La gran obra del único y sabio Dios

Y a aquel que es poderoso para afirmaros conforme a mi evangelio y a la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin, 26 pero que ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas, conforme al mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para guiarlas a la obediencia de la fe, 27 al único y sabio Dios, por medio de Jesucristo, sea la gloria para siempre. Amén.

Cuando Pablo llega a la última frase de su doxología –la última frase de todo el libro de Romanos- enfatiza un atributo de Dios, a saber, su sabiduría. Verso 27: “al único y sabio Dios, por medio de Jesucristo, sea la gloria para siempre. Amén”. Mi objetivo con este mensaje es abrir una ventana en su mente hacia la infinita grandeza de la sabiduría de Dios, para que usted pueda verla más claramente y admire más intensamente a Dios, y confíe en él más firmemente, y además le obedezca con más gozo y consistencia –a fin de que su vida muestre la gloria de sabiduría de Dios más irresistiblemente. Ustedes no tienen que recordarlo todo, solo oren para que suceda.

Dios Es Infinitamente Sabio

La principal verdad en que quiero concentrarme con ustedes es que Dios es infinitamente sabio. También, menos importantes que esa verdad principal, veremos dos expresiones en este texto. Primero, que Dios es infinitamente sabio en la forma en que salva a los pecadores. Y, segundo, Dios es infinitamente sabio en la forma que guarda su pacto con Israel.

Antes: Dios es infinitamente sabio. Comencemos con una definición: Sabiduría es conocer cuál es la meta suprema en cualquier situación, y cuál es el mejor modo para lograrlo. Ella es diferente al conocimiento, pero se reviste del conocimiento. Se superponen, usted no puede ejercitar la sabiduría sin el conocimiento; porque a fin de comprender cuál es el mejor modo de alcanzar una meta, es necesario tener conocimiento de muchos factores. Por otro lado, usted puede tener mucho conocimiento y no tener sabiduría. Hay muchos tontos muy inteligentes. Y muchos sabios/profetas poco educados.

Pero estamos hablando sobre la sabiduría de Dios, no la nuestra. La diferencia es que él siempre conoce la mejor meta en cada situación, y él siempre tiene un conocimiento total y perfecto de billones y billones de factores relevantes en cada situación, lo que le permite conocer el mejor modo de alcanzar una meta.

Solo a Dios, Quien Es Sabio

Cuando Pablo le llama el “único y sabio Dios” en Romanos 16:27, no solo quiere decir que hay muchos dioses y todos menos uno son necios. Él dice en 1ra a Timoteo 1:17: “al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén”. Él no solo es el único y sabio Dios, él es el único Dios, punto. En 1ra a Timoteo 2:5 dice: “hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” (vea también 1ra a los Corintios 8:6; Efesios 4:6). Cuando Pablo añade en Romanos 16:27 la palabra sabio, es porque quiere decir: “la gloria sea por siempre solo a Dios, quien es sabio”. El primer y único Dios es sabio –gloriosamente sabio, infinitamente sabio.

La manera en que expresa la magnitud de la sabiduría de Dios se ve en Romanos 11:33-36:

¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! 34 Pues, ¿quién ha conocido la mente del Señor?, ¿o quien llegó a ser su consejero?, 35 ¿o quien le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar? 36 Porque de Él, por El y para El son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén.

¡La sabiduría de Dios es muy profunda! “¡Oh, profundidad de [...] la sabiduría [...] de Dios!”. Es tan profunda que sus juicios son insondables. Es tan profunda que sus caminos son inescrutables. Es tan profunda que nadie ha sido, o podrá ser, su consejero. De hecho, la sabiduría de Dios es tan profunda y tan amplia que no se incrementa y no puede incrementarse. Para incrementar en sabiduría, algo, que no haya salido ya de la mente de Dios, tendría que añadirse a la mente de Dios. Pero Romanos 11:36 dice enfáticamente que esto no sucederá: “de Él, por Él y para Él son todas las cosas”. Y si todas las cosas vienen de él, no hay sabiduría en el universo que no sea suya ya. Por tanto, concluimos: Dios es infinito en sabiduría. Es decir: su sabiduría no puede incrementarse, no porque él tenga límites, sino porque cada incremento concebible ya es suyo.

La Sabiduría de Dios al Salvar a los Pecadores

Esa es la verdad más importante del mensaje: Dios es infinito en sabiduría. Él siempre conoce la meta suprema en cada situación y el modo perfecto de lograrlo. Ahora, por debajo de esta verdad principal hay dos expresiones de este texto que quiero mencionar. Primero, Dios es infinitamente sabio en la forma en que salva a los pecadores- a saber, a través de la encarnación, la muerte y la resurrección de Jesucristo su único Hijo.

