Nadie os quitará vuestro gozo

Un poco más, y ya no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis. Entonces algunos de sus discípulos se decían unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: “Un poco más, y no me veréis, y de nuevo un poco, y me veréis” y “Porque yo voy al Padre”? Por eso decían: ¿Qué es esto que dice: “Un poco”? No sabemos de qué habla. Jesús sabía que querían preguntarle, y les dijo: ¿Estáis discutiendo entre vosotros sobre esto, porque dije: “Un poco más, y no me veréis, y de nuevo un poco, y me veréis”? En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, pero el mundo se alegrará; estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo. Por tanto, ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre, os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo”.

Un Sermón que "fortalece pilares"

Cuando regresé de las vacaciones-sin-pago a principios de este año, Noël y yo nos sentamos con los ancianos representativos del Comité de Cuidado de los Ancianos, quienes están encargados de ayudarnos a prestar atención a la paz de nuestras vidas, y ellos sugirieron que en los fines de semana en que estoy impartiendo seminarios de cinco horas (como hice con Desiring God este fin de semana), yo predicara lo que ellos, afectivamente, llamaron un "sermón clásico". Creí que era una buena idea porque logra dos cosas. Una es que elimina la presión de la preparación al predicar algo familiar; y la otra es que fortalece algunos de los pilares bíblicos de nuestra iglesia de los cuales las personas más nuevas no están tan conscientes como los que han estado aquí por un tiempo.

Así que eso es lo que es este sermón. No sé si "clásico" es una palabra correcta. Pero "fortalecedor de pilares" si lo son. Así que este es un mensaje tópico sobre el pilar de la verdad del hedonismo cristiano. Y digo pilar de "la verdad" del hedonismo cristiano porque la frase "hedonismo cristiano" no es de la esencia y no está en ninguno de nuestros documentos oficiales. Es algo intencional. Es la verdad lo que importa, no el nombre.

El Aroma del hedonismo cristiano

Se refiere a la verdad de que "Dios es más glorificado en usted cuando usted se siente más satisfecho en él", junto con las sorprendentes implicaciones de esa verdad. Después de la Biblia, la única infalible, el documento más formativo de esta iglesia es la Declaración de Fe de los Ancianos. La verdad (no la frase) del Hedonismo Cristiano fluye a todo lo largo del documento, creando el aroma que nos proponemos lograr en todo lo que hacemos. Por ejemplo:

2.2 Creemos que Dios se goza supremamente en la comunión de la trinidad, cada Persona contempla y expresa su deleite supremo, en las perfecciones totalmente satisfactorias del Dios trino.

3.1 Creemos que Dios, desde la eternidad, a fin de mostrar la plena extensión de su gloria para el gozo eterno y siempre creciente de todos los que le aman, mediante al consejo más sabio y santo de su voluntad, ordenó y previó libre e inmutablemente todo lo que ocurre.

4.1 Creemos que Dios creó el universo, y todo en él, de la nada, por la Palabra de su poder. Sin deficiencias en sí, ni movido por alguna incompetencia en su gozosa suficiencia, Dios se deleitó en la creación para mostrar su gloria para el gozo eterno de los redimidos, de cada tribu, lengua, y pueblo y nación.

4.2 Creemos que Dios creó directamente a Adán del polvo de la tierra y a Eva de su costado. Creemos que Adán y Eva fueron los padres históricos de toda la raza humana; que ellos fueron creados varón y hembra a la imagen de Dios, sin pecado; que fueron creados para glorificar a su Hacedor, Gobernador, Proveedor, y Amigo, mediante la confianza en su bondad Suficiente, admirando su belleza infinita, disfrutando su comunión personal, y obedeciendo todo su consejo sabio. . .

12.1… Creemos que el propósito supremo de la iglesia es glorificar a Dios en el gozo eterno y creciente de la adoración.

13. Creemos... que el propósito supremo de las misiones mundiales es que Dios cree, por su Palabra, adoradores que glorifiquen su nombre con una fe alegre en sus corazones y con obediencia.

14.2 Creemos en la bendita esperanza de que al final de este tiempo Jesús regresará a esta tierra personalmente, visiblemente, físicamente, y repentinamente en poder y gran gloria. . . Creemos que los justos entrarán en el gozo eterno de su Maestro, y los que suprimieron la verdad con injusticia serán consignados a una miseria consciente eterna.

