La libertad y la justicia de Dios en la elección incondicional

¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Dios? ¡De ningún modo! 15 Porque El dice a Moisés: "Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión." 16 Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. 17 Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para demostrar mi poder en ti, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra. 18 Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece.

La doctrina de la elección incondicional de Dios es tan diferente de la doctrina con que la mayoría de ustedes crecieron, que no solo les costará trabajo creer que está en la Biblia, sino que también les será difícil aceptar que sea una buena noticia. Así que estoy nadando contra una corriente doblemente difícil en este mensaje de Romanos 9. Por un lado, creo que esta es exactamente la doctrina que enseña Romanos 9, y por otro, creo que esta doctrina es una buena noticia. Así que me esforzaré para mostrarles dos verdades, que esta doctrina está en el texto y que es una buena noticia. Ese es mi trabajo en estos días. Es humanamente imposible, pero con Dios, todo es posible. Así que Señor, por favor, ayúdame.

El objetivo principal del mensaje en esta mañana es demostrar que Dios es justo y recto en su elección incondicional.

La estructura del mensaje es más o menos así:

  • Primero, preguntaremos de dónde viene esta objeción que aparece en el versículo 14. ¿Por qué alguien preguntó acerca de la justicia o la rectitud de Dios?
  • Segundo, daré tres razones por las cuales la doctrina de la elección incondicional de Dios es una buena noticia.
  • Tercero, veremos cómo Pablo reafirma esta doctrina en el versículo 16: “no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”.
  • Cuarto, trataremos de entender el  argumento de Pablo en el versículo 15 con respecto a la justicia de Dios en la elección incondicional.

¿De Dónde Viene Esta Objeción Que Aparece en el Versículo 14?

Primero, Pablo pregunta en el versículo 14: “¿Qué diremos entonces? ¿Qué hay injusticia en Dios?” Y responde: “¡De ningún modo!”¿De dónde proviene la objeción que aparece en Romanos 9:14? Pablo conocía la clase de objeciones que típicamente se levantaban en contra de sus enseñanzas. Él había estado enseñando durante años en las sinagogas, en iglesias, y en mercados. Sabía con que tenía que lidiar. Así que hace las preguntas que las personas acostumbraban a hacer, y las debate.

¿Qué dijo Pablo para preguntar si Dios era injusto? Lo principal que dijo es que Dios escogió a Isaac y no a Ismael, y a Jacob en lugar de a Esaú, desde antes que nacieran o hubieran hecho bien o mal alguno. Ese era el mensaje de los versículos 7-13. Recuerden los versículos 11-13: “(porque aún cuando los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama) 12 se le dijo a ella: El mayor servira al menor. 13 Tal como está escrito: A Jacob amé, pero a Esaú aborrect”. El mensaje es que el favor de Dios en la elección no está basado en lo que hacemos, o en lo que pensamos, o en lo que sentimos, o en lo que decidimos, sino solamente en Dios, quien llama.

Necesitamos afirmar (porque a menudo es negado) que Pablo está tratando en este capítulo el asunto de la elección de nuestro destino personal y eterno, está tratando con los gentiles y los judíos por separado, no solo con el pueblo judío en general y con los pueblos gentiles, está tratando con el destino eterno, no solo con roles históricos. El problema que enfrenta se pone de manifiesto en el versículo 3: muchos de sus parientes judíos están malditos y separados de Cristo. Así empieza la crisis —no empieza a partir del papel histórico de una nación, sino del destino eterno de los judíos que rechazaron el evangelio cuando Pablo predicaba de sinagoga en sinagoga.

Entonces la respuesta a nuestra primera pregunta es que la objeción en el versículo 14 surge de la enseñanza de Pablo acerca de la elección incondicional, que Dios por su gracia elige a quien quiere antes de que nazca o haya hecho bien o mal alguno. El hecho de que seamos elegidos para vida eterna no depende de lo que decidamos o de lo que hagamos. El hecho de que seamos escogidos depende solo de Dios. ¿Quiénes creerán en Cristo y se salvarán y quiénes rechazarán a Cristo y se perderán? Esta decisión al final pertenece a Dios.

