Probabilidad, prejuicios, y Cristo

Al día siguiente Jesús se propuso salir para Galilea, y encontró a Felipe, y le dijo: Sígueme. 44 Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y de Pedro. 45 Felipe encontró a Natanael y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José. 46 Y Natanael le dijo: ¿Puede algo bueno salir de Nazaret? Felipe le dijo: Ven, y ve. 47 Jesús vio venir a Natanael y dijo* de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño. 48 Natanael le dijo*: ¿Cómo es que me conoces? Jesús le respondió y le dijo: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. 49 Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. 50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que éstas verás. 51 Y le dijo*: En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.

Aprovechando Las Festividades De Martin Luther King Y De Roe V. Wade

Durante casi diez años, hemos tomado las festividades de fin de semana de Martin Luther King y de la Santidad de Vida (que siempre vienen uno detrás del otro en enero por el cumpleaños de King el 15 de enero y el aniversario de Roe V. Wade, el 22 de enero), hemos tomado estos dos aniversarios como oportunidades providenciales para predicar la Palabra de Dios y el evangelio de Jesucristo y para aplicarlos a los pecados y esperanzas implicados en estos aniversarios.

El aniversario de Martin Luther King nos recuerda el pecado de la enemistad étnica (el desfavor hacia las personas a causa de las diferencias étnicas; el aniversario de Roe V. Wade nos recuerda los pecados del libertinaje sexual, y el egoísmo e indiferencia homicida a la vida de los niños no nacidos.

No Solo Significan Pecados, También Esperanzas

Y estos dos aniversarios no solo significan pecados, también significan esperanzas. El aniversario de Roe V. Wade significa la esperanza de que los hombres y mujeres puedan, cada vez más, ver su sexualidad como una encomienda sagrada de parte de Dios y para la gloria de Cristo; y la esperanza de que cada vez más personas vean a los niños no-nacidos como seres humanos creados a la imagen de Dios con el precioso potencial de ser redimidos para la alabanza de Jesucristo para siempre; y también implica la esperanza de que ante cualquier situación (por muy desgarradora que sea), que haga que el embarazo parezca ser insoportable, Dios siempre, siempre, tiene una opción mejor que matar al niño –mejor para el bebé y mejor para la madre, el padre, y los abuelos.

Y el aniversario de Martin Luther King significa la esperanza de que algún día las personas “no serán juzgadas por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”; y la esperanza de que la mala voluntad y los conflictos étnicos alrededor del mundo disminuirán a medida que los pueblos vean a los demás fundamentalmente como a seres humanos creados a la imagen de Dios, en lugar de ver a representantes de grupos ignominiosos; e implica la esperanza de que las estructuras fundamentadas en el racismo colapsarán; y la esperanza, especialmente para los que seguimos a Jesús, de que la cruz de Cristo será exaltada como el único medio supremo para la reconciliación entre Dios y el hombre pecador, y entre el hombre pecador y el hombre pecador.

Más que Negro y Blanco

Los temas suscitados por el aniversario de Martin Luther King van más allá del conflicto negro-blanco en nuestra infeliz historia de los Estados Unidos. Nos recuerdan a los kikuyu y a los luo en Kenia, a los kurdos del norte de Iraq, a los uigures de China, a los cingaleses y a los tamiles de Sri Lanka, a los obreros turcos en Alemania, a los inmigrantes latinos en U.S., a los aborígenes en Australia, y a los judíos en todo el mundo.

Aun en nuestro país, los temas de la descortesía y los conflictos étnicos han estado mucho más generalizados que los horrores de la esclavitud y la época de Jim Crow. Los irlandeses, polacos, lituanos, franceses, italianos, alemanes, húngaros, japoneses, coreanos, chinos, escandinavos, hispanos, y muchos otros –en otras palabras, todos nosotros- no siempre se han amado entre sí en los Estados Unidos. El poder corrosivo del tiempo ha consumido muchas murallas marginadoras en los Estados Unidos, pero la historia de nuestra perturbada mala voluntad tribal no es bonita ni tampoco ha concluido.

