El manantial de un persistente amor público

Recordando el bicentenario de la abolición de tráfico legal de esclavos en Bretaña

Sermón predicado el fin de semana de Martin Luther King

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9 ¿O qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, 10 o si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden? 12 Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos, porque esta es la ley y los profetas.

El título de este mensaje es largo y está lleno de importancia histórica: “El manantial de un persistente amor público, recordando el bicentenario de la abolición del tráfico legal de esclavos en Bretaña”. Espero poder entretejer estos tres puntos:

  1. Un retrato bíblico del origen del amor persistente público.
  2. Un tributo a la abolición del tráfico de esclavos en Bretaña el 24 de febrero de 1807, con un énfasis especial en las raíces bíblicas de esta abolición en la vida de William Wilberforce.
  3. Un contacto con los retos étnicos de nuestra propia época en honor al Fin de Semana de Martin Luther King.

Wilberforce, King, y la Biblia

Vayamos primero a la Biblia, la Palabra de Dios. Tanto William Wilberforce en Bretaña, hace doscientos años, como Martin Luther King en Estados Unidos, hace cincuenta años, basaron sus transformaciones sociales en el amor por todos que está en la Biblia. No quiero decir que los dos entendieran y usaran la Biblia de la misma forma. Wilberforce era un anglicano evangélico de doctrina ortodoxa. King, según mi entndimiento, no sé expresó sus creencias doctrinales de manera explicita cuando era un predicador maduro, pero sus primeros escritos se inclinaban hacia un tipo de liberalismo que no podría ser llamado ortodoxo.

Pero lo que quiero enfatizar es que sin la Biblia ninguno hubiera sido quien fue, y ninguno hubiera hecho lo que hizo; Wilberforce no hubiera sido el instrumento humano de Dios que determinó el fracaso del tráfico de esclavos africanos en Bretaña, y King no hubiera sido el instrumento humano de Dios que reemplazó la discriminación racial de manera decisiva con leyes que apoyaban la igualdad de derechos para todos los estadounidenses sin tener en cuenta la raza. La vida y obra de estos hombres, y sus éxitos son inexplicables sin su dependencia de la Biblia. Prácticamente se podía escuchar a la Biblia cada vez que King abría su boca. Y Wilberforce edificó toda su vida (pública y personal como miembro del Parlamento) sobre lo que llamó “las doctrinas características de la Biblia”. La Biblia tiene su modo de ejercer su poder en manos muy diferentes.

A Nuestro Padre, Por Medio De Jesús

Mire conmigo por unos momentos a Mateo 7:7-12. Lo que vimos aquí hace dos semanas, al comienzo de la Semana de Oración fue la enunciación de al menos ocho razones que le animaban a venir a Dios en una oración dependiente de Cristo. Cuando venimos a través de Jesús, nos encontramos a Dios como nuestro Padre quien solo nos da buenas cosas. Verso 11: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?”. Él les dará buenas cosas. Él es nuestro Padre.

¿Cómo fue que Dios se convirtió en Padre de personas inmerecedoras como nosotros? La primera mitad de la respuesta la vimos en Mateo 20:28, donde Jesús dijo: “el Hijo del Hombre [Jesús] no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”. Y en Mateo 26:28, donde Jesús dijo: “esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados”. Así que Jesús derramó su sangre y murió para pagar nuestro rescate y perdonar nuestros pecados.

La otra mitad de la respuesta la vimos en Juan 1:12: “a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios”. Si recibiremos a Jesús como nuestro rescate y creemos en él como el fundamento de nuestro perdón, Dios nos convierte en sus hijos. Y, según Mateo 7:11, Dios da buenas cosas a sus hijos que piden. Quizás no dé exactamente lo mismo que pedimos en el momento y forma en que lo pedimos, pero siempre dará buenas cosas. Siempre. Eso pudiera incluir algunas de las experiencias más difíciles de nuestras vidas, de manera similar a cuando Dios guió a José hacia la esclavitud de Egipto, Dios lo hizo por un millar de buenas razones que serían vistas después. Nuestro Padre en los cielos nunca está en contra de aquellos que están en Jesucristo. En su corazón solo tiene misericordia para nosotros. No comodidad, pero siempre tiene misericordia. Toda su ira fue removida por el rescate que Jesús pagó y la sangre que derramó.