Y así algunos de los que escuchaban a Pablo objetaban y decían: «Dios es injusto (no está siendo justo) al hacer que su elección no se base para nada en nosotros. Es una injusticia de Dios escoger a quien el quiera, para que crea y se salve, o para que se rebele y se pierda». Esta es la objeción que Pablo levanta en el versículo 14: «¿Hay injusticia en Dios? ¿Está siendo Dios injusto?» Pablo responde: «De ningún modo». No hay injusticia alguna en Dios cuando incondicionalmente elige a quien quiere.

Tres Razones Que Convierten la Doctrina de la Elección Incondicional En Una Buena Noticia

Ahora, antes de que veamos la reafirmación que hace Pablo a esta doctrina en el versículo 16, y sus argumentos para la misma en el versículo 15, quiero darles tres razones que convierten a esta doctrina de la elección incondicional en una buena noticia.

Es una buena noticia porque significa que cuando le supliquemos a un incrédulo que crea en el evangelio, por mucha maldad que haya en él, no nos puede responder: «No puedo ser elegido; soy muy malo. He cometido muchos pecados». La elección de Dios no está basada en cuánto pecamos o en cuánto no pecamos. No está basada en algo de lo que hagamos, pensemos, sintamos, o decidamos. Por tanto, la respuesta apropiada a esta desesperación es: « ¿Quién se cree usted que es para igualar su pecado a la soberanía de Dios? ¿Quién se cree usted que es para revolcarse en su desesperación, y pensar que su pecaminosa voluntad puede llegar a ser soberana en el universo, como si usted (teniendo en cuenta la magnitud de su pecado), pudiera decidir quien puede ser elegido y quien no,?» ¡NO! Usted no tiene derecho y no tiene poder para auto declararse fuera del alcance de la elección de Dios. Él y solo él decide quien es elegido. Y NO lo decide basándose en nuestro pecado o en nuestra justicia, sino basándose solamente en Su inescrutable voluntad. Usted con su pecado no puede jugar a ser Dios. Su pecado no demuestra que no será elegido. Por tanto, arrepiéntase, e invoque el nombre del Señor por medio de Cristo Jesús quien murió por los pecadores. Porque él ha dicho: “Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo”. Para el alma desesperada que siente que ha pecado tanto y que no tiene posibilidad de ser elegida, la elección incondicional es una buena noticia.

La doctrina de la elección incondicional es una buena noticia porque preserva la alabanza a la gloriosa gracia de Dios en cada acápite de nuestra salvación. No ha habido, no hay, y nunca habrá, una situación en la que seamos la causa decisiva de nuestra salvación. Dios nos ha elegido libremente para que no podamos gloriarnos en nosotros mismos, sino El. Esta es una buena noticia porque fuimos hechos para hallar el más grande gozo en la alabanza, no para ser alabados. Probablemente la corrupción más profunda que todos hemos heredado desde la Caída (y que obviamente ha prevalecido durante los últimos 50 años), es que creemos y sentimos que la felicidad y la vitalidad provienen de la alabanza que recibimos, en vez de venir de alabanza a Dios. Pensamos que el bienestar espiritual proviene de la importancia que se nos dé, en lugar de pensar que proviene de la liberación de la necesidad de sentirnos importantes, para de esta forma disfrutar alabando a Dios por siempre. Es para eso que fuimos creados, y es precisamente alabando a Dios donde se encuentran los placeres más grandes, profundos, y duraderos  —no en la importancia que se nos dé, sino en olvidarnos de nosotros mismos para sentir el gozo de alabar la gloria de Dios,  la cual, en esencia, consiste en su gracia libre y soberana. La elección incondicional está diseñada para ese gran y feliz propósito. Por lo tanto es una buena noticia.

La doctrina de la elección incondicional de Dios es una buena noticia porque cuando usted ve que es amado, perdonado, justificado, aceptado por Dios mediante la gracia que hay en la fe, esta doctrina de la elección le asegura que las raíces de su salvación, las raíces del compromiso omnipotente de Dios para salvarle, no son superficiales, sino que están bien arraigadas en las profundidades de los designios de la eternidad. Es una buena noticia saber que las raíces de nuestra salvación crecen por siempre dentro de la gracia eterna, y nunca llegan a un punto donde sean casuales, frágiles, y dependientes de nuestra fe anterior o de nuestras buenas obras.

Hay otras razones para sentir que la doctrina de la elección incondicional es una buena noticia, pero solo tenemos tiempo para estas en esta mañana.