El punto que quiero enfatizar es que Dios escogió el camino de la salvación a través de Cristo porque ese era el camino perfecto para lograr su meta suprema, que es la humildad del hombre y la gloria de Dios. Su encarnación como campesino en la época de Navidad, el breve período de tres años de ministerio (en palabra y obra), su escandalosa ejecución como criminal, la resurrección después de tres días, todo solo para partir y dejar a un grupo de discípulos imperfectos –esto, dice Dios, es sabiduría infinita. Este era el camino perfecto para lograr la meta suprema. No pudo hacerse mejor.

La Obra de Cristo y la Sabiduría de Dios (1ra A Los Corintios 1:21-31)

Todo el libro de Romanos está desarrollando esta idea. Vea conmigo 1ra a los Corintios 1:21-31 donde Pablo relaciona la obra de Cristo directamente con la sabiduría de Dios

(Verso 21) “Porque ya que en la sabiduría de Dios el mundo no conoció a Dios por medio de su propia sabiduría...”

En otras palabras, Dios sabiamente rechazó la posibilidad de salvación por medio del intelecto humano y la sabiduría y el conocimiento. En un momento veremos por qué.

... agradó a Dios, mediante la necedad de la predicación, salvar a los que creen.

Así que por ahora, Pablo dice que el camino de la salvación de Dios es necedad –es decir, necedad a los ojos del mundo.

(Versos 22-24) Porque en verdad los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría; 23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y necedad para los gentiles; 24 mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios.

En su infinita sabiduría, Dios escogió un camino de salvación (a través de Cristo) que choca de frente con la demanda judía de señales y la demanda de los gentiles de sabiduría humana. Con infinita sabiduría, Dios escogió salvar a los pecadores a través de la necedad humana de un Mesías crucificado. Este Cristo, dice, precisamente en su más necia apariencia, es la sabiduría de Dios. Y en él su más débil apariencia, es el poder de Dios.

(Verso 25) “Porque la necedad de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres”.

"La necedad de Dios es más sabia que los hombres”. En otras palabras, Dios escoge expresar su sabiduría infinita en la forma de necedad y debilidad humanas.

Ahora ¿por qué lo hace así? ¿Por qué es esta una forma infinitamente sabia de salvar a los pecadores? Respuesta: porque es el modo perfecto para lograr la meta suprema. ¿Y cuál es esa meta? Usted lo verá si seguimos leyendo.

(Versos 26-29) Pues considerad, hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; 28 y lo vil y despreciado del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para anular lo que es; 29 para que nadie se jacte delante de Dios.

El camino infinitamente sabio de la salvación en la muerte de Cristo tiene sus raíces en el camino infinitamente sabio que existía para escoger a los pecadores antes de la cruz, y en el camino infinitamente sabio para llamar a los pecadores después de la cruz. Y el propósito de todo está claro en el verso 29: “para que nadie se jacte delante de Dios”. Dios nos escogió, nos adquirió, y nos llamó en una forma que nos despoja de todo destello de jactancia egocéntrica. Dicho negativamente (esta es la meta suprema de nuestra salvación, y Dios ha escogido el modo perfecto para lograrla): que no haya jactancia en nosotros cuando estemos ante la presencia de Dios.

Pero Pablo no solo dice negativamente cuál es la meta suprema. Dejándolo así no habría buenas noticias, no habría sabiduría infinita. Por esa razón que Pablo continúa diciendo:

(Verso 30-31) Mas por obra suya [de Dios el Padre] estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención, 31 para que, tal como está escrito: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.

Este es la meta suprema de salvación. Esto es lo que la sabiduría infinita busca. “El que se gloría, que se gloríe en el Señor”. Dios nos ha escogido, nos ha adquirido, nos ha llamado, y ha hecho todo lo necesario con relación a nuestra salvación, desde la eternidad hasta la eternidad, con perfecta sabiduría –es decir: de un modo que nos despoja de toda jactancia egocéntrica ante Dios, y que reemplaza esa jactancia con la jactancia que es solo en el Señor.

El gran objetivo de la obra de Dios en la salvación es que todos los elegidos de cada pueblo, y tribu, lengua, y nación, se gloríen con una lealtad (en el Señor y no en sí mismos) que haya sido probada al rojo vivo. Cuídese de decir que pudo haber encontrado un modo mejor de ser salvos: “¿quién ha conocido la mente del Señor?, ¿o quién llegó a ser su consejero?”. Usted no tiene suficiente conocimiento para aconsejar a Dios sobre el modo en que salva. Más bien, inclinemos nuestras cabezas con la humildad de un corazón quebrantado y aprendamos lo que hace la sabiduría infinita. Y entonces, hagamos que toda nuestra vida sea consistente gloriándonos solo en el Señor.

