El tesoro de la fe en la vida de la iglesia

Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo. Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones, rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros. Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.
Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles. A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.

Declaración de Misión de Pablo

El objetivo de esta carta, que es la más grande de todas, es el mismo objetivo del hombre que la escribió -o de Dios para quien la escribió. Es algo maravilloso cuando el objetivo de nuestro ministerio es el mismo que el de nuestra vida. Yo lo considero un privilegio indescriptible, un don otorgado por Dios, que el objetivo de mi vida y el de la iglesia a la que sirvo, sean el mismo. “Existimos para transmitir una pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas, para el gozo de todas las personas.” Esa es la misión de nuestra iglesia y el llamado de mi vida. Estoy muy agradecido de que sean idénticos.

Así sucede con Pablo. Lo vemos de manifiesto en este párrafo, Romanos 1: 8-15. Para verlo, retrocedan conmigo al versículo 5. Allí Pablo indica el objetivo de Dios para su vida: “Y por quien [O sea, Jesucristo] recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombrePablo indicaría la misión de su vida así: ‘Yo existo (por la gracia de Dios) para la obediencia de la fe entre todas las naciones para el bien de la gloria del nombre de Cristo.”

Ahora bien, si esa es la misión de su vida -glorificar el nombre de Cristo al provocar la obediencia de la fe entre las naciones- entonces esperaríamos que este también fuese el objetivo de esta carta, que es la más grande de todas, la carta escrita a los Romanos. Y eso es lo que vemos en los versículos 8-15. Vemos a Pablo exponiendo un argumento a los Romanos, de que aún cuando no ha ido todavía a visitarlos, había estado, y está ahora, dedicado a edificar la obediencia de la fe en sus vidas y a cumplir su misión en las vidas de los romanos.

La Devoción de Pablo a Cumplir su Misión en las Vidas de los Romanos.

Él desarrolla su plan en tres pasos. 1) El primero está en el versículo 8 por la forma en que le agradece a Dios por ellos. 2) El segundo está en los versículos 9-12 por la forma en que pone a Dios por testigo de su amor por ellos. 3) Y el tercero está en el versículo 13 por el motivo que ha expuesto para venir a ellos.

    1. Pablo agradece a Dios

Entonces, ¿cuál es la primera forma en que Pablo muestra que está totalmente dedicado a traer ‘la obediencia de la fe para la gloria de Dios’ a medida que aplica dicha obediencia a la iglesia en Roma? La primera forma se ve él cuando agradece a Dios por ellos, el versículo 8 dice, “Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.”

Vea Cuatro Cosas en este Versículo de Agradecimiento.
    1. Pablo les dice que le está agradecido a Dios por ellos:“Doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos ustedes”. La fe no existe en lo abstracto. El objetivo de la vida de Pablo, de provocar la obediencia de la fe, es para forjar un tipo especial de personas: personas con fe. Personas que obedecen a Dios por fe. La fe no es una mercancía que Pablo amasa. La fe es el fruto de una clase de persona, de una clase de corazón. Cada vez que hablemos del “provecho y gozo de la fe” (Filipenses 1:25) nos referimos a personas creciendo en fe y en gozo.

    2. Note que le da gracias a Dios en nombre de estas personas, por la robusta fe de ellos: “Doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos ustedes, de que su fe de divulga por todo el mundo.” Lo que le alegra de estas personas, es que tienen fe. Así es como el versículo 8 muestra que Pablo está dedicado a la misión de su vida en relación con los creyentes Romanos. No estaba allí para producir en ellos una obediencia a la fe, sin embargo, podía hacer lo mejor que tenía a mano, podía emocionarse y dar gracias a Dios por eso. Así Pablo les demuestra que está apoyándoles y que está comprometido con lo que Dios está haciendo en sus vidas al edificar la fe.

    3. Tercero, note que la fe que ellos tienen de algún modo se ha vuelto visible, se ha vuelto reconocible: “Doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.” Ahora bien, la fe es invisible. Es un acto del corazón (Romanos 10:9). ¿Cómo puede algo que es invisible tener tan amplia reputación? La respuesta es que la fe produce algo que sí es visible, es decir, la obediencia de la fe. Se conoce al árbol por su fruto. Y especialmente por eso es que Pablo está tan agradecido -porque la misión de su vida no es solamente producir actos de corazón; su objetivo según el versículo 5 “la obediencia a la fe en todas las naciones.” Algo se había visto y reconocido en Roma y la fe se había esparcido por todas partes. Esto no era algo meramente privado.