Entonces, ¿Pablo Reafirma la Doctrina de la Elección Incondicional en el Versículo 16?

Tercera, note como Pablo reafirma esta doctrina en el versículo 16: “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”. ¿Qué es lo que no depende del que quiere?” Este es el asunto con que Pablo está lidiando desde los versículos 1-13. Quizás la respuesta mas corta, directamente desde el texto, estaría en el versículo 11: “el propósito de Dios conforme a su elección”. El propósito de la elección de Dios no depende de la voluntad humana ni del esfuerzo humano.

Literalmente las palabras son: “no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”. El objetivo es subrayar la incondicionalidad de la elección de Dios. Y la perfección de la incondicionalidad es acentuada por una palabra que expresa deseo y una palabra que expresa acción: “el que quiere” y “el que corre”.

Esto es importante porque aborda el mismo dilema que muchas personas encuentran tan controversial: la voluntad humana. Pienso que Pablo manifiesta, tan claramente como quisiéramos, que la voluntad humana no es la condición decisiva de la elección, Dios lo es. Dios y solo Dios. Dios elige a su propio pueblo desde antes de que hayamos deseado algo como la fe, o hayamos hecho algo como amar. Ese es el objetivo del versículo 16, reafirmar lo que Pablo ya había enseñado en los versículos 11-14.

El Argumento de Pablo en el Versículo 15 Para la Justicia de Dios en la Elección Incondicional

Ahora, finalmente, ¿cuál es el argumento de Pablo en el versículo 15 para la justicia de Dios en la elección incondicional? Pablo había dicho: «No, no hay injusticia alguna en Dios». Ese es el objetivo del versículo 14. Luego el versículo 15 comienza con la palabra clave “porque” para mostrar que está dando una razón, o una base, o un argumento de lo que acababa de decir: “Porque El [Dios] dice a Moisés: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión”.

Ahora bien, este es un argumento muy confuso para la justicia de Dios en la elección incondicional. Pablo dice: «No, Dios no es injusto al tener misericordia de las personas sin tener en cuenta su voluntad o sus obras, porque Dios le dijo a Moisés: “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión”. Más bien suena como una reafirmación de la elección incondicional, y no como un argumento de que la incondicionalidad sea justa.

En este punto del capítulo decidí, por allá por el año 1979, tomar un año sabático de descanso sin impartir clases en la Bethel College, y dedicar nueve meses a escudriñar el argumento de Pablo. Así que estuve desde Mayo hasta Enero estudiando el argumento de Pablo. Ya anteriormente les he dicho el resultado: Escribí un libro titulado La Justificación de Dios (el cual para mí, es uno de los libros más institucionales  que he escrito jamás), y dejé de enseñar para venir a Betlhehem. Podrían decir que ese fue el efecto de la palabra “porque” al comienzo del versículo 15. No hay injusticia alguna en Dios: “Porque El dice a Moisés: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión”.

Hay dos pistas para entender este argumento. Hoy les daré una introducción básica a estas pistas, y después regresaré a ellas dentro de tres semanas cuando retomemos el resto de este párrafo. La primera es el contexto de esta cita en el Antiguo Testamento, de Éxodo 33:19; y la segunda es la manera en que Pablo interpreta la justicia de Dios. Analicemos una a la vez para ver si podemos seguir el argumento de Pablo, y ver como el versículo 15 es una defensa de la justicia de Dios en la elección incondicional.

El Contexto de la Cita en Éxodo 33:19

Consideren esta cita en Éxodo 33:19. Moisés está hablando con Dios y está buscando la promesa de Dios para llegar a la tierra prometida con su pueblo. Entonces,  en el versículo 18 pide ver la gloria de Dios, y esto conlleva a la declaración que Pablo cita en Romanos 9:15 de Éxodo 33:18-19: “Entonces Moisés dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19 Y El respondió: Yo haré pasar toda mi bondad delante de ti, y proclamaré el nombre del Señor delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión”.

Moisés pide ver la gloria de Dios. Dios lo complace diciendo: Aquí está mi benevolencia, mi nombre. Y a su nombre el adhiere esta oración: “tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión”. En otras palabras, pienso que Dios le está diciendo a Moisés, y a nosotros: «Mi gloria está expresada en mi nombre, Yahweh (el Señor), y mi nombre está expresado en mi libertad para tener misericordia de quien tenga misericordia. Este soy yo. Este es mi nombre. Esta es mi gloria. Mi esencia como Dios consiste esencialmente en estar libre de cualquier restricción que no sea originada por mi propia voluntad. Esta es la esencia de lo que significa ser Dios. Este es  mi nombre, mi gloria».

