Nada nos podrá separar del amor de Cristo

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Tal como está escrito: Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día; somos considerados como ovejas para el matadero. 37 Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

En cinco ocasiones, en Romanos 8, el apóstol Pablo ha hecho preguntas que dirigen nuestra atención hacia los sorprendentes privilegios de pertenecer a Jesucristo. Verso 31: “Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?”. Verso 32: “¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas?”. Verso 33: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios?”. Verso 34: “¿Quién es el que condena?”. Y hoy en el verso 35: “¿Quién nos separará del amor de Cristo?”.

Las respuestas son tan evidentes y tan poderosas, que Pablo nos deja responder y regocijarnos en ellas. Verso 31: Nadie puede estar contra nosotros y tener éxito (ni siquiera los terroristas). Verso 32: “Dios suplirá todo lo que necesitamos, aun cuando todo parezca perdido. Verso 33: Nadie puede levantar cargos en nuestra contra en la corte celestial, no importa quién nos acuse. Verso 34: Nadie nos puede condenar. Y hoy, en el verso 35: Nadie, ni nada nos podrá separar del amor de Cristo.

Y lo que hace que este texto sea tan relevante en vísperas del aniversario del 11 de septiembre es que Pablo declara el tipo de cosas que no nos podrán separar del amor de Cristo, y son el tipo de cosas que ocurrieron ese día: “¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”. Y Pablo escoge mencionar cosas tan terribles para asegurarse de que comprendiéramos que él no estaba diciendo: «Bien, hay algunas cosas tan horribles que realmente pudieran alejarnos del amor de Cristo». No, nada nos podrá separar del amor de Cristo.

Note Tres Cosas En El Verso 35

1. Cristo nos está amando ahora

Una esposa pudiera decir de su esposo fallecido: nada me separará de su amor. Y estará queriendo decir que la memoria del amor de él será dulce y poderosa mientras ella viva. Pero esto no es lo que Pablo quiere decir aquí. En el verso 34 él dice claramente: “Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. Y Pablo puede decir que nada nos podrá separar del amor de Cristo porque Cristo está vivo y todavía nos ama. Él está a la diestra de Dios y está, por tanto, gobernando para nosotros. Y está intercediendo por nosotros, lo que significa que Pablo ve que la obra de redención consumada nos salva realmente en cada momento y nos lleva seguros hacia el gozo eternal. Su amor no es una memoria. Es una acción de cada momento que el Hijo Omnipotente de Dios que vive para siempre realiza para llevarnos hacia el gozo eterno.

2. Este amor de Cristo es efectivo para protegernos de ser separados de él, y por tanto no es un amor universal por todos, sino un amor específico por su pueblo –aquellos que, según Romanos 8:28, aman a Dios y son llamados conforme a su propósito.

Este es el amor de Efesios 5:25: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella”. Es el amor de Cristo por la iglesia, su novia. Cristo ama a todos, y tiene un amor especial, salvador, y preservador por su novia. Usted sabe que es parte de esa novia si confía en Cristo. Cualquier persona –sin excepciones- cualquiera que confía en Cristo puede decir: soy parte de su novia, de su iglesia, de sus llamados y escogidos, de aquellos sobre los que dice el verso 35 que son guardados y protegidos para siempre, no importa qué venga.

3. Este amor omnipotente, efectivo, no nos libra de las calamidades de esta vida, sino que nos lleva seguros hacia el gozo eterno con Dios.

Pablo lo explica claramente en el verso 35: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”. Nadie podrá separarnos. Sin embargo, alguien pudiera decir: «Pero lo que él quiere decir es que Dios no dejará que estas cosas sucedan a su novia».

Hay dos pruebas de que en este caso no es así.

Una es la referencia que se hace de la muerte en el verso 38: “ni la muerte [...] nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. La muerte nos llegará, pero no nos separará. Así que cuando Pablo dice en el verso 5 que la “espada” no nos separará del amor de Cristo, quiere decir: aun si fuéramos asesinados no seremos separados del amor de Cristo.

