Los elegidos lo alcanzaron, pero los demás fueron endurecidos

*Romanos 11:7-10 *

Entonces ¿qué? Aquello que Israel busca no lo ha alcanzado, pero los que fueron escogidos lo alcanzaron y los demás fueron endurecidos; tal como está escrito: Dios les dio un espíritu de estupor, ojos con que no ven y oídos con que no oyen, hasta el día de hoy. Y David dice: Su banquete se convierta en lazo y en trampa, y en piedra de tropiezo y en retribución para ellos. Oscurézcanse sus ojos para que no puedan ver, y dobla sus espaldas para siempre.

Lo que se nos revela en estos versículos, acerca de Dios y Sus caminos es muy serio y fuerte. Está a años luz de la broma trivial que usted escucha temprano en la mañana por el radio. Nunca es mencionado o considerado en televisión. Está en otro mundo, lejos del entretenimiento. Nunca se escucha o ve en los manuales de crecimiento eclesiástico o en las afirmaciones populares de la cultura moderna. Pero si es verdadero, entonces todas estas áreas son afectadas. Por favor, escuche cuidadosamente y considere el peso y la seriedad de lo que Dios ha decidido revelar aquí en Su Palabra.

Versículo 7: "Entonces ¿qué? Aquello que Israel busca no lo ha alcanzado". Asegurémonos de que lo vemos en relación con los dos versículos precedentes. Versículo 5: "Y de la misma manera, también ha quedado en el tiempo presente un remanente conforme a la elección de la gracia de Dios" En otras palabras, Dios preparado que, del pueblo de Israel como un todo, algunos crean en Jesús como Mesías y sean justificados. Ahora son salvos del pecado y del infierno.

Y Pablo enfatiza que Dios preparó un remanente de fe "conforme a la elección de la gracia de Dios". El remanente fue escogido para ser el remanente. Y esa elección fue solo por gracia, no debido a algo que ellos hubieran hecho. Eso es lo que aclara y subraya el versículo 6: "Pero si [esta elección] es por gracia, ya no es a base de obras, de otra manera la gracia ya no es gracia".

Lo que deja al lector con esta imagen en su cabeza: Atrás en los días de Abraham, Dios eligió al pueblo de Israel como su posesión especial. Con el tiempo, hizo pactos con ellos y les dio promesas de un gran futuro con Él. Pero ahora Pablo está diciendo que en esta generación (como en los tiempos de Elías), Dios solo salvó a un remanente. Esto deja a muchos de los oyentes de Pablo sin aliento. ¿Qué estás diciendo Pablo? ¿Qué estás diciendo sobre Israel como un todo?

Aquí es donde estamos en el versículo 7: "Entonces ¿qué? [¿Qué estás diciendo? Y Pablo responde:] Aquello que Israel busca no lo ha alcanzado". En otras palabras, Israel como un todo, fracasó en vivir la Ley que seguía (Romanos 9:31). Ellos no lograron ser justos ante los ojos de Dios. Y han tropezado con la piedra de tropiezo (Romanos 9:32), Jesucristo, quien es el fin de la ley para justicia de todo aquel que cree en Él (Romanos 10:4). Están, por tanto, perdidos, y cortados de Cristo (Romanos 9:3).

Entonces Pablo dice en Romanos 11:7b: "Los elegidos lo obtuvieron, pero el resto fue endurecido". Esta es una declaración tremendamente importante para comprender cómo ocurre la salvación. "Los elegidos lo alcanzaron". ¿Alcanzaron qué? Acanzaron la justicia ante Dios. Alcanzaron la fe y justificación y salvación. Esto es lo que Pablo había dicho en el versículo 5: "Ha quedado en el tiempo presente un remanente [salvo] conforme a la elección de la gracia de Dios". Así que dice, en el versículo 7, que los "elegidos" lo alcanzaron, alcanzaron a permanecer en el remantente, entre los redimidos, los justificados, los salvos.

