El matrimonio: la búsqueda de la transformación conforme a Cristo en el pacto

...sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo. 22 Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. 23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo. 24 Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada .28 Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29 Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia; 30 porque somos miembros de su cuerpo. 31 Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. 32 Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia. 33 En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.

Basado En La Gracia

«Es imposible sobre enfatizar que el matrimonio es un modelo de Cristo y la Iglesia». Eso es lo que Noël dijo. Una de las razones por las que ella está en lo cierto es que esta frase demuestra que el matrimonio está basado en la gracia. Cristo busca a su novia, la iglesia, por gracia, la redime para sí por gracia, la sostiene por gracia, y la perfeccionará para sí mismo por la gracia. No lo merecemos, merecemos juicio. Pero todo es por gracia

La Gracia: Trata A La Gente Mejor De Lo Que Merecen

Durante dos semanas hemos enfatizado que esta gracia capacita a los esposos y las esposas para guardar su pacto por medio del perdón y la tolerancia. Ese énfasis está en el corazón de lo que la gracia es: ella trata a las personas mejor de lo que merecen. Esta es una de las piezas centrales de la ética cristiana:

“Pero a vosotros los que oís, os digo: amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen; orad por los que os vituperan. 29 Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, no le niegues tampoco la túnica [...] Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque El es bondadoso para con los ingratos y perversos. 36 Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 6:27-29; 35-36).

Estos mandamientos son perennes y cuando nos casamos no dejan de ser ordenanzas de Jesús. Si en todo tiempo debemos devolver bien por mal, entonces debemos hacerlo mucho más en el matrimonio.

La Gracia: Poder Para Dejar De Pecar

Eso es lo que hemos enfatizado hasta ahora al decir que el matrimonio está fundamentado sobre la gracia de Dios hacia nosotros. Pero ahora quiero enfatizar otras verdades acerca de la gracia. La gracia no solo nos da poder para tolerar el pecado en contra nuestra, también nos da poder para dejar de pecar.

En todo nuestro énfasis sobre el perdón y la tolerancia, ustedes pudieran tener la impresión que ninguno de nuestros rasgos pecaminosos o nuestras idiosincrasias fastidiosas cambiará jamás -o quizás que esos rasgos o idiosincrasias no deberían siquiera cambiar. Por eso todo lo que podemos hacer es perdonar y tolerar. Sin embargo, hoy quiero tratar de mostrarles, a partir de las Escrituras, que Dios da la gracia no solo para perdonar y tolerar, sino también para cambiar, a fin de que se necesite perdonar y tolerar menos. Esto también es un don de la gracia. La gracia no es solo poder para devolver bien por mal; es también el poder de hacer menos mal. Aún más, es poder para ser menos irritables. La gracia hace que usted quiera cambiar para la gloria de Cristo y para el gozo de su cónyuge. Y la gracia es el poder para hacerlo.

El Modo De Confrontación Del Evangelio

Pero usted pudiera decir que llegamos a esta conclusión de un modo indirecto. Hacemos primeramente un énfasis sobre el perdón y la tolerancia, porque esa es la roca sólida esencial del fundamento para el cambio. En otras palabras, un compromiso fuerte basado en la gracia produce una seguridad y esperanza tales que el clamor por un cambio puede ser escuchado sin que se sienta como una amenaza. Solo cuando una esposa o un esposo siente que el otro está totalmente comprometido (aún si él o ella no cambia), solo entonces el clamor por un cambio se sentirá como gracia, en lugar de como un ultimátum.

Así que hoy estoy enfatizando lo que el matrimonio no debiera ser. El matrimonio no debiera ser estático, y Dios mediante, tampoco lo necesita -como dicen algunos: no hace falta cambio, solo tolerancia. Aunque esto, ante los ojos de Dios, es mejor que el divorcio, y tiene su propia gloria. Pero esa no es la mejor imagen de Cristo y la iglesia. Sí, la tolerancia dice una verdad acerca de Cristo y la iglesia; pero la renuencia a cambiar no.

Efesios 5:25-27: Más Allá Del Perdón Y La Tolerancia

Esto nos trae a nuestro texto, solo tres versos de Efesios 5. Considere las implicaciones de Efesios 5:25-27 para el matrimonio como “La Búsqueda De La Transformación Conforme A Cristo En El Pacto”. Escuche cómo estos versos nos llevan más allá del perdón y la tolerancia. Vea la forma en que los esposos son amados por sus esposas:

“25 Maridos, amad a vuestras mujeres , así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella , 26 para santificarla , habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra , 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.”

Esposos Transformando A Las Esposas

En la relación que existe entre Cristo y la iglesia, él obviamente está buscando la transformación de su esposa en algo moral y espiritualmente hermoso. Y lo está buscando al precio de su vida. Pensemos por un momento en las implicaciones que este pasaje tiene sobre los pensamientos y actitudes de un esposo a fin de hacer que su esposa cambie. En unos pocos minutos veremos el deseo que tiene la esposa de cambiar al esposo.

