Mucho más seremos salvos por Su vida

Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él. 10 Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida. 11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.

Nuestro enfoque esta mañana está en Romanos 5:9-10. Veo cuatro grandes realidades en estos dos versos. A tres de ellos ustedes les llamarían regalos de Navidad. Una de las verdades es la razón por la que ustedes necesitan los regalos. Otra, es la esencia principal del pasaje y repite el tema de toda esta sección: es decir, una fuerte seguridad. El propósito fundamental de Pablo en esta sección es incrementar la confianza de los cristianos de que Dios es por nosotros y estará por nosotros a través de todas nuestras tribulaciones y en medio del último gran derramamiento de la ira sobre el mundo. Lo veremos en las palabras “mucho más”, tanto en el verso 9 como en el 10. Pero ese es el punto cuatro, comencemos con el punto uno.

1. Todos éramos enemigos de Dios, nosotros en su contra, él en contra nuestra, y necesitábamos ser reconciliados.

Esto es palpable en el verso 10a: “Porque si cuando éramos enemigos...”. Algunos han tratado de hacer que esto signifique que somos enemigos de Dios, pero él no es nuestro enemigo. Nosotros nos estamos oponiendo a él, pero él no se opone a nosotros. Tenemos enemistad con él, pero él no tiene enemistad con nosotros. Su argumento es similar a esto: Aquí, en el verso 10 dice que somos enemigos de Dios, no que Dios era nuestro enemigo. Y, en segundo lugar, dice en el verso 10 que “fuimos reconciliados con Dios”, no que él fue reconciliado con nosotros.

Pero hay dos problemas mayores con esta interpretación que ustedes pueden ver por sí mismos. Uno, es que nuestra forma de hablar acerca de ser reconciliados es diferente a la manera en que el Nuevo Testamento escribe o habla de ella. Pensamos que si nos reconciliamos con alguien, éramos quienes teníamos la enemistad, no la otra persona. Pero vea a Mateo 5:23-24. Jesús dice: “Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti [Fíjese bien: tu hermano tiene enemistad], 24 deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.”

Así que aquí tiene a un hermano con una queja en contra suya. ¿Cómo habla Jesús acerca de la reconciliación? Dice: “ve, reconcíliate”. Ahora, tenga eso en mente mientras lee a Romanos 5:10: “Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios...”. Así que si ser reconciliados con nuestro hermano en Mateo 5:24 significa que nuestro hermano tiene algo contra nosotros, entonces ser reconciliados con Dios en Romanos 5:10 significaría que Dios tiene algo contra nosotros. Así que no solo éramos sus enemigos porque éramos rebeldes, él era nuestro enemigo, porque nosotros éramos rebeldes.
Pero usted no tiene que ir hasta Mateo para ver esto. Está claro en el verso 9. El verso termina con la promesa de que por lo que Cristo ha hecho: “seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él”. Aquí está, Dios tiene ira, o enojo, con el mundo de los pecadores. Él es enemigo de los pecadores. El mayor obstáculo a nuestra felicidad eterna es la ira de Dios. Porque si Dios es contra nosotros, no importa quién esté por nosotros, estamos arruinados.

Así que concluyo en esta primera observación que todos éramos enemigos de Dios, nosotros en rebelión en su contra, y él con su ira contra nosotros, y por tanto, todos necesitábamos ser reconciliados con Dios. No habría esperanza sin la remoción de su ira y nuestra rebelión.

2. El mismo Dios Padre ha obrado decisivamente en el pasado y obrará infaliblemente en el futuro para rescatarnos de su ira.

Ahora, no pierda de vista esta parte extraordinaria de las Buenas Nuevas. La Biblia clara que Dios, un día, derramará la plenitud de su ira sobre el mundo incrédulo y pecador, y los que no se arrepientan serán echados en lo que Juan llama el “lago de fuego”. Apocalipsis 20:15: “Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego”. Y Apocalipsis 14:10 lo describe de esta manera: ellos serán “atormentado[s] con fuego y azufre delante de los santos ángeles y en presencia del Cordero. Y el humo de su tormento asciende por los siglos de los siglos”. Es como el fuego, es un tormento, es por los siglos de los siglos, sin fin.

Esto es aterrador. Si la enemistad alguna vez ha tenido significado, este es. Si esto no es tener un enemigo, entonces nada lo es. Dios derramará su enemistad –su ira- sobre toda la humanidad que haya vivido y no haya confiado en él.

