Orad de esta manera: santificado sea Tu nombre

Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. 6 Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 7 Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería. 8 Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis. 9 Vosotros, pues, orad de esta manera: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. 11 “Danos hoy el pan nuestro de cada día. 12 “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. 13 “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén.” 14 Porque si perdonáis a los hombres sus transgresiones, también vuestro Padre celestial os perdonará a vosotros. 15 Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras transgresiones. 16 Y cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas; porque ellos desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que están ayunando. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 18 para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará

Una Semana de Oraciones Extraordinarias

Al comienzo de cada año, dedicamos una semana para hacer oraciones extraordinarias. Oramos cada mañana y cada mediodía (vea la guía de oración para conocer los horarios y lugares). Oramos durante la noche del viernes. Y yo predico sobre la oración. El propósito de este énfasis a la oración es ayudarles a ver y sentir, de una manera refrescante, cuán importante es la oración. Y todo esto a fin de que usted decida convertirse en una persona de oración.

Este año trataré de no dar una exposición detallada de un texto, sino de exponer una perspectiva más amplia y que responda a tres preguntas:

  1. ¿Qué es la oración?
  2. ¿Dónde o con quién debemos orar?
  3. ¿Por qué debemos orar?

Y en la última parte del mensaje, trataré de enfocar nuestra atención en la principal y más importante preocupación de Jesús con relación a la oración, la que dará unidad, profundidad, y una magnífica perspectiva a toda nuestra oración.

Señor, ven y ayúdanos a comprender y a enamorarnos de la oración.

1) ¿Qué Es La Oración?

La oración, entiendo que es enviar intencionalmente un mensaje a Dios. Esto es frustrante, ¿no es cierto?, cuán incierto puede ser el idioma si no somos cuidadosos ¿Por qué decirnos “enviar intencionalmente un mensaje a Dios? ¿Por qué no decimos que la oración es hablar con Dios? Bien, porque Romanos 8:26 dice: “el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. E interpreto que este versículo quiere decir que hay gemidos de nuestro corazón, que el Espíritu inspira, y que son indecibles. Así que la oración es, generalmente, hablar con Dios, pero hay ocasiones en que usted no puede hablar, pero está orando, es decir, está enviando un mensaje a Dios.

O, ¿por qué no decimos, entonces, que la oración es comunicarnos con Dios? Bueno, porque entonces daría la impresión de que yo hablo con Dios y él me habla a mí. Pero eso no es oración. Cuando Dios me habla, la Biblia no dice que sea oración. Cuando Dios nos comunica algo, la Biblia le llama revelación o iluminación. No es oración. Y si utilizamos la palabra oración al referirnos a la acción donde Dios nos habla, entonces caemos en una confusión inmensa y antibíblica.

¿Por qué no decir simplemente que la oración es enviar un mensaje a Dios? Bueno, porque las personas están constantemente enviando mensajes a Dios, pero no son oraciones. La gente está enviando mensajes como: Dios no es importante para mí. O Dios es irrelevante para esta situación. O, Dios no existe. Pero estos mensajes no son enviados intencionalmente a Dios. Son claros, y en ocasiones podemos discernirlos. Dios siempre los puede discernir.

Enviar intencionalmente un mensaje a Dios

Así que escojo las palabras: La oración es enviar intencionalmente un mensaje a Dios. Y la oración puede incluir, al menos, cinco tipos de mensajes diferentes:

  • Puede pedir algo; este es el significado más básico de la oración, y Dios se deleita en que sus niños le pidan ayuda. “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7).
  • Puede alabarle o maravillarse, o expresar su adoración a él. “Todos los días te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. 3 Grande es el Señor, y digno de ser alabado en gran manera; y su grandeza es inescrutable” (Salmo 145:2-3).
  • Puede agradecerle por sus dones y sus obras (que no es lo mismo que alabarle por su naturaleza): “Todos los días te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. 3 Grande es el Señor, y digno de ser alabado en gran manera; y su grandeza es inescrutable” (Apocalipsis 11:17).
  • Puede confesar sus pecados y decir al Señor que se arrepiente. “Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y tú perdonaste la culpa de mi pecado” (Salmo 32:5).
  • Y, por último, usted puede quejarse ante el Señor “Clamo al Señor con mi voz; con mi voz suplico al Señor. 2 Delante de El expongo mi queja; en su presencia manifiesto mi angustia” (Salmo 142:1-2). Aquí nuevamente nos frustra el idioma. «¿Usted esta diciendo, Pastor John, que es correcto tener un corazón que se queja ante Dios?» No. Filipenses 2:14: “Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones”. No es bueno tener un corazón contencioso. El corazón debe confiar en Dios en todas sus providencias, las dulces y las amargas. «Entonces, ¿por qué dice usted que debemos quejarnos ante el Señor?» Porque algunas veces nuestros corazones sí se quejan por las circunstancias que Dios nos ha entregado, aunque nuestros corazones no deberían actuar así. Pero es mejor dirigir conscientemente nuestra queja hacia Dios que pensar que él no la ve. Actuar como si nuestro corazón no se quejara es hipocresía y al final, nos convertirá en personas falsa, plásticas, superficiales.