    4. Número cuatro, note que Pablo le da gracias a Dios por las personas que creen y llevan el fruto de la obediencia: “Doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos ustedes.” Él no agradece a los romanos por volverse creyentes y llevar como fruto una visible obediencia, él le agradece a Dios. ¿Cómo se relaciona esto a su declaración de misión en el versículo 5?

Se relaciona así: La declaración de misión dice que Pablo existe para ocasionar la obediencia de la fe entre los gentiles “por amor de su nombre” En otras palabras, el objetivo principal del llamado de Pablo no es la fe, sino la gloria del nombre de Cristo – la gloria de Dios (vea Filipenses 1:11; 2: 11; Pedro 4:11). La fe glorifica a Dios, al menos en dos maneras. Una esta implícita aquí, o sea, la fe es un regalo de Dios. El repartidor -el Creador- obtiene la gloria. Es por eso que Pablo le da gracias a Dios por estas personas. Ellos se convirtieron en lo que son por la gracia de Dios. Se volvieron la clase de creyentes que son, por la obra de Dios en sus vidas.

Si quiere ver la confirmación de esto en Romanos, examine 6:17: “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón”. Gracias a Dios -no a ustedes- sino a Dios. ¿Por qué? ¿Porque obedecieron aunque eran esclavos del pecado? ¿Cómo es que usted alguna vez logró liberarse de la esclavitud al pecado, y de corazón logró producir la “obediencia de la fe? Respuesta: Dios. Esto es lo que Pablo quiere decir en Efesios 2: 8-9, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe.”

Usted no puede gloriarse por ser creyente. Usted solamente puede agradecer. Eso es lo que Pablo hace aquí. Y al hacer esto, él le da todo el crédito y toda la gloria a Dios -y esta es la relación con la misión de la vida de Pablo en el versículo 5 -él vive para la obediencia de la fe “por amor de su nombre”. Ese es el nombre que exalta y glorifica en el versículo 8 al agradecerle a Dios por las personas que tienen esa fe que produce una obediencia reconocida por todo el mundo.

Sin dudas, debemos aprender que el gran objetivo de nuestro ministerio debe ser el mismo que el de Pablo - la obediencia de la fe por amor del nombre de Cristo y de la gloria de Dios. Un momento antes dije que la fe glorifica a Dios en dos maneras al menos. Una, Dios es el dador y el dador recibe la gloria. La otra, la fe depende de Dios por naturaleza y llama la atención hacia su confiabilidad. Usted puede ver esto en el capítulo 4, especialmente en los versículos 20-21: “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que [Abraham] se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”. Cuando usted confía en las promesas de Dios en medio de una gran adversidad, glorifica la fidelidad y fiabilidad de Dios.

Entonces, si en Bethlehem estamos comprometidos a divulgar la pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas, debemos estar comprometidos a producir la obediencia de la fe en todas las cosas. Porque la fe glorifica a Dios al venir de él como dador y demostrar su fidelidad y fiabilidad.

    2. Pablo Pone a Dios de Testigo de su Añoranza por Ellos

Ahora bien, ¿Cuál es la segunda manera en que Pablo demuestra que está totalmente dedicado a la obediencia de la fe para la gloria de Dios a medida que aplica dicha obediencia a la iglesia en Roma? La primera fue en la forma en que le agradece a Dios por ellos. La segunda está en la manera en que pone a Dios de testigo de su añoranza por ellos en los versículos 9-12: “Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo [(literalmente: a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de Su Hijo], de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones, 10rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros. 11Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; 12esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.”

Mi interpretación del versículo 9 es que Pablo está poniendo a Dios como testigo porque se está refiriendo a algo que solamente Dios puede ver, esto es, algo ‘en el espíritu de Pablo’. Él esta diciendo, “en mi espíritu” sirvo al evangelio. Yo no creo que esto signifique “de corazón” (NVI), ni que mi espíritu esté realmente en la predicación del evangelio (NASB). Yo pienso que él quiere decir que sirve al evangelio en sus oraciones, donde nadie excepto Dios puede ver. Y así todo lo que puede hacer para insistir en esta verdad es poner a Dios como testigo, porque nadie puede ver el incesante llanto genuino del apóstol, excepto Dios. “Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones”.

Pero la pregunta es: ¿Cómo él sirve a Dios en sus oraciones? Su respuesta (en el versículo 9) es que sin cesar hace mención de los creyentes de Roma: “sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones”. ¿Pero qué dice cuando hace mención de ellos? Esa es la pregunta clave. Y la responde en el versículo 10: “…siempre en mis oraciones, 10rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros”. Lo que hace una y otra vez en sus oraciones, es mencionarlos con ansias y rogar que Dios vea apropiado en su soberanía -note la frase, “por la voluntad de Dios”- llevar a Pablo a Roma. Pero ¿por qué? esa es una pregunta clave: ¿Por qué Pablo quiere venir a Roma?