Cristo Traspasó la División

Mi esperanza en este mensaje es que miles de nosotros en Bethlehem hagamos morir la corrupción que aún permanece en nuestros corazones y piensa, siente, o actúa con mala voluntad hacia otros a causa de su raza u origen étnico. La Biblia dice, “considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos” (Colosenses 3:5). Y menciona los “malos deseos” que incluyen los deseos espontáneos de evitar a los demás o menospreciarles, o herirles a causa de la diferencia étnica.

No pudo haber una división más grande que la que existió entre los seres humanos pecadores y el infinitamente Santo Hijo de Dios. Pero Cristo no nos despreció. Vino a nosotros, nos amó, y murió en nuestro lugar para darnos vida. Y lo hizo cuando éramos mucho más extraños a él de lo que cualquiera lo ha sido alguna vez para nosotros. Cuando sentimos, pensamos, o actuamos con desdén, o desprecio, o marginamos, o excluimos, o tenemos mala voluntad hacia otra persona solo porque él o ella es de otra raza u otro grupo étnico, estamos, en efecto, diciendo que Jesús actuó neciamente con nosotros. Obviamente eso no es lo que ustedes querrán decir.

Eliminando Una Auto-Justificación Oculta

Así que ese es mi propósito en este mensaje: que miles de nosotros en Bethlehem hagamos morir la corrupción que aún queda en nuestros corazones y que aun piensa, cree, o actúa con mala voluntad hacia otros a causa de su raza u origen étnico. Me enfocaré en este tema porque si logramos mortificar a este pecado, si logramos arrancar de raíz la corrupción que aún queda, entonces cubriremos muchos pecados y llevaremos mucho más fruto de amor.

De modo que quiero tratar de eliminar una de las auto-justificaciones ocultas que utilizamos para proteger el pecaminoso prejuicio de nuestros corazones. Antes de decirles cuál es esta auto-justificación oculta (y está presente en todos, de cualquier etnia, no solo en algunos de nosotros), quiero analizar una parte específica del texto que leímos en Juan 1. Este texto no aborda la idea central de nuestro mensaje, pero sí una conclusión importante para esta situación.

“¿Puede algo bueno salir de Nazaret?”

En el versículo 43, Jesús llama a Felipe para que sea su discípulo. Luego, en el versículo 45, Felipe encuentra a Natanael y le dice: “Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”. En otras palabras, Felipe había creído en Jesús como el Mesías y exhortaba a Natanael para que le conociera también. Felipe identificó a Jesús como aquel de quien escribió Moisés y los profetas al llamarle “Jesús de Nazaret”, identificó a Jesús con un pueblo y con el grupo de personas que viven en ese pueblo.

Nazaret era un pequeño pueblo de no más de dos mil personas.1 El Antiguo Testamento había dicho con claridad que el Mesías vendría de Belén de Judea (Micaías 5:2). Por alguna razón, Natanael responde al anuncio de Felipe diciendo en el verso 46: “¿Puede algo bueno salir de Nazaret?”. La respuesta que Natanael espera es no, su pregunta equivale a una conclusión inevitable: nada bueno puede venir de Nazaret.

¿Cuál fue el error de Natanael?

Natanael estaba equivocado. Cometió un error. Jesús viene de Nazaret y es bueno. Natanael muy pronto tendrá que comerse sus palabras. Pero hay una pregunta: ¿Cuál fue el error de Natanael?

¿El Prejuicio Pecaminoso?

Pudiéramos decir que Natanael sentía un prejuicio pecaminoso contra las personas de Nazaret. Tenía lo que llamamos un concepto estereotipado de la gente de Nazaret, e hizo su juicio acerca de Jesús basado en ese estereotipo negativo. Pero estaba equivocado. En un momento volveremos a este aspecto y veremos qué había de pecaminoso en esa actitud.

¿Juicio Probable?

Pero hay otra manera de describir su error. Pudiéramos decir que Natanael hizo lo que todos hacemos a diario: generalizamos a partir de muchas experiencias y evidencias bíblicas, y entonces hacemos un juicio probable fundamentado en esa generalización. «Mi experiencia es que la gente de Nazaret es ordinaria e incluso terca, y no veo en ninguna parte del Antiguo Testamento que el Mesías pueda venir de Nazaret. Por tanto, a partir de estas conclusiones generales, creo que es muy improbable, sino imposible, que este Jesús sea el Mesías».