La pregunta es: ¿Quién puede rescatarnos de esta ira de Dios? La respuesta clara de este texto –y de todo el Nuevo Testamento- es esta: Solo Dios puede rescatarnos de la ira de Dios.

¿Dónde podemos ver esto? Note estos cinco verbos pasivos. Verso 9: “habiendo sido [número 1] ahora justificados por su sangre, seremos salvos [número 2] de la ira de Dios por medio de Él”. Verso 10: “Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados [número 3] con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados [número 4], seremos salvos [número 5] por su vida”. En todos estos verbos, la acción es hecha sobre nosotros. ¿Quién está actuando?, ¿quién está haciendo esta obra justificadora, reconciliadora, salvadora? La respuesta es Dios el Padre ¿Cómo lo sabemos? Porque en el verso 10 dice: “fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo”. Pero si el hijo estaba reconciliándonos, no diría “por la muerte de su hijo”. Usted no diría: “el hijo de Dios nos ha reconciliado con Dios por la muerte de su hijo.”

No, el Padre mismo nos ama. Ese fue el mensaje fundamental del verso 8: “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Estas son las buenas noticias: El amor de Dios nos rescata de la ira de Dios. No trate de defender el amor de Dios por nosotros negando su ira contra los pecadores. Si lo hace, estará socavando el amor de Dios. Porque la mayor demostración del amor de Dios es la forma en que nos rescata de la ira de Dios. Si usted niega la ira para defender el amor, no comprende al amor.

Así que el segundo punto, hasta ahora, es que el mismo Dios Padre trabaja para rescatarnos de su ira. Y la otra parte de este segundo punto es que lo ha hecho en el pasado, y lo hará en el futuro. Esta es la manera en que el verso 9 y 10 están estructurados. Verso 9: “Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre [esa es la obra realizada – “sangre” refiriéndose a la muerte de su hijo que él envió], seremos salvos de la ira de Dios por medio de El [esa es la obra en el futuro de Dios]”. Entonces el verso 10: “Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo [la obra pasada de Dios en la historia], mucho más, habiendo sido reconciliados [en el pasado], seremos salvos por su vida [la obra de Dios en el futuro].”

Así que el segundo punto es que el mismo Dios Padre ha obrado decisivamente en el pasado y obrará infaliblemente en el futuro para rescatarnos de su ira.

3. Ahora, la tercera observación es ésta: Tanto la obra pasada de Dios para rescatarnos, como la futura, ambas son por medio de la obra de Cristo, su Hijo.

Dios no nos justifica en el pasado, o nos salva en el futuro, sino a través de Jesucristo su Hijo. ¡Oh, cuánto deberíamos meditar en la obra de Cristo! Porque aquí encontramos la obra de Dios. Si usted quiere conocer el amor de Dios, conozca la obra de Cristo.

¿Dónde vemos esto? Es hecho explícito tanto en el verso 9 como en el 10. Verso 9: “Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados [esa es la obra de Dios] por su sangre [esa es la obra de Cristo al morir], seremos salvos de la ira de Dios [esa es la obra de Dios]por medio de Él [esa es la obra de su Hijo, Jesucristo]”. El Hijo compró nuestra justificación en el pasado cuando murió por nosotros, y logra nuestra salvación en el futuro, porque vive por nosotros. Dios salvó en el pasado por medio de Cristo, él salvará en el futuro por medio de Cristo.

Es aun más claro en el verso 10: “Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios [esa es la obra de Dios] por la muerte de su Hijo [esa es la obra de su hijo al morir por nosotros], mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos [esa es la obra de Dios] por su vida [esa es la obra de Cristo].”

Así que esta es la tercera observación: Tanto la obra pasada de Dios como la futura, para rescatarnos, son por medio de la obra de Cristo, su Hijo. La justificación y la reconciliación en el pasado y la salvación en el futuro son por medio de Jesucristo. Él es indispensable en la obra de la salvación. Y la intención del Padre es que Jesús tenga su gloria.

Las consecuencias que esto tiene para nuestra adoración, enseñanza y evangelismo, son enormes, porque Jesús dijo: “El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió” (Juan 5:23). Si usted no adora a Jesús, no adora a Dios. Y Juan escribió, “El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida” (1ra de Juan 5:12; vea también 2:23). Las misiones no traen vida a las personas al llevarles un vago mensaje sobre Dios, sino un claro mensaje sobre el Hijo de Dios –Jesucristo- su muerte, su vida, y la justificación, reconciliación, y salvación que vino de Dios a través del Hijo.