¿Pablo, qué pasa entonces con el resto? Si el remanente existe por elección y gracia soberana, entonces ¿qué estás diciendo sobre el resto? Pablo responde (versículo 7b): "Los demás fueron endurecidos".

Solo piense en esto con relación al cristianismo norteamericano popular. ¿Hablamos alguna vez así? ¿Cómo lo escribiríamos? Hubiéramos escrito: "Entonces ¿qué? Israel no logró alcanzar lo que buscaba. Los creyentes lo alcanzaron y los demás rechazaron creer". Y éso hubiera sido cierto. Absolutamente cierto. ¡Y cuán fácilmente Pablo pudo escribir eso! Cuán fácilmente pudo evitar el tema de la elección y el endurecimiento de Dios, justo como la mayoría de las personas lo evitan hoy.

¿Por qué hablar de este modo? Creo que sé por qué. Dios les ama. Por eso. Y es bueno para ustedes ver esta verdad y conocerla y edificar su mentalidad sobre ella, como uno de los pilares en su mente que sostiene la casa de la realidad. Si todavía no lo ve, que es bueno para usted saberlo, no está solo. No se comprende inmediatamente. Lo que debiéramos hacer es pedir a Dios que nos ayude a ver los beneficios de conocer esta verdad. Podemos verla resplandeciente. O podemos verla débilmente. Pero debiéramos creerla, porque Dios nos la reveló en Su Palabra, y Él nos ama.

"Entonces ¿qué? Aquello que Israel busca no lo ha alcanzado. Los elegidos lo alcanzaron, pero los demás fueron endurecidos Tres preguntas: 1) ¿Qué es este endurecimiento? 2) ¿Cuándo ocurrió? 3) ¿Cuál es su fundamento?

¿Qué es este endurecimiento?

En los versículos 8-10, Pablo utiliza textos del Antiguo Testamento para explicar y apoyar lo que dice (Isaías 29:10; Deuteronomio 29:4; Salmo 69:22-23).

Tal como está escrito: Dios les dio un espíritu de estupor, ojos con que no ven y oídos con que no oyen, hasta el día de hoy. Y David dice: Su banquete se convierta en lazo y en trampa, y en piedra de tropiezo y en retribución para ellos. Oscurézcanse sus ojos para que no puedan ver, y dobla sus espaldas para siempre.

Aquí podemos ver qué significa endurecimiento. Versículo 8: Dios les dio espíritu de estupor, es decir, un espíritu de entumecimiento e insensibilidad. El resultado fue que ellos eran espiritualmente ciegos y sordos. "Ojos con que no ven y oídos con que no oyen". Ellos eran físicamente capaces de ver y oír, pero veían la verdad espiritual como necedad y como algo poco atractivo.

Ahora, en el versículo 9, Pablo cita el Salmo 69:22-23. Pablo ve el Salmo 69 cumpliéndose en la vida y situación de Jesús. David lo escribe y el Hijo supremo de David lo cumple. Así que en el Salmo 69:9 David dice: "Porque el celo por tu casa me ha consumido", y Juan 2:12 lo aplica a Jesús cuando limpió el templo. El Salmo dice: "los vituperios de los que te injurian han caído sobre mí" (69:9), y Pablo lo cita en Romanos 15:3 para referirse a Cristo. El Salmo dice: "Y por comida me dieron hiel, y para mi sed me dieron a beber vinagre" (69:21), y Lucas 23:36 lo aplica a Jesús cuando le ofrecieron vinagre sobre la cruz.

Así que Pablo lee las maldiciones de este Salmo como un juicio divino pronunciado por Dios, mediante David, sobre la nación de Israel, especialmente al rechazar al Hijo supremo de David cuando vino, Jesucristo.