La respuesta de Pablo nos lleva exactamente hacia del punto que esperaríamos en vista de la misión de su vida en el versículo 5. En el versículo 11 el dice que la razón por la que quiere venir a Roma es esta: “deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados”. Y ahora ¿qué quiere decir con: “a fin de que seáis confirmados”? Quiere decir que la fe de ellos puede ser fortalecida y hacerse aun más firme y fructífera (esta es la relación, por ejemplo, en 1 Tesalonicense 3:2) de modo que lo que vemos es, que la manera en que Pablo sirve a Dios en su espíritu en el evangelio (versículo 9) es orando continuamente para que Dios le dé la posibilidad de ir a Roma y fortalecer la fe de ellos; y es de eso de lo que se trata toda la misión de la vida de Pablo, la obediencia de la fe entre los gentiles. Puesto que la obediencia viene de la fe, la fe debe estar creciendo y fortaleciéndose. Así sirve Pablo a Dios -o sea, busca glorificar a Dios pidiendo la ayuda de Dios (¡Eso es en sí la oración!) para que lo lleve a Roma por el bien de la fe. La obediencia de la fe es aun el tema. Y el nombre de Dios es magnificado por la confianza que pone Pablo en Dios, al pedirle en sus oraciones que esto ocurra.

Pero esta no es exactamente la manera en que Pablo quiere decirlo. Él apoya, como si fuera el versículo 12, y deja claro que su deseo cuando ora, no es solamente que sean fortalecidos y estimulados en su fe por la fe de Pablo y a través de un don espiritual para ellos, sino que también que él mismo sea fortalecido y estimulado mediante la fe de ellos. Versículo 12: “esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí”. Esa es la misión de vida de Pablo: La obediencia de la fe entre los gentiles. Así es como Pablo sirve a Dios en su espíritu: Ora constantemente para que Dios lo capacite para ir y fortalecerlos en fe y mediante ellos ser fortalecidos él en su propia fe.

    3. Él quiere que la fe de ellos produzca fruto

La tercera manera en que Pablo muestra su compromiso con la misión de su vida que es la obediencia de la fe, está en el versículo 3. Específicamente, la razón por la que él a menudo ha planeado ir a ellos. “Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles”.

¿Qué fruto? Ciertamente, la respuesta es el mismo fruto del que ha estado hablando todo el tiempo: El fruto de la fe -“la obediencia de la fe”. Así es como utiliza el termino “fruto” en Romanos 6:22, “2Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.”

Conclusión: Las maneras en que Pablo demuestra cual es la misión de su vida.

De modo que en tres maneras Pablo enfatiza que está totalmente comprometido con la misión de su vida entre los cristianos de Roma. Su misión de vida es la obediencia de la fe por el bien de la gloria de Dios (Versículo 5).

Enfatiza esto en el versículo 8 al agradecerle a Dios por la fe de ellos, porque su fe es vital y se ha vuelto visible por la obediencia y así la reputación de esa fe se ha esparcido por todas partes. Y aquí es exaltado el nombre de Dios porque es a él a quien se le está agradeciendo por el tesoro de la fe.

Lo enfatiza en los versículos 9-12 al poner a Dios como testigo de lo que más nadie excepto Dios puede ver, es decir, el servicio interno de Pablo hacia Dios en el evangelio cuando ora constantemente para que Dios lo lleve a Roma por el bien del fortalecimiento de la fe de los romanos y la suya propia. Aquí de nuevo el objetivo es fortalecer la fe y será Dios quien reciba la gloria porque Pablo está dependiendo de Dios para llegar a ellos y darles el don espiritual que edificará la fe.

Finalmente, Pablo enfatiza su misión de producir la obediencia de la fe para el bien de la gloria de Dios, al decir en el versículo 13 que la razón por la que ha estado tratando de ir a Roma desde hace tanto tiempo, era para “algún fruto” entre ellos, como entre los demás gentiles. Lo cual interpreto de nuevo como que significa el fruto de la fe “la obediencia de la fe”.

La lección para nosotros está manifiesta: Si estamos comprometidos con la supremacía de Dios en todas las cosas para el gozo de todas las personas, comprometámonos a ocasionar la obediencia de la fe entre nosotros, entre las personas de nuestro pueblo y entre las naciones.

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