"Sea el matrimonio honroso" - Meditando bíblicamente sobre el llamado: matrimonio entre individuos del mismo sexo

Hebreos 13:1-6

Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Acordaos de los presos, como si estuvierais presos con ellos, y de los maltratados, puesto que también vosotros estáis en el cuerpo. Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin mancilla, porque a los inmorales y a los adúlteros los juzgará Dios. Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque El mismo ha dicho: Nunca te dejaré ni te desampararé, de manera que decimos confiadamente: El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?

El mensaje de hoy está edificado sobre ocho puntos diseñados para dar una visión bíblica del matrimonio en relación a la homosexualidad, y en relación a la enmienda para el matrimonio propuesta en Minnesota. No pedí que se leyera Hebreos 13:1-6 porque fuera a dar una exposición del pasaje, sino para enfatizar esa frase en el versículo 4: "Sea el matrimonio honroso en todos" Esto es lo que espero exponer, para la gloria de Dios y para nuestra orientación y bienestar.

1. El matrimonio es creado y definido por Dios, en las Escrituras, como la unión y pacto sexual de un hombre y una mujer en un compromiso vitalicio solo del uno para el otro, como esposo y esposa, con el propósito de mostrar la relación pactada con Su iglesia comprada por sangre.

Esto se ve más claramente en cuatro pasajes donde esas verdades están entrelazadas.

1. Génesis 1:27–28

Génesis 1:27–28: "Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra”.

2. Génesis 2:23–24

Y luego Dios vinculó Su diseño de la masculinidad y femineidad en el matrimonio, en Génesis 2:23-24. Cuando la mujer es creada de su costado, el hombre exclama: "Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne".

En otras palabras, Dios creó al humano, masculino y femenino para que pudiera haber una unión sexual de una sola carne, un pacto profundo con el objetivo de multiplicar la raza humana, y mostrando el pacto de Dios con Su pueblo, y eventualmente el pacto de Cristo con Su iglesia.

3. Mateo 19:4–6

Sorprendentemente, Jesús tomó este enlace entre la creación del matrimonio y el pacto de por vida, enlazando estos mismos dos textos de Génesis. Mateo 19:4-6:

¿No habéis leído que aquel que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra [Génesis 1:27], y añadió [citando Génesis 2:24]: “Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”? Por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.

Y en nuestro contexto cultural, las palabras: "ningún hombre separe al varón y hembra que Dios a unido", tiene un significado mucho mayor que el que cualquiera pudo pensar alguna vez que tendría.

4. Efesios 5:24–32

Otro texto sobre el significado del matrimonio, hace distinción entre el varón y la hembra, el esposo y la esposa, pactualmente significativo como un retrato de Cristo y la iglesia. Efesios 5:24–32:

Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella,. . . Por esto [citando Génesis 2:24] el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia.

En otras palabras, desde el principio, ha habido un significado profundo y misterioso para el matrimonio. Y ahora Pablo está abriendo ése misterio. Y éste es: Dios hizo al varón y la hembra con sus naturalezas distintivas, femeninas y másculinas, y sus roles distintivos, para que en el matrimonio, como esposo y esposa, pudieran reflejar a Cristo y a la iglesia.

Esto significa que los roles básicos de esposa y esposo no son intercambiables. El esposo refleja el amor sacrificado del señorío de Cristo, y la esposa refleja el rol sumiso del cuerpo de Cristo. El misterio del matrimonio es que Dios tuvo esta doble imagen en mente (de esposo y esposa) cuando creó al hombre como varón y hembra. Por tanto, la realidad más profunda en el universo subraya al matrimonio como una unión acordada, entre un hombre y una mujer.

2. No existe algo semejante a un matrimonio entre individuos del mismo sexo, como se le llama, y no sería sabio llamarlo así.

La idea aquí no solo es que el llamado matrimonio entre individuos del mismo sexo no debiera existir, sino que no existe. Los que creen que Dios nos ha hablado fielmente en la Biblia no debiéramos reconocer que el compañerismo de por vida y las relaciones sexuales de dos hombres o dos mujeres, sea matrimonio. No es así. Dios ha creado y definido el matrimonio. Y lo que Él ha unido en esa creación, y en esa definición, no puede ser separado, y seguir siendo llamado matrimonio ante los ojos de Dios.

3. Los deseos del mismo sexo y de la misma orientación sexual son parte de nuestra sexualidad quebrantada y desordenada debido a que Dios la sometió a la vanidad del orden creado a causa del pecado del hombre.