Wilberforce Sigue Adelante

Allí es donde nos detuvimos hace dos semanas. Pero William Wilberforce no se detuvo allí. Y nosotros no debemos detenernos allí, porque Jesús no lo hizo. Wilberforce creyó todo lo que acabo de decir sobre el rescate de Jesús, y su sangre, y el perdón de pecado, y la necesidad de fe en Cristo para ser hijos de Dios y tener vida eterna. Eso es lo que solía llamar las “doctrinas características” de la Biblia. Él las amaba, pero no se detuvo con ellas, o con la gran noticia de que Dios es nuestro Padre, y es por nosotros, y solo nos da buenas cosas. William siguió adelante como Jesús y vio la próxima palabra en el verso 12.

En la LBLA1 dice: “por eso”: “Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombres...”. La palabra señala que lo que Jesús dijo nos lleva a un lugar. Lo que acaba de decir nos lleva a un lugar y nos permite ir a un lugar con el poder que acaba de hablar en nuestras vidas. ¿Hacia dónde nos dirige la palabra “por eso”? Este es uno de los versos más famosos de la Biblia. Lo conocemos como la Regla de Oro: “Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos, porque esta es la ley y los profetas”

La Palabra Por Eso En El Verso 12

Lo más importante que quiero que vean hoy es que la palabra por eso al principio del verso 12 implica tres cosas:

  1. Que no se puede vivir la Regla de Oro (tratar a otros de la manera que le gustaría que le trataran) sin experimentar la verdad de los versos 7-11; es decir, sin tener la profunda confianza de que su Padre le dará todas las cosas buenas que verdaderamente necesita;
  2. Que si realmente experimenta las verdades de los versos 7-11 (la certeza de que su Padre celestial satisfará todas sus necesidades reales) entonces tendrá la libertad e impulso internos necesarios para vivir la Regla de Oro: hacer el bien a otros que le gustaría que ellos le hicieran a usted;
  3. Que la razón por la que la Regla de Oro cumple la ley y los profetas es que se reviste del amor del verso 12 y todo parte de la fe en la obra de Jesucristo para rescatarnos por su sangre y asegurar para nosotros la misericordia y paternidad eternas de Dios.

Todo esto está implícito en la palabra por eso:

  1. Si usted aprecia realmente a su Padre celestial quien satisface todas sus necesidades dándole solo lo que es bueno para usted, entonces puede vivir para otros.
  2. Si realmente aprecia a su Padre celestial quien satisface todas sus necesidades dándole solo lo que es bueno para usted, entonces vivirá para otros.
  3. Si su vida de entrega a los demás parte de la confianza que tiene en su Padre a través del Mesías Jesús, quien pagó su rescate y perdonó sus pecados, entonces, este tipo de vida cumple todo lo que la ley y los profetas señalaban.

Así que cuando digo que este mensaje se titula “El Manantial de Persistente Amor Público”, me refiero a esto: Hacer a otros lo que nos gustaría que ellos hicieran por nosotros. A esto me refiero cuando hablo de Persistente Amor Público. Y el manantial de este amor es explicado en las palabras por eso. Usted tiene un Padre en los cielos quien, gracias a la obra de Cristo, da a sus hijos solo lo que es bueno para ellos. Por eso, debe amar persistentemente. Trate a las personas como le gustaría que le trataran a usted. La sangre con que su Padre le compró tiene cuidado de usted y es el manantial de su amor persistente público. Si usted experimenta este tipo de paternidad, amará de igual manera a las demás personas.

Fluyendo Desde Los Versos 7-11

Antes que analicemos la Regla de Oro en relación al asunto de las razas y las relaciones étnicas, asegurémonos de ver por qué debe fluir de los versos 7-11. La razón es que tratar a otros de la manera en que usted quiere ser tratado, involucra un cambio sorprendente, profundo y sobrenatural en el modo en que toma sus decisiones. En otro tiempo, usted tomaba sus decisiones fundamentalmente porque le beneficiaban; pero ahora lo hace porque benefician a otros. Y aquí está la dificultad: Usted pudiera pensar: “si trato a los demás de la manera en que yo quisiera ser tratado, entonces yo seré tratado de la misma forma”. Pero Jesús nunca hizo esa promesa. Él nunca promete: “si tratas a las personas como le gustaría que te trataran, tú también serás tratado de la misma forma por los demás”.

