Honroso sea en todos el matrimonio

Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo. Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

Conserva lo Precioso del Matrimonio

Nuestra atención esta mañana es en el versículo 4: “Honroso sea en todos el matrimonio.” La palabra para honor es usada más comúnmente en el Nuevo Testamento como precioso. Es la palabra usada en 1 Corintios 3:12 donde Pablo habla de “oro, plata, y piedras preciosas.” Es usada en 1 Pedro 1:19 en referencia a la “preciosa sangre” de Jesús. Es usada en 2 Pedro 1:4 para referirse a  las “preciosas y grandísimas promesas” de Dios.

Así que cuando Hebreos 13:4 dice, “Honroso sea en todos el matrimonio,” deberíamos escuchar el timbre de la preciosidad. La Biblia nos dice esta mañana: Que siempre se piense del matrimonio como algo precioso. Que sea atesorado como oro y plata y joyas. Que sea reverenciado y respetado como si fuera la persona más noble y virtuosa que hayas conocido. Que sea estimado y valorado como algo altamente costoso, como el largo mármol negro del Vietnam Memorial en Washington, D.C. En otras palabras, cuando pienses en el matrimonio, déjate atrapar por las emociones de inmenso respeto y pureza. En relación al matrimonio, cultiva el sentimiento de que no debe ser tratado a la ligera o manejado de forma casual o tratado de forma general. A los ojos de Dios, el matrimonio es precioso y por eso él dice, “Honroso sea en todos el matrimonio.”

Los Cristianos son la Sal de la Tierra

Mi meta en esta mañana es llamarte, en el nombre de Jesús y para la gloria de Dios y para bien tuyo y de tu comunidad, a estar sincronizado con Dios acerca del matrimonio y fuera de sincronización con la cultura secular.

Hemos estado leyendo Lucas como familia este verano, y el pasado Martes llegamos al final del capítulo 14 donde Jesús dice, “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” Jesús nos llama a que nos deshagamos de cosas por amor de su reino. Luego, como de repente, dice, “Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga.”

¿Cuál es la conexión? Le sugerí a la familia (y ahora a ti): Los Cristianos son la sal de la tierra al grado de que estamos desalineados de los valores del mundo y alineados con los valores de Dios. Todas las naciones buscan qué vestir, qué comer, qué beber, qué manejar, y con qué jugar. Pero tú debes ser libre de todo eso y buscar el reino primero, y entonces serás sal.

El mundo es como una simple hamburguesa. Necesita sal para preservarse y tener el sazón del eterno gozo. Pero ahora, la iglesia se está haciendo como el mundo —la TV, la radio y las revistas y los periódicos y las voces seculares que cambian la cultura —esa iglesia termina siendo nada más que otra simple hamburguesa. Y cuando la iglesia está con el mundo, lo que obtienes NO es una hamburguesa sazonada sino dos insípidas hamburguesas sin sal.

Así que te exhorto esta mañana a que te desalinees del mundo en lo que respecta al matrimonio. Te exhorto a que tomes ideas de cómo pensar y que sentir sobre el matrimonio no del espíritu de nuestra era sino de Dios, quien hizo los cielos y la tierra y todo lo que está en ellos—incluyendo el matrimonio—para la gloria de su nombre y el bien de su pueblo.

El Contexto “Salado” de Hebreos 13:4

Veamos el contexto de Hebreos 13:4 para entender la idea de esta orden de honrar el matrimonio. Es realmente un contexto “salado”. No es una simple lista para el comportamiento Cristiano. Es un contexto de amor y seguridad y amor y libertad. En otras palabras, es “salado”.

  • El versículo 1 dice, “Permanezca el amor fraternal.” Ama a los cristianos. Construye una relación de profundo afecto con ellos.
  • El versículo 2 dice que no solo ames a los cristianos que conoces; ama también a los extraños. Demuéstrales hospitalidad. Dios te sorprenderá con bendiciones inesperadas.
  • El versículo 3 dice que amemos a los prisioneros y a los que son maltratados.

Entonces, ama a los creyentes, a los extraños, y a los prisioneros.

Luego viene el versículo 4: Honra el matrimonio y mantén el lecho del matrimonio puro. Seguido por el versículo 5: No ames el dinero—“Sean vuestras costumbres sin avaricia.” Seguidas por las liberadoras promesas de que Dios nunca te dejará o desamparará, sino que será tu ayudador, así que no necesitas ansiar el dinero si confías en Dios.

Yo creo que este es un párrafo “salado”. Es la forma radical de vivir de Jesús. No ames el dinero. Confía en Dios. Ama a los cristianos, a los extraños, a los prisioneros, ama a los lastimados. Y justo en medio de todo ese estilo de vida radical, “salado”, y ajeno al mundo, y conforme al camino de Dios que dice “Honra el matrimonio. Mantén el lecho del matrimonio puro.”