La Vida Depende de Generalizar

Esta manera de pensar (generalizar las particularidades de nuestra experiencia y sobre esa base establecer juicios probables) es buena e inevitable. El cerebro humano, forzosamente, trabaja de esta forma. Y, de hecho, nuestra vida depende de pensemos así. Usted se da cuenta, cuidadosamente, de que algunos hongos con ciertas características, son venenosos. Así que cuando alguien le ofrece alguno de ellos, usted lo rechaza. Nunca ha probado ese hongo, pero ve que pertenece a un grupo que en el pasado ha sido venenoso, y hace un juicio probable para rechazarlo y no comerlo. Su vida depende del trato que da a este hongo individual a partir de su experiencia con otros hongos parecidos.

Pero, algunas veces su juicio parece totalmente legítimo y demuestra estar equivocado. Usted hace un juicio general y piensa que los puentes I-35 son seguros. Los ha cruzado miles de veces. El estado los inspecciona regularmente. Pero el 1ro de agosto de 2007, espera cruzarlo con seguridad y el puente colapsa. Su juicio probable ha fallado. Pero no era un juicio pecaminoso. Estaba bien fundamentado.

Si adelanto a un hombre, que camina por este barrio, y tiene con ciertas características y viste de cierta forma, hago el juicio probable de que el hombre es somalí o musulmán. Pudiera estar equivocado. Pero es lo que mi cerebro hace con la información que tengo.

Las Generalizaciones Pueden Estar Horriblemente Equivocadas

Veo un carro blanco con luces rojas que se encienden y apagan detrás de mí en la 11ª Avenida. Según mi experiencia, hago el juicio probable de que es la policía y no un criminal falseando las luces para emboscarme. Pudiera estar equivocado. Pero me arrimo.

¡Qué error tan horrible! Hace algunos años uno de los doctores de nuestra iglesia, que trabajaba en una sala de emergencias en el Hennepin County Medical Center me contó algo inusual que vio. Un hombre había sido traído de una cacería de venados con una flecha clavada en su espalda atravesando su corazón y saliendo por su pecho. Uno de sus propios compañeros de caza le había disparado por accidente ¿Cómo? Hizo un juicio probable de que algo carmelita moviéndose entre los arbustos debería ser un ciervo. Y estaba equivocado. Mortalmente equivocado.

Jesús No Condena las Generalizaciones

Sin embargo, nosotros sí pensamos así, y debemos hacerlo. Jesús una vez, de forma indirecta, condenó este modo de pensar. Los fariseos vinieron para probarle pidiéndole una señal del cielo. Jesús estaba descontento porque ya les había dado suficiente evidencia, y sabía que la petición de los fariseos se debía a la dureza de sus corazones. Así que les dijo en Mateo 16:2-3: “Al caer la tarde decís: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizo.” 3 Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador.” ¿Sabéis discernir el aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos?”.

En otras palabras, ustedes son muy buenos generalizando en el mundo natural, y haciendo juicios probables sobre el cielo rojizo en la mañana que precede a una tormenta o el cielo rojizo en la tarde que precede al buen tiempo. Ustedes han estudiado el mundo, y son buenos en esta manera de pensar. Funciona. Pero en lo relativo a ver las realidades espirituales, son ciegos. Jesús no condena la manera universal en que piensa el cerebro humano al aprender de la experiencia y establecer juicios probables.

Cuando el Juicio Probable se Convierte en Prejuicio Pecaminoso

Entonces, ¿qué sucede con Natanael? Felipe dice (Juan 1:45): “Hemos hallado […a el Mesías] Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Y Natanael responde (v.46): “¿Puede algo bueno salir de Nazaret?”. ¿Es este un juicio probable no-pecaminoso y completamente garantizado que demostró estar equivocado (como el juicio de que el puente I-35 era seguro y que demostró estar equivocado); o es un juicio pecaminoso de un Natanael prejuiciado?

