El Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies

Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis, y que os apartéis de ellos. 18 Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos. 19 Porque la noticia de vuestra obediencia se ha extendido a todos; por tanto, me regocijo por vosotros, pero quiero que seáis sabios para lo bueno e inocentes para lo malo. 20 Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies.

Hasta ahora, en el libro de Romanos, Pablo nunca ha mencionado al diablo (excepto en Romanos 8:38, donde indirectamente dice que “ni ángeles, ni principados” nos podrán separar del amor de Dios en Cristo). En vista de cuanto trata la verdad de la justificación en los capítulos 3-5, y la vida cristiana en los capítulos 6-8, ese silencio sobre Satanás nos podría prevenir de exaltar demasiado al diablo en la manera que peleamos la batalla de la fe.

La Única Mención de Satanás en Romanos: Está Condenado

Aquellos que piensan en todas las batallas en términos de conflictos con el diablo que deben ser peleados en combates cuerpo a cuerpo deben preguntarse por qué Pablo escribió 15 capítulos acerca de la salvación y la vida cristiana y no mencionó a Satanás. El silencio de Pablo hasta ahora no significa que Satanás sea insignificante, o que sería perder el tiempo hablar de él. Sin embargo, sí significa que lidiamos con Satanás fundamentalmente de manera indirecta en lugar de tenerle en nuestra mente y enfrentarle cuerpo a cuerpo  (vea además 2da a Timoteo 2:24-26).

Pero ahora, por fin, casi al final, Pablo hace mención de Satán en Romanos 16:20. Y esto es de lo principal que quiero hablar. Cuando Pablo finalmente menciona al diablo, tiene algo que decir acerca de él, para usar las palabras de Martín Lutero: “Dañarnos no podrá, pues condenado es ya”. Pablo tiene una sola oración sobre Satanás en dieciséis capítulos. Verso 20: “Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies”. Eso es todo. Ha sido mencionado una vez. Y esto es lo que se ha dicho: “Condenado es ya”. Ustedes le aplastarán bajo sus pies.

Eviten, A Los Sensuales, Glotones Y Lisonjeros

Ahora, antes de hablar acerca de esto, veamos cómo encaja toda la idea en la línea de pensamiento de Pablo. En el verso 18, Pablo dice que debemos vigilar a aquellos que nos alejan de las doctrinas de los apóstoles y tratan de arrastrar a otros consigo. Apártense de ellos, dice Pablo. El verso 19 nos da la razón de esta vigilancia: Porque los falsos maestros, debido a sus palabras suaves y lisonjeras, no son siempre fáciles de identificar, además el daño es mayor cuando arrastran consigo a los inocentes e ingenuos, y oculto en toda su enseñanza, no hay un error intelectual e inocente, sino una esclavitud profunda a los apetitos de la carne. Parece ser que los de palabras suaves se vuelven sensuales y glotones en sus vidas privadas.

La Famosa Obediencia de los Romanos

Eso es lo que vimos la semana pasada. Ahora, en el verso 19, Pablo alaba a los Romanos por su obediencia y la menciona como una razón por la que necesitan estar vigilantes sobre el error y por la que es tan feliz por ellos. Dice: “Porque la noticia de vuestra obediencia se ha extendido a todos”. En otras palabras, si los falsos maestros toman ventaja sobre ustedes, entonces mucho más oprobio vendrá sobre nombre de Cristo porque la obediencia que tienen es conocida por todas partes. Mientras mayor sea la reputación de su obediencia, mayor daño podrá hacerse si son absorbidos por la falsa enseñanza. Así que estén vigilantes “Porque la noticia de vuestra obediencia se ha extendido a todos”. Ustedes tienen una gran responsabilidad.

Y, él dice, quiero que sepan que su obediencia me produce un gran gozo. Verso 19: “la noticia de vuestra obediencia se ha extendido a todos; por tanto, me regocijo por vosotros”. Pablo No había fundado esta iglesia, nunca había estado allí, pero estaba gozoso por la reputación de una iglesia que caminaba en la obediencia a Jesús. ¿Cuando ustedes se regocijan en las iglesias, es porque son grandes o tienen buena música, o porque son obedientes a las radicales demandas de Jesús?

