Gracias Dios por la fe famosa

A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.

Me agradaría basar mi mensaje de esta mañana en la carta de Pablo hacia los Romanos, capítulo 1, versículos 7 al 8. “a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.8Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.” Ustedes pueden ver en el versículo 8 de dónde saqué el titulo para este mensaje: “Gracias Dios por la Fe Famosa.” Pablo dice que le está agradecido a Dios, porque la fe de ellos “se divulga por el mundo.” En otras palabras, la fe de los cristianos romanos era famosa y Pablo le estaba agradecido a Dios por ello.

Mi objetivo es ayudarles a participar de esta fe por la que Pablo está tan agradecido. Si usted es creyente en Cristo esta mañana, mi objetivo es ayudarle a fortalecer su fe, la misma meta que Pablo tenía al escribirle a la iglesia romana (versículo 12): “para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.” Y si usted no es creyente esta mañana, mi objetivo es que mediante este mensaje usted vea a Cristo como a alguien verdadero, confiable, hermoso e indispensable para el perdón de sus pecados y para la esperanza de la vida eterna.

Pregunta: ¿Por qué Pablo estaba agradecido de que la fe de la iglesia Romana fuera famosa?

De este texto haré solamente una pregunta y daré seis respuestas desde la Biblia y nuestra experiencia común. La pregunta es simplemente esta: ¿Por qué Pablo estaba agradecido de que la fe de la iglesia romana fuera famosa? Cuando dijo, “Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo,” ¿Por qué?

Aquí hay un hombre que nunca ha ido a Roma. No estaba diciendo: ‘En verdad me alegro de que su fe sea tan famosa porque eso significa que mi trabajo no ha sido en vano’. Su fe no era obra de Pablo (¡En más de una manera!). Nunca había ido a Roma. Puede que algunos de sus conversos hayan viajado allá (ver capítulo 16). Pero Pablo no había plantado esta iglesia.

De modo que no estaba agradecido porque la fe de ellos reflejaba el éxito de él, o su fruto, sino, evidentemente, por otras razones. Eso es lo que yo quería averiguar para mí y para ustedes esta mañana. ¿Por qué estaba tan agradecido de que la fe de ellos fuese divulgada por todo el mundo? Y es mi oración que al responder esta pregunta, esa misma fe pueda ser despertada y fortalecida en nosotros esta mañana.

Veo seis razones por las que Pablo está agradecido de que la fe de los cristianos romanos sea famosa.

Razón # 1. Pablo está agradecido por la famosa fe de la iglesia, porque en el único en quién ellos tienen fe es en Cristo.

En Romanos 3:21-22 dice, “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios [...] la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia”. Él dijo esto otra vez. Aun más claramente, en Gálatas 2:16, “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”

De modo que cuando Pablo dice que está agradecido por la famosa fe de los Romanos, se refiere a la fe en Jesús Cristo, No a una fe vaga en cualquier dios como Alá, o una deidad hindú, o el principio Budista, o un médium de la nueva era, o una vaga noción del Dios verdadero desconectado de su Hijo, el Salvador que vino al mundo a salvar a los pecadores. Pablo está agradecido de que la fe en Jesucristo se estaba volviendo famosa por todo el mundo romano.

Razón # 2. Pablo está agradecido por la famosa fe de la iglesia, porque tenía una pasión y un llamado a ver el nombre de Cristo exaltado entre las naciones.

Retrocedan en el texto y examinen Romanos 1:4-5, “que [Cristo] fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, 5y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre.” Noten esa última frase: “en todas las naciones por amor de su nombre.” ¿El nombre de quién? El nombre de Jesucristo.

El versículo 5 dice que Dios le había dado a Pablo la gracia y el apostolado para predicar, enseñar y sufrir; para que se difundiera la obediencia a la fe. Y después agrega, “en todas las naciones por amor de su nombre.” En otras palabras, la suposición de Pablo es que cuando la fe se difunde, el nombre de Jesucristo es exaltado y honrado. Eso es lo que quiere decir con “por amor de su nombre.”