La Sabiduría de Dios al Mantener el Pacto con Israel

Ahora, para finalizar, dije que había una segunda expresión de la sabiduría infinita de Dios que quería mencionar. La primera es que él es infinitamente sabio en la forma en que salva a los pecadores. Y la segunda es él es infinitamente sabio en la forma en que mantiene su pacto con Israel. Decidí mencionar la primera porque de eso trata Romanos 1-8. Y escojo mencionar la segunda porque de ello trata Romanos 9-11. Sé que las dos secciones tratan las dos realidades. Pero el énfasis en Romanos 9-11 está en el tema del Pacto de Dios con Israel.

La razón por la que este es un tema, se encuentra en Romanos 9:6: “Pero no es que la palabra de Dios haya fallado. Porque no todos los descendientes de Israel son Israel”. El tema, tal como empieza Romanos 9, es: ¿Ha fallado la Palabra de Dios [es decir la Palabra de la promesa de Dios, su pacto prometido a Abraham y sus descendientes]? Si los gentiles están corriendo detrás del Mesías judío y se están convirtiendo en hijos de Abraham solo por la fe (Romanos 2:24; Gálatas 3:7), y si los judíos, en general, se están alejando del Mesías y están siendo lanzados hacia las tinieblas de afuera (vea Mateo 8:11-12), entonces ¿ha fallado el pacto que Dios hizo con Israel, y que reafirmó una y otra vez en el Antiguo Testamento en medio de sus más horribles desobediencias?

La respuesta resonante de Pablo en estos tres capítulos es ¡no! La Palabra de Dios no ha fallado. El modo en que Dios es fiel con Israel mientras salva a los gentiles es tan anti-intuitivo y tan extraordinario que cuando Pablo lo recapitula cerca del final del capítulo 11, tiene que estallar en una doxología acerca de la insondable sabiduría de Dios. Al igual que su forma de salvar a los pecadores a través de Cristo, su forma de mantener el pacto con Israel es una expresión de sabiduría infinita.

Vayamos por tanto allí y miremos esta última recapitulación. Y para aquellos que tienen oídos para oír, oirán la misma gran meta que Dios tiene en la salvación de los pecadores. Su manera de guardar el pacto con Israel está diseñada con infinita sabiduría para despojar a los gentiles y a los judíos de toda jactancia egocéntrica –sea en el judaísmo o en cualquier otra cosa.

La Sabiduría de Dios al Destruir el Orgullo Humano (Romanos 11:25-26)

Mire los versos 25-26 que son dirigidos a nosotros los gentiles.

Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis sabios en vuestra propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles...

La objetivo de esta extraña estrategia (que los judíos sean endurecidos, para que nosotros los gentiles seamos salvados, para que cuando se haya alcanzado la plenitud de los gentiles, venga también la plenitud de Israel) el objetivo de esta estrategia es “que no seáis sabios en vuestra propia opinión” ¡Para que ningún ser humano se pueda jactar en la presencia de Dios! El modo en que Dios guarda su pacto es infinitamente sabio para alcanzar su meta principal, que es despojar a los hombres de su orgullo.

La Sabiduría de Dios en la Gloria de Su Misericordia (Romanos 11:30-32)

Pero nuevamente, Pablo no nos deja solo con el objetivo expresado negativamente. Él nos da una última recapitulación de la sabiduría infinita de Dios al guardar su pacto con Israel mientras salva a los gentiles, y entonces estalla en una celebración de la sabiduría de Dios. Este es la recapitulación en Romanos 11:30-32:

Pues así como vosotros [gentiles] en otro tiempo fuisteis desobedientes a Dios, pero ahora se os ha mostrado misericordia por razón de la desobediencia de ellos [de los judíos], 31 así también ahora éstos [judíos] han sido desobedientes, para que por la misericordia mostrada a vosotros [gentiles], también a ellos ahora les sea mostrada misericordia. 32 Porque Dios ha encerrado a todos en desobediencia para mostrar misericordia a todos.

La sabiduría infinita guarda el pacto y salva a los pecadores en una forma que despoja a cada alma humana de la jactancia personal y hace que cada alma quede absolutamente dependiente solo de la misericordia ¿Por qué? Porque la meta suprema de todas las cosas es la glorificación de la misericordia de Dios.

Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres [¡manteniendo el pacto!], 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia [¡la salvación de los pecadores!]. (Romanos 15:8-9).

¿No deberíamos entonces unirnos al apóstol Pablo al final de Romanos 11 y de Romanos 16 y cumplir con nuestros corazones el objetivo supremo para el que fuimos hechos –el que se gloríe, gloríese en el Señor?

¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! 34 Pues, ¿quién ha conocido la mente del Señor?, ¿o quién llegó a ser su consejero? 35 ¿o quién le ha dado a Él primero para que se le tenga que recompensar? 36 Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén (11:33-36)

Al único y sabio Dios, por medio de Jesucristo, sea la gloria para siempre. Amén. (16:27)

(John Piper resume este mensaje en una canción)

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