¡Agradecido por el amor de Dios! ¿Porqué?

Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara. Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

En la pancarta detrás de mi usted lee: “Agradecido Por El Amor De Dios. ¿Porqué?” Y usted podría pensar “Eso es obvio. ¿Cuál es el punto? El porqué es sencillo. Ser amado es una cosa maravillosa. Usted no necesita una explicación. ¿O sí? Y mi respuesta es que no es obvio porqué debemos estar agradecidos por el amor de Dios. No lo es.  Cuando usted es amado recibe algo que es bueno para usted, usualmente es algo que tiene un costo significativo para alguien más. Y según sea mejor para usted, representará más amor y mayor costo a quien le ama y consecuentemente usted se sentirá más amado. Pero no es obvio lo que es ese don. No es obvio porqué el amor que Dios nos da y al cual nos dirige es bueno para nosotros.

Permítame acercarme al tema comparándolo al asunto del perdón. ¿Por qué nos debe importar el ser perdonados? Eso tampoco es obvio. Tome a un esposo que ha perjudicado a su esposa, quizás hasta ha abusado de ella o tan solo le ha hablado con crueldad,  quiere ser perdonado y lo pide. ¿Es eso algo bueno? Quizás. La pregunta es, “¿Por qué él quiere el perdón? ” ¿Será porque su conciencia le está matando y está perdiendo el sueño durante la noche? ¿Será porque la tensión en el aire le está provocando una úlcera? ¿Será porque empieza a sentir temor aún por su vida porque ella está tan molesta que no puede estar seguro si quiere dormir a su lado? ¿Serán esas las razones por las cuales el quiere el perdón? Si es así, no veo virtud alguna en ello.  No es obvio el porqué deseamos ser perdonados.

Claro, otra alternativa sería que extraña a su esposa. Hay tal enajenación y tal distancia entre ellos. Apenas logran dirigirse la palabra. El la quiere de vuelta. El la ama. El la extraña. Ella no le habla como le hablaba antes. Ella no le acaricia como antes. ¿Es eso bueno? Es bueno. Realmente bueno.

Como verá, no es obvio el decir, “Quiero que me perdones, Dios, yo quiero que me ames.” Quizás es bueno, quizás no lo es. Por lo tanto planteé esa pregunta. Le pedí a Carlitos que colocara eso enfrente del boletín y que lo colgara en la pancarta. “Agradecido por el amor de Dios. ¿Pero porqué?” ¿Cuál es su respuesta? ¿Porqué quiere que Dios le ame esta mañana? Puede que sea una buena respuesta, o puede que sea una mala respuesta. Y es por eso que deseo tomar algunos minutos para hablar del tema con usted.

El Amor De Jesús En Juan 11

Dirijámonos juntos a Juan 11: 1-6, Mi objetivo esta mañana es que usted vea cual es el beneficio que recibe del amor de Dios, y que usted desee este beneficio más que cualquier otra cosa en el mundo, y que  lo reciba esta mañana como un regalo. Ese es mi objetivo. Hasta el día de hoy he usado este texto más de cinco veces en los últimos dos meses porque ningún otro texto ha afianzado a mí como este llevando a un nivel personal el punto central de este tema.

“Había un hombre enfermo llamado Lázaro, que era de Betania, el pueblo de María y Marta, sus hermanas. María era la misma que ungió con perfume al Señor, y le secó los pies con sus cabellos.” Esto es claramente un cuadro de dulzura y amor. María amaba a Jesús, y Jesús amaba a María. [ Marque la palabra amor, ya que aparecerá varias veces más.]  “ Era esta mujer cuyo hermano Lázaro estaba enfermo.” Verso tres: “Las dos hermanas mandaron a decirle a Jesús: He aquí el que amas está enfermo.” «Señor, tu amigo al que amas [Allí está, “al que amas”] está enfermo.»” Cuando Jesús oyó esto, dijo: «Esta enfermedad no terminará en muerte, sino que es para la gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios sea glorificado.»”[Ahora tenemos dos profundas realidades sobre la mesa-amor y gloria. El amor de Cristo, y la gloria de Cristo. Ahora bien, mi pregunta es: “¿Cómo se relacionan una con la otra?”] Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro, A pesar de eso, cuando oyó que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días más donde se encontraba y le dejo morir.

