El Rey proveedor que no sería Rey

Después de esto, Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.  Y le seguía una gran multitud, pues veían las señales que realizaba en los enfermos.  Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos.  Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos.  Entonces Jesús, alzando los ojos y viendo que una gran multitud venía hacia El, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero decía esto para probarlo, porque El sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo a Jesús: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos? Jesús dijo: Haced que la gente se recueste. Y había mucha hierba en aquel lugar.  Así que los hombres se recostaron, en número de unos cinco mil.  Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban recostados;  Y lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que querían.  Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobran, para que no se pierda nada. Los recogieron, pues, y llenaron doce cestas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.  La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo. Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte El solo.

Una de las razones por las cuales Dios creó el pan (o creó el grano y el agua y la levadura y el fuego y la inteligencia humana para hacerlo, y me refiero a los panes verdaderamente buenos), fue para que cuando Jesucristo viniera al mundo, pudiera usar el disfrute del pan y la nutrición del pan como ilustración de qué significa creer en él y ser satisfechos en él. Lo creo con todo mi corazón. El pan existe para ayudarnos a conocer cómo es estar satisfechos en Jesús.

También es cierto para el agua (Juan 14:14), y para la luz (Juan 14:6), y para cualquier otra cosa buena que Dios haya hecho. Nada existe para sí mismo. "Todo ha sido creado por medio de El y para El" (Colosenses 1:16).  Cada placer honorable que tenemos en el mundo creado está diseñado por Dios para darnos una débil muestra del cielo, y para hacernos sentir hambre por Cristo. Cada satisfacción parcial de esta vida señala hacia la satisfacción perfecta en Jesús, quien hizo el mundo.

El Pan Habla de Jesús

Los placeres del pan caliente, debieran enviar nuestros sentidos y nuestros espíritus hacia Cristo como el pan de vida. Los placeres del agua viva cuando estamos sofocados y sedientos, debieran enviar nuestros sentidos y nuestros espíritus hacia Cristo como el agua viva. Los placeres de la luz haciendo visibles todas las demás bellezas naturales, debieran enviar nuestros sentidos y nuestros espíritus hacia Cristo como la verdadera luz del mundo.

Así que en Juan 6 vemos a Jesús obrando un milagro con el pan natural, creado, del tipo que comemos todos los días. Ello ocurre en los versículos 1-15. Entonces, en el resto de este largo capítulo, versículos 16-71, Jesús muestra a las personas, con un lenguaje cada vez más provocativo, e incluso ofensivo, que este milagro del pan habla de sí mismo como el pan de Dios que vino del cielo.

"¿Y a Quién Seguiríamos, Señor?"

Para cuando Jesús hubo terminado su comparación entre sí mismo y el pan, muchos de sus seguidores le habían abandonado. Versículo 66: "Desde ese momento, muchos de los que seguían a Jesús lo abandonaron."  En las semanas venideras profundizaremos en esta comparación y en las palabras de Jesús sobre sí mismo como pan del cielo, que hizo que la gente le dejare.

Pero no todos le dejaron. Cuando tantos se fueron, Jesús preguntó a los doce en el versículo 67: "— ¿También ustedes quieren irse?” Y en el versículo 68, Pedro respondió: "¿Y a quién seguiríamos, Señor? Sólo tus palabras dan vida eterna."

Pero hoy sólo quiero que nos enfoquemos en cómo Jesús preparó esta larga discusión, a saber, con el milagro de crear panes reales, suficientes para alimentar a 5000 personas, utilizando sólo cinco panes de cebada y unos pocos pescados. Así que, el capítulo, la historia según Juan la cuenta, tiene estas dos partes: el milagro (versículos 1-15) y la explicación y controversia sobre Jesús como pan del cielo (versículos 16-71). Vayamos, por tanto, a los versículos 1-15.

Más allá de la Vista Humana

El comienzo y final de esta sección sobre la alimentación de cinco mil nos muestra que Jesús está haciendo algo más que alimentar a las personas con pan natural, y que la gente, en general, no está en una condición espiritual adecuada para ver lo que él está haciendo. Ya lo hemos visto antes en este evangelio. Jesús dice algo, o hace algo en el reino natural para señalar algo en el reino espiritual, y la gente no se da cuenta.

Dijo a los líderes de Israel: "Destruid este templo, y en tres días lo levantaré" (Juan 2:19). Y ellos le dijeron: "En cuarenta y seis años fue edificado este templo."  Dijo a Nicodemo que tenía que nacer de nuevo, y Nicodemo le preguntó cómo podría entrarse de nuevo en el vientre de su madre (Juan 3:4).  Dijo a la mujer en el pozo que él podría darle agua viva (Juan 4:10), y ella dijo: Pero tú no tienes una cubeta.