Así que la oración es enviar intencionalmente un mensaje a Dios. Y ese mensaje pudiera ser pedir algo, alabar a Dios por algo que él es, agradecerle por algún don, confesar nuestros pecados, o quejarnos ante él.

Comunión Continua con Dios

Esto es lo que quiero que ustedes hagan cada día, durante todo el 2008. Sean un pueblo de oración. Envíen, una y otra vez, sus corazones hacia Dios. Hagan que la oración sea la manera en que comienzan y terminan cada empeño. Oren antes de cada correo electrónico, antes de cada show de televisión, antes de tomar el auto, antes de cada llamada telefónica, antes de cada conversación, antes de cada ducha, antes de cada descanso nocturno, antes de cada comida, antes de leer. Envíen hacia Dios los anhelos de su corazón, háganlo antes y después de cada empresa que realicen. Permitan que la oración sea el aliento de su respiración. Estén continuamente en comunión con Dios.

Mi esposa se queja porque cuando termino una llamada telefónica no cuelgo, y ella puede escucharme lidiando con el trabajo. Comprendo por qué se siente molesta. Pero ciertamente Dios no se sentirá molesto si usted nunca cuelga su línea de comunicación con él. Déjenla encendida. Y yo haré mi mejor esfuerzo para hacer que las baterías de todos permanezcan cargadas.

2) ¿Dónde O Con Quién Debemos Orar?

Bueno, ya he respondido ampliamente la segunda pregunta, ¿Dónde o con Quién Debemos Orar? En todas partes. Pero déjenme ser más específico.

A Solas En Su Aposento

Ore a solas en su aposento. En Mateo 6:6, la palabra significa «habitación personal» o «habitación almacén, para almacenar tesoros». Verso 5-6: “Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. 6 Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”. Este es el llamado que Jesús nos hace comenzando el año 2008 para que separemos un lugar donde enviemos nuestros corazones a Dios, en privado y con propósito ¿Ya separó su lugar de oración? (Cuando compramos nuestro primer hogar en 1975, siete años después de habernos casado, una de las primeras cosas que hice fue construir un banco de oración para crear un lugar especial para orar en mi estudio) ¿Tiene usted su lugar? ¿Lo utiliza a menudo? ¿Tanto como otras cosas menos importantes (cómo leer, comer, dormir, acicalarse (hombres y mujeres)? Encuentre un lugar para dedicarse a la oración, y ore allí con regularidad.

Con Su Familia

Si usted vive con su familia, ore con ellos cada día, y no solo a la hora de la comida, aunque esas oraciones son muy buenas. “Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas” (1ra de Pedro 3:7). La oración familiar sin estorbos es un buen barómetro para saber si estamos conviviendo como coherederos de la gracia de vida. Y, ¿dónde aprende mejor un niño a orar sino es mirando orar a su padre y a su madre? Si un niño no ve a su padre orar, es poco probable que piense que la oración es importante.

En las Pequeñas Reuniones

Ore en las pequeñas reuniones de cristianos, en grupos pequeños y en reuniones de oración. Jesús dijo: “si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:19-20). Solo dos o tres –y el mundo puede ser transformado. La mano de Dios no se acorta por la cantidad de personas reunidas para orar. Él tiene sus razones para llamarnos a orar en grupos. Y debiéramos obedecerle. Aquí tenemos un gran ejemplo de lo que puede suceder. En Hechos 4:29-31, la iglesia está unida orando: “Señor […] permite que tus siervos hablen tu palabra con toda confianza […]. 31 Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor”. Dios tiene bendiciones especiales para quienes se reúnen para orar ¿Ya tiene usted un grupo con el cual orará regularmente? Conozco a cientos que no lo hacen. Por esa razón, no disfrutan de un poder y una bendición que solo hay en esa oración en grupos. Les imploro, para su propio gozo y plenitud y para que puedan llevar fruto, oren regularmente durante este año 2008 junto a otros cristianos.