La primera implicación es que el esposo, quien ama como Cristo, tiene una responsabilidad única de lograr que su esposa crezca moral y espiritualmente (lo que significa que con el tiempo, habrá un cambio).

Pisando Un Terreno Peligroso

Me doy cuenta que en este punto (no importa cómo lo enfoque) estoy pisando un terreno peligroso. Pudiera estar apoyando a un esposo egoísta, de mente cerrada, controlador, que no tiene sentido de las enriquecedoras diferencias entre él y su esposa, ni de las debilidades morales y espirituales que debieran ser cambiadas. Un hombre así probablemente distorsionará lo que estoy diciendo hasta convertirlo en una orden controladora en cada faceta del comportamiento de su esposa. Y el criterio de lo que buscará cambiar estará basado en sus propios deseos egoístas camuflados con un lenguaje espiritual.

Pero una honesta mirada a este texto no nos lleva hacia allá. Nos lleva hacia una actitud bien diferente. Considere estas tres observaciones:

1) El Esposo Es Como Cristo, No Cristo

El esposo es como Cristo, lo que significa que él no es Cristo. Verso 23: “Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia” [énfasis del autor]. La palabra como no significa que el esposo es como Cristo en todo sentido. El esposo es finito en fuerza, no omnipotente como Cristo. El esposo es finito y falible en sabiduría, no infinitamente y totalmente sabio como Cristo. El esposo es pecador, no perfecto como Cristo. Por tanto, nosotros, los esposos, no nos atrevamos a asumir que somos infalibles. Podemos equivocarnos en lo que nos gustaría que nuestras esposas cambiaran. Esa es la primera observación.

2) Siendo Conforme A Cristo, No Al Esposo

El propósito del deseo de cambio del esposo piadoso en su esposa es según Cristo, no según él mismo. Note las palabras claves en los versos 26 y 27. Verso 26: “para santificarla”, verso 27: “a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria”, verso 27 de nuevo: para que “que fuera santa”. Estas palabras implican que nuestros deseos para nuestras esposas son determinados por el modelo de santidad del Dios, no por nuestros modelos de preferencias personales.

3) Muriendo Por La Esposa

La tercera observación es la más importante: Pablo hace un énfasis sorprendente sobre la manera en que Cristo busca la transformación de su novia al morir por ella. Verso 25-26: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, 26 para santificarla”. Esto es lo más radical que haya sido o pudiera decirse a un esposo con referencia a la manera en que guía a su esposa para que sea conforme a Cristo en el pacto del matrimonio. Esposos, ¿estamos buscando que ella sea conforme a Cristo enseñoreándonos de ella, o muriendo por ella? Cuando la dirigimos, o aún, si es necesario, la confrontamos, ¿estamos auto exaltándonos o auto negándonos? ¿Hay desprecio o compasión?

Si un esposo es amoroso y sabio como Cristo y tiene estas actitudes, el anhelo de cambio que tenga hacia su esposa se sentirá como si él le estuviera sirviendo, no humillando. Cristo obviamente desea que su esposa crezca en santidad. Pero murió para producir esa santidad. Así que hermanos, hagan que su deseo de que sus esposas cambien sean según la muerte abnegada de Cristo ¡Qué Dios nos dé la humildad y el coraje para medir nuestros métodos conforme a los sufrimientos de Cristo! (Vea Tito 2:14; Apocalipsis 19:7).

Esposas Transformando Esposos

Volvámonos ahora hacia el deseo que tiene la esposa de que el esposo cambie. Este no es un mensaje acerca de lo que es autoridad y lo que es sumisión. Pero para desarrollar las verdades que estoy exponiendo necesito decir qué no es la autoridad y qué no es la sumisión. Ya he dicho que la autoridad del esposo no es idéntica a la autoridad de Cristo. Es como la de Cristo. De igual manera, por tanto, la sumisión al esposo no es idéntica a la sumisión de la iglesia a Cristo. Es como a la de Cristo. Cuando el verso 22 dice: “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor” [énfasis del autor], la palabra como no significa que Cristo y el esposo son la misma cosa. Cristo es supremo, el esposo no. La fidelidad de la mujer es primeramente hacia Cristo, no hacia el esposo. La analogía solo funciona si la mujer se somete absolutamente a Cristo, no absolutamente al esposo. Entonces estará en una posición de sumisión ante el esposo sin cometer traición o idolatría.

Una de las consecuencias que esto implica es que la esposa verá la necesidad de un cambio en su esposo. Y ella pudiera y debiera buscar la transformación de su esposo, aún cuando le respete como su cabeza, líder, protector, y proveedor. Hay muchísimas otras razones por la que digo esto.

1) La Oración: Un Reclamo Por El Cambio

Una es la función de la oración en la relación entre Cristo y su iglesia. Una esposa se relaciona con el esposo de la misma manera en que la iglesia debiera relacionarse con Cristo. La iglesia ora a Cristo (o a Dios el Padre a través de Cristo). Cuando la iglesia ora a su esposo, le pide que haga las cosas de cierta manera. Si estamos enfermos le pedimos sanidad, si estamos hambrientos, le pedimos nuestro pan diario, si estamos perdidos, le pedimos dirección. Y así con las demás cosas. Debido a que creemos en la soberanía absoluta de Cristo para gobernar sobre todas las cosas, vemos la situación presente como algo que él ha establecido, y le pedimos que la cambie.