Expertos En Lo Bueno; Ni Remotamente Principiantes En La Maldad

Entonces Pablo hace otra advertencia como la que hizo en el verso 17: Aunque básicamente son un pueblo obediente y me regocijo grandemente por su obediencia, quiero estar seguro de advertirles una vez más. Verso 19b: “pero quiero que seáis sabios para lo bueno e inocentes para lo malo”. Pablo dijo algo así a los corintios. Les dijo: “Hermanos, no seáis niños en la manera de pensar; más bien, sed niños en la malicia, pero en la manera de pensar sed maduros” (1ra a los Corintios 14:20). Él aprende a hablar de esta manera por Jesús, quien había dicho: “Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas” (Mateo 10:16).

Ovejas en medio de lobos. Esto tiene una relación interesante con el contexto en Romanos. Aquí Pablo advierte contra los lobos vestidos con pieles de ovejas –personas que se apartan de la doctrina, hablan como ovejas y bendicen como ovejas sin embargo “son esclavos, [pero] no de Cristo nuestro Señor”. Son lobos listos para devorar al ingenuo. No sean ingenuos en lo que se refiere a la sabiduría –el discernimiento de las falsas enseñanzas y de los comportamientos destructivos - sean sabios, sean maduros. Pero en lo que se refiere a la maldad –las doctrinas erróneas y destructivas, y el hedonismo que viene con ellas- sean inocentes. Sean como niños en el sentido de que ellos ni siquiera se han iniciado en la maldad. J.B. Phillips parafrasea Romanos 16:19 así: “quiero que sean expertos en lo bueno, y ni remotamente principiantes en la maldad”.

Por tanto, iglesia de Bethlehem, seamos así. “sabios para lo bueno e inocentes para lo malo”. No necesitan ser ni inexpertos en lo malo. Oh, cuanto dolor tendrán que soportar aunque no se inicien en la maldad, porque hay suficiente maldad en sus propios corazones con el cual lidiar. No necesitan cargarlo más.

Satanás la Cabeza de la Maldad está Acabado

Por último, arribamos al verso 20, y ésta parece ser la idea central: No sean embaucados o engañados para caer en la maldad –las falsas enseñanzas o la esclavitud a los apetitos personales- porque la gran cabeza de la maldad, Satanás, será aplastado. Tengan cuidado de no involucrarse con las obras de Satanás, porque “condenado es ya”. Y anímense a continuar su batalla contra todo lo que es falso y destructivo porque el padre de toda mentira y destrucción será destruido.

Entiendo que el verso 20a es una promesa extensiva, general y gloriosa acerca del triunfo de la iglesia sobre Satanás: “el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies”. No lo interpreto como la referencia a algún evento que ocurriría en la iglesia romana, porque Pablo no ha descrito ninguna crisis que parezca llegar a un clímax semejante. Los problemas que él describe están ocurriendo siempre: tendremos que estar vigilantes ante los falsos maestros hasta el último día. No creo que sea una referencia a un evento de aquel momento, sino al último gran evento de la historia cuando Satanás será finalmente aplastado y lanzado al abismo (Apocalipsis 20:2-3) y al lago de fuego (Apocalipsis 20:10). Es una advertencia para que no hagamos amistad con la maldad, porque la maldad perderá. Y es una exhortación para permanecer vigilantes contra las falsas enseñanzas porque la fuente de ese error un día será destruida.

Una Mejor Perspectiva de la Derrota de Satanás

Volvamos por tanto y obtengamos una mejor perspectiva de lo que el Nuevo Testamento dice acerca de la derrota de Satanás. En Génesis 3:15, Dios prometió que la simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente: “él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar”. Jesús vino a cumplir esa promesa. Primera de Juan 3:8 dice: “El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo”. Así que podemos resumir la obra de Cristo como la destrucción de Satanás en tres etapas.

