Puestos en el fuego por el bien de la oración

Un poco más, y ya no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis. Entonces algunos de sus discípulos se decían unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: “Un poco más, y no me veréis, y de nuevo un poco, y me veréis” y “Porque yo voy al Padre”? Por eso decían: ¿Qué es esto que dice: “Un poco”? No sabemos de qué habla.  Jesús sabía que querían preguntarle, y les dijo: ¿Estáis discutiendo entre vosotros sobre esto, porque dije: “Un poco más, y no me veréis, y de nuevo un poco, y me veréis”?  En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, pero el mundo se alegrará;  estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.  Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo.  Por tanto, ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo.  En aquel día no me preguntaréis nada.  En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre, os lo dará en mi nombre.  Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre;  pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.

Mi preparación para este mensaje dio un giro inesperado. Este es el primer domingo de la Semana de Oración Por tanto, como he hecho durante más de 25 años, me propuse predicar acerca de la oración. Como estamos lidiando con una serie sobre el Evangelio de Juan, decidí predicar sobre la oración en este Evangelio. Lo que no anticipé fue lo que experimentaría yo leer al profeta Zacarías al terminar mi programa de lectura de toda la Biblia. Fue una experiencia muy poderosa y muy relevante.

Así que ustedes será escucharán la descripción que Juan hace de la oración con un giro hacia Zacarías al final. Mi título para el mensaje es: "Puestos en el Fuego por el Bien de la Oración". Oro para que el efecto general nos haga más fervientes, y serios, y disciplinados, y gozosos, y dependientes de Cristo, y glorificadores de Dios en nuestras oraciones durante el 2009.

La Oración en el Evangelio de Juan

Por tanto, en primer lugar, bosquejemos parte de la imagen que Juan nos da acerca de la oración. En tres momentos fundamentales aborda el asunto de nuestra oración. Los leeré con ustedes, y entonces bosquejaré parte de la imagen que emerge.

Juan 14:13-14: "Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré”.

Juan 15:7-8,16: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho.  En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así probéis que sois mis discípulos...  Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda”.

Juan 16:23-24: "En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre, os lo dará en mi nombre.  Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre;  pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo”.

1. Para que el Padre sea Glorificado en el Hijo

En Juan 14:13-14, Jesús relaciona nuestra oración con la gloria de Dios, y con su propio rol como mediador entre Dios y nosotros. Versículo 13: "Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Fíjese, primeramente, que oramos en el nombre de Jesús. Oramos en el nombre de Jesús (y no en el nuestro) porque a nada bueno tenemos derecho de parte del Señor, sino fuera por lo que Jesús ha hecho por nosotros al quitar nuestros pecados (Juan 1:29), y al darnos una vestidura de justicia (Apocalipsis 7:14) que Dios encuentra aceptable. Solo a causa de Cristo somos aceptados ante la presencia de Dios. Solo mediante Cristo podemos llegar a Dios. Él es le único mediador. Esto es cierto para la salvación. Y continúa siendo cierto para la súplica.

Segundo, fíjese que Dios es glorificado al responder nuestra oración. "Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo".  Cuando Jesús dice, que el propósito de toda oración es que Dios, el dador, sea glorificado en Jesús, el mediador, ubica la oración en un contexto totalmente teo-céntrico. Ello explica porqué no necesita cualificar la palabra todo. La gloria de Dios cualifica a todo.

¿Cuán Extensivo es Todo?

"Y todo lo que pidáis..." Dios lo hará. Todos nos preguntamos cuán extensivo es ese todo. Si lo hacemos absoluto, negamos que la gloria de Dios sea el propósito de la oración. ¿Por qué? Porque todos pensamos en oraciones que no glorifican a Dios. Si Dios las respondiera, no sería glorificado. Sería desacreditado y deshonrado. Por ejemplo: "Dios, por favor, hazme más importante que tú". "Dios, por favor, elimina al pueblo judío del planeta (o a los negros, o a los blancos". Escoja su odio, y pídale a Dios que le ayude en él. "Dios, por favor, haz que la pornografía sea piadosa si se mira una vez a la semana". "Dios, no permitas que el IRS vea todas las veces que he mentido en mis impuestos". "Dios, por favor, saca del negocio a mis competidores".