Vieron las Señales que Él Hacia

Ahora vea cómo ocurre nuevamente en la alimentación de los cinco mil. Y el objetivo de Juan, al mostrarnos una y otra vez estos eventos, es despertarnos para que no sigamos siendo tan torpes. Su propósito es nuestra fe, así que nos muestra tanto la mortandad de la incredulidad como la grandeza de Cristo.

Vea, primeramente, los versículos 1-2: "Después de esto, Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía una gran multitud, pues veían las señales que realizaba en los enfermos." Ellos le seguían por las señales que le vieron hacer. Sanaba al enfermo, y estaban sorprendidos y deseaban más beneficios de su poder.

Pero ésto no es algo que nos debe estimular. Ya hemos visto esta frase: "pues veían las señales que realizaba." Juan 2:23 dice: "muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía." Pero entonces, Juan añade en el versículo 24: "Pero Jesús, por su parte, no se confiaba de ellos, porque conocía a todos" (Juan 2:23-24).  Algo estaba mal en sus corazones. Estaban emocionados por las señales de Jesús. Creían que él era un verdadero obrador de milagros.  Pero algo estaba mal.

Entusiasmados con Otro Jesús

Saltemos ahora hacia el final de la historia de la alimentación de los cinco mil en Juan 6:14-15, y veremos qué está mal. "La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo. Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte Él solo."

¿Por qué se retiró Jesús? Porque el entusiasmo de estas personas no era por quien él era en realidad. Esto es tan importante para nuestros días y para nuestras vidas. Las personas pueden tener un gran entusiasmo por Jesús, pero no están entusiasmados por el verdadero Jesús de la Biblia. Quizás sea un Jesús moralmente ejemplar, o un Jesús socialista, o un Jesús capitalista, o un Jesús antisemita, o incluso un Jesús racista, o un Jesús revolucionario-liberacionalista, o un Jesús fantástico contra-cultural. Pero no es el Jesús completo quien, al final, da su vida como rescate por los pecadores (Marcos 10:45). Y si el entusiasmo por Jesús es por un Jesús que no existe, entonces el entusiasmo no honrará al Jesús real, y él nos dejará e se irá a la montaña.

Jesús como Profeta

Así que estas personas vieron que Jesús era el profeta predicho y el tanto tiempo esperado Rey de Israel. ¿No es cierto? Versículo 14-15: "Verdaderamente este es el profeta que había de venir al mundo. Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró" ¿No es el rey de Israel? ¿No es el profeta?

La referencia al profeta apunta a Deuteronomio 18:15, donde Moisés profetizó: "Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará el Señor tu Dios; a él oiréis."  Jesús era, verdaderamente, este profeta predicho como Moisés. De hecho, quizás por esta razón sea que, en el versículo 3, él sube a una montaña para realizar este milagro; Moisés subió a la montaña. "Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos."

No Era el Profeta que Ellos Pensaron

Pero las personas que vieron el milagro de Jesús no comprendieron qué significaba, para Jesús, ser el profeta predicho. Vea los versículos 32-33: "En verdad, en verdad os digo: no es Moisés el que os ha dado el pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo.  Porque el pan de Dios es el que baja del cielo, y da vida al mundo."  En otras palabras, cuando ustedes piensen en mí como el "profeta como Moisés," no vean un paralelo demasiado estrecho. Yo soy como él. Pero, oh, Yo Soy mucho más.

¿Ustedes piensan que Moisés les dio el pan (el maná) del cielo? No, fue Dios quien lo dio. Y ahora yo lo doy. ¿Comprenden? Estoy dándoles el milagro del pan, el pan inexplicable. De cinco panes de cebada, estoy multiplicando el misterioso maná, por así decirlo, como el mismo Dios lo hizo. No soy sólo otro Moisés. No soy sólo otro profeta. Soy como Moisés. Pero soy mucho mayor que Moisés, de la misma forma en que Dios es mayor que Moisés. Soy mucho mayor que el maná y la cebada, de la misma forma en que el creador del maná y de la cebada es mayor que el maná y la cebada.

Y como creador de la cebada y el maná, no sólo doy el pan de vida: Yo Soy el pan de vida. Ciertamente ustedes ven mi poder, pero no ven la gloria de cómo será usado este poder. No me conocen. No quieren saber quién soy, qué he venido a hacer, o qué en mi poder hace que mi poder sea glorioso.