Buenas Noticias

No sé como escuchas este mandato, Así es como yo lo escucho, y espero que tú también. Cuando llega a la mitad de ama a los cristianos, ama a los prisioneros, ama a los lastimados, no ames el dinero, confía en que Dios te guarda —cuando “Honra el matrimonio” llega a la mitad de esa plática conforme a la voluntad de Dios, yo lo escucho como buenas noticias. Honra el matrimonio es como ama a los cristianos. Honra el matrimonio es como ama a los extraños. Honra el matrimonio es como ama a los prisioneros. Honra el matrimonio es como no ames el dinero porque Dios cuida de ti.

Así que, cuando veo al final del versículo 4, “pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.”—esto es, Dios juzgará a los que contaminan el lecho matrimonial, Dios juzgará a los que deshonren el matrimonio—cuando escucho esa advertencia, no escucho a un Dios con el dedo en el gatillo. No escucho a un Dios malhumorado a punto de deshacer al fornicario y al adúltero. Lo que escucho es el apoyo serio y verdadero del amor por las personas. A Dios le agrada que amemos a los cristianos, y que amemos a los extraños, y a los prisioneros, y que no amemos el dinero sino que confiemos en él, y también ama el que honremos el matrimonio. ¿Por qué? Porque el amor es bueno para los cristianos, y el amor es bueno para los extraños y el amor es bueno para los prisioneros y el no amar el dinero es bueno para nuestras almas y el honrar el matrimonio es bueno para nosotros y para nuestra sociedad. Por lo tanto, Dios no sería amoroso si no juzgara a aquellos que hacen menos al matrimonio y que lo contaminan y lo ridiculizan y lo tratan con desprecio.

Así que espero que entiendas este pasaje. Es increíblemente “salado”. Tiene mucho de Dios en él y mucho amor y una gran cantidad de asuntos importantes como la advertencia del juicio y la promesa de que Dios no nos abandonará ni rechazará si confiamos en él.

Formas Específicas de Honrar el Matrimonio

Cuando te exhorto esta mañana a honrar el matrimonio, a mantener el lecho del matrimonio puro, espero que lo escuches como una llamada de Jesús a ser simplemente cristianos radicales, amoroso, libres, y en contra del mundo.

Ahora voy a describir unas formas para honrar el matrimonio.

1.  No lo Confundas con una Abominación

Primero, no confundas el matrimonio con relaciones homosexuales o lesbianas

Levantándonos En Contra de la “Corriente Social”

En Marzo, Minneapolis se convirtió en una de las 19 ciudades Americanas que tratan a la unión homosexual y lesbiana con algún tipo de legalidad. Los empleados de esa ciudad pueden dejar el empleo cuando su “pareja” se siente mal.

Minnesota, como cualquier otro estado hasta ahora, no permite el matrimonio legal entre el mismo sexo. Pero más y más de esas “uniones” son practicadas y derechos legales son otorgados en prácticamente todos los casos. Por ejemplo, el periódico Star Tribune reportó (Mayo 31, p.13A), que un grupo calcula que hay 10,000 hijos de parejas lesbianas concebidos por inseminación artificial en los Estados Unidos. El Distrito de Escuelas de Minneapolis ha ofrecido clases de cómo ser padres para lesbianas y homosexuales desde 1987. Minnesota no tiene una ley estatal que prohíba adopciones por homosexuales o lesbianas. La Sociedad del Hogar de los Niños no tiene políticas acerca de colocar a un niño en la casa de una pareja del mismo sexo —decía el artículo.

Ese  artículo termina con estas palabras, “El florecimiento de los bebés adoptados en el lesbianismo es un reflejo de la corriente social…permitir el matrimonio es lo que sigue…” Cristianos bíblicos a quienes les importa ser la sal de la tierra deben levantarse en contra de “la corriente social.” Hay una razón básica: Las uniones de homosexuales y lesbianas no son matrimonio sino una abominación para Dios. Levítico 18:22 dice, “No te echarás con varón como con mujer; es abominación.” (También en Levítico 20:13) Pablo deja muy claro en Romanos 1 que la sociedad que rechaza cada vez más a Dios será cada vez más degenerada en actividad homosexual (v. 26-27) y mientras Dios abandone a la gente en sus propios pensamientos, ellos no nada más lucharán por que estas abominaciones no solo sean permitidas, sino aprobadas (v. 32).

Mi punto aquí es simplemente esto: el llamar matrimonio a las relaciones homosexuales y lesbianas, o el tratarlas como matrimonio, es tratar a una abominación como matrimonio. Y esto es lo opuesto de honrar el matrimonio y de mantener el lecho del matrimonio sin contaminar. Así que el primer paso para honrar el matrimonio en nuestros días es no confundirlo con la abominación de las uniones homosexuales y lesbianas.