La otra prueba es el verso 36 donde Pablo cita el Salmo 44:22 y se lo aplica a sí mismo y a los cristianos en general: “Tal como está escrito: Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día; somos considerados como ovejas para el matadero”. Esto significa que el martirio tiene que ver con el cristianismo normal. Está sucediendo en todo el mundo: Pakistán, Nepal, Sudán, Indonesia, Vietnam... se estima que este año morirán unos 164 mil cristianos a causa de su fe (www.gem-werc.org). El martirio es lo que Pablo tiene en mente. Y es lo que Jesús quiso decir cuando dijo: “Pero seréis entregados aun por padres, hermanos, parientes y amigos; y matarán a algunos de vosotros, 17 y seréis odiados de todos por causa de mi nombre”. (Lucas 21:16-17), Nuestra temporada de paz y tolerancia en los Estados Unidos de Norteamérica es un suceso anormal y debiera llevarnos a ocuparnos más en atender a la iglesia sufriente (Hebreos 13:3). Vea http://www.persecution.com.

Así que esta es la conclusión del verso 35: Jesucristo está amando poderosamente a su pueblo con un amor omnipotente y permanente que no siempre nos rescata de la calamidad, pero siempre nos preserva para el gozo eterno en su presencia aun a través del sufrimiento y la muerte.

Permitamos ahora que Lisa Beamer testifique de este amor soberano. Su esposo Todd estuvo en el vuelo 93 que se estrelló en Pensilvania. Él fue uno de los que dijo: « ¡Vamos!».1 Al morir dejó atrás a Lisa y tres niños pequeños (uno nació en el pasado mes de Enero).

Aquí tenemos diez lecciones que Lisa nos da en sus propias palabras.

1. Aceptar La Soberanía De Dios Trae Fortaleza Y Esperanza

Lisa: «Dios conocía las terribles decisiones que los terroristas tomarían y que Todd Beamer moriría a consecuencia de ellas. Conocía a mis hijos que quedarían sin padre, y a mí que quedaría sin esposo... sin embargo, en su soberanía, y en su perspectiva superior, supo que era mejor que los eventos se desarrollaran como lo hicieron antes que redirigir los planes de Todd para evitar la muerte... No puedo ver todas las razones por las que lo permitió cuando sé que pudo detenerlo... No me gusta la manera en que su plan luce según mi perspectiva actual, pero saber que él me ama y que puede ver el mundo desde el principio hasta el fin me ayuda a decir: ‘Está bien’» (Reformación Moderna, 24-25).

«Si creyéramos sinceramente de todo corazón, en cada momento, que nuestro destino descansa en las manos de Jesucristo –él que tiene el amor y poder supremos-, ¿Por qué nos preocupamos? Por supuesto, nuestra humanidad empaña esa verdad, pero aferrarnos por momentos a ella ayuda a que todo permanezca en perspectiva (Reformación Moderna, 31).

2. No Presuma Conocer Mejor Que Dios Cómo Funciona El Mundo. Eso Es Orgullo

Lisa: «Mi fe no estaba establecida en los gobiernos, en la religión, en los edificios elevados o en la gente frágil. Al contrario, mi fe y mi seguridad estaban en Dios. Un pensamiento me golpeó. ¿Quién eres tú para cuestionar a Dios y decir que tienes un plan mejor que el suyo? Tú no tienes la misma sabiduría o conocimiento que él tiene, tampoco puedes tener su misma perspectiva» (Mundo, 25).

«Tampoco compartimos el conocimiento de la perspectiva que Dios tiene ni debiéramos clamar conocer mejor que él qué debiera suceder y qué no... Fe significa que, a pesar de las circunstancias, creemos su Palabra de que nos ama y nos llevará hacia un buen fin si solo confiamos y le obedecemos. Obviamente, las implicaciones de este entendimiento han sido tremendas para mí desde el 11 de septiembre» (Reformación Moderna, 25).

3. Dios Tiene Un Buen Propósito En Todas Las Cosas Difíciles Que Suceden A Sus Hijos.

«La soberanía de Dios se me ha mostrado con claridad. Cuando siento la tentación de enojarme y preguntar ¿qué hubiera sucedido si...? y ¿Por qué nosotros? Dios dice: ‘El 10 de septiembre yo lo sabía, y pude detenerlo, pero tengo un plan para un bien mayor que no puedes siquiera imaginar’. Yo no conozco el plan de Dios, y honestamente, ahora mismo no me gusta mucho. Pero confío que él es fiel a su promesa de Romanos 8:28: “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien”. Mi única responsabilidad es amar a Dios. Él hará el resto» (Decisión, 8). Debajo de su firma Lisa escribió Génesis 50:20: “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien” (Reformación Moderna, 30).