Aquí, el nombre de Jesús se mantiene en pie por la fama de su verdad, de su sabiduría, de su poder, de su belleza y su fiabilidad. Pablo ha visto a Jesucristo y lo conoce, lo ama y siente pasión al ver que otros conocen, aman, y exaltan a Cristo. Y cuando esto ocurre, le agradece. Esto era su vida, su llamado y misión. Que todo sea hecho por amor del Nombre. Que cada plan que formulemos y cada decisión que tenemos tenga este objetivo: Engrandecer a Jesucristo. Mostrar que él es la persona y el tesoro más grandioso del mundo.

Razón #3. Pablo está agradecido por la famosa fe de la iglesia porque la fe cristiana está bien fundada.

En la mente de Pablo la fe no es un salto al vacío; es la respuesta a la revelación de la luz. Y esta luz no es meramente subjetiva. Tiene sus raíces en la historia y está mediada a través de la palabra de Dios, es experimentada. Sino lo fuera, no serviría de nada y carecería de interés para los humanos. Pero esta famosa fe es infinitamente más que experimental. Las personas tienen toda clase de experiencias que no tienen una raíz en la realidad histórica y no tienen una garantía en la Palabra de Dios. Pablo no agradece por esta razón. Pablo no está agradecido porque un mito se está difundiendo por el mundo.

Es importante hacer hincapié en esto hoy porque ello podría ayudar a superar algunos de los motivos por los que las personas rechazan el evangelio. Por ejemplo, un motivo por el que las personas rechazan el evangelio es que se necesita ser arrogantes para creerlo y el otro que se necesita ser necios para creerlo. Estar aún un poco más cerca del centro urbano me ha hecho darme cuenta de ambos. Hay clérigos cercanos, que quizás estén predicando en este mismo momento, con los que me he encontrado y conozco de nombre, que creen que somos arrogantes al creer que existe una evidencia histórica fidedigna para la exclusividad de que Jesucristo como Hijo de Dios es el único Camino al cielo.

Y ayer por la mañana estaba corriendo por el centro y pasé junto a un hombre que estaba leyendo un libro interesante. Entonces me detuve y le pregunté acerca del libro. Una cosa llevó a la otra y pronto estuvimos hablando acerca de Cristo. Este hombre se llamaba Jonathan. Lo invité a que viniera y quisiera que esté aquí escuchando esto. Le dije que iba a narrar esta historia. Dijo que no creía en Cristo y luego, con cierto estilo, dijo, “cualquiera que pueda creer que un ángel bajó y embarazó a una virgen con el Creador del universo tiene que estar casi loco”. Entonces empeoré más las cosas al decir, “sí, el Hijo de Dios, quién creó el universo, nació de una virgen (no de un ángel, sino del Espíritu Santo), y vivió una vida perfecta, y murió en la cruz para tomar nuestro lugar y perdonar nuestros pecados”. A lo cual dijo, “no creo en eso: nadie puede morir por otra persona.” Y otra vez más empeoré las cosas. Dije que “Dios es justo y que está enojado con los pecadores como usted y como yo, pero si creemos en Cristo nos aceptará y nos dará vida eterna”. Él dijo, “Ustedes tienen tanto miedo, miedo a Dios, miedo a todo.”

Bien, le pedí que dejara un pequeño espacio en su mente para el misterio, y que no nos llamara locos tan rápidamente. Y que recordara lo que dije porque una de estas noches él despertaría con miedo, y sabría que  como yo, él era culpable ante Dios. Y le dije que hay cosas a las que nosotros, como pecadores perdidos, debemos temerle y que creer en Cristo elimina ese temor. Y después le rogué que viniera y desde donde estábamos parados le señalé hacia el ‘Centro de Convenciones’.

Ahora bien, aquí está el punto de esta pequeña historia de ayer por la mañana. Jonathan ha rechazado la cristiandad  porque suena demasiado fantástica y casi demencial e improbable. De hecho, en un momento hasta dijo, “eso es demasiado bueno para ser verdad” así que permítanme decirle esto a Jonathan y a otros de entre ustedes que puedan sentir lo mismo. Aunque ahora  no puedo dar una lectura acerca de la credibilidad de la fe cristiana, puedo mostrarles esto: el apóstol Pablo, quien escribió estas palabras, tuvo la intención de que estuvieran basadas en evidencias históricas reales, especialmente la resurrección de Jesús de entre los muertos, dijo en 1 Corintios 15:3-8:

Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; 8y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

Y mí petición a Jonathan y a todos ustedes no es que vean que esto lo demuestra o lo resuelve, sino que no se aparten de las buenas noticias de que Cristo murió por nuestros pecados y le busquen en la Biblia y comprueben los testimonios para que vean si estas cosas son así.

