Esta Enfermedad es para la gloria de Dios

Y estaba enfermo cierto hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos. Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús: Señor, mira, el que tú amas está enfermo. Cuando Jesús lo oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella". Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que Lázaro estaba enfermo, entonces se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Luego, después de esto, dijo a sus discípulos: Vamos de nuevo a Judea. Los discípulos le dijeron: Rabí, hace poco que los judíos procuraban apedrearte, ¿y vas otra vez allá? Jesús respondió: ¿No hay doce horas en el día? Si alguno anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo. Pero si alguno anda de noche, tropieza, porque la luz no está en él. Dijo esto, y después de esto añadió: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; pero voy a despertarlo. Los discípulos entonces le dijeron: Señor, si se ha dormido, se recuperará.  Pero Jesús había hablado de la muerte de Lázaro, mas ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño. Entonces Jesús, por eso, les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y por causa de vosotros me alegro de no haber estado allí, para que creáis; pero vamos a donde está él. Tomás, llamado el Dídimo, dijo entonces a sus condiscípulos: Vamos nosotros también para morir con El.

En el principio -en el principio absoluto de todas las cosas, excepto de Aquel que estaba en el principio- existía el Verbo, nuestro Señor y Salvador. Y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. . . y el Verbo se hizo carne -el Dios-hombre Jesucristo-, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. . Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia (Juan 1:1; 14, 16).

Completamente divino y en control absoluto

Y como él estaba en el principio, y es Dios, y es por tanto infinitamente grande excediendo más allá de todos nuestros poderes, él era la realidad más importante el 9 de Septiembre de 2001, y es la realidad más importante en el mundo hoy, en el décimo aniversario del 11 de Septiembre, y es, en sí mismo, capaz de abarcar, y explicar, y dar sentido, no solo los horrores del 9 de Septiembre, sino también los peores horrores del terremoto en Bam, Iraq, dos años después, y los horrores 100 veces peores del gran tsunami de 2005.

Completamente humano y capaz de confortar

Y como él se hizo carne, y habitó una vida humana, y sufrió y murió y resucitó, él mismo es capaz de abarcar, y explicar, y organizar, y confortar personal, íntima, y tiernamente la pérdida de cada vida individual, incluyendo la vida de un muchacho de catorce años de edad, cuyo funeral realizaremos esta tarde a las cuatro en punto.

El Rey habla

Este es nuestro Dios a quien adoramos, Jesucristo, infinito en su majestad divina, y tan cercano y amoroso como la mano de una madre. Y nos reunimos para adorarle en su Palabra. No nos reunimos como una escuela para escuchar una conferencia, sino como un real sacerdocio, una nación santa, un pueblo adquirido por él, para escuchar las palabras de nuestro Rey, Jesucristo. Una palabra sobre el sufrimiento y la muerte, una palabra sobre el amor, y una palabra sobre su propia gloria, sobre como estos tres se relacionan unos con los otros, el sufrimiento, el amor, y la gloria de Cristo.

Yo no elegí este texto por el aniversario del ataque del 11 de Septiembre, o por la familia Watters, cuyo hijo de 14 años, Víctor, murió de cáncer el miércoles. Dios escogió estos versículos. Aquí es dónde estamos en esta serie en el Evangelio de Juan. Y esto es lo que el Rey tiene que decirnos hoy. Y es muy importante.

El Contexto

Nuestro texto es 11:1–16. Justo antes de que comenzara este capítulo, las multitudes en Jerusalén habían tomado piedras para matar a Jesús (Juan 10:31), y en el versículo 38 trataron de arrestarlo, pero él escapó. Viajó hacia el Este y hacia el Norte, luego cruzó el Jordán, y antes de que pasara mucho tiempo (vea el "hace poco" en Juan 11:8), María y Marta, y sus amigos de Betania, cerca de Jerusalén, enviaron un mensaje a Jesús diciéndole que su hermano Lázaro estaba muy enfermo.