Note tres cosas: (1)  Jesús eligió a Lázaro para que muriera. (2) Lo que lo motivaba era su deseo ferviente de ver la Gloria de Dios manifestada.  (V.4) (3) Esta motivación  es amor.

¿Ve usted la palabra las palabras ”entonces” o ”por lo tanto” al principio del verso seis? ¿Ve usted lo que le antecede y lo que precede?  Le preceden las palabras:  Jesús amaba a Marta, Jesús amaba a María, Jesús amaba al hombre que estaba por morir; Lázaro.  Por lo tanto no fue y lo sanó quedándose dos días más en el lugar que estaba y así permitir su muerte.  Ahora bien; ¿Cómo será posible convertir esto en amor? Verso cuatro: ” Esta enfermedad no terminará en muerte. Todo esto se trata de la gloria de Dios para que el hijo sea glorificado en ella.”

Una Definición Del Amor De Dios

Entonces, ésta es mi definición del amor de Dios basado en este texto: El amor de Dios es hacer lo que necesite hacer a cualquier costo para que veamos y nos satisfagamos con la gloria de Dios en Jesucristo. Permítame decirlo de nuevo, El amor de Dios es hacer lo que necesite hacer a cualquier costo a El o a nosotros, para que veamos y seamos satisfechos por el amor de Dios por y para siempre.

Permítame confirmar esto con Juan 17:24. Aquí Jesús ora por nosotros., y nos ama en esta oración. O cuanto nos ama en esta oración. Juan 17:24:  ” Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi Gloria” Si Jesús lo ama y ora por usted, ¿Sabe usted lo que finalmente pide por usted? El pide que usted le pueda ver. La respuesta final a esta oración de amor es, “Demuéstrales mi gloria, Padre, demuéstrales mi gloria entonces habrán alcanzado la máxima satisfacción."

Ahora vayamos a 2da. Corintios 12: 7-9. Pablo dice, “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase descomedidamente, me es dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca de sobremanera. Por lo cual tres veces he rogado al Señor, que se quite de mí. Y me ha dicho: “Bástate mi gracia; porque (mi) potencia en la flaqueza se perfecciona” A lo cual Pablo responde, “¡Por tanto, de buena gana me gloriaré de mis flaquezas, para que habite en mí la potencia de Cristo!”

De nuevo note tres cosas. Primero, el amor no removió el aguijón al igual como no sanó a Lázaro. Segundo, el amor tenía algo más importancia y mucho más gratificante: el dar.  Tercero la to dasuficiente y to dasatisfactoria  gracia y el poder de Cristo  es mas importante de dar.  Entonces, ¿Qué hace el amor cuando clamamos ¡ayúdame! ¡ámame! ¡perdóname!? Dios dice, “ Acometeré todo mi poder y la vida de mi hijo para darte lo que más necesitas-A Mi, ¡comunión conmigo visión de mi, y gozo en mí!”

Dije esto en Orlando el viernes a un grupo llamado la Jungla de Hiedra.  Acto seguido un hombre se me acercó y me dijo: “Momento” Abrió su Biblia en Juan 3:16. Y dijo: Este es el versículo que yo sé. Este es el versículo que yo amo.  ¿De qué manera lo que usted acaba de decir encaja con este versículo? “De tal manera amó Dios al mundo  que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquél que en El crea no perezca sino tenga vida eterna.” Y yo le dije, “Encaja así. Juan 17:3.  “Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

¿Por qué quiere usted ser amado por Dios? Sí, para no perecer, Sí para no ir al infierno. Sí para no tener una conciencia culpable ya más. Sí, para tener un matrimonio restaurado. Pero si eso es todo lo que usted desea, usted no le conoce. Usted no le conoce. Es para vida. ¿ Y qué es vida? Es conocerle a Él y al Hijo. Es tener comunión con Él. Es contemplarle. Es estar satisfecho en Él. Es regocijarse en Él. Hasta el día aquel en que Cristo se convierta en nuestro tesoro, no sabremos lo que es ser amando de Dios.

¿Por qué está agradecido por el amor de Dios el día de hoy? Espero que antes de concluir está sesión Dios haya obrado en su corazón para que usted vea la suficiencia del Dios Padre y del Dios hijo, Jesucristo  para que usted sepa y sienta que el fin no es aliviar su conciencia, ni es el fin escapar del infierno, y el objetivo final no es la salud de nuestros cuerpos o la reconciliación entre los miembros de nuestra familia. El fin es llevarlo a casa con Dios donde podrá contemplarle y disfrutarle por los siglos de los siglos.