De hecho, él promete que frecuentemente ocurrirá lo opuesto. Por ejemplo, Mateo 5:11: “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí”. En otras palabras, cuando ustedes confían en mí y persisten en amar de la manera en que les llamo a hacerlo, pagarán un precio muy caro por eso.

El Padre Provee Todo Lo Que Necesitan Para Resistir

¿Comprende ahora por qué es tan importante el por eso al comienzo del verso 12? Si las personas que trata amorosamente, de acuerdo a la Regla de Oro, con frecuencia devuelven mal por su bien, ¿cómo podrá seguir amando?, ¿cómo podrá seguir devolviendo bien por mal? Jesús responde: porque tienes a un Padre en los cielos que provee con toda cosa buena que necesitas cuando le pides. Él no evita la aflicción, de hecho, él promete que habrá aflicción. Pero le da a usted todo lo que necesita para resistir y ser más como Cristo en medio de la aflicción. La seguridad de los versos 7-11 es el único manantial eterno de amor constante por todos que exalta a Cristo y honra a Dios.

Si conoce a Dios como su Padre a través de Cristo, y si confía que él le dará solo cosas buenas, solo misericordia (ahora, en la vida real) y que satisfará su corazón en cada prueba, entonces puede y persistirá en hacer a los demás lo que quisiera que ellos hicieran por usted, aún si ellos no le responden de la misma manera.

La Regla De Oro Y El Fin Del Tráfico De Esclavos

A mediados del siglo diecinueve, cerca de tres millones de esclavos africanos habían sido transportados hacia las Américas en barcos británicos2. Era un asunto profundamente racial –no solo racial, pero era profundamente racial. El único pueblo que estaba siendo robado y despojado de toda dignidad humana y cuyas familias estaban siendo destrozadas y torturadas en camino a trabajar como seres sub-humanos, era el pueblo negro. Era un asunto profundamente racial y las actitudes pecaminosas relacionadas a este asunto no han desaparecido en nuestros días, ni en nuestra tierra, ni en la iglesia.

William Wilberforce, como muchos otros de su tiempo, fue profundamente persuadido de que este tráfico era una gran maldad moral por muchas razones, y la más pequeña no era su inconsistencia con la Regla de Oro de Jesús. Muchos de los cristianos abolicionistas de su tiempo presionaron a la nación a ver las cosas desde el punto de vista de los esclavos, y a hacer a otros lo que les gustaría que se hiciera con ellos. Abraham Booth, por ejemplo, un predicador calvinista bautista, predicó un mensaje en Londres el 29 de enero de 1792 titulado: “El Comercio de Especies Humanas y la Esclavitud de Personas Inocentes es Antagónico a las Leyes de Moisés y al Evangelio de Cristo”. Una de las partes más conmovedoras del mensaje fue donde imaginó las naves esclavistas arribando a tierras británicas e invadiendo por sorpresa a Londres, Bristol y Liverpool, secuestrando a nuestros seres queridos y arrastrándolos lejos, para nunca verlos de nuevo3.

Cristianismo Coronario4

Cinco años antes, el 28 de octubre de 1787, William Wilberforce escribió en su diario, a la edad de veintiocho años: “El Dios Todopoderoso ha puesto delante mío dos grandes metas: la supresión del tráfico de esclavos y la reformación de [la moral]” 5. Durante veinte años Wilberforce soportó un revés tras otro en su persistente amor por todos. Pero nunca se rindió y el 24 de febrero de 1807 a las 4:00 de la mañana, veinte años después, el voto decisivo fue echado y el tráfico de esclavos fue declarado ilegal.

Hace cinco años que llamé a ese tipo de amor constante por todos: El Cristianismo Coronario en lugar de El Cristianismo de Adrenalina. La adrenalina nos da energía durante un momento y luego nos abandona. Esa es la manera en que muchas personas se involucran en una causa de amor y justicia. Pero el corazón late constantemente mientras vivimos. A eso es lo que me refería cuando hablaba de Cristianismo Coronario, es un cristianismo que persiste en amar y servir y hacer justicia año tras año tras año. Y yo preguntaba: ¿Quiénes serán (entre ustedes) los cristianos coronarios en la causa de la armonía racial y la santidad de la vida?