4. La Muerte Y Los Sufrimientos Afirman En Nosotros La Perspectiva De La Eternidad.

Lisa: «El 11 de septiembre me ha mostrado enérgicamente la realidad de la eternidad durante estos últimos meses. Cuando me siento abrumada con la tristeza por lo que he perdido en mi vida, Dios se apresura a mostrarme su perspectiva eterna. ‘Lisa, la vida es tan solo un punto luminoso comparado con tu futuro junto a mí en el cielo’. Me dice: ‘Lo mejor que puedes imaginar en la tierra es basura comparado con lo que te espera’» (Decisión, 8).

5. La Distribución Divina De Los Sufrimientos No Es Equitativa, Y Una Situación Difícil Nos Pudiera Preparar Para Otra.

Cuando Lisa tenía 15 años, su padre sufrió de aneurisma en su trabajo y murió a la mañana siguiente en el hospital. Lisa: «Cuando mi padre murió, la fe ya no era algo fácil... dedique cinco años a preguntarme por qué, expresando mi ira y diciendo que no era justo. Ante Dios esto me ayudó a percatarme de que Él Es quien Es en todo tiempo –en las buenas circunstancias y en las malas. Él es Todopoderoso y Todo-Amoroso, pero eso no significa que como ciudadanos de este mundo caído él nos protege de cualquier evento malo» (Reformación Moderna, 25).

¡Qué gran testimonio de la bondad y soberanía de Dios se hubiera perdido el mundo hoy si Dios no hubiera preparado a Lisa Beamer con la muerte de su padre para esta pérdida!

6. El Amor De Dios Nos Cuida Ahora En Nuestro Sufrimiento, No Solo Después De Que Todo Pasa.

Lisa: «Él sabe que ahora mismo estoy herida y necesitada. Cada día me da ánimo y recursos solo para mí. Las pequeñas cosas me muestran que él está conmigo: un texto de las Escrituras con las palabras exactas que necesitaba escuchar, la llamada de un amigo cuando me siento solitaria, la ayuda con una tarea que no puedo hacer sola, o un abrazo y un ‘te amo’ de uno de mis niños. El amor de Dios ciertamente es suficiente para satisfacer cualquier necesidad que yo tenga» (Decisión, 8-9).

7. La Calamidad Es Un Llamado Que Convoca Al Amor Práctico E Inmediato, Como Las Comidas, Y El Cuidado De Los Niños.

Lisa: «La imagen de la iglesia como las manos y pies de Cristo, con cada persona teniendo un don especial me ha sido bien demostrada en estos últimos meses. En el principio, fue la ayuda inmediata y práctica que yo necesitaba –la comida, el cuidado de los niños, la atención de las llamadas telefónicas, y el correo postal. Ahora que pasamos el momento de la crisis tenemos la ayuda que necesitamos para reedificarnos –consejería, palabras de ánimo, oración» (Reformación Moderna, 28).

8. La Confianza Serena En El Poder De Dios Y En Su Bondad En Medio Del Sufrimiento Produce Ocasiones Ideales Para Testificar.

Marilee Melvin dijo de Lisa: «Su confianza serena y encantadora en los propósitos de Dios debe ser la razón por la que Larry King la hubiera tenido a ella en su Show en once ocasiones» (Reformación Moderna, 30).

9 Confiar En El Cuidado Soberano De Dios En Todas Las Circunstancias Nos Libera Del Orgullo Y Libera Amor Para Otros.

El dinero comenzó a llegar a Lisa Beamer. Algunas cartas simplemente decían, para Lisa Beamer, New Jersey, y aunque no tenían la dirección correcta le llegaron.

Lisa: «No me sentía cómoda quedándonos con el dinero para nosotros mismos cuando hay tantas familias desconocidas con las que debiera compartirlo». Así que fundó la Fundación Todd M. Beamer para asistir a los niños que perdieron a alguno de sus padres en la catástrofe del 11 de septiembre (Reformación Moderna, 30).