¿Desea usted esto? ¿Quiere ser amado por Dios y para Dios? Desea ser amado por Dios y para Dios. ¿O tan solo quiere ser amado por Dios porque se siente bien que Él haga tanto de usted?

La Visión Americana del Amor

¿Ha adoptado usted la visión americana del amor-ser tomado como mucho-una visión tan tergiversada empeñándose en hacer a Dios encajar a esa definición que ahora la única manera por medio de la cual usted se sentiría amado por Dios- si Dios lo engrandece? Cuando en realidad el amor de Dios está obrando en usted para cambiarle de tal manera que usted encuentre gozo en engrandecerle a Él para siempre y por siempre. Y ese es el final de su búsqueda. No existe nada más allá de eso. Yo creo que esto está en cada corazón en este lugar. Y que todos somos parte de un mundo caído, todos pecadores. Y sé que todas las personas en este lugar tienen un deseo distorsionado por Dios.  Este deseo está en camino a ser purificado y está siendo engañado.

Muchos de ustedes están siendo engatusados hacía una mentalidad que dicta que lo que satisface en esta vida es el engrandecerse a uno mismo. Si tan solo pudiese lograr que algunas personas me celebren con su aplauso, que les agrade, que me aprueben, que me den un aumento o quizás una promoción. Si tan solo lograra que una persona me ponga atención a mi estaría satisfecho. No lo estaría. Eso se lo prometo. En el nombre de Cristo, usted no lo estará.  Usted estará satisfecho cuando se olvide de usted mismo y sea absorbido en la persona de Jesucristo y Él se convierta en su tesoro su delicia, lo que más aprecia, más valora y en lo que usted pasará el resto de su eternidad creciendo en su capacidad para ver y deleitarse-Saber y deleitarse en Él por siempre y para siempre-y esto será cada día mejor y mejor.

Permítame hacer esto por un momento. Si esto es verdadero entonces quizás yo necesito incluir en este mensaje algunos indicadores para que su mirada se dirija hacia un Cristo en quien se completa toda satisfacción. Sí es eso para lo que fuimos creados, y ese es el caso, todos, creyentes y no creyentes en esta reunión fueron creados para contemplarle. Usted lo sabe; existen pistas en nuestra vida. Todos los aquí presentes tienen pistas en su vida que señalan al hecho de que no fuimos creados para hacer mucho de nosotros mismos. Fuimos creados para hacer mucho de Dios.

Pruebas de Que Estamos Diseñados Para Engrandecer a Dios

1. Los Placeres que Nos Engrandecen Son Sucios

Esta es la pista número uno. Usted fue creado para engrandecer Dios porque los placeres que usted obtiene actualmente al hacer mucho de sí mismo son sucios.  Usted los siente sucios.  Usted sabe que al irse a la cama después de haberse deleitado en recibir las alabanzas y aprobación de los demás mientras dicen cosas agradables al respecto de usted, usted se sentirá sucio. Sabe que así se siente. No está hecho para sentirse así. Usted tiene que estar satisfecho en dar a tal punto que no codiciará eso. Usted lo sabe. Está escrito en su corazón el no codiciarlo sino ir y obtenerlo de Dios.

2. Usted Está Diseñado Para Estar Satisfecho Con Esplendor y No Con Si Mismo.

También existe otra pista. Nadie en ésta reunión visitaría el Gran Cañón para aumentar su sentido de auto-estima. Nadie se pararía al borde de  Los Alpes en las Montañas Rocosas para así sentirse mejor en cuanto a si mismo. ¿Sabe usted por qué va a esos sitios? porque  fue creado para encontrar satisfacción ante el esplendor y no ante si mismo. Usted fue creado y una ley fue escrita en su corazón para estar satisfecho eterna, infinita, completa y gozosamente ante el gran esplendor y no ante su propia grandeza. Le ruego ponga estas cosas por un lado.  Deje por un lado su búsqueda por el aplauso de  hombres y la aprobación de hombres. Inicie su búsqueda por la única cosa que puede satisfacer su alma: El esplendor de Jesucristo y todo aquello que Dios es para usted en El. Le ruego por la infinita felicidad de su alma que abandone su búsqueda en lugares erróneos.