14.3 Creemos que el final de todas las cosas, en esta época será el comienzo de una felicidad eterna, creciente, en el corazón de los redimidos, mientras Dios muestra más y más de su grandeza infinita e inagotable y de su gloria para el gozo de su pueblo.

15.2... Creemos que la virtud suprema del amor es alimentada por la poderosa carne de la doctrina centrada en Dios. Y creemos que una pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas y para el gozo de todos los pueblos mediante Jesucristo, se sostiene en una atmósfera de un conocimiento profundo y gozoso de Dios y de sus poderosas obras.

En otras palabras, el Hedonismo Cristiano está entrelazado en la tela de este documento fundacional y además en la vida y fe de nuestra iglesia. Este documento es la forma en que todos sus ancianos comprenden la Biblia. En él están los pilares de nuestra fe común, que nosotros creemos y enseñamos. Y por ello es adecuado que, de tiempo en tiempo, expliquemos y fortalezcamos los pilares con sermones como este.

Nueve implicaciones del hedonismo cristiano

Así que este es el rumbo que estamos tomando. Primero, iremos a Filipenses 1, para ver uno de los textos fundacionales debajo de este pilar del Hedonismo Cristiano, la verdad de que Dios es más glorificado en nosotros cuando nosotros estamos más satisfechos en él. Luego diremos 9 implicaciones para nuestra vida y nuestro ministerio.

1. Dios mismo, más plenamente revelado en su Hijo Jesucristo, es el supremo valor del universo.

Es por eso que Pablo dice, en Filipenses 1:20: "conforme a mi anhelo y esperanza de que. . . aun ahora, como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo”. Esa es la mayor meta de toda la vida, porque es la meta de la creación del universo. "De El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre. Amén" (Romanos 11:36). El liderazgo de Bethlehem está permeado del aprecio a Dios y a la gloria de Dios por encima de todas las cosas.

2. La manera de mostrar la gloria y dignidad de Jesús es atesorándole por encima de todas las cosas.

3. Como Dios es el ser más glorioso de todos, y como esa gloria resplandece más brillantemente en nosotros cuando más satisfechos estamos en él, por tanto, nuestro deber es buscar la mayor y más extensa felicidad en Dios en cada hora del día y para siempre.

El Salmo 16 es una de las grandes expresiones de esta implicación. En él veo las palabras "mayor" y "más extensa". Este es el conjunto de los versículos 8-11:

"Al Señor he puesto continuamente delante de mí [por tanto es esta es una búsqueda intencional];... Por tanto, mi corazón se alegra y mi alma se regocija; ... [pues tú] Me darás a conocer la senda de la vida;  en tu presencia hay plenitud de gozo;    en tu diestra, deleites para siempre".

Se nos manda buscar nuestro gozo en Dios.

"Aclamad con júbilo al Señor, toda la tierra. Servid al Señor con alegría; venid ante El con cánticos de júbilo" (Salmo 100:1-2).

"Pon tu delicia en el Señor" (Salmo 37:4).

Regocijaos en el Señor..." (Filipenses 4:4).

[Ilustración de objeción: Busca la obediencia, no el gozo. Eso es como decir, come frutas, no manzanas].

4. Cuando decimos que usted debe buscar su gozo en Dios, todo el tiempo, sin excepciones, no convertimos al gozo en nuestro dios. Decimos que usted ya convirtió en dios a cualquier otra cosa en que encuentre más placer que en él.

Nosotros no adoramos el gozo; decimos que el gozo en Dios es la esencia de la adoración. Aquello en lo que más usted se goza es aquello que más usted adora. Eso es lo que es adorar, valorar y atesorar y apreciar y disfrutar y estar satisfecho en Dios, o si usted es un idólatra, en cualquier otra cosa que no sea Dios.

5. El propósito de la adoración junta es despertar y expresar juntos nuestra gozosa admiración por todas las maravillosas obras de Dios.

Entonces llegaré al altar de Dios, a Dios, mi supremo gozo; y al son de la lira te alabaré,
oh Dios, Dios mío (Salmo 43:4).

No le critico a usted por venir a "recibir". Creo que Dios es grandemente honrado cuando las personas vienen a la adoración junto a la iglesia, hambrientos de Dios y deseando profundamente encontrarlo, y escuchar de él.