En los Servicios de Adoración

Ore en los servicios de adoración. La adoración en los servicios está principalmente estructurada alrededor de la Palabra de Dios para nosotros. En unos pocos minutos, comprenderá la razón cuando responda por qué oramos y cuánto tiene esto que ver con mostrar la grandeza de Dios –que es el propósito de la adoración. Muchas de nuestras canciones e himnos y cánticos espirituales son oraciones. Están dirigidas hacia Dios. Haga que tengan sentido, y aun cuando traten acerca de Dios y no sean dirigidas hacia Dios, cántelas conscientemente ante Dios.Hay lectura de la Escritura. Ore para que su corazón la reciba, la comprenda, la crea, y sea transformado por ella. También hay momentos de silencio. Llénelos de oración. Hable a Dios acerca de los anhelos de su corazón. Entonces, hay oraciones públicas. Ore con ellas y diga amén a lo que se ha dicho. Involúcrese, no sea pasivo.Luego tenemos el sermón. Ore antes del sermón, durante el sermón, y después del sermón. Ore para que se haga realidad. Para ser fiel a la Biblia, para ser capacitado por el Espíritu Santo. Para que usted mismo vea más de Cristo y que sea conformado, cada vez más, a la imagen de Cristo.

En Todas Partes

Y finalmente, volvemos al lugar desde donde comenzamos: Oren en todas partes. Mantengan presionado el botón verde. Permitan que el aliento más natural de su corazón sea ¡Ayuda Señor! Y ¡Gracias Señor! Cuando Pedro comenzó a hundirse en el agua, clamó: “¡Señor, sálvame!” (Mateo 14:30). El padre del muchacho epiléptico clamó “Creo; ayúdame en mi incredulidad” (Marcos 9:24). En todas partes, en cualquier momento, clame. Viva en Su presencia y sin pensar que hay momentos inadecuados. Hablen a menudo con Dios para que su consciencia no les condene como a cristianos de trincheras –que solo hablan a Dios de cuando en cuando para salvar el pellejo. Él se deleita en salvarnos, pero se deleita más en ser nuestro amigo.

Entonces, ¿qué es la oración? La oración es enviar intencionalmente un mensaje a Dios –pedir, alabar, agradecer, confesar, o quejarse. Y, ¿dónde debemos orar? En privado en nuestro aposento, con la familia, en pequeñas reuniones de cristianos, en la adoración, en todas partes y en cualquier momento en que necesitemos ayuda y nos sintamos agradecidos.

3) ¿Por Qué Debemos Orar?

Por último, ¿por qué debemos orar?

Por que Dios nos manda a hacerlo

Primero, oramos porque Dios nos dice, una y otra vez en la Biblia, que debemos hacerlo.

  • Santiago 5:16: “orad unos por otros para que seáis sanados”.
  • 1ra a los Tesalonicenses 5:17: “orad sin cesar”.
  • Lucas 22:40: “Orad para que no entréis en tentación”.
  • Lucas 18:1: “Y les refería Jesús una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer”.
  • Lucas 6:28: “bendecid a los que os maldicen; orad por los que os vituperan”.
  • Mateo 6:9: “orad de esta manera: “Padre nuestro que estás en los cielos…”.

Para Incrementar Nuestro Gozo

Segundo, oramos porque la oración está diseñada para incrementar la plenitud de nuestro gozo. Jesús dijo en Juan 16:24: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo”. Para que nuestro gozo sea completo. Dios no creó la oración para hacernos infelices. La creó para que cuando enviemos nuestros corazones hacia Dios el Padre, en el nombre de Dios el Hijo, el Espíritu se mueva con una plenitud de gozo que de otra forma no conoceríamos. Si el gozo en Dios que usted experimenta es escaso, esta pudiera ser parte de la razón. Ore… para que su gozo sea completo.

Por Que Es Un Privilegio Sorprendentemente Inmenso

Tercero, oramos porque este es un privilegio sorprendentemente inmenso. Piénselo. Dios gobierna este mundo con sabiduría infinita. Usted y yo nunca le informaremos algo que él ya no sepa. Nunca añadiremos a su sabiduría para decirle qué debe hacer. Él no necesita nuestras oraciones para saber qué se debe hacer. Es tan simple como parece: él es Dios. “¿quién ha conocido la mente del Señor?, ¿o quién llego a ser su consejero?, 35 ¿o quién le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar? 36 Porque de El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre. Amén” (Romanos 11:34-36).

