Luchar y descansar por amor a Cristo--juntos

Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España. 29Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo. 30Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, 31para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta; 32para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros. 33Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.

En Bethlehem pensamos y hablamos mucho acerca de cómo la doctrina bíblica saludable y las relaciones interpersonales de amor están interrelacionadas, en cómo la verdadera teología se relaciona con amar a las personas. Y en la providencia de Dios, él nos ha llevado esta semana al libro de los Romanos, a un texto que está hecho a la medida para hablar del ministerio de los grupos pequeños y las relaciones personales resultantes, en Bethlehem.

Como ancianos, queremos que sepa que crear, alimentar y supervisar los ministerios de grupos pequeños es una de las visiones más importantes que desarrollamos para cumplir el mandato de Dios de cuidar el rebaño (Hechos 20.28). Creemos que una de las maneras de describir nuestro trabajo es “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio” (Efesios 4.12). En otras palabras, parte de nuestra responsabilidad es cuidar a todo el rebaño ayudándole a cuidarse a sí mismo.

Espero que usted escuche este sermón bajo esa óptica. Este mensaje es parte de mi obediencia a la demanda que Dios hace a los ancianos de cuidar a todo el rebaño. Mi manera de obedecer es tratar, con la ayuda de Dios, y con la Palabra de Dios, de motivarle a ser un miembro comprometido de un grupo pequeño en este año. Oro para que Dios haga muchas otras cosas a través de este mensaje (porque tenemos aquí tantas necesidades diferentes). Pero impulsarles a experimentar las relaciones de los pequeños grupos es una de las cosas fundamentales por las que estoy orando. ¡Oh cuantas necesidades se descubren en nuestras vidas cuando nos interrelacionamos con personas solidarias, adoradoras de Cristo y saturadas de la Biblia!

Las Relaciones Interpersonales En Romanos

Primero, permítame obtener una vista más amplia de Romanos y volver luego a nuestro texto en el capítulo 15. Al comienzo de esta carta, en el capítulo uno, y al finalizar, en el capítulo 15, Pablo expresa su anhelo de que exista una relación de amor mutuo entre los cristianos de Roma. Él nunca había estado allí, no conoce a la mayoría de esos cristianos, pero fíjese como les habla. Y examínese para ver si es así como usted siente, habla y actúa. Romanos 1.9-15:

Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones, 10rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros. 11Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; 12esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí. 13Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles. 14A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. 15Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.

Usted no puede perder de vista la importancia y el valor inapreciable con que Pablo revistió su anhelo por establecer una estrecha relación con ellos.

  • Rogando que de alguna manera tenga al fin, […] un próspero viaje para ir a vosotros.
  • Porque deseo veros.
  • Quiero animarnos a medida que compartimos nuestros dones espirituales.
  • Muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado).
  • Me encantaría ser usado por Dios para tener también entre vosotros algún fruto.
  • Soy deudor, soy vuestro sirviente.

Entonces, se acerca al final de su carta en Romanos 15.22-24, y vuelve a tomar la línea de pensamiento de Romanos 1.13 en que afirmaba que había sido estorbado para ir.

Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros. 23Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros, 24cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, una vez que haya gozado con vosotros.

Nuevamente, Pablo enfatiza que quiere compartir con ellos el gozo de una relación personal, amorosa y orientada al servicio.

  • Deseando desde hace muchos años ir a vosotros
  • Cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar
  • Espero que me ayuden y sean parte de la misión.
  • Quiero gozarme con ustedes.

No deje de fijarse en ese último comentario. Quiero llenarme del gozo de que estén junto a mí, de su amistad, su fe y ministerio. Pablo no temía decir que la abundancia de su regocijo en Dios se manifestaba a través de las relaciones con los hijos Dios llenos de Dios. Vemos más de Dios, conocemos más de Dios y disfrutamos más de Dios cuando vivimos relacionándonos con el pueblo de Dios. Si usted intenta estar solitario en su fe, vendrán las innecesarias tergiversaciones y el desánimo. Esa no es la manera en que Dios diseñó que estuviéramos.

El Poder De La Oración Para Transformar La Voluntad De Las Personas

Llegamos entonces a nuestro texto en Romanos 15.28-33. Hace muchos años prediqué sobre esto y me enfoqué en el hecho de que Pablo pidió oración para ser protegido de los incrédulos y la aceptación de los creyentes. Versos 30b-31: “Os ruego […] que me ayudéis orando por mí a Dios, 31para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta”. Mi enfoque era en el poder de la oración para transformar la voluntad de las personas. Por oración, la voluntad de los incrédulos puede ser reprimida en su deseo de asesinar, y la voluntad de los creyentes puede ser impulsada a recibir esta ofrenda.