Cuando Jesús dice: "Y todo lo que pidáis...", el todo es cualificado por el final del versículo: "para que el Padre sea glorificado en el Hijo”. La oración existe, como todo lo demás, para mostrar que Dios es supremamente glorioso. Por tanto, cualquier oración que no implique: "santificado sea tu nombre" en el deseo principal, no tiene lugar en este versículo.

2. Para que Podamos Llevar Mucho Fruto

Entonces llega Juan 15:7-8: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho.  En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así probéis que sois mis discípulos". Aquí es explícita la cualificación: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros", esa es la cualificación. Entonces son oídas nuestras oraciones.

Y esta no es una declaración al estilo todo-o-nada, sino un asunto de diferentes niveles. En otras palabras, nadie está tan completamente lleno de las palabras de Cristo que cada petición que hace siempre estará de acuerdo con la voluntad de Dios. Pero hay niveles. Usted está más o menos saturado con la Palabra de Cristo, y más o menos en sintonía con la voluntad de Dios cuando ora.

Después, el versículo 8 relaciona la oración del versículo 7 con la gloria de Dios cuando llevamos frutos: "En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así probéis que sois mis discípulos". Parece que las oraciones respondidas del versículo 7 son oraciones que tienen que ver, fundamentalmente, con llevar fruto. "Pedid lo que queráis y os será hecho.  En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto".

Misión: Disfrutar las Oraciones Respondidas

Este vínculo es poderosamente reforzado en el versículo1 6. Tiene que leerlo cuidadosamente y ver las conexiones: "Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca". Hasta ahora, dice que él escogió a sus discípulos para que vayan y den fruto. Esa es la misión que tienen: vayan y transformen a las personas de modo que crean en Cristo y se vuelvan amorosos, y que se unan a ustedes en llevar fruto del Espíritu.

Luego, al final del versículo 16, añade la razón por la que se les dio esta misión: "... para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda”. Esto es sorprendente. Ustedes fueron escogidos para la misión de llevar frutos... para que el padre responda las oraciones que hagan. Vayan y lleven fruto. "... para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda”. Ustedes tienen una misión para que puedan disfrutar cuando sus oraciones son respondidas.

La Oración: Un Walkie-Talkie de Tiempos de Guerra

He aquí de dónde obtuve la imagen de que la oración es un walkie-talkie de tiempos de guerra, no un intercomunicador doméstico. La oración existe para hacer avanzar la misión, no con el objetivo de llamar al mayordomo para que suba el termostato. No es que Dios se oponga a las oraciones prácticas de las pequeñas necesidades diarias. Él simplemente quiere que todas se relacionen con la misión de nuestras vidas: que su nombre sea glorificado, que las personas vivan para un ministerio fructífero.

Por esta razón es que la primera petición de la oración del Señor es "santificado sea tu nombre", y la segunda es "venga tu reino", y la tercera es "hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo", y solo ahora, bajo esta misión viene la cuarta: "Danos hoy el pan nuestro de cada día".

Así que Jesús dice que nuestras oraciones son respondidas en proporción a la manera en que la Palabra de Cristo moldea nuestras peticiones según la voluntad de Dios (vea 1ra de Juan 5:14), y que la oración existe para la gloria de Dios, y que la oración es un walkie-talkie de tiempos de guerra, no un intercomunicador doméstico. Todas las peticiones sirven a la misión, sino es así el walkie-talkie funcionará incorrectamente en nuestras manos.

3. Para que Nuestro Gozo sea Completo

Tercero, Juan muestra otro gran propósito de la oración: nuestro gozo. Juan 16:23-24: "En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre, os lo dará en mi nombre.  Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre;  pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo”.