Ése es el contexto para las sorprendentes palabras de Jesús sobre la muerte y el amor y la gloria de Dios. Mientras lea los versículos 1-6 preste atención a estas tres palabras. Muerte, amor, gloria. Y escuche la relación que sostienen entre sí. Este es nuestro Rey, moldeando la forma en que vemos el mundo de la muerte y el amor, y la forma en que sentimos los horrores y las bellezas que ocurren en este mundo. Quizás estas palabras trastornen su mundo. Lo han hecho en muchos de nosotros.

Un Amor inusual

Versículos 1–2 del capítulo 11: "Y estaba enfermo cierto hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos”.  Lo sorprendente en el versículo 2 es que aún María no había ungido al Señor. Ocurre en Juan 12:3. Así que Juan está tomando a la evidencia más clara de la extraordinaria relación interpersonal que existe entre María y Jesús, incluso cuando esa evidencia aun está por llegar. La idea es: Ella no es una extraña. Hay un amor inusual entre ella y Jesús.

Versículo 3: "Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús: Señor, mira, el que tú amas está enfermo". Así que ahora Juan lo hace más explícito. Quiere que veamos y sintamos el amor que Jesús tiene por esta familia. Esta petición de ayuda no proviene de un conocido casual. Proviene del círculo más íntimo de los amigos de Jesús.

Todo tiene que ver con la gloria de Dios

Versículo 4: "Cuando Jesús lo oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte,  sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella".  Lo primero que Jesús hace cuando escucha las noticias de la enfermedad de Lázaro es ponerla en relación con la gloria de Dios y con su propia gloria. Esta enfermedad está relacionada con la gloria de Dios. Tiene que ver con la gloria del Hijo de Dios. No está relacionada fundamentalmente con la muerte, aunque él morirá (y Jesús sabe que morirá); está relacionada, fundamentalmente, con Dios, con el Hijo, y con cuán glorioso es Dios y su Hijo. Esto es lo que dice Jesús (versículo 4): "Esta enfermedad no es para muerte, [el propósito de esta enfermedad no es la muerte] sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella".

Es igual que el capítulo 9, donde el hombre había nacido ciego, no porque pecara, o porque sus padres pecaran, sino para que las obras de Dios se manifestaran poderosamente (Juan 9:3-4). Solo que el aquí el problema va a ser la muerte, no simplemente la ceguera o la enfermedad. Lázaro va a morir. Jesús lo sabe. De hecho, él decide que Lázaro muera. Lo veremos en unos momentos.

Enfatizando el amor de Jesús

Ahora, Juan enfatiza por tercera vez el amor que Jesús tiene por esta familia. Versículo 5: "Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro”. Juan realmente quiere que lo veamos y lo sintamos. Tres veces lo dice: Versículo 2: "[María] fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos". Versículo 3: "El que tú amas está enfermo" ¡Tú le amas! Versículo 5: "Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro”.

Ciertamente Juan está enfatizando el amor de Jesús por esta familia, porque él sabe que lo que Jesús está a punto de hacer aquí no parecerá amor a la mayoría de las personas. Muy pocos seres humanos piensan así del amor. Me atrevo a decir que usted no piensa así del amor, nadie piensa así del amor, excepto cuando el Espíritu de Dios cambia nuestros corazones para que veamos qué es verdaderamente amor en este texto. Es por esto que dije que este texto puede trastornar su mundo.

Liberando el impacto

Juan sabe que lo que está a punto de decir en el versículo 6 va en contra de toda la experiencia humana donde Dios no es supremo. Y la palabra clave que produce ese el impacto es "pues", al comienzo del versículo 6. En realidad la palabra sí está en el original, y significa "por tanto". Así que los versículos 5 y 6 se leen de esta manera: "Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues [por tanto], que Lázaro estaba enfermo, entonces se quedó dos días más en el lugar donde estaba".

Jesús sabía lo que significaría su retraso. Significaría la muerte segura de Lázaro. Lo sabemos por el versículo 14. Cuando Jesús decide ir a Betania, sabe que Lázaro está muerto: "Entonces