Versículo 9: "Y David dice: Su banquete se convierta en lazo y en trampa, y en piedra de tropiezo y en retribución para ellos”. El banquete aquí es algo que están comiendo. Probablemente represente una comida abundante y el placer de comer. En otras palabras, probablemente es un símbolo de las buenas cosas ordinarias de la vida. Así que interpreto que esto significa que su dureza de corazón incluye el mal uso del alimento y de otros dones de Dios. Estas buenas cosas, dadas por Dios, se convierten en una piedra de tropiezo y en una trampa. Asumo que significa que ellos se enamoran de estas cosas. El placer que reciben en las cosas reemplaza el placer que debieran tener en Dios. Y por eso sus apetitos físicos, por comida o sexo o placer estético, entumecen sus apetitos espirituales y pierden todo deseo de Dios.

Versículo 10: "Oscurézcanse sus ojos para que no puedan ver, y dobla sus espaldas para siempre". Nuevamente el endurecimiento es explicado como ceguera, como ocurrió en el versículo 8. Entonces dice, el endurecimiento de Dios significa: "dobla sus espaldas para siempre". Probablemente la imagen de una espalda doblada es una imagen de un gran peso que se carga, haciendo un trabajo fuerte. Es casi lo opuesto a un banquete de placeres, volviéndose una trampa. Pero ése es exactamente el modo en que oscilamos hacia adelante y hacia atrás cuando nos endurecemos contra Dios. Expresamos nuestra idolatría prefiriendo la comida o el sexo o los placeres estéticos antes que a Dios, o al construir una moralidad que hace que nuestro trabajo (y no la gracia de Dios) sea el fundamento de nuestra religión y de nuestra vida. Así que "dobla sus espaldas para siempre" significa entregarlos a sus obras-religiones hechas por ellos mismos y que les exaltan a sí mismos.

Eso es lo que significa endurecimiento: un entumecimiento espiritual, ceguera, sordera, y la conversión de los dones de Dios en placeres que reemplazan a Dios y a la ley de Dios por una labor autosuficiente.

¿Cuándo ocurre este endurecimiento?

La respuesta puede verse en las palabras "hasta el día de hoy", en el versículo 8. "Dios les dio un espíritu de estupor, ojos con que no ven y oídos con que no oyen, hasta el día de hoy”. En otras palabras, este endurecimiento, que está ocurriendo en la generación de Pablo sobre los que no son el remanente, ha estado ocurriendo por un largo período de tiempo. Pablo lo toma de Deuteronomio 29:4. "Pero hasta el día de hoy el Señor no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír”. Moisés lo dijo 1400 años antes de Pablo. Y Pablo dice que aún es cierto.

El endurecimiento permanece desde los días de Moisés hasta los días de Pablo. Y en Romanos 11:25 usted puede ver cuánto permanecerá: "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis sabios en vuestra propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles"

Esto debe implicar que el endurecimiento no está simplemente en las manos de los hombres, porque hay un fin planeado para el endurecimiento. El endurecimiento durará "hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles". Así que Dios lo ha señalado y Dios lo quitará en el tiempo que Él ha señalado. Y debiéramos ser como Pablo en Romanos 10:1: "Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos es para su salvación". En otras palabras, debiéramos estar orando para que el endurecimiento sea removido y que el velo sea quitado (2da a los Corintios 3:14), para que un remanente sea salvo ahora y que un día, pronto, el remanente se expanda para incluir todo Israel.

¿Cuál es el fundamento de este endurecimiento?

Versículo 7: "Entonces ¿qué? Aquello que Israel busca no lo ha alcanzado. Los elegidos lo alcanzaron, pero los demás fueron endurecidos". La semana pasada traté de mostrar, partiendo de los versículos 5 y 6, que la elección es enteramente por gracia. No se debe a algo en el remanente que explique por qué son elegidos para la salvación.