En Génesis 2, leemos sobre el catastrófico momento en que el primer hombre y mujer se rebelaron contra Dios. Los efectos en ellos y en el mundo son descritos en los capítulos 2 y 3, y luego ilustrados en la historia del Antiguo Testamento, inundada de pecado y llevada por la muerte, esa es, de hecho, la historia del mundo.

El apóstol Pablo lo resume así en Romanos 8:20-21:

Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios.

Y sabemos, por el versículo 23, que parte de la creación que fue sometida a muerte y vanidad fue nuestro cuerpo, y enfatiza, sí, los cuerpos de los redimidos. "Y no sólo ella [la creación], sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo" (Romanos 8:23).

Y estoy argumentando que los deseos del mismo sexo y de la misma orientación sexual están en ésa categoría de gemido, esperando por la redención de nuestros cuerpos, lo que significa que están en la misma amplia categoría de todo tipo de desórdenes en nuestros cuerpos, mentes, y emociones. Si tratamos de hacer una lista de los tipos de quebrantamientos emocionales, mentales, y físicos de la familia humana, la lista sería inacabable. Y todos estamos quebrantados y desordenados en diferentes modos. Todos ustedes están inclinados a desear cosas en diferentes grados, cosas que no debieran querer. Todos tenemos desórdenes en nuestras emociones, mentes, y cuerpos.

Este es un llamado a establecer distinciones cuidadosas, para que no hiramos innecesariamente a las personas, o a nosotros mismos. Todos nuestros desórdenes, todo nuestro quebrantamiento, está enraizado en el pecado, en el pecado original y en nuestra naturaleza pecaminosa. Sería correcto decir que los deseos del mismo sexo son pecaminosos en el sentido de que son desórdenes por pecado y existen contrarios a la voluntad revelada de Dios. Sería correcto decir que los deseos del mismo sexo son pecaminosos en el sentido de que son desordenados por el pecado y existen contrarios a la voluntad revelada de Dios. Pero el hecho de que sean causados por el pecado y de que estén enraizados en el pecado no hace que un deseo pecaminoso sea igual a pecar. El pecado es lo que ocurre cuando se expresa la rebelión contra Dios mediante nuestros desórdenes.

4. Por tanto, el enfoque de la condenación de Pablo, cuando amenaza con la exclusión del reino de Dios, está en la relación sexual entre individuos del mismo sexo (y no en el deseo entre individuos del mismo sexo).

La declaración más obvia se encuentra en 1ra a los Corintios 6:9-10.

¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.

Las palabras "ni los afeminados, ni los homosexuales" son una traducción de dos palabras griegas que se refieren a los compañeros pasivos y activos en la relación sexual homosexual. Vea Robert A. J. Gagnon, The Bible and Homosexual Practice: Texts and Hermeneutics [Nashville: Abingdon Press, 2001], 306–331). El enfoque no está en el deseo de un mismo sexo, sino en la práctica de un mismo sexo. Y note que la práctica homosexual no es excluida, sino incluida con otros modos de pecado: idolatría, adulterio, robo, codicia, borracheras, difamación.

La idea no es que un acto de experimentación homosexual o heterosexual le condena a usted; lo que le condenará será volver permanentemente a esta vida y sin arrepentimiento. "Los homosexuales -quienes se entregan a sí mismos a esta vida y no se arrepienten- no heredarán el reino de Dios". Perecerán.

5. Por tanto, la aprobación de la práctica homosexual (sea por silencio o por apoyo al llamado matrimonio entre individuos del mismo sexo, o mediante la afirmación de la ordenación cristiana a los homosexuales practicantes) contradiría el amor y al evangelio de Jesús.

No debemos ser intimidados aquí. Aquí el mundo dirá lo opuesto a la verdad. Dirán que es odioso advertir sobre el juicio final a las personas que practican la homosexualidad. No es odioso. El odio no quiere que las personas sean salvas. El odio no quiere que las personas se unan a la familia. El odio quiere destruir. Y el pecado sí destruye. Si la práctica homosexual (y la codicia y la idolatría y la difamación y el alcoholismo) llevan a la exclusión del reino de Dios, como dice la Palabra de Dios que hacen, entonces el amor advierte. El amor suplica. El amor viene y hace todo lo que puede para ayudar a una persona a vivir para siempre.

6. La buena noticia de Jesús es que Dios salva a los pecadores heterosexuales y a los pecadores homosexuales que confíen en Jesús, los salva teniéndolos como justos mediante Cristo, y ayudándolos mediante Su Espíritu a vivir vidas que le agradan a Él en sus quebrantamientos desordenados.

