Sometimiento a Dios y sometimiento al estado, parte 2

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 3Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. 6Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. 7Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

Millones de cristianos en la historia y muchos alrededor del mundo de hoy han vivido bajo autoridades civiles que les prohíben hacer lo que manda la Biblia, o les mandan hacer lo que la Biblia prohíbe. Por ejemplo, la Biblia manda, en Hebreos 10:24-25, “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” No dejemos de congregarnos -eso es lo que manda la Biblia. Pero existen autoridades civiles que prohíben las congregaciones de cristianos.

Esto plantea un problema para nuestra comprensión de Romanos 13: 1-7. El versículo 1 dice claramente, “Sométase toda persona a las autoridades superiores.” El versículo 5 dice, “Por lo cual es necesario estarle sujetos”. Y el versículo 7 dice, “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra”. Así que Pablo nos esta llamando a someternos a las autoridades civiles, y a primera vista, no está mencionando ninguna excepción. Antes de considerar porque escribe de este modo, aclaremos razón por la que existe este sometimiento en la mente de Pablo.

Las Razones Por Las Que Hay Que Someterse.

Se dan al menos cuatro razones por las que hay que someterse.

1) La primera razón, de la que se derivan las otras está en el versículo 1b: “porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.” Lo cual implica, como hace se explica en el versículo 2, “que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste”. El versículo 4a es otra manera de decirlo: “[la autoridad civil] es servidor de Dios para tu bien.” Y versículo 6b: “son servidores de Dios”. Así que la primera razón para este sometimiento es que toda autoridad está instituida por el Dios que gobierna todas las cosas, y de este modo, las autoridades civiles son sirvientes y ministros de Dios.

2) La segunda razón por la que debemos someternos a las autoridades civiles es que ellas están allí para nuestro bien. Es bueno para que exista un gobierno en lugar de una anarquía. Versículo 4: “porque es servidor de Dios para tu bien.” Es para su bien que existe una autoridad civil en lugar de que cualquier persona esté haciendo lo que es correcto a sus propios ojos. Eso fue lo que vimos la vez anterior.

3) La tercera razón por la que debemos someternos, es que las autoridades civiles son portadoras de la espada (o de las armas y la porra), y si no usted no se somete, le castigarán hasta con pena capital (implícita en la “espada”, Romanos 8:35-36).Versículo 4b: “Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.”

4) La cuarta razón por la que debemos someternos, es que por debajo y por encima de las autoridades civiles existe una realidad mucho mayor, es decir, la ley moral de Dios expresada en las palabras “bueno” y “malo”. Así que si usted va en contra de la autoridad, tenga cuidado no sea que su conciencia lo condene por ir contra la ley moral de Dios. Pablo asume que si usted hace lo bueno, se está sometiendo al gobierno y este lo recompensará. Y que si hace lo malo, no se está sometiendo al gobierno y este lo castigará. Vea esto en los versículos 3-4: “Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo.” Así ve que hay algo más profundo y más elevado que una mera obediencia a la autoridad. La misma autoridad está al servicio de la ley moral expresada en las palabras “bueno”y “malo”.  El poder no hace justicia en este texto, el poder implementa la justicia. Entonces Pablo sigue en el versículo 3 y dice, “¿Quieres, pues, no temer la autoridad?” Haga lo bueno [aquí está la ley moral de nuevo] y tendrá su aprobación, “porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo [ahí está de nuevo], teme.” Así, desde este texto queda claro que hacer lo bueno no está definido por el sometimiento al gobierno. Hacer lo bueno está a otra categoría. La ley moral de Dios define lo que el gobierno debe llamar sometimiento. El sometimiento no es igual a la ley moral de Dios.

Las Implicaciones.

Entonces el versículo 5 resume lo que implica que las autoridades civiles sean de Dios y el porqué debemos someternos: “Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.” En otras palabras, si usted no se somete, será castigado. Pablo asume que no someterse implica hacer algo que es malo, independientemente de que sea o no prohibido por el estado y que entonces su conciencia le condenará. Hacer lo bueno y hacer lo malo no es lo mismo que someterse; lo bueno y lo malo es lo que el estado apoya y lo que el estado castiga. El estado no define lo que está bien y lo que está mal, solo recompensa lo bueno y penaliza lo malo.

La Conclusión

Este es el argumento básico del texto. La conclusión está en el versículo 7: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.” Si deben mantener un límite de velocidad, manténganlo; mantengan los códigos de construcción a quien deban; si deben pagar el precio del boleto de pesca, páguenlo; cace el venado solamente en su temporada, quédese solo con cinco truchas al sudeste de Minesota y con una sola de más de 16 pulgadas, no ponga trampas de pájaros o dispare a las ardillas en la ciudad, mantenga el césped cortado, mantenga el fondo del garaje sin escombros, no ponga altos silenciadores, tenga los dispositivos de control de emisiones en su lugar, use el cinturón de seguridad, tenga ventanas de salida en el sótano en caso de que viva usted en ese departamento, palee la nieve de la entrada frontal, no parquee frente a la iglesia por más de dos horas, etc.