Así que no volveré a pisar este terreno sino que limitaré mi enfoque a dos simples y maravillosas observaciones que se relacionan con la vida en los pequeños grupos. Sé que Pablo no se relaciona con los romanos como miembros de su grupo pequeño, se encuentra a cientos de millas de distancia y no conoce a la mayoría de ellos. Así que mi punto no es que la relación que vemos aquí solo puede aparecer en pequeños grupos. Solo digo que lo que vemos aquí, en el deseo de Pablo en relación a los romanos, es lo que más se debería experimentar en los pequeños grupos. Si Pablo espera experimentarlo con los creyentes de Roma, aunque a duras penas les conoce, ¿cuánto más deberíamos anhelar esta experiencia en nuestros grupos pequeños?

El Anhelo De Pablo Es Por Dos Cosas Simples

Entonces, ¿de qué estoy hablando? ¿Qué son estas dos simples y maravillosas cosas que Pablo anhela experimentar con los creyentes de Roma? Las verá si leemos Romanos 15.30-32:

Os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que os esforcéis juntamente conmigo [o pudiéramos decir luchen junto a mí (en griego: sunagonisasthai)]  en vuestras oraciones a Dios por mí, 31 para que sea librado de los que son desobedientes en Judea, y que mi servicio a Jerusalén sea aceptable a los santos, 32 y para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y encuentre confortante reposo con vosotros. (LBLA)

Anhela dos cosas de sus amigos en Roma: Quiere que se le unan en la lucha, y quiere unirse a ellos en el descanso. Luchar y descansar. Casi todo lo que quiere de estas relaciones puede ser resumido en uno u otro de estos dos deseos: Luchen junto a mí por mi seguridad en Jerusalén. Y quiera Dios garantizar que pueda descansar gozosamente junto a ustedes en Roma. Compañeros en la lucha, compañeros en el descanso.

Asegúrese de ver esto. Suena casi demasiado perfecto para estar en el texto. Verso 30b: “Pero os ruego […] que me ayudéis [luchen, peleen, se esfuercen, pongan empeño] orando por mí a Dios para que sea librado de los rebeldes que están en Judea”. Entonces en el verso 32: “para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros”. Oren en medio de esta crisis, para que pueda venir y encontrar un gozoso descanso junto a ustedes.

Hagamos pues dos cosas con estas dos experiencias de luchar y descansar. Primero aclaremos que es a esto a lo que también Cristo nos llamó. Pablo dice lo correcto. Así debe ser la vida de todos los seguidores de Jesús. Y entonces, en conclusión enfoquémonos en el hecho de que Jesús y Pablo enseñaron que debemos experimentar esta lucha y este descanso juntos (no separados, sino juntos).

El Llamado a Luchar y Descansar

Primero, así debe ser la vida cristiana normalmente: luchar y descansar. Dejemos que Jesús lo explique, en Lucas 13.24 dice: “Esforzaos a entrar por la puerta angosta”. La palabra para esforzaos es prácticamente la misma que Pablo utilizó en Romanos 15.30: “Os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que os esforcéis juntamente conmigo en vuestras oraciones a Dios por mí” (LBLA). Y Jesús explica porqué el esfuerzo (la lucha) es crucial: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7.13-14).

Así que Jesús está diciendo que el esfuerzo y la lucha marcan la senda de la vida. Tal como vimos dos semanas atrás en Juan 12.25: “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”. La senda que guía a la vida es de mucha abnegación, porque muchos de nuestros deseos como pecadores son deseos suicidas. Así que la vida es una guerra. Y la victoria involucra pelear, esforzarse. Si usted se retira antes de tiempo del camino estrecho que guía a la vida, pondrá en peligro su propia vida.

Pero esta no es toda la historia. Jesús también dijo en Mateo 11.28-30: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Descanso para vuestras almas, yugo fácil, carga ligera, esto es lo que significa seguir a Cristo. Descanso.

Así que aquí están. La doble descripción de la vida cristiana: Luchar y descansar.

  • Esfuércense por entrar por la puerta estrecha. La vida es una guerra, peleen la buena batalla. Peleen.
  • Venid a mí todos los que estáis cansados y descansen. Encuentren un yugo fácil y una carga ligera.
    ¿Cómo pueden ser ambas?