Después de advertir a los corintos para que no cayeran en vidas de prácticas pecaminosas, Pablo dice, en 1ra a los Corintios 6:11: "Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios".

Esta es la esencia del cristianismo bíblico. "Esto erais algunos de vosotros". Había cristianos en la iglesia de Corinto que fueron fornicarios, y adúlteros, y ladrones, y borrachos, y "homosexuales". No fueron echados fuera. Fueron recibidos en el redil.

Y fueron recibidos porque fueron "justificados en el nombre del Señor Jesucristo”. Es decir, pusieron su confianza en Jesús, se apartaron de su práctica, renunciaron a la búsqueda pecaminosa de sus deseos, y Dios los justificó, les imputó la justicia de Cristo, y los contó como aceptables ante Sus ojos, y los adoptó en Su familia, nuestra familia.

Fueron lavados. Es decir, Dios quitó su culpa y vergüenza. "El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia" (1ra de Pedro 2:24). Así que cuando confiaron en Cristo, todo lo que Él hizo contó como si lo hubieran hecho ellos, sus pecados fueron lavados.

Y fueron "santificados", Dios los apartó para Sí mismo y les dio Su Espíritu y estaba obrando en ellos un poder para santidad que absorbería sus deseos desordenados en algo mayor y más hermoso y más deseable, de modo que pudieran caminar en un modo que agradara a Dios, incluso en su quebrantamiento.

La esencia del cristianismo es que Dios salva a los pecadores mediante la muerte y resurrección de Jesucristo. La mejor noticia en todo el mundo es que Jesucristo murió y resucitó de nuevo para que el predador sexual más bizarro (homosexual o heterosexual), pueda ser rescatado de su camino de destrucción, pueda ser lavado, justificado, santificado, y reciba un lugar en la presencia todo-satisfactoria de Dios, mediante la fe en Jesucristo. Ésta es la esencia de nuestro mensaje.

7. La decisión de qué acciones serán hechas legales o ilegales mediante la ley civil, es una actividad moral dirigida al bienestar público e informada por la perspectiva de cada participante.

Los ciudadanos de Minnesota están siendo cuestionados, en este mes de Noviembre, para que voten sí o no a esta pregunta: "¿Debiera ser enmendada la constitución de Minnesota para permitir que solo la unión de un hombre y una mujer sea válida o reconocida como un matrimonio en Minnesota?" Y un voto en blanco es un voto negativo. Si se aprueba, entonces la sección 13 será añadida al Artículo XIII de la Constitución Estatal que dice: “Solo la unión de un hombre y una mujer será válida o reconocida como matrimonio en Minnesota ".

¿Cómo debieran decidir los ciudadanos cristianos cuál de sus perspectivas debieran ponerse en la ley? ¿Qué convicciones morales debieran buscar los cristianos que se aplicaran como requerimientos legales? Los cristianos creen que es inmoral codiciar y robar. Pero buscamos establecer leyes contra el robo, no contra la codicia. Uno de los principios en funcionamiento aquí parece ser: la línea relacionando la codicia con daño al bienestar público no es suficientemente clara. No hay duda de que existe una conexión. Dios puede verla y el bienestar público podría también, así creemos, ser grandemente realzado si la codicia fuera vencida. Pero los humanos finitos no pueden verlo con suficiente claridad para regular la codicia con leyes y penalizaciones. Es por esto que, cuando Él venga, tendremos que enumerar cientos de actos inmorales para Jesús.

Las leyes existen para preservar y potenciar el bienestar público. Esto significa que todas las leyes están basadas en alguna concepción de lo que es bueno para nosotros, lo que significa que toda legislación y todo voto, es una actividad moral. Están basados en decisiones sobre qué es bueno para el público. Y esas decisiones son siempre informadas por una perspectiva del mundo. Y, en esa perspectiva del mundo, sea consciente o no, todos los criterios de la realidad suprema determinan qué piensa una persona que es el bienestar público.

Esto significa que toda legislación es la legislación de la moralidad. La perspectiva de alguien sobre qué es bueno, qué es moral, lleva la mente de la mayoría y sale victoriosa. La pregunta es: ¿Qué acciones hieren al bienestar común, o potencian tanto el bienestar común, que debiéramos prohibirlas por ley y debiéramos exigirlas las otras por ley?