Creo que Natanael es culpable porque no dice: « ¿puede el Mesías venir de Nazaret?». Dice, “¿Puede algo bueno salir de Nazaret?”. Si su corazón hubiera sido justo, misericordioso, amoroso, paciente, y lleno de esperanzas hacia el pueblo de Nazaret, pudiera sentirse legítimamente escéptico acerca de sí el Mesías vendría de Nazaret, pero seguramente no hubiera dicho: “¿Puede algo bueno salir de Nazaret?”. Natanael había ido de los juicios probables legítimos hasta el prejuicio pecaminoso. Su perspectiva de este pueblo era tan negativa que incluía a todos sus pobladores en el estereotipo, incluyendo a Jesús. Su reacción es inmediata, no considera la posibilidad de que Felipe pudiera saber de qué habla. Natanael está temporalmente ciego a causa de su prejuicio.

Júzgale Por Su Gloria, No Por Su Grupo

Felipe no responde, solo dice en el verso 46: “Ven, y ve”. En otras palabras, dale una oportunidad a este hombre. Júzgale por su gloria, no por su grupo. En el verso 47, Jesús ve a Natanael acercándose y dice: “He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño”. En otras palabras, Jesús reconoce que Natanael es honesto. No es engañoso. Es lo que parece. Así que Natanael es un hombre enseñable. Natanael le pregunta: “¿Cómo es que me conoces?”, y Jesús responde: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Así Jesús destruye el estereotipo, Natanael reconoce que estaba equivocado, y cambia su mente en el versículo 47: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”.

La Línea que Diferencia Los Juicios Probables del Prejuicio Pecaminoso

Bueno, he aquí lo que quiero enfatizar: hay una delgada línea que diferencia los juicios probables y legítimos del prejuicio pecaminoso. Es una línea real. Dios la ve cuando nosotros no nos percatamos de que existe. Y mi preocupación en este sermón es que no permitamos que la legitimidad de los juicios probables funcione en nuestros corazones como una auto-justificación sutil o como un prejuicio pecaminoso. Esa es mi preocupación.

Es arriesgado decir lo que digo. Es arriesgado porque habrá algunos que oyen esto, y en la dureza de sus corazones, tomarán mis palabras acerca de generalizar y de los juicios probables y las usarán para enmascarar sus propios prejuicios. Lo sé. Pero me arriesgo porque hay otro grupo de personas (la mayoría de los que estamos en Bethlehem, creo), quienes sabemos, en el fondo, que ya usamos esta auto-justificación. No la hemos nombrado. No nos ocupamos de ella. Solo existe naturalmente, y nos parece muy legítima. Les ruego a los santos nacidos de nuevo, a los santos pecadores que aun luchan con la corrupción. Ruego que escuchen mi súplica y digan «Sí, gracias por ayudarme a ver la sutileza de mi propio pecado. Debo hacer morir este pecado”.

Tres Indicadores de un Buen Corazón

Permítanme terminar con tres indicadores de un buen corazón (del corazón que ha recibido a Cristo y conoce el perdón y tiene la morada del Espíritu Santo) a medida que tratamos de discernir la línea que diferencia a las generalizaciones inevitables del prejuicio pecaminoso.

  1. Este buen corazón desea conocer a las personas y tratarlas por quien realmente son como individuos, no solo como representantes de un grupo. Así debe ser, y si no fuera así, Jesús nunca podría ser reconocido por quien fue ¿Usted desea -realmente desea- conocer a las personas y tratarlos como individuos, y no solo como prototipos de su grupo?
  2. Este buen corazón, cuando trata con una persona, está dispuesto a arriesgarse para actuar en contra de las expectativas negativas y de los estereotipos ofensivos. Pablo dijo: “[el amor] todo lo cree, todo lo espera” (1ra a los Corintios 13:7). Creo que quiso decir que el amor se esfuerza por creer y esperar lo mejor, no lo peor.
  3. Este buen corazón está listo, como Natanael, para arrepentirse rápida y completamente, cuando hemos cometido un error y juzgado incorrectamente a alguien.

Dios, Ayúdanos

Nuestros corazones aun son engañosos, y aun hay corrupción en nosotros, debemos hacerla morir. Quiera el Señor darnos una honestidad absoluta hacia nosotros mismos y hacia él. Quiera el Señor mostrar cualquier remanente de prejuicios pecaminosos ¡Nunca usemos la legitimidad de la generalización para encubrir el pecado de prejuicio! ¡Que la gloria de Cristo resplandezca en nuestras vidas! Dios, ayúdanos.

1 Andreas Kostenberger, John (Grand Rapids: Baker Academic, 2004), p. 81.

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