  1. Satanás ha sido derrotado definitivamente en la muerte y resurrección de Cristo;
  2. Él está siendo derrotado ahora por Cristo a través de los cristianos que hablan la Palabra de Dios y se revisten con todo el amor de Dios;
  3. Será finalmente vencido y lanzado al lago de fuego para que nunca más engañe o atormente al mundo.

1. Satanás Ha Sido Derrotado Definitivamente En La Muerte Y Resurrección De Cristo.

Pablo, en Colosenses 2:14-15 lo expresa así: “[Cristo] habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. 15 Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de El”. Al clavar nuestros pecados en la cruz, le arrebató todas las armas de maldición al diablo. El diablo puede ahora encolerizarse, pero no nos puede condenar.  Es Dios quien justifica, quien condena (Romanos 8:33-34) (Vea también Hebreos 2:14-15; 1ra de Juan 3:8; Efesios 1:22; Juan 12:21; 16:11).

2. Satanás Está Siendo Derrotado Ahora Por Cristo A Través De Los Cristianos Que Creen Y Hablan La Palabra De Dios Y Se Revisten Con Toda La Armadura De Dios

Efesios 6:12-13: “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes” (Vea también Apocalipsis 12:11; 2da a los Corintios 4:4-6). Por tanto, hoy abrazamos y aplicamos la victoria de Cristo por fe en nuestras batallas contra el diablo –principalmente al creer y blandir la Palabra de Dios (cf. 2da a Timoteo 2:24-26).

3. Satanás Finalmente Será Vencido Y Lanzado Al Lago De Fuego Para Que Nunca Más Engañe O Atormente Al Mundo.

Pablo dice en 1ra a los Corintios 15:25: “[Cristo] debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies”. La cruz y la resurrección fueron decisivas en la derrota, pero el golpe final será dado en el futuro cuando Cristo ponga a todas las cosas manifiestamente bajo sus pies. Aquí hay una relación estrecha con Romanos 16:20, aquí dice “bajo de sus pies” pero allá dice: “vuestros pies”: “Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies”.  Y la razón por la que se refiere a nuestros pies, es que estamos en Cristo y sus triunfos serán los nuestros.

Esto sucederá tan ciertamente como que Cristo vino y murió y se levantó de nuevo. Es por eso que Efesios 1:22 habla de todas las cosas como si estuvieran ya bajo los pies de Cristo. “Y todo sometió bajo sus pies, y a El lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia”. Romanos 16:20 es una gloriosa promesa para los santos asediados en tiempos y lugares donde pareciera como si la maldad tuviera ventaja y donde Satanás está devorando al mundo. Y es una advertencia para que no nos rindamos y cambiemos de bando. Es una exhortación para mantenernos vigilantes contra la falsedad y la idolatría y para que seamos “sabios para lo bueno e inocentes para lo malo”.

Gracia para la Batalla

Y entre tanto –hasta que la victoria final llegue y Satanás sea vencido- habrá gracia mientras dure la batalla. Verso 20b: “La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros”. La gracia llega cada día según la cantidad de batallas que enfrentamos, es nueva cada mañana. Grande es su fidelidad.

¿Hasta Cuando Señor?

Lo que nos deja con una última pregunta. ¿Hasta cuando Señor? ¿Cuánto tiempo hasta que la victoria llegue?: “¿Hasta cuándo, oh Dios, blasfemará el adversario? ¿Despreciará el enemigo tu nombre para siempre?” (Salmo 74:10).

Y Pablo responde: “pronto”, verso 20: “el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies”. ¿Qué significa? Pablo lo dijo hace dos mil años. Hace dos mil años dijo en Romanos 13:12: “La noche está muy avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz”. ¿Cómo debemos entender hoy en día las declaraciones del Nuevo Testamento de que la venida de Cristo y los triunfos de su aparición serán pronto, y sin em
bargo ya han pasado dos mil años?

Hay un libro en el Nuevo Testamento que enfrenta directamente este asunto: 2da de Pedro.

En los últimos días vendrán burladores, con su sarcasmo, siguiendo sus propias pasiones, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su venida? Porque desde que los padres durmieron, todo continúa tal como estaba desde el principio de la creación. [...] Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.

