sentir auto-compasión o resentimiento, o ira, o incredulidad, Cristo vendrá a ayudarle. Y él vendrá como alguien que conoce, por su propia experiencia agonizante, exactamente lo que usted está viviendo. Y le dará lo que necesite para resistir hasta el fin.

Él es un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel, y él lo hará.

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