Aquí hay unos pocos pensamientos para ayudarles con esa pregunta:

  1. Una enmienda constitucional debiera dirigirse a un asunto de consecuencias muy significativas. Para darles una idea de lo que es considerado como digno de inclusión en la constitución del estado, la Sección 12, del Artículo XIII fue aprobada por los votantes en 1998. Se lee como sigue: "La caza y la pesca y la toma de juego y pesca son partes valiosas de nuestra herencia y deben ser siempre preservadas por el pueblo, y deben ser administradas por la ley y la regulación para el bienestar público". Al decidir si el significado del matrimonio es suficientemente significativo para poner, en la constitución cierta medida, sería bueno compararlo en importancia con la caza y la pesca.
  2. El reconocimiento del llamado matrimonio entre individuos del mismo sexo sería una clara declaración social de que la maternidad o la paternidad son, ambas, insignificantes en el bienestar público para criar niños. Dos hombres adoptando niños no pueden proveer maternidad. Y dos mujeres adoptando niños no pueden proveer paternidad. Pero Dios ordenó, desde el comienzo, que los niños crecieran con una madre y un padre, y dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" (Éxodo 20:12). Las tragedias en la vida, a menudo, lo hacen imposible. Pero tomar acciones para hacer que esa tragedia sea normal, es algo digno de ser prohibido por la ley. Ése es un factor a considerar.
  3. El matrimonio es la institución más fundamental entre los humanos. Su origen está en la mente de Dios, y su comienzo fue en el inicio de la creación de la humanidad. Sus vínculos con todas las demás partes de la sociedad son innumerables. Pretender que puede existir el matrimonio entre personas del mismo sexo, creará una influencia de disfunción y destrucción en toda dirección, la mayoría de las cuales ahora son imprevistas. Y muchas de las que son previstas son trágicas, especialmente para los niños, quienes entonces producirán una sociedad que no podemos imaginar.
  4. Antes de ahora, recordando tanto como sabemos, la sociedad en la historia del mundo nunca ha definido el matrimonio como algo que ocurre entre personas del mismo sexo. Es una innovación inconcebible sin precedente para guiarnos, excepto el conocimiento de que la injusticia destruye naciones, y que su celebración apresura el fracaso. (Deuteronomio 9:5; Proverbios 13:34; Romanos 1:24–32)

8. No presione a la organización de la iglesia, o a sus pastores, para que se involucren en el activismo político. Ore por que la iglesia, y sus ministros alimenten al rebaño de Dios con la Palabra de Dios centrada en el Evangelio del Cristo crucificado y resucitado. Espere, de tus pastores, no que se reúnan detrás de los candidatos políticos o de las iniciativas legislativas, sino que les señalen, a ustedes, una y otra vez hacia Dios y Su Palabra, y hacia la cruz.

Por favor, trate de comprender esto: Cuando advierto en contra de la politización de la iglesia, no lo hago para disminuir su poder, sino para incrementarlo. El impacto de la iglesia para la gloria de Cristo y el bienestar del mundo no crece cuando cambia sus prioridades de la adoración de Dios y ganar almas y nutrir la fe y levantar nuevas generaciones de discípulos.

Si todo el consejo de Dios es predicado con poder cada semana, los cristianos, ciudadanos del reino de los cielos y ciudadanos de este orden democrático, serán energizados como debieran para hablar y actuar para el bien común. Quiero servirles de esta forma. Y también Jason Meyer.

Marvin Olasky lo expresó muy bien en la revista World de esta semana.

Los pastores sabios indican [a los cristianos] para que formen asociaciones fuera de la iglesia, y dejen a la iglesia para que realice su tarea central, de la que fluyen tantas bendiciones. Ese modelo funcionó excepcionalmente bien en los siglos XVIII y XIX. Los pastores de Nueva Inglaterra, en los tiempos coloniales, predicaron y enseñaron lo que dijo la Biblia sobre la libertad; y los Hijos de Libertad, no un subconjunto de alguna iglesia específica, patrocinaron, eventualmente, una fiesta de té en la Bahía de Boston. Los pastores en Norteamérica, durante esos siglos, predicaron sobre la lucha bíblica contra la pobreza, y en cada ciudad los cristianos formaron organizaciones como (en Nueva York) la Asociación para Mejorar la Condición del Pobre. (WORLD, Junio 16, 2012, 108)

Hay tanto más que decir y planeo escribir más en el blog de Desiring God en esta semana, especialmente en lo relativo a las relaciones interpersonales con personas que tienen atracción por el mismo sexo. Hay más esperanza en esas relaciones interpersonales de las que usted pudiera pensar. Y me gustaría ayudar tanto como pueda.

Por ahora, recuerden, ustedes quienes confían en Jesús: "fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios" (1ra a los Corintios 6:11). Maravíllese por ser salvo. Y ofrezca esa salvación a todos.

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