La manera en que Pedro enfrenta la tardanza de la segunda venida de Jesús cuando las personas comenzaron a hacer esta pregunta, es hacerles pensar en la peculiar relación interpersonal entre Dios y el tiempo. “...para el Señor un día es como mil años, y mil años [es] como un día”. Tomando pues el rastro que Pedro me ha dejado, quiero terminar esta mañana imaginando una conversación entre Pablo y el Señor quien le guía en lo que escribe. Sería algo así:

Pablo: ¿Hasta cuando Señor? ¿Cuanto tiempo pasará hasta que este gran enemigo sea definitivamente quitado y los problemas de la iglesia lleguen a su fin?

Señor: No te corresponde saber. Mi Padre ha fijado el tiempo en sus concejos secretos. Y él es infinitamente sabio e infinitamente bueno.

Pablo: ¿Será mucho tiempo Señor, cientos o aun miles de años?

Señor: ¿Y si fueran mil años, o dos mil? ¿Sería mucho tiempo? Mil años es como un día para mí.

Pablo: Señor, ¿Cómo debo hablar entonces de este triunfo venidero? ¿Qué debo decir acerca del tiempo?

Señor: Se fiel a  la esencia de quien soy, di lo que ayude a las personas a estar listos para mi venida. No deben pensar que pueden presumir debido a mi demora. Porque si lo hacen, se dejarán arrastrar por la indiferencia y en un instante serán arrebatados hacia la destrucción.

Pablo: Entonces, ¿quieres decir Señor, que debo decir que vendrás pronto aun cuando no sé desde nuestro punto de vista si será pronto?

Señor: Eso no sería un error, dilo. Hará tropezar a algunos, como muchas otras cosas que digo. Vendrán los burladores y ridiculizarán mi promesa. Lo sé, pero si das la impresión de que no será pronto, harás mucho más daño a la verdad y a las almas de los hombres que si  permaneces fiel a mi eternidad y ayudas a las personas a estar siempre listos y llenos de esperanza.

Pablo: Señor, si mil años o dos mil pasaran y no vinieras, ¿qué pensará tu pueblo cuando lea estas palabras en esos días? ¿No pensarán: ‘Han pasado tantos cientos de años , ya no hay razón para pensar que será pronto o  que nuestras serán interrumpidas por su aparición’?

Señor: Deberían recordar que el día del Señor vendrá como el ladrón en la noche. Será repentino e inesperado para casi todos. El mundo seguirá adelante como de cosntumbre (Lucas 17:26-31). Destrucción repentina vendrá sobre ellos. Ora por ellos Pablo, para que no tropiecen con la palabra ‘pronto’. Ora para que sepan que para mí será pronto, y para ellos no lo será. Ora para que comprendan que esperar que sea pronto es la mejor manera de no dejarse llevar por la indiferencia y ser arrebatados hacia la destrucción.

Pablo: Gracias Señor. Sabes que desearía que volvieras mientras estoy vivo. Desearía ser revestido de vida en lugar de desnudar mi cuerpo en la muerte. Ven, Señor Jesús, Ven pronto.

Señor: Pablo, mi siervo amado, tu anhelo por mí y por mi pronto regreso es un gran honor para mí. No quisiera que desearas otra cosa. Termina esta carta a los romanos y ora para que aquellos que vienen después tengan el mismo anhelo. Y hasta entonces, no olvides nunca –y no dejes que ellos olviden- que cuando venga aplastaré a Satanás bajo sus pies. Mi gracia sea contigo.

Y si demonios mil están, prontos a devorarnos
No temeremos porque Dios sabrá como ampararnos
¡Que muestre su vigor Satán, y su furor!,
Dañarnos no podrá, pues condenado es ya
Por la Palabra Santa.

Esa palabra del Señor que el mundo no apetece
Por el Espíritu de Dios muy firme permanece
Nos pueden despojar de bienes, nombre, hogar,
El cuerpo destruir, mas siempre ha de existir
De Dios el Reino eterno1


1 Lutero, Martín. Castillo Fuerte; Tr: Frederick H. Hedge; Tr. J. B. Cabrera. 3ra y 4ta Estrofa.

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