Ahora, permítame señalarle el lugar correcto. Algunos vistazos de Jesús. ¡O cuanto debemos dedicarnos a verle!

Vistazos de Jesús

1. Misericordia y Poder

Vistazo número uno: Amamos a la gente en cuyo ser se combina aquello que es extraño y de cierta manera opuesto ¿Que no? Y Jesús es llamado El león y El Cordero. Amamos ver la misericordia y el poder encontrarse.  Lo cantamos: Santo, santo, santo Señor omnipotente, temprano en la mañana nuestra canción subirá a ti, Santo, Santo, Santo misericordioso y poderoso.” Y eso es lo que le hace tan atractivo, misericordia y poder encontrándose en la persona de Jesús. Sencillez y valor, humildad y soberanía. Ternura y dureza. Total autoridad y sacrificio total. Digno de todo el honor pero dispuesto a recibir toda la vergüenza por nosotros.

También existe otro. Uso esta ilustración para compartirlo con ustedes. Este otro balance. Yo crecí en un hogar en el cual mi padre se encontraba fuera de casa  tres cuartos del tiempo. Mi madre estuvo a cargo de la mayoría de mi formación. Ella media tan solo un poco más de metro y medio y a la edad de trece la pasé y llegué al 1.80 que ahora mido.  A la edad de catorce la sobrepasaba y era con frecuencia un muchacho rudo bocón e irrespetuoso. Mi madre ahora está con Jesús y vale mencionar que desde entonces yo maduré y nos reconciliamos. Mi padre me contó que en varias ocasiones mi madre le llamó bañada en lágrimas por mi causa.  Yo no lo sabía pero ella le preguntaba a papá: ¿Qué puedo hacer? ¡Él es más grande que yo, es bocón- Te necesito aquí! “Se firme y dulce, se firme y dulce.” Así fue ella siempre conmigo. Mi madre me abofeteó en el rostro aunque tuvo que estirarse para alcanzarme cuando fui insolente. En cierta ocasión me lavó la boca con jabón al haberle dicho a alguien que cerrara el pico aún cuando no se lo dije a ella directamente. Una noche me llevó a casa directo de la iglesia porque opté por no asistir al club de entrenamiento que era el equivalente de la escuela dominical en nuestra iglesia. Al llegar a casa usó el cinturón en mi trasero. Mi madre no era fácil de manipular con tan solo un metro y medio. Ella me servía como una esclava en ternura y humildad cuando papá no estaba. Ella me enseñó todo lo que se en cuanto a las cosas prácticas de la vida.

¿Sabe porque pienso yo que hoy creo en Dios? Porque mi madre fue un buen “Dios” para mí. Dios me abofeteará, me sacudirá pero también me servirá y me besará y sobará mi espalda en las noches y entenderá los momentos en los que no he tenido valor para pararme al frente de un grupo porque estaba nervioso. Mi Dios me entiende, y mi Dios me disciplina. ¿Y sabe porqué creo en eso hoy?  Sí, está en la Biblia, pero mucha gente lo ve en la Biblia y lo odia. Yo tuve una madre que representó esos atributos. Y es por eso que le digo que si usted no tuvo una mamá o un papá que representaran todo esto de seguro tiene usted un Jesús y deseo que usted enfoque su vista hacia El.  El es infinitamente valioso. En él se encuentran de manera conjunta todas aquellas cosas que todos los demás no pueden combinar. Mírele de manera firme en la Palabra. Le ruego que abra su Biblia y estudie los evangelios hasta que logre verle por quien El es en verdad.

2. Un Salvador Feliz

Ese fue el vistazo número uno. He aquí un segundo vistazo. El es un Salvador con felicidad indestructible.  No es acaso maravilloso escucharle decir cosas como: “Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea perfecto.” ¡Su gozo en nosotros¡ Y también está esa gran parábola al final en Mateo 25 en donde nos encontramos reunidos ante su presencia y las ovejas y cabras son separadas y las ovejas se acercan a Él y Él les dice: "¡Bien, siervo bueno y fiel!; “En lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor." ¿Necesita usted una visualización del cielo con Jesús? “Entrad en el gozo de tu Señor.” Tenemos un Salvador triunfante e invencible- Jesucristo. No le de la espalda para enfocarse en sí mismo. No codicié alabanzas para usted, de gracias a Él. Conózcalo, Él lo satisficiera.