Su libertad para otros apareció de otro modo: «Mi familia y yo aquel día lloramos profundamente por la pérdida de Todd... y todavía lo hacemos. Pero por la esperanza que tenemos en el Señor, sabemos sin lugar a dudas que un día volveremos a ver a Todd. Siento dolor por las personas que no tienen la misma esperanza, y oro para que vean algo en nuestra familia que los anime a confiar en el Señor» (Mundo, 26).

La manera de Lisa de animar a las personas a confiar en el Señor es, en ocasiones, tan directa que el periódico semanal de noticias la describió como una forma “austera e incluso un poco grotesca”. Ella escribió en sus memorias: «Ustedes piensan que se merecen una vida feliz y se enojan cuando no siempre sucede así. De hecho ustedes son pecadores y solo merecen la muerte ¡El hecho de que Dios les ofreciera esperanza de vida eterna es sorprendente! Deberían estar abrumados con gozo y gratitud» (Noticiario Semanal, 42).

10. Sin Dios El Mundo Está Sin Esperanzas

Junto a otros cientos de personas ella asistió a la actividad Memorial en Shanksville, Pensilvania en el lugar donde el avión se estrelló y su esposo murió. El culto cristiano en memoria de Todd había sido el domingo, el día antes, y la había fortalecido. «Ay lunes,» dijo «mientras escuchaba a los oradores bien intencionados, que hacían su mejor esfuerzo para consolarnos pero con muy poca referencia, si es que hubo alguna, al poder de Dios para sostenernos; mientras los escuchaba sentía que me estaba deslizando sin posibilidad de ayuda por la pendiente de una montaña hacia una grieta profunda. Así como aprecio la bondad de las maravillosas personas que trataron de animarnos, esa tarde fue realmente uno de los puntos en que mi dolor alcanzó su nivel más profundo. No fueron las personas, o el evento, o el lugar. Lo que pasó fue que me sorprendió cuán grande es la desesperación del mundo cuando Dios es eliminado de la ecuación» (Mundo, 26).

Así que junto a Lisa Beamer, el apóstol Pablo, y el mismo Jesucristo, les imploro que no eliminen a Dios de sus vidas, o a Jesucristo quien murió y resucitó y reina e intercede por todos los que confían en él, para que podamos tener gozo eterno con él en la presencia de Dios.

Las citas son extraídas de:

"Let’s Roll [excerpts from her book]" [¡Vamos! [Extractos del libro de ella]], World [Mundo], Vol. 17, No. 31, 17 de agosto, 2002, pp. 20-28.

Lisa Beamer, "The Hope I Know" [La Esperanza Que Conozco], Decision [Decisión], Vol. 43, No. 9, Septiembre de 2002, pp. 6-9.

Ann Henderson Hart, Finding Hope Beyond the Ruins: An Interview with Lisa Beamer" [Encontrando Esperanza Más Allá de las Ruinas: Una entrevista a Lisa Beamer]. Modern Reformation [Reformación Moderna], Vol. 11, No.5, Septiembre/Octubre, 2002, pp. 24-31.

Evan Thomas, "Their Faith and Their Fears" [Su Fe Y Sus Temores], Newsweek [Noticiario Semanal], 11 de Septiembre, 2002, pp. 36-48.

 

1 Fueron sus palabras el 9 de septiembre del año 2001. Todd Beamer Él fue un pasajero en el avión que no llegó a su blanco pero se estrelló cerca de Pittsburg.  Algunos pasajeros escucharon por sus celulares en pleno vuelo los eventos con respecto a los dos primeros aviones. Decidieron que iban a atacar a los que habían tomado control de su avión, sabiendo que seguramente, los secuestradores iban a emplear el avión para chocar con otro edificio y causar más muertes y desastre.

Un grupo de hombres valientes dirigidos por Todd tomaron la decisión de atacar los hombres con sus manos vacías sin armas.... La señal verbal o clave para correr hacia la cabina de control fue emitida por Todd.  Sus palabras fueron: "Let´s roll" [¡vamos!]. Todd usaba esas palabras muchas veces con sus hijos cuando quería que ellos emprendieran alguna acción queriendo decirles: ¡Ya es tiempo de ponernos en acción!

Es interesante que las palabras de Todd fueron escuchado por el celular por su esposa, Lisa, quién es también una hermana con un testimonio sorprendente [Colaboración de Richard Reichert].

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