Dios no Mata el Gozo, pero se Opone a lo que Mata el Gozo

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra… “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 1:27-28; 2:24). Esta es la gloria de la preciosa y honorable realidad llamada matrimonio: un hombre y una mujer unidos solo ellos en un pacto de compromiso y en una unión sexual hasta que la muerte los separe.

El juicio eterno de Dios en las relaciones de homosexuales y lesbianas no es porque mate el gozo, sino porque so opone a lo que mata el gozo. Y nuestra posición hacia estas uniones no es por tener homofobia, como lo dicen una y otra vez, sino porque estamos parados en la convicción razonable de que Dios sabe lo que es mejor para nosotros y nuestra sociedad mejor que nadie.

2. No Cometas Fornicación o Adulterio

El segundo paso para honrar el matrimonio es no cometer fornicación o adulterio.

Eso es lo que la segunda parte del versículo dice: “…y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.” La palabra “fornicarios” separa a aquellos que cometen fornicación de los adúlteros. El escritor tiene dos formas en mente de deshonrar el matrimonio y contaminar el lecho matrimonial: adulterio y fornicación. Los dos, en su raíz, son el mismo mal: tener relaciones sexuales con alguien que no es tu esposo o esposa. Se le llama adulterio si estás casado; se le llama fornicación si no estás casado.

Pero los dos son una deshonra para el matrimonio y una contaminación para el lecho matrimonial, porque Dios hizo el matrimonio y solamente el matrimonio como el único lugar seguro y santo para relaciones sexuales (1 Corintios 7:2). El texto dice que Dios juzgará a los fornicarios y a los adúlteros porque deshonran el matrimonio y contaminan el lecho matrimonial. En otras palabras, el juicio de Dios cae en la gente no arrepentida que destruye lo que está destinado para gozo.

La palabra “arrepentido” nos lleva a un tercer y final paso para honrar el matrimonio y mantener el lecho del matrimonio sin contaminar (aunque hay muchos más).

3. Vive con Perdón y Gozo y Esperanza

Nosotros honramos al matrimonio cuando vivimos un futuro limpio de lo que alguna vez fue un pasado sucio, hoy perdonado.

El texto dice, “a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.” Tal como 1 Corintios 6:9-10 dice que “los fornicarios y los adúlteros no heredaran el reino de Dios.” Pero el siguiente versículo dice, “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”

Hebreos 9:27-28

Así que hay un juicio para los fornicarios y los adúlteros, pero no para todos ellos. Hay una salida del juicio para algunos. Hebreos enseña este mensaje claramente. En Hebreos 9:27-28 dice, “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”

Por lo tanto puedes ver que SÍ habrá un juicio. Pero Cristo ha cargado con los pecados de muchos—él ha soportado el juicio de la fornicación y del adulterio de ellos. Y ahora él viene, no para hacer eso otra vez, sino para salvarnos del juicio final.

Hebreos 10:12-13

Dale un vistazo a Hebreos 10:12-13, “pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados [por la fornicación y el adulterio], se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.”

Aquí vuelves a ver dos cosas: Cristo cargó con los pecados como la fornicación y el adulterio y pagó con su propia muerte. PERO viene un tiempo en que sus enemigos serán puestos por estrado de sus pies. Hay un juicio.

Dos Grupos de Personas

Así, vemos que hay dos grupos de personas: aquellos a quienes Jesús ha cubierto sus pecados y los ha perdonado (8:12; 12:17-18), y aquellos a quienes sus pecados les caerán sobres sus propias cabezas en el juicio. La diferencia está en alejarse del pecado y acudir a Dios a través de Jesús por perdón y ayuda. Hebreos 7:25, “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”

Aléjate de la fornicación. Aléjate del adulterio. Acércate a Dios a través de Jesús, y te salvará todo el tiempo. Te permitirá vivir  un futuro limpio y feliz a diferencia de tu pasado sucio y hoy perdonado.

Por qué Este Tipo de Vida Honra el Matrimonio

Y mi punto es este: el vivir con perdón y esperanza honra el matrimonio. Y la razón por la que lo honra es porque Dios creó el matrimonio para que fuera una representación de la relación entre Cristo y su esposa, la iglesia (Efesios 5). Y entonces, las personas que mejor honran esta intención son las personas que viven con el perdón y la pureza y el gozo que Dios destinó para el matrimonio.

Hay mucho más que podría decirse sobre esto. Y no dudo que Dios te esté hablando en formas que nunca hubieras imaginado. Así que dejo el resto al Espíritu Santo y a la Palabra de Dios y a la oración en tu vida. Que Dios nos haga personas muy “saladas” por el bien de esta nuestra sociedad decadente.


Citas bíblicas tomadas de la versión Reina Valera 1960

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