4. La última observación es la más importante de este texto, a saber: La obra pasada de Dios en Cristo hace que la certeza de la obra futura de Dios para salvarnos de su ira crezca en nosotros.

Digo que este es el punto más importante del pasaje porque todo lo demás depende de él, y porque usted puede verlo en la frase repetida “mucho más”. Leamos los versos 9 y 10 una vez más, esta vez, enfocándonos en la lógica que tranquiliza el corazón en cada verso. Si la lógica fue puesta alguna vez sobre el fuego, ciertamente fue sobre estos dos versos. Verso 9: “Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él.”

¿Puede ver ahora cómo es que funciona esta frase “mucho más”? Niños, consideren esta ilustración: Se mudan con sus padres a un nuevo vecindario. Y la primera noche, se quema la casa. Su vecino, llamémosle señor Peterson, ve el humo, llama al departamento de bomberos, rompe una ventana, los despierta a todos, se abre paso hacia a dentro, salva a su mamá y papá, pero ellos había perdido el conocimiento. Él les escucha a ustedes llamando desde el cuarto en el segundo piso, antes que los bomberos lleguen. Corre escaleras arriba, moja una frazada en la bañera, se lanza hacia el fuego del corredor, les envuelve en la frazada y les trae a salvo con terribles quemaduras en sus propios brazos y la cara.

Durante los próximos meses ustedes se vuelven amigos muy entrañables del señor Peterson y le visitan en el hospital. Una mañana después que él regresa a casa, le preguntan: “¿Señor Peterson, vendrás esta tarde a casa y me mostrarás algún truco nuevo con mi yo-yo?” El señor Peterson dice: “Claro, me encantaría”. Pero, más tarde se preguntan si realmente irá. Y le dicen a papá: “No estoy seguro de que el señor Peterson venga esta tarde. Pudiera olvidarse, o quizás no le importe realmente lo que piense un pequeño niño como yo."

Y entonces su padre les dice: “¿Saben qué? Si el señor Peterson estuvo dispuesto a correr en medio del fuego a salvarles arriesgando su propia vida y recibiendo terribles quemaduras, entonces, ¡mucho más estará dispuesto a venir y mostrarles un nuevo truco para el yo-yo esta tarde! Si hizo por ustedes lo más difícil, entonces seguramente hará lo más fácil.”

¿Ven cómo funciona el “mucho más” del verso 9? “Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él”. La idea es hacerles sentir mucho más confiados y seguros de que Dios les salvará.

Sucede lo mismo en el verso 10: “Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida”. Si el señor Peterson arriesgó su vida para salvarles cuando ni siquiera les conocía ¡Mucho más ahora que ustedes son sus amigos! ¡Él mantendrá su palabra y vendrá a jugar con ustedes!

Dios ha hecho lo más difícil al sacrificar a su propio Hijo para reconciliarse con sus enemigos. ¿Cómo no salvará a sus amigos? ¡Lo hará! ¡Con mucha más razón lo hará!

Un Regalo de Navidad de parte de Dios

Reciban esto como un regalo de Navidad de parte de Dios en esta mañana. Todo Romanos 5, desde el verso 1 en adelante, tiene la intención de darles seguridad de que Dios es por ustedes ahora, y estará por ustedes por siempre. Ésta es la Palabra de Dios. Dios quiere que se vayan de este lugar con más confianza, más seguridad, más llenos de esperanza, más estables y firmes con este pensamiento lógico y agresivo en sus mentes. Si él dio a su Hijo para justificar y reconciliarse con sus enemigos, ¿cómo no hará lo que sea necesario para salvar a sus amigos?

©2014 Desiring God Foundation. Used by Permission.

Permissions: You are permitted and encouraged to reproduce and distribute this material in its entirety or in unaltered excerpts, as long as you do not charge a fee. For Internet posting, please use only unaltered excerpts (not the content in its entirety) and provide a hyperlink to this page. Any exceptions to the above must be approved by Desiring God.

Please include the following statement on any distributed copy: By John Piper. ©2014 Desiring God Foundation. Website: desiringGod.org