Luchar y Descansar, Ambas

Ese no es el punto fundamental de este sermón. Pero les daré mi respuesta corta. Es tanto luchar como descansar, en parte, porque nuestros corazones no descansan por naturaleza en todo lo que Dios es para nosotros en Jesús. Así que debemos pelear contra todo lo que nos incline a descansar en cualquier cosa que no sea en Jesús.

El dinero nos llama a descansar en lo que puede comprar. El sexo nos llama a descansar en lo que sentimos a través de él. El poder y el reconocimiento nos llaman a descansar en lo que nos pueden dar. La salud, la comida, los deportes, la familia, los amigos, los pasatiempos, la educación, la apariencia, y los éxitos, todos nos llaman a descansar en lo que nos ofrecen.

Pero Jesús dice: “Venid a […] y hallaréis descanso para vuestras almas”. Otros albergues ofrecen descanso, otros yugos parecen fáciles, otras cargas parecen ligeras. Pero son todos espejismos, al final, esclavizan y destruyen. Solo Jesús da un gozo y un descanso profundo y permanente. Solo Jesús sustenta las cargas que él mismo da. Solo Jesús usa un yugo para alzar su par de bueyes.

Y aquí mismo tenemos otro tipo de lucha –el tipo por el que Pablo aboga en Romanos 15: Los incrédulos algunas veces conspiran para paralizar la causa de Cristo, para amenazar nuestros planes de esparcir el evangelio y aun nuestras vidas. Esto aflige y carga nuestras almas porque queremos que la Palabra corra y triunfe. Así que luchamos en oración por la seguridad de los embajadores de Cristo, la apertura de muchas puertas, y la audaz proclamación del evangelio. Y, en nuestros mejores momentos de tal batalla, no perdemos nuestro descanso en Jesús.

¡Descansamos en ti, nuestro Escudo y Defensor!
No marchamos solos contra el adversario;
Fuertes en tu fuerza, seguros en tu tierno cuidado,
Descansamos en ti, y en tu nombre avanzamos.

Vamos a la lucha –descansando en nuestro Escudo y Defensor.

Por tanto, debemos luchar contra cada tentación a descansar en cualquier cosa que no sea en Jesús. Y debemos luchar en oración (no con armas, espadas, o bombas) contra todos los esfuerzos del hombre y Satanás para dificultar la propagación del evangelio. En todo esto, nuestra lucha no es un sustituto del descanso, sino un medio del descanso.

Esta es la respuesta corta: Luchar y descansar –ambas cosas definen la vida cristiana en este mundo caído, porque siempre tendremos que luchar contra lo que destruye nuestro descanso.

Luchar y Descansar—Juntos

Así que, en conclusión, note (especialmente hoy con nuestro enfoque en la importancia de los pequeños grupos), que Pablo quiere que esta lucha y descanso ocurran en grupo. Subraye esas palabras cerca del verso 30: “Os ruego […] que os esforcéis juntamente conmigo en vuestras oraciones a Dios por mí” (LBLA). Que os esforcéis juntamente conmigo. Que os esforcéis juntamente conmigo. ¿Se reúne con un grupo personas que hacen esto mismo diariamente por usted? Como pastor de esta iglesia, suplico, exhortando y amonestándoles: ‘Busquen colocarse en medio de este tipo de relación’. Quisiera que fuera una realidad de cada miembro activo de Bethlehem y que usted tuviera un grupo de hermanos y hermanas que lucharan junto a usted y por usted todos los días.

Y, finalmente, subraye las palabras  del verso 32: “para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros”. Con gozo llegue a vosotros y sea recreado juntamente con vosotros. Entre las batallas, y aun en medio de las batallas, hay descanso, juntos. Dios disfruta dar recreo a sus hijos por medio de sus hijos.

Pablo nos dice cómo sucede. Dice en Romanos 1.12 que quiere verles para “para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí”.  La intención de Dios es recrear el alma de algunos por la fe de otros. Y la próxima semana los papeles pueden invertirse. Las más pequeñas victorias de la fe de algunos me muestran a un Cristo real –también se lo muestran a otros. No las guarde para sí mismo.

Así que les exhorto de nuevo: ‘sea parte de un grupo pequeño’. Dios es bueno con usted en esta exhortación. Le está diciendo: ‘Cortaré por la mitad todas tus cargas al compartirlas con otros. Y duplicaré todos tus gozos al compartirlos con otros’.

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