Aplicando el Amor Basado en el Evangelio de Wilberforce

Permítanme relacionar hoy la Regla de Oro (Mateo 7:12, con su importantísimo por eso) con el ejemplo de amor constante de Wilberforce basado en el evangelio: Siempre habrá retos que nos querrán impedir amar a las personas que son diferentes–retos por diferencias étnicas u otras diferencias. Si Cristo es nuestro Señor y Salvador y Tesoro, y si Dios es nuestro Padre a través de Cristo, y si confiamos que él nos dará solo lo que es bueno, entonces estaremos creciendo (y ayudando a nuestros hijos a crecer) en la aplicación de la Regla de Oro sobre las diferencias étnicas, como también sobre otras diferencias.

Una manera práctica de lograr esto en su familia sería trabajar con su cónyuge e hijos –o un grupo de solteros juntos, o grupo pequeño - y hacer una lista de actitudes y palabras y comportamientos que se pudieran expresar a una persona de otro grupo étnico pero que no le gustaría que fueran expresadas sobre usted. La lista pudiera sonar como esto: ¿Me gustaría que se burlaran de mí por mi apariencia? ¿Me gustaría ser evitado por los demás? ¿Me gustaría que se hablara de mí como de una persona inferior? ¿Me gustaría no ser invitado nunca a una cena? ¿Me gustaría no ser considerado nunca para un trabajo para el cual estoy calificado? ¿Aprobaría yo que las personas no quisieran ser mis vecinos? ¿Estaría de acuerdo con que nadie me considerara para un préstamo para mi casa aunque mi crédito fuera bueno? ¿Estaría de acuerdo con no ser considerado nunca para una promoción en el trabajo aunque estuviera calificado para ella?

Jesús Es Aun Más Radical

Pero ese grupo de preguntas todavía no es lo suficientemente radical, porque Jesús, a diferencia de otros en su tiempo no dijo: “no hagas a los demás lo que no quieres que ellos te hagan”. Él dijo: “todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos”. Eso es aun más radical, porque significa que debemos volvernos creativos y proactivos en nuestras relaciones interpersonales –sea atravesando las líneas étnicas o en cualquier otro sentido. Por eso, hagan otra lista: ¿Qué cosas puedo hacer por otra persona (u otra raza) que me gustaría que se hiciera por mí si estuviera en su lugar?

Si Dios es su Padre por medio del rescate que Jesús pagó con su propia sangre, y si usted confía que él le dará libre y suficientemente todo lo que necesita para vivir para su gloria, la respuesta a estas preguntas y muchas otras convertirá su vida en una vida de un amor constante por los que conoce y los que no conoce. Usted puede vivir para ver una gran victoria como le sucedió a William Wilberforce el 24 de febrero de 1807, con la abolición del tráfico de esclavos británicos (el próximo mes se cumplirán doscientos años). O pudiera morir en medio de la batalla como le sucedió a Martin Luther King a la edad de 39 el 4 de abril de 1968.

En cualquier caso, no habrá desperdiciado su vida. No si ha persistido en toda una vida de amor por todos fundamentada en la fe de que su Padre le dará solo buenas cosas por medio de Jesús a aquellos que le piden.

Muestre Las Muchas Glorias De Cristo

Oro para que tome el pequeño libro Sublime Gracia en la Vida de William Wilberforce6 y lo lea y beba del espíritu de este hombre –el espíritu que persiste, persevera, y resiste por la causa del amor por todos, la justicia, la justificación, y la Regla de Oro. Y oro para que mientras dure el año –mientras todavía estamos en el 2007, y sea el aniversario doscientos de la abolición del tráfico de esclavos en Bretaña, usted use este libro y otros instrumentos como testigo de Cristo y como un modo de mostrar alguna de las muchas glorias de Jesús


1 Piper utiliza la ESV [English Standard Version] donde la palabra que enfatiza es so. [Nota del Traductor].

2 John Coffey, “La Abolición del Tráfico de Esclavos: Conciencia Cristiana y Acción Política” [“The Abolition of the Slave Trade: Christian Conscience and Political Action”] Documentos de Cambridge Hacia una Mente Bíblica [Cambridge Papers Toward a Biblical Mind], Volumen 15, número 2, Junio de 2006, p. 1 (vea www.jubilee-centre.org).

4 Coronario: Relacionado a las Venas o Arterias del Corazón [Nota del Traductor]

5 John Pollock, Wilberforce (Londres: Aguacil y Compañía [London: Constable and Company], 1977), p.69.

6 Amazing Grace in the Life of William Wilberforce

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