Los no-escogidos (los que son endurecidos) no han sido pasados por alto porque sean peores. Y los escogidos no son elegidos porque sean mejores. De otra manera la gracia no sería gracia. Yo no fui rescatado de mi incredulidad porque sea mejor que cualquier judío o gentil. Si usted piensa que lo es, entonces anula la gracia de Dios. Fuimos rescatados de la incredulidad solo por la gracia soberana.

Ante esto, ¿cómo debiéramos describir el fundamento del endurecimiento? Debemos describirlo en dos modos, un modo que enfatice la libertad de Dios, y el otro que enfatice la culpa y la responsabilidad del hombre.

Primero: en el acto de endurecimiento Dios es libre y no está limitado en un sentido supremo por algún acto o condición humana más allá de Sí mismo. En Romanos 9 vimos, en este mismo tema, que la gloria de Dios depende de que Su libertad nunca sea dependiente, en un sentido supremo, de la voluntad del hombre por las decisiones que toma. Así que Pablo cita a Dios en Romanos 9:15: "Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión". Y concluye: "Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. . . Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece". Su propósito era enfatizar la libertad de Dios.

Eso es lo primero que debemos decir sobre el fundamento del endurecimiento. Dios no está limitado, en un sentido supremo, por la voluntad humana. Nosotros no proveemos las causas supremas, decisivas, para las acciones de Dios. Dios las provee.

Pero tan importante como esta es la segunda manera de describir el fundamento del endurecimiento. Mire la importante palabra que saltamos en el versículo 9: "Y David dice: Su banquete se convierta en lazo y en trampa, y en piedra de tropiezo y en retribución para ellos”. La palabra "retribución" implica que en algún momento del camino del endurecimiento, está involucrado el castigo por lo malo. La idea es que ellos merecen la trampa y emboscada y el tropiezo que están experimentando. Lo que significa que realmente deberemos asumir con verdadera culpa y verdadera responsabilidad. Usted puede verlo en Romanos 11:20. Pablo describe así al no-remanente: "Muy cierto; fueron desgajadas por su incredulidad, pero tú por la fe te mantienes firme". Aquí enfatiza la responsabilidad humana.

Así que esto es lo que creemos. Esto es lo que vemos en la Biblia. Dios es soberano; el hombre es un agente moral responsable. Dios es libre y nunca está determinado, en un modo supremo, por las fuerzas o acciones o voluntades fuera de Sí mismo. Por otro lado, somos moralmente responsables. Somos realmente culpables por nuestra pecaminosidad y realmente merecedores de la retribución y el castigo.

Por tanto, así resumimos la obra endurecedora de Dios: Dios organiza de tal forma toda la realidad, en su insondable sabiduría, para que muchos sí experimenten una rebelión continua y endurecimiento contra Dios; pero lo hace, misteriosamente, de modo que nunca es injusto o culpable en lo que ocurre, y nosotros nunca dejamos de ser moralmente responsables.

Cuando Él se nos muestra y abre nuestros ojos de modo que creemos en Él y confiamos en Él y le amamos y le atesoramos, en nada se debe a nosotros, y debiéramos ser las personas más humildes, pacientes, bondadosas, amorosas, tiernas, perdonadoras, valientes de la Tierra. Dios nos ha hecho suyos, y fue por gracia y solo por gracia que lo hizo. Y cuando Él pasa sobre otros y los entrega al endurecimiento y a la rebelión y a la incredulidad, no les hace injusticia alguna. Somos tan merecedores de juicio como ellos. Y es en la pura gracia, inmerecida, que permanecemos justificados en fe.

Oh, si Dios pudiera concedernos que nuestro llamamiento y elección (2da de Pedro 1:10) fueran firmes, por la forma en que amamos a todas las personas. Recuerde, nadie puede darle a Dios una razón apremiante por la que debiera ser excluido de entre los elegidos de Dios. Unánomos a Pablo en una búsqueda apasionada para orar y testificar y amar y ganar a tantos como podamos por la gracia de Dios.

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