Todo lo que hemos dicho hasta ahora se aplica aquí, solo aquí Jesús dice que Dios responde a la oración "para que vuestro gozo sea completo" ¿Cómo encajan entre sí el propósito de la oración de glorificar a Dios y el propósito de la oración de producir gozo en nosotros? Encajan entre sí porque si encontramos nuestro gozo en ver la gloria de Dios y en la manifestación de esa gloria para que otros la vean, entonces, cuando él sea glorificado, nosotros estaremos alegres. Y cuando estamos contentos en su gloria, él es glorificado aun más.

Así que en estos tres textos, Jesús nos convoca a una oración gozosa, dependiente de Cristo, glorificadora de Dios para el 2009. De modo que me uno a él en esa convocatoria: ¿Propondrían en sus corazones orar más fervientemente y más seriamente y más gozosamente y con mayor disciplina en el 2009 mientras ponen su fe en el mediador, Jesucristo, y buscan exaltar a Dios como glorioso en sus vidas?

Sugerencias Prácticas

Tengo tres sugerencias prácticas.

Primero, separe un momento cada día, y no deje la oración a la fortuna.

Segundo, sugiero que combine la oración con la lectura bíblica, y que tome lo que encuentre en la Biblia y lo convierta en oración.

Tercero, sugiero que ore en círculos concéntricos y que el propósito de cada círculo sea la gloria de Dios. Usted puede trabajar desde afuera hacia dentro, o desde dentro hacia fuera.

Por ejemplo, ore por su propia alma, entonces por su familia, más tarde, por sus amigos y colegas, a continuación por su iglesia, después por los ministerios más amplios y por la misión mundial de Cristo, y luego por los líderes políticos de la tierra. Y permita que lo que pida sea, al menos parcialmente, moldeado por lo que acaba de leer en la Biblia.

Pero la dura verdad es que la mayoría de los cristianos no oran mucho. Oran en las cenas, a menos que estén inmovilizados en la etapa adolescente en que se llama legalismo a los buenos hábitos. Susurran oraciones antes de las reuniones difíciles. Dicen algo breve mientras se arrastran en la cama. Pero muy pocos separan tiempos para orar solos, y muchos menos piensan que valga la pena reunirse con otros para orar. ¡Y nos preguntamos por qué tenemos poca fe! ¡Y por qué nuestra esperanza es débil! ¡Y por qué tenemos poca pasión por Cristo!

El Deber de la Oración

Y mientras tanto, el diablo está susurrando por todo este salón: "El pastor se está volviendo legalista ahora. Está comenzando a usar la sensación de culpa. Ahora está sacando la ley". A lo que yo digo: "Al infierno con el diablo y todas sus mentiras destructivas ¡Sean libres!" ¿Es cierto que la oración gozosa, regular, disciplinada, ferviente, dependiente de Cristo, glorificadora de Dios sea un deber? ¿Voy a orar con muchos de ustedes el martes a las 6:30 am, y el miércoles a las 5:45 pm, y el viernes a las 6:30 am, y el sábado a las 4:45 pm, y el domingo a las 8:15 am sin que sea un deber? ¿Es una disciplina?

Pueden llamarla así. Es un deber de la misma forma en que es deber del buzo poner aire en su tanque antes de sumergirse. Es un deber de la misma forma en que un piloto escucha a los controladores aéreos. Es un deber de la misma forma en que los soldados en combate limpian sus fusiles y cargan sus armas. Es un deber de la misma forma en que los hambrientos comen comida. Es un deber de la misma forma en que los sedientos beben agua. Es un deber de la misma forma en que un sordo se pone su audífono electrónico. Es un deber de la misma forma en que el diabético toma su insulina. Es un deber de la misma forma en que el oso Pooh busca su miel. Es un deber de la misma forma en que los piratas buscan oro.

Los medios de Gracia: Dones de Dios

Yo aborrezco al diablo, y a la forma en que les mata a algunos de ustedes persuadiéndoles de que es legalista orar regularmente como si comiéramos o durmiéramos o usáramos internet. ¿Se dan cuenta de cuán idiotas les está siendo parecer? Está riéndose secretamente de ustedes por lo fácil que es engañar a los cristianos acerca de la importancia de la oración.