Sin embargo, Dios ha ordenado que nuestras oraciones sean las causas reales de eventos reales. Causas reales. Las palabras de Santiago 4:2: “No tenéis, porque no pedís”, no significan «ustedes tendrán de cualquier forma, aun si no oraran, pues Dios tiene un plan y las oraciones no importan». “No tenéis, porque no pedís” significa que la oración ocasiona que ocurran eventos que de otra forma no sucederían. Esto es impresionante. Y si usted rechaza este privilegio –su participación en el control que Dios ejerce sobre el mundo- entonces estará actuando muy neciamente. Oramos porque la oración es un privilegio sorprendentemente inmenso.

La Oración Glorifica al Padre y al Hijo

Finalmente, oramos porque depender, en oración, de Dios el Padre en el nombre de Jesús, hace que ambos sean glorificados, y se vean fuertes, sabios y amorosos (en otras palabras, la oración glorifica, al Padre y al Hijo. Jesús lo dijo claramente en Juan 14:13: “Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”. Pablo lo dice de esta manera: “cooperando también vosotros con nosotros con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don que nos ha sido impartido por medio de las oraciones de muchos” (2da a los Corintios 1:11). Oramos porque la oración produce agradecimiento cuando llega la respuesta. De otra forma, los hombres veremos la mano de Dios en todas partes, aunque él, en verdad, está en todas partes.

El salmista lo dijo así en el Salmo 50:15, Dios dice: “invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me honrarás”. Usted le invoca, él responde con poder, y usted le honra. Por eso oramos. Existimos para esparcir una pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas para el gozo de todos los pueblos por medio de Jesucristo. Por eso, obedecemos este mandamiento: Invócame; yo actuaré; y las personas me honrarán.

Santificado Sea Tu Nombre

Terminemos con una breve pero abarcadora observación acerca de las razones por las que oramos, extraída de la oración del Señor en Mateo 6:9. Jesús dijo: “orad de esta manera: “Padre nuestro que estás en los cielos””. Si esto le atrapa, como me atrapó a mí en 1968 y 1969, todo en su mente cambiará. Hace 38 años, le dije a mi esposa: «Puedes saber cómo está cambiando tu teología por la manera en que cambian tus oraciones». Lo primero que Jesús nos dice que pidamos al Padre, ¡subráyelo! Lo primero en la lista, primero por encima de las demás cosas, lo más importante. Lo superior. Lo más abarcador. Lo primero que debemos hacer es pedir a Dios que haga que su nombre sea santificado. Lo primero, y la preocupación más penetrante, influyente, y controladora con relación a la oración es implorar a Dios que él haga que su nombre sea supremamente valioso en las mentes y corazones de las personas.

La frase “santificado sea tu nombre” (hagiastheto to onoma sou) en Mateo 6:9 significa: «Haz que tu nombre sea santo». Es una rogativa para que Dios haga algo con relación a su nombre. Es un ruego para que Dios haga que su nombre sea santificado en nuestros corazones y en los corazones de todas las personas ¿Y qué significa santificado? ¿Qué significa cuando se refiere al infinitamente santo nombre de Dios? Significa que estamos orando para que su nombre sea separado en los corazones y mentes y vidas de las personas como la realidad infinitamente grande y bella y valiosa que es.

Que Dios Muestre la Grandeza de Dios

Lo primero y más importante que Jesús nos dice que pidamos a Dios es que Dios ejerza su celo por su nombre. Que Dios muestre la grandeza de Dios. Que Dios exalte a Dios. Que Dios venza la ceguera de los que no le ven. Que Dios venza la indiferencia de los que no le aprecian. Que Dios elimine los obstáculos para que le conozcamos y admiremos y amemos y confiemos y le apreciemos y le obedezcamos.

Este es el corazón del significado del nuevo nacimiento. Antes de nacer de nuevo, los seres humanos son el centro en nuestra mente y emociones, Dios no, sin el nuevo nacimiento la pasión de Dios por su propia supremacía no parece tener sentido y es ofensiva hasta en su sentido más positivo. Pero cuando nacemos de nuevo, y nuestro cuadro mental es renovado a la imagen de Cristo, y escuchamos a Jesús decir que debemos orar, en primer lugar (y esta petición nos provee una perspectiva unida, profunda, y magnífica en toda nuestra oración) para que Dios haga que su nombre sea supremo en nuestros corazones y en las emociones del mundo, entonces nos enamoramos de estas palabras. Nos inundan con una sensación de que tenemos un llamado profundo y maravilloso. El llamado a orar y, en nuestra oración, a mover la poderosa mano de Dios para que él obre para la gloria de su gran nombre.

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