Razón #4. Pablo está agradecido por la famosa fe de la iglesia porque la fe de Cristo muestra que Cristo es fiable y valioso.

Del versículo 5 aprendimos que Pablo tenía una pasión y un llamado a exaltar el nombre de Cristo entre todas las naciones. Quería que Cristo se viera genial. Esa era su vida. Dijo, “Para mí, el vivir es Cristo.” ¿Cómo pues, hace usted que Cristo se vea genial? Respuesta: Confíe en él. Cuando usted confía en alguien, usted está diciendo: ‘él es confiable’. Así que cuando la fe de la iglesia es proclamada por todo el mundo, lo que se está proclamando es esto: ‘¡Cristo es confiable! Cristo es lo suficientemente fuerte, sabio y amoroso para salvarme de todos mis pecados y traerme a casa, a Dios’.

Pero eso no es todo lo que demuestra la fe. La fe Cristiana no es solamente creer que Cristo salvará, sino una alegría o satisfacción de que Cristo es la salvación. En otras palabras, no confiamos en Cristo meramente para obtener algo al lado de Cristo. Nuestra confianza en Cristo significa recibirlo como nuestro Tesoro. Es por Cristo que confiamos en Cristo. Cuando confiamos en él. Obtenemos lo mejor. Y lo mejor es Cristo. Por tanto cuando la fe se difunde, lo que se difunde no es solo la confianza en lo que Cristo puede hacer, sino también el valor y mérito de Cristo por que él está, en sí mismo, para satisfacer nuestros corazones para siempre.

Razón #5. Pablo está agradecido por la famosa fe de la iglesia porque la fe produce actos visibles de amor sacrificado.

El propósito de Dios en el mundo no es solo producir una fe invisible en los corazones  humanos. Él tiene el objetivo de que su gloria sea visible. Es por eso que Jesús dijo, “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). Pablo conoce que estas buenas obras de amor son el fruto de la fe. Recuerden que retrocediendo en el versículo 5 dijo que Dios le dio “la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre,” No solo para la fe, sino también para la obediencia a la fe.

Pablo está agradecido de que la fe de la iglesia sea famosa porque esto significa que algo es visible. La fe debe estar produciendo amor. Y ello estaba ocurriendo en el mismo rostro de la persecución que existía casi en todas partes. Stephen Neil escribió en su Historia de las Misiones Cristianas, “Todo Cristiano sabía que más tarde o más temprano tendría que testificar acerca de su fe a costa de su vida” (p.43). Pero esto no detuvo las conversiones y el crecimiento del cristianismo. En el siglo IV el Emperador Julián escribió de la iglesia, que el amor era lo que atraía a los conversos.

El ateismo [i.e.  fe cristiana] ha avanzado especialmente por los afectuosos servicios prestados a extraños y mediante el cuidado de ellos por el entierro de los muertos. Es un escándalo que no exista  un solo judío que sea mendigo, y que los impíos galileos [cristianos] no solo cuidan de sus pobres, sino de los nuestros también; mientras aquellos que nos pertenecen buscan en vano la ayuda que debemos prestarles. [Historia de las Misiones Cristianas, p.42].

Esto es lo que Pablo quiere decir con obediencia de la fe. “La fe que obra por el amor” (Gálatas 5:6). Es por esto que estaba tan agradecido de que la fe de ellos fuese famosa en el mundo entero. Estaba produciendo amor y demostrando que Cristo realmente estaba salvando, fortaleciendo y satisfaciendo los corazones de su pueblo; liberándolos para amar y mostrar que “el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).

Razón #6. Pablo le esta agradecido a Dios por la famosa fe de la iglesia porque es Dios el único que da la fe, y es él quien debe recibir toda la gloria y todo el agradecimiento.