Lo que no Ven

La declaración más clara viene en el versículo 51: "Yo soy el pan vivo que descendió del cielo;  si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.”  Hay, al menos, tres verdades sobre mí que ustedes no ven. Primero, no ven que no voy a usar mi poder para triunfar sobre los romanos, sino para triunfar sobre los pecados de ustedes. Segundo, no ven que yo mismo soy la comida de ustedes. Sus almas me necesitan a mí, no a mis regalos. Y tercero, no ven la relación entre estas dos verdades: al entregar mi vida me vuelvo comida para la satisfacción eterna de los pecadores. "el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne" (Juan 6:51). Así que ustedes me llaman el Profeta, y lo soy, pero no como ustedes creen que lo soy.

Jesús como Rey

Pero, ¿y rey? ¿No es un rey? Versículo 15: "Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte Él sólo" ¿No es un rey? Lo es. Al final de su vida, Pilato le preguntó en Juan 18:33: "¿Eres tú el Rey de los judíos,?" y Jesús respondió en el versículo 36: "Mi reino no es de este mundo.  Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos;  mas ahora mi reino no es de aquí.”  En otras palabras, sí, soy un Rey, pero no como ustedes piensan que soy.

Cuando Jesús habla así, no quiere decir que este mundo no le pertenezca. Sí le pertenece. Él lo creó. Vendrá nuevamente a reclamarlo. Sino que significa: He venido al mundo una primera vez para gobernar las vidas de los hombres, no para ser su capitán militar, sino para ser su pan. Voy a triunfar, pero no lo haré sometiendo ejércitos, sino satisfaciendo almas. Voy a conquistar, pero no con el poder de las fuerzas armadas, sino con el poder de apetitos radicalmente nuevos.

No Era el Rey que Pensaron

Y lo que vimos en el capítulo 6 es que las multitudes tampoco comprendieron este mensaje. El versículo 26 es la clave para entender por qué Jesús se retiró ni tendría algo que ver con el entusiasmo del pueblo acerca de su reinado. "En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado."  Por esta razón querréis hacerme rey (6:15). Tenerme como rey significará para ustedes tener los estómagos llenos.

No habían cambiado. Jesús no vino al mundo para prestar su poder a los apetitos que ya existían. Ese es el error fundamental del evangelio de la prosperidad. Dejan a las personas sin ser transformadas en sus anhelos, y simplemente añaden el poder de Jesús como medio para hacer realidad aquellos anhelos. Ese no es el evangelio. Es un tipo de aclamación de la que Jesús huye. "Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte Él sólo" (Juan 6:15). Se va.

Jesús es Mejor

Entonces, ¿que hace Jesús en este milagro de tomar cinco panes y unos pocos peces y alimentar a 5000 personas? Está abriendo una ventana para mostrar quién es. Está manifestando su gloria, gloria como del unigénito del Padre (Juan 1:14). Y está abriendo una ventana a su gloria, no para que nos emocionemos pensando en cuán útil nos puede ser para obtener lo que ya queremos, sino para que podamos ver que él mismo es mejor que cualquier cosa que alguna vez hallamos querido.

El objetivo al hacer pan, en cierto sentido, de la nada (como Dios hizo el maná), es mostrar que el Hijo de Dios no vino al mundo para darnos maná, sino para ser nuestro maná. Y, como todos somos pecadores y no merecemos este pan, ¿cómo nos lo dará? "el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne" (Juan 6:51). Cuando entrega su carne sobre la cruz, se vuelve un pan que nutre totalmente, que satisface totalmente, para los creyentes que creen.

Prueba y Ve

El versículo 6 dice que Jesús estaba probando a Felipe cuando le dijo en el versículo 5: "¿Dónde compraremos pan para que coman éstos?"  Y yo diría, Jesús nos está probando ahora. Ahora mismo. ¿Seremos como los líderes judíos?  "En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú lo levantarás en tres días?"  ¿Seremos como Nicodemo? "¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?" ¿O como la mujer y el pozo? '¿Cómo me darás agua viva cuando ni siquiera tienes una cubeta?' ¿O como Felipe en el versículo 7? "—Ni con el salario de ocho meses podríamos comprar suficiente pan para dar un pedazo a cada uno —respondió Felipe" (NVI)

¿O veremos la gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad? ¿Veremos a Jesús crucificado por los pecadores y resucitado de entre los muertos para volverse no sólo un Dador, sino un Regalo, no para ser, solamente, nuestro benefactor, sino nuestro pan? Prueben y Vean que el Señor es bueno.

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