Así que el argumento del texto está claro. Sométanse a las autoridades civiles 1) Porque están instituidas por Dios, 2) Porque es bueno para que exista la autoridad civil, 3) Porque si no lo hace será castigado, y  4) Porque si no lo hace, su conciencia le condenará por romper la elevada ley moral de Dios.

Tres Preguntas

Ahora bien, pueden ver que esto nos lleva a un problema crítico con nuestra comprensión del texto. Histórica y bíblicamente conocemos que las autoridades civiles no siempre recompensan el bien y castigan el mal. A menudo recompensan la mala conducta y castigan el buen comportamiento (cf. Romanos 8:35-37). También conocemos de la Biblia que Dios ha aprobado que su pueblo no se someta a ciertas autoridades civiles. De modo que las preguntas que necesitamos plantear incluyen: 1) ¿Qué evidencia hay en la Biblia de que Dios algunas veces ha aprobado que su pueblo no se someta a todas las autoridades que él ha establecido? 2) ¿Cuándo es correcta tal obediencia civil y como debe ser vista? 3) ¿Cómo concuerda dicha desobediencia civil con Romanos 13:1-7?  Y ¿Por qué las declaraciones acerca de la bondad de los gobiernos están indicadas aquí con una perfección tan incompetente?

No Meramente Teórico

Para algunos de nosotros estas preguntas en la actualidad no son meramente teóricas. Si usted en un cristiano que está viviendo en China, o Corea del Norte, o Vietnam, o varios de los estados Islámicos, entonces diariamente se enfrenta a la cuestión de la desobediencia civil. Solo el hecho de ser un cristiano obediente puede ser una violación de la ley civil. Aquí en Norteamérica nuestra historia está definida por el modo en que hemos cualificado a Romanos 13. La declaración de independencia justificó la abolición del gobierno Británico sobre las colonias.

Creemos en siguientes verdades como si fueran evidentes, que todos los hombres son creados del mismo modo, que su Creador los ha dotado con ciertos derechos inalienables, que entre estos derechos está la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para asegurar estos derechos es que están instituidos los gobiernos entre los hombres, derivándose su justo poder del consentimiento de los gobernados. Que cada vez que alguna forma de gobierno se torne destructora de estos objetivos, el pueblo tiene derecho de cambiarlo o abolirlo, e instituir un nuevo gobierno, basando sus cimientos sobre tales principios. Tiene derecho de organizar su poder en tal forma que parezca más a fin a los efectos de la seguridad y la felicidad del pueblo.

Usted puede ver el corazón de este documento en la forma en que se argumenta. El impulso no es Romanos 13. Es el deísmo centrado en el hombre de Thomas Jefferson y Benjamín Franklin. “Los gobiernos están instituidos entre los hombres, derivando su justo poder del consentimiento de los gobernados”. Romanos 13 dice que el justo poder de los gobiernos se deriva de Dios. Probablemente sea verdad que la democracia sea la mejor clase de gobierno para protegernos de la tiránica oposición  a Dios que rige en cada corazón humano que se aparta de Cristo. Pero negar la deidad de Cristo, poner a Dios a una distancia deistita y elevar al hombre no es la forma de llegar a ello. Como quiera que usted interprete la declaración de independencia, una cosa está clara: La misma existencia de Norteamérica dependió del modo en que fue, o no, comprendido y obedecido Romanos 13.

Cien años después fue similar con la Guerra Civil. El tema era si los Estados debían o no someterse a las leyes de la unión, especialmente leyes acerca de la esclavitud. Otros cien años después fue de nuevo similar con el Movimiento de los Derechos Civiles en los años 60’s. En esa ocasión el tema fue si las leyes de segregación estaban o no tan moralmente equivocadas como para justificar una desobediencia civil pacífica y no violenta.

Nuestro país está definido desde el principio hasta ahora por eventos y movimientos que tienen que llegar a aceptar Romanos 13 y el mandato de someterse a las autoridades gobernantes. Cuando usted mira alrededor del mundo puede imaginar fácilmente dentro de poco que en este país puedan existir leyes que un cristiano obediente no pueda obedecer. Por ejemplo, si el congreso aprobara una ley que prohibiera zurrar (como existe en Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, y en otros siete países) yo no solamente la desobedecería, yo predicaría que usted debe desobedecerla también, porque la Biblia es clara en que este es uno de los buenos propósitos de Dios para los hijos y es la manera de amarlos mejor.

Se Sugieren Tres Respuestas a la Pregunta #3

Así que en cualquier parte del mundo que usted viva, el tema de someterse a las autoridades gobernantes y del significado de Romanos 13 son asuntos importantes. De las tres preguntas que dije necesitaban ser respondidas: 1) ¿Qué evidencia hay en la Biblia de que Dios algunas veces ha aprobado que su pueblo no se someta a todas las autoridades que ha establecido?; 2) ¿Cuándo es correcta tal obediencia civil y como debe ser vista?; 3) ¿Cómo concuerda dicha desobediencia civil con Romanos 13:1-7? ¿Por qué las declaraciones acerca de la bondad de los gobiernos están indicadas aquí con una absolutez tan poco limitada?; hoy quiero finalizar tratando con la última, para la próxima vez tratar con las otras dos.