Suponga que el pastor Brent Nelson pasa manejando cerca de nuestra casa, y ve a mi esposa trabajando para cambiar un neumático ponchado y se detiene para ayudarla. Y supongan que más tarde yo me entero de lo ocurrido y llamo al pastor Rick Gamache y le digo, “Rick, muchas gracias porque mi esposa recibió ayuda para cambiar la llanta.”  Usted pensaría que yo estoy perdiendo el juicio ¿Por qué? Porque usted le agradece a la persona que ocasionó la buena obra. De modo que cuando Pablo dice en el versículo 8, “doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo”, esto quiere decir que Dios ha ocasionado esta famosa fe.

Alguien pudiera decir, ‘no, allí no dice eso, todo lo que dice es que Dios ocasionó la fama de la fe, no la fe’. De modo que pudiera significar que ellos produjeron la fe por sí solos y después Dios hizo que esta fuera divulgada por todo el mundo: “doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo”. Es cierto que Pablo no dice que fue Dios quien dio la fe. Pero existen otros lugares en donde Pablo lo dice y es por eso que pienso que Pablo aquí le está agradeciendo a Dios por la fe de ellos y por la fama de la fe.

Por ejemplo, en Filipenses 1:29 dice, “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo [...] que creáis en él”. En Efesios 2:8 dice, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.” En 2 da a Timoteo 2:25 dice, “que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad”. En 1ra a los Corintios 4:7 dice, “¿... qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” Y finalmente, en 1ra a los Corintios 3:6-7 describe como se planta una iglesia con esta clase de fe difundida cuando una persona comienza la obra y otra la continua:

Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.

Así que podemos estar seguros y regocijarnos de que la fe es un regalo de Dios. Y la razón por la que digo “regocijarnos”  es que ninguno de nosotros aquí hoy creería en Cristo si hubiera dependido solo de nosotros. Somos rebeldes, auto exaltados y orgullosos. Pero la fe salvadora es sumisa, exalta a Cristo y es inocente. Así que necesitamos ayuda para creer.

Y es por eso que podemos tener la esperanza cuando terminemos este culto, de que no se irán del culto endurecidos e incrédulos. Dios los ha traído aquí. Dios les ha dado oídos para oír. Ahora mismo Dios los está dirigiendo hacía sí. Y yo me uno a él y digo, crean en Cristo. Apártense de la autosuficiencia y diga, ‘Me arrepiento, lo lamento, te recibo Jesús, como mi Señor, mi Salvador, y mi Tesoro’.

El Testimonio de C.S. Lewis

Quizás Dios pueda animarlo a confiar en él al escuchar el testimonio de lo que le ocurrió a C.S. Lewis, el escritor y universitario de Oxford que murió el mismo día de John Kennedy.

Un joven realmente ateo no puede guardar su fe muy cuidadosamente. Los peligros le asechan a cada lado…Por primera vez me examiné con un propósito seriamente práctico. Y allí encontré lo que me horrorizó; un zoológico de lujurias, un alboroto de ambiciones, una guardería de temores, un harén de odios acariciados. Mi nombre era legión… ¿Cómo podía la iniciativa estar de mi lado?... Si Shakespeare y Hamlet  se hubieran podido encontrar alguna vez, el encuentro tendría que ser iniciado por Shakespeare. Hamlet no hubiera podido iniciar nada… en el término de la Trinidad de 1929 me di por vencido y admití que Dios era Dios. Me arrodillé y oré: quizás, esa noche, el más abatido y reacio convertido en Inglaterra… Por lo menos el hijo pródigo marchó a casa por sus propios pies. ¿Pero quién puede adorar debidamente a ese amor que abrirá las más elevadas puertas a un pródigo que es traído pataleando, luchando, resentido, lanzando miradas en todas direcciones buscando una oportunidad de escape? (Surprised by Joy [New York: Harcourt, Brace and Word], pp. 226-229).

Ese fue el testimonio de Lewis. Quizás el suyo sea similar. Y si lo es, o como sea que Dios le traiga a casa, habrá acciones de gracias hacia Dios. Amén.

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