Una confirmación es que en el capítulo 3 de Éxodo Moisés le pregunta a Dios cuál es su nombre para decirle a los israelitas quien lo envió y Dios le responde en el versículo 14: “YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: “YO SOY me ha enviado a vosotros.”

En otras palabra, aquí Dios define su nombre como “Yo soy el que Soy”. Y en Éxodo 33:19 Dios define su nombre como “Tendré misericordia del que tendré misericordia”. La estructura es la misma, y el significado simplemente está expandido. El nombre de Dios, la esencia de su gloria, es que él ES absolutamente libre, sin que nada lo cause o lo impida a no ser Él mismo. Él es quien es. Y, ampliando esa afirmación del capítulo 33, Dios dice que su nombre, su esencia es: “Tendré misericordia del que tendré misericordia” —o sea, soy absolutamente autoexistente y autodeterminante. Existo libremente, sin que ningún otro me origine o controle. Y ejerzo libremente mi misericordia. En el fondo las decisiones relativas a cómo ejercer mi misericordia no están condicionadas por una causa, o control, o impedimento que esté fuera de mi propia voluntad. Eso es lo que significa ser Dios, Yahweh. Ese es mi nombre y la esencia de mi gloria.

El Significado de la Justicia de Dios

El contexto de la cita de Éxodo 33:19 es la primera pista para entender el argumento de Romanos 9:15. Ahora bien, la segunda pista está en el significado de la justicia de Dios. ¿A que se refiere Pablo con justicia cuando dice: “No hay injusticia en Dios”. Si tuviera tiempo me gustaría desarrollar un estudio exhaustivo del Antiguo Testamento, y del uso que Pablo le da a “la justicia de Dios”, para mostrarles de donde tomé la respuesta a esta pregunta. Pero solo tengo tiempo para darles mi conclusión y para decir que en tres semanas regreso con argumentos que la apoyen.

La justicia de Dios es esencialmente su firme compromiso con su propio nombre y con su propia gloria. Dios es justo a tal grado que defiende y refleja el honor de su nombre. Él es justo cuando valora más lo que es más valioso, y lo que es más valioso es su propia gloria. Por tanto la justicia de Dios, su justicia, consiste fundamentalmente en hacer lo que es coherente con la estimación y demostración de su nombre, su gloria. Dios sería injusto si no defendiera y reflejara su gloria como infinitamente valiosa.

Ahora ya tienen las dos pistas necesarias para comprender el argumento de Romanos 9:15. Pablo está afirmando que no hay injusticia en Dios cuando elige incondicionalmente. ¿Por qué? Usando nuestras dos pistas, la respuesta es: «Porque el nombre de Dios, la esencia de su gloria, consiste en su absoluta libertad para tener misericordia de quien él tendrá misericordia. Así es Él. Y su justicia es su firme compromiso a siempre defender y reflejar esta gloria. Por tanto, él tiene que defender y reflejar su libertad, si va a ser justo.

Permítanme decirlo una vez más: Si la justicia de Dios consiste en su firme compromiso de defender su nombre y su gloria, y si su nombre y su gloria consisten en su absoluta libertad para mostrar misericordia, entonces para ser justo debe elegir a los beneficiarios de su selectiva misericordia, antes de que hayan nacido o hecho bien o mal alguno.

Por tanto la doctrina de la elección incondicional permanece y Dios es justo en ella.

Y concluyo recordándoles cuán buena es esta noticia:

  1. Ningún pecado que usted haya cometido jamás puede impedir que usted sea uno de los elegidos de Dios. Dios fue, es, y siempre será libre. Y su registro anterior de pecados no fue, ni es obstáculo para que usted sea elegido: Invoque el nombre del Señor Jesús y será salvo.
  2. Permita que todas las alabanzas, para salvación suya, vayan a él y no a usted. Y cuando encuentre su descanso en Cristo por medio de la fe, gloríese en esto: «Las raíces de su seguridad crecen por siempre, hacia la eterna gracia de Dios». Amén.

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