Solo estoy representando una analogía, no una comparación exacta. La iglesia nunca “confronta” a Jesús con su imperfección. Él no tiene imperfecciones. Pero sí buscamos que él cambie la situación que ha producido. Eso es lo que una oración de petición es. Por tanto, las esposas, en esta analogía, pedirán a sus esposos que algunas cosas sean cambiadas en la manera en que él hace las cosas.

2) Todos Los Esposos Necesitan Cambiar

Pero la razón principal por la que podemos decir que las esposas pueden y deben buscar la transformación de sus esposos, es que sus esposos solo son similares a Cristo en la relación con sus esposas. No somos Cristo. Y una de las diferencias fundamentales es que nosotros, los esposos, necesitamos cambiar, y Cristo no. Somos como Cristo en la relación, pero no somos Cristo. A diferencia de Cristo, somos pecadores e infinitamente falibles. Necesitamos cambiar. Esa es la enseñanza evidente y universal del Nuevo Testamento. Todos los hombres y mujeres necesitan cambiar.

3) Las Esposas Son Hermanas Amadas En Cristo

Otro factor a tener en cuenta es que las esposas no son solo esposas. En Cristo, son también hermanas amadas. Solo hay una forma en que una esposa obediente es una hermana amorosa hacia su hermano-esposo imperfecto. Ella, por ejemplo, obedecerá de tiempo en tiempo, lo que dice Gálatas 6:1, en este caso: “si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre”. Ella hará eso por él.

Y no solo Gálatas 6:1, sino otros pasajes también. Por ejemplo, ambos (tanto la esposa espiritual como el esposo espiritual) obedecerán lo que enseña Mateo 18:15 como algo necesario, y lo harán con el comportamiento único exigido por su rol de autoridad o sumisión: “Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas”.

El Peligro De Acosar Demasiado

Todo esto debe ser balanceado por el peligro de acosar demasiado. Es triste cuando una mujer anhela que su esposo avance y tome la responsabilidad espiritual en el liderazgo de la familia y él no lo hace. Hablaremos un poco más de esto en las semanas siguientes. Pero la palabra acosar existe en el español para advertirnos de algunas cosas tales como la exhortación excesiva. El apóstol Pedro nos advierte con palabras fuertes en 1ra de Pedro 3:1. Dice: “mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres”. Esto habla fundamentalmente acerca de los esposos incrédulos, pero el principio se aplica mucho más ampliamente.

No creo que esto signifique que una esposa no deba hablar a su esposo. Pero sinceramente, sí significa que hay un tipo de conversación que es contraproducente. “Sin palabra” significa no acosarle demasiado. No molestarle demasiado. Sean sabias como serpientes, y mansas como palomas: disciernan si alguna palabra será escuchada. En la mayoría de los casos Pedro dice que la esposa debe ganar al esposo con su conducta respetuosa y pura (1ra de Pedro 3:2).

Cristo Murió Para Que El Cambio Ocurriera

Lo que nos lleva de vuelta hacia nuestro texto y a lo que Pablo dijo a los esposos. Versos 25-26: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, 26 para santificarla”. No solo las esposas buscan ganar a sus esposos con su comportamiento. Esta es el medio esencial con que Cristo ganó a la iglesia: murió por ella. Así que las esposas ganan a sus esposos fundamentalmente por sus vidas llenas de amor sacrificado, y los esposos ganan a sus esposas fundamentalmente por sus vidas de amor sacrificado.

El Perdón Y La Tolerancia Sí Producen Un Cambio

Lo que significa, cuando usted se detiene y piensa en eso, que todo lo que dije acerca de perdonar y tolerar en las dos semanas anteriores se convierte no solo en el medio para soportar lo que nunca cambiará, sino en el agente de cambio a través del amor y la tolerancia sacrificados. Pocas cosas tienen un impacto transformador mayor en un esposo o una esposa que el sufrimiento prolongado y los sacrificios perdonadores del cónyuge. Hay un lugar para la confrontación, y hay un lugar para buscar la transformación según Cristo en el pacto del matrimonio. En la vida todo no es perdón y tolerancia. El cambio real puede suceder. Cristo murió para que sucediera. Y nos llama, esposos y esposas, a amar de esa manera.

©2014 Desiring God Foundation. Used by Permission.

Permissions: You are permitted and encouraged to reproduce and distribute this material in its entirety or in unaltered excerpts, as long as you do not charge a fee. For Internet posting, please use only unaltered excerpts (not the content in its entirety) and provide a hyperlink to this page. Any exceptions to the above must be approved by Desiring God.

Please include the following statement on any distributed copy: By John Piper. ©2014 Desiring God Foundation. Website: desiringGod.org