3. Poder y Autoridad.

He aquí un tercer vistazo: Poder y autoridad. Oh como admiramos el poder. ¡Oh como admiramos los ataques de Maradona¡ Cuanto amamos el ver aviones con propulsión diez veces más fuerte que su mismo peso. ¡Como se elevan acelerando a gran velocidad¡ Cuando lo vi en una revista no lo pude creer. Un Rumano de 127 libras levantando 350 libras. Me quedé como congelado admirándolo. ¿Puede usted imaginarse el estar frente a algo tan tonto y pequeño sin poder moverse ante la impresión? Esa es la manera en que estamos diseñados. Usted también es así. Ante el poder no nos queda otra que paralizarnos.

Mi esposa, dos hijos y yo nos encontrábamos en Pensacola Florida cuando el huracán Erin llegó a sus costas. Erin fue el primer huracán en el cual estuve presente y espero sea el último. El ojo del huracán pasó justo encima de nuestras cabezas. Nos refugiábamos en una casa y el huracán devastó todo el vecindario. Varias chimeneas se derrumbaron, justo a su lado robles gigantescos no pudieron permanecer de pié. No sabíamos en ese momento si la casa saldría volando o no. Mi esposa escribió un poema al respecto. Se los leeré:

Dios caminó por la playa
Nuestras piernas y rostros no soportaban la arena perforante.
Dios caminó en tierra
Palmeras y olas dispersaban sus ramas a su paso
Dios se adentró en tierra firme
Magnolias, pinos y robles que por siglos se extendían hacia Dios se derrumbaron ante Él.
Dios se paró y respiró. Y nosotros en la obscuridad tras la puerta del armario temíamos el enfrentar su Gloria.

Sí temíamos en ese momento, ¡pero cuanto lo amamos! Yo lo amé. Y eso también está escrito en nuestro corazón. Uno va a ver producciones cinematográficas con contenido loco, salvaje y duro y demostraciones temerarias. Uno ve las escenas del 11 de septiembre una y otra vez porque aún el poder horripilante causa algo dentro de nosotros, algo que nos coloca en una situación de poder. Lo queremos ver, lo queremos sostener. Y Jesús tiene todo el poder. Jesús habiendo muerto en la cruz ha resucitado y nunca más morirá. La muerte ya no tiene dominio alguno sobre Él. Y eso es algo que nosotros amamos.

4. Sabiduría y Conocimiento

Vistazo número cuatro: Él es infinitamente sabio e infinitamente informado. ¡Oh cuanto amamos a aquellos que cuentan con amplios conocimientos! Miramos programas televisivos de preguntas y respuestas y sentimos profunda admiración hacía aquellos que saben miles de cosas que nosotros no sabemos. Le damos nuestra admiración a los eruditos les pagamos bastante dinero y los vestimos con vistosos trajes al ponerlos a cargo de universidades y somos conmovidos por sus grandes escritos y libros complicados. Amamos a quienes saben mucho.

Déjeme decirle lo que Jesús sabe: No basta con decir que lo sabe todo.  El sabe todo lo que es posible saber. Sabe todo lo que ha llegado a saber cada erudito a través de la historia. Jesús lo sabe. Este conocimiento es un juego de niños para Él, incluyendo cosas como física. ¿Pero sabe usted lo que dice la Biblia? Nadie conoce al hijo sino el Padre y nadie conoce al Padre sino el hijo. ¿Alguna vez ha meditado sobre esto? ¿Qué es lo que significa? Nadie conoce al Padre sino el Hijo.

Saber todo lo que se puede saber como una creación finita es grande… grandísimo!  Quedé maravillado que esos astrónomos tienen la capacidad de predecir que justo esta mañana entre las 4 AM y las 6 AM el cielo se cubriría de meteoros. ¿Usted se levantó a verlos? Yo me levanté, caminé hacia el jardín en pijamas y abrigo al no encontrar mis botas en la obscuridad terminé poniéndome un par que no combinaba. Salí y observe quince meteoros. Luego tuve frio y me refugié adentro de  casa para ver la lluvia de meteoros desde mi ventana. Me pareció maravilloso. Usted lo sabe: La tierra no es plana, Alguien de hecho aterrizo en la luna y estos astrónomos parecen saber de lo que están hablando. Lo predijeron y estaban en lo correcto.