6. La palabra de Dios y la predicación existen para revelarnos a Dios para bien de nuestro gozo en él.

La ley del Señor es perfecta,
que restaura el alma;...
Los preceptos del Señor son rectos,
que alegran el corazón" (Salmo 19:7-8)

"Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea perfecto" (Juan 15:11).

Por tanto, mi trabajo en la adoración es poner la mesa para ustedes donde coman y se regocijen en el Señor que prueban. No solo tengo el propósito de cambiar las ideas de usted acerca de Dios, sino de cambiar sus sentimientos por Dios. La gloria de Dios en su vida pende de una balanza.

7. El propósito de toda disciplina y de toda relación interpersonal cristiana es ayudarnos unos a otros a retener nuestro gozo en Dios sobre todas las cosas.

Ese fue todo el propósito del ministerio de Pablo.

"No es que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que somos colaboradores con vosotros para vuestro gozo; porque en la fe permanecéis firmes" (2da a los Corintios 1:24).

"Sé que permaneceré y continuaré con todos vosotros para vuestro progreso y gozo en la fe". (Filipenses 1:25).

8. Cuando buscamos el gozo mayor y más prolongado en Dios cortamos la raíz del pecado.

El pecado solo tiene poder por las promesas que hace. Promesas de felicidad. Nadie peca por un sentido del deber. Pecamos porque creemos la promesa del pecado, de que seremos más felices. La única manera de derrotar el poder de la promesa del pecado está en el poder de una promesa superior.

Por ejemplo, ¿cómo es que la Biblia nos libera del amor al dinero y del pecado de ansiedad y codicia?

"Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque El mismo ha dicho: Nunca te dejaré ni te desampararé, de manera que decimos confiadamente: El Señor es el que me ayuda; no temeré.   ¿Que podrá hacerme el hombre?" (Hebreos 13:5-6)

Somos liberados del pecado de amar al dinero por la búsqueda de "contentamiento" en Dios. Y ese contentamiento está enraizado en una promesa superior: "Nunca te dejaré ni te desampararé"

Este es el gran secreto de la santificación. ¡El poder impulsor de un nuevo sentimiento!

9. La búsqueda de gozo en Dios es esencial, no solo porque Dios es glorificado por ella, sino porque las personas son amadas por esa búsqueda. La búsqueda de nuestro gozo en Dios es esencial para amar a las personas.

"Ahora, hermanos, deseamos haceros saber la gracia de Dios que ha sido dada en las iglesias de Macedonia; pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riqueza de su liberalidad" (2da a los Corintios 8:1-2).

El amor es la sobreabundancia de Dios que satisface las necesidades de otros. O: El amor es el impulso, posibilitado por la gracia, para incrementar el gozo al verlo expandirse hacia otras personas.

"En todo os mostré que así, trabajando, debéis ayudar a los débiles, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir.”" (Hechos 20:35).

"Porque tuvisteis compasión de los prisioneros y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes, sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión".   (Hebreos 10:34).

Amando como líderes y esposos

Si los líderes amaran a su pueblo, buscarían su gozo en el ministerio, y las personas deberían ayudarles.

"Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para vosotros" (Hebreos 13:17).

Si los esposos deben amar a sus esposas, deben buscar su propio gozo en el gozo de sus esposas.

"Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria,... Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia; porque somos miembros de su cuerpo" (Efesios 5:25-30).

Las amamos bien cuando encontramos nuestro gozo en su gozo. Apréciela, porque nunca nadie aborreció su propia carne, sino que la alimenta y aprecia. Busque su gozo, porque ella es usted. Su gozo es el de usted.

Gozo invencible en Jesús

Y las implicaciones continúan sin fin. Pero nosotros terminamos. Dios es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en él. Por tanto, como glorificar a Dios es la meta suprema del universo, y de nuestras vidas, seamos implacables y firmes en nuestra pelea por el gozo en Dios. Esta es la vocación de nuestras vidas.

Y aquí hay una maravillosa nota con la cuál podemos terminar: como Dios es soberano, él garantiza el triunfo de nuestro gozo al final. En el texto del Evangelio de Juan que fue leído al principio, Jesús dijo a los discípulos que estaban a punto de perderle en la muerte y tenerle de vuelta en la resurrección:

Por tanto, ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo. (Juan 16:22)

Nadie Es invencible Pleno. Sólido Eterno. Nadie os quitará vuestro gozo Dios es nuestro gozo sobreabundante. Y no podemos fallar.

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