Dios nos ha dado medios de gracia. Si no los usamos en toda su extensión, nuestras lamentaciones contra él no servirán. Si no comemos, tendremos hambre. Si no bebemos, nos deshidrataremos. Si no ejercitamos un músculo, se atrofia. Si no respiramos, nos sofocamos. Y de la misma forma en que existen los medios físicos de vida, hay medios espirituales de gracia. Resista las mentiras del diablo en el 2009, y dé salto cambio radical en su oración, mayor que el que ha tenido alguna vez.

¿Qué Tenemos que Decir acerca de Zacarías?

Ahora, ¿qué debemos decir acerca de Zacarías 13:8-9? Zacarías nos dice una de las maneras fundamentales en que Dios provoca la oración ferviente de sus hijos, me refiero a los fuegos refinadores del sufrimiento. No se preocupe por el momento a que se refiere este pasaje. Solo vean, por favor, cómo obra Dios, y utilicen esta palabra para prepararse para la escuela de oración de Dios.

Versículo 8: "Y sucederá en toda la tierra —declara el Señor— que dos partes serán cortadas en ella, y perecerán; pero la tercera quedará en ella”. Así que un tercio representa el remanente de Dios, su pueblo fiel, imperfecto, débil que no ora con la disciplina y desesperación y gozo y hambre que debieran. Entonces, ¿cuál es el remedio de Dios? ¿Qué es esta escuela de oración?

Versículo 9: "Y meteré la tercera parte en el fuego, los refinaré como se refina la plata, y los probaré como se prueba el oro". Fíjese con mucho cuidado en lo que está sucediendo. En su gran amor, Dios salvó a un tercio para que no fueran cortados con los dos tercios que perecieron (v.8). Y entonces, como parte de su amor por ellos, los pone en el fuego para que sean probados y refinados. Así es el cristianismo normal. "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo" (1ra de Pedro 4:12).

Puestos en el Fuego para Despertar la Oración

Pero, ¿qué es lo que Dios quiere que sea cambiado en su pueblo? Versículo 9: "y los probaré como se prueba el oro.  Invocará él mi nombre, y yo le responderé”. Es todo lo que dice. No dice algo acerca de sus vidas sexuales. No dice algo acerca de sus vidas económicas. No dice algo acerca de sus batallas de poder. Solo dice: "Cuando pase por el fuego, orará a mí y yo responderé".

Dios pone a su pueblo en el fuego para despertar sus oraciones fervientes. Esta fue una sacudida inesperada desde Zacarías al final del año. Por favor, no estén (se los ruego), entre los que toman a la escuela del sufrimiento, diseñada para enseñarnos a orar, y la convierten en una razón para dejar de orar. ¿Entienden lo que digo? Algunos entran a la feroz escuela de oración y en lugar de aprender a invocar a Dios, aprenden lo contrario. Zacarías 13:9 está en la Biblia como la dulce promesa de Dios de que nos ayudará a beneficiarnos de esta escuela.

Nos atrae con la promesa: "(dice Dios) diré: “El es mi pueblo”, y él dirá: “El Señor es mi Dios.”".

Resistiendo a los Corazones Debilitados por la Prosperidad

Casi 500 años atrás, Juan Calvino comentó acerca de Zacarías 13:9, y lo que dijo es aun más cierto hoy:.

Es, por tanto necesario, que nos sometamos, desde el primero hasta el último, a los azotes de Dios, para que podamos invocarle desde el corazón; porque nuestros corazones están debilitados por la prosperidad, de tal manera que no podemos esforzarnos por orar. (Commentary on Zechariah 13:9 [Baker, 2003], 403, énfasis añadido).

¿Se propondrá usted conmigo que esta situación no se repita en nosotros en el 2009: "nuestros corazones están debilitados por la prosperidad, de tal manera que no podemos esforzarnos para orar"? Quiera el Señor tener misericordia de nosotros y tratarnos gentilmente en los fuegos del 2009. Amén.

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