Me quedé profundamente admirado ante tal conocimiento. Y eso no es nada comparado a lo que Jesús sabe. ¿Pero sabe qué? Si usted sabe todo lo que hay por saber en este universo su conocimiento es tan sólo parroquial. El conocimiento verdadero es el saber todo lo que hay que saber  sobre el Dios infinito. Jesús sabe eso. Lo sabe todo.

El amor de Dios hacia usted es la labor de Dios a un gran costo al darle el regalo de su hijo Jesucristo para gozarse en El para siempre en todo lo que él es para usted en si mismo. No se trata principalmente de escaparse del infierno aunque eso es más precioso de lo que podemos expresar con palabras. No trata principalmente con tener una conciencia tranquila aunque eso sea más precioso de lo que podemos expresar. No se trata principalmente de la manera en que Él sana su mente, su cuerpo y sus relaciones, aunque eso sea más precioso de lo que podemos expresar. Pero estas no son las cosas principales. Lo principal es 1ra Pedro 3:18-Cristo murió una vez por nuestros pecados —siendo justo, padeció por los injustos— para llevarnos a Dios. Entregado a la muerte en su carne, fue vivificado en el Espíritu.

Agradecido por el amor de Dios ¿Porqué? Porque a un costo alto hacia el nos lleva hacia Dios. Nos lleva al esplendor detrás de todo esplendor. ¿Usted piensa que los Alpes o los Rocosos son majestuosos? ¿Usted considera el Gran Cañón como algo magnífico? Y a ustedes jóvenes, ¿Consideran que el grupo musical de moda es algo sin igual? Estas cosas son tan solo ecos del esplendor. Y claro está  y todos lo sabemos (O quizás no) Que existe un obstáculo masivo entre Dios y nosotros. Este obstáculo se llama el pecado. La esencia del pecado es esta: Cambiar la Gloria de Dios por sus dones y su creación. Dios se ofrece para su comunión eterna con usted y usted la hace a un lado para así disfrutar de sus bienes y le dice: No gracias no estoy interesado en tener comunión con usted o en encontrar satisfacción y gozo en su persona. Quiero sus dones y regalos, una esposa, niños la honra de los hombres y salud. Eso es lo que quiero.

¿Desearía Usted Estar en el Cielo si Jesús no Estuviera Allí?

Justin Taylor uno de nuestros asistentes en el Ministerio Sed de Dios volaba en un avión junto a mi regresando de Filadelfia. El caballero que viajaba a su lado lo involucró en una conversación al respecto de Cristo.  La pregunta que Justin puso ante él y con ella barrenó hasta lo más profundo de su corazón fue esta:  ¿Le gustaría estar en el cielo si Dios no estuviese allí? El hombre le dijo: Nunca antes pensé en esa pregunta.

Le doy fin a esta charla preguntándole a usted: ¿Le gustaría estar en el cielo si Jesús no estuviese allí? Podría tener salud total, relaciones abundantes con sus amigos, una conciencia limpia y todos los juguetes y recreación que deseé su corazón pero no a Jesús.  ¿Le gustaría estar allí? Una mujer se allegó a mí hace un par de semanas con lágrimas en los ojos. Me citó esa pregunta que había yo presentado a la congregación y me dijo: “Sí quiero, sí quiero estar y me tengo miedo a mi misma por eso.” Ella respondió con honestidad. Todos debemos responder así.

El amor de Dios es que El hace todo lo que se requiera aún la muerte de su hijo para obrar de tal manera en usted que llegué a sentirse amado no por ser enaltecido sino por tener la capacidad de enaltecerle a El para siempre en todo lo que usted haga.

Estas son buenas noticias y oro para que usted las vea como tal. El vino a los suyos y los suyos no lo recibieron (Juan 1:11) Pero a todo aquel que le recibe a ellos les ha dado poder para ser llamados hijos de Dios (Juan 1:12) Y si son llamados hijos también son llamados herederos, herederos de Dios (Romanos 8:17). A quien tengo en los cielos sino a ti, y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre (Salmo 73:25-26). Tú eres nuestra heredad para siempre y eso es lo que deseo que El haga en su vida esta mañana.

* Nota: Esta es la transcripción literal de un mensaje presentado ante la congregación de Belén para el día de dar Gracias a Dios. Este sermón no estaba basado en un manuscrito y agradecemos de gran manera a John Cordero por su ayuda en transcribirlo. Sin el esto no hubiese sido posible.

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