Si a veces la Biblia tiene en cuenta la desobediencia civil (como en Hechos 5:28-29 donde los oficiales judíos dijeron: “¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.” Pero Pedro y los demás apóstoles respondieron, “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.”) Entonces ¿por qué Pablo habla como lo hace en Romanos 13? ¿Por qué aparentemente existe ahí tal descalificación de los derechos de la autoridad civil?

Tengo tres respuestas para proponer. Las ofrezco para que las considere y no como algo de lo que esté completamente seguro. Pablo no da la razón por la que habla de este modo.

1) Probablemente Pablo escribe para ser leído tanto por oficiales del gobierno como por la iglesia en Roma. En otras palabras, sabe que esta carta irá a parar al hogar del César y a manos de las autoridades civiles. Quiere que ellos entiendan dos verdades. Una es que los cristianos no están afuera para derrocar políticamente al imperio al afirmar que Jesús, y no César, es el Señor. Los cristianos se someten a las leyes, pagan impuestos, muestran respeto y hacen bien en la comunidad. Déjennos en paz. Nosotros no somos revolucionarios en contra de su trono. Somos amantes inofensivos de la gente que sufre y está perdida, y haremos mucho bien en su imperio.

2) La otra verdad que quiere que las autoridades civiles vean (y esta es la segunda razón por la que Pablo escribe del modo en que lo hace) es la autoridad de ellos está basada en la soberanía de Dios y en la ley moral de Dios. Versículo 1: “porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”. Escuchen esto, como lo haría el César no solo como lo haría un cristiano. Esta es una poderosa declaración de que César no es Dios. No es absoluto. Es secundario y no primario. No tiene el control, Dios tiene el control. De modo que la absolutez de la declaración puede estar diseñada para dejar a César sin dudas.  Dios está definitivamente por encima de César y no hay dudas de eso, pero para  los cristianos eso significa: Sí, Dios ha establecido los gobiernos y someternos debe ser nuestro primer impulso, pero no, ellos no son absolutos.

Luego imagine a César leyendo el versículo 3. Pablo quiere que las autoridades civiles sepan que están basadas no solamente en la soberanía de Dios, sino en la ley moral de Dios: “Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella”. He aquí una declaración clara de que la autoridad misma debe someterse a la ley moral de Dios. Existe lo bueno y existe lo malo. El gobierno no lo crea. El gobierno se conforma a ello. Así que Pablo tiene dos cosas devastadoras que decirle a Cesar. Una, ‘tú no eres Dios’. Dos, ‘tus leyes no son las más elevadas de las leyes’. Pablo escribe de la forma absoluta en que lo hace, estoy sugiriendo, porque todas las verdades que le conciernen tendrán un mayor impacto sobre las autoridades civiles si escribe de este modo.

3) La tercera razón por la que Pablo escribe con tal absolutez (“Sométase toda persona a las autoridades superiores”. “Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella”. “lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo”.) Es que está más preocupado con nuestra humildad, nuestra abnegación y nuestra confianza en Cristo; que lo que pudiera estarlo acerca de nuestras libertades civiles. En otras palabras, Pablo se arriesgó a ser malinterpretado en el área del sometimiento porque vio el orgullo como un peligro mayor para los cristianos que la injusticia del gobierno. Yo no me puedo imaginar a Pablo escribiendo de este modo si Pablo pensara que lo principal era ser tratado injustamente por el gobierno.  Pero si me lo puedo imaginar escribiendo de este modo si la fe, la humildad, la abnegación, y la disposición a sufrir por Cristo es lo principal.

Es ahí a donde yo quería que llegáramos hoy. Ambas importan: Las libertades civiles  y la justicia social de un lado, y la fe personal, la humildad y la abnegación del otro. Pero en la mente de Pablo, la fe, la humildad, la abnegación son infinitamente más importantes para el cristiano que el hecho de que seamos bien tratados por el gobierno. Y esta es la razón: Por ser perseguido injustamente nadie va al infierno. Pero por ser incrédulo, arrogante y autocomplaciente es por lo que la mayoría de la gente va al infierno. Jesús nunca le prometió a su pueblo una pelea justa. Le prometió justo lo opuesto: “Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?”. El tema principal no es ser tratado justamente en este mundo por las autoridades civiles. El asunto principal en confiar en Cristo, ser humilde, negarnos a nosotros mismos  para la gloria de Cristo y para el bien de otros.

La próxima vez veremos a dónde  nos lleva esto en términos de desobediencia civil, pero por hoy, humillémonos bajo miles de leyes y ordenanzas en nuestra ciudad, estado, y nación. Demos gracias y usemos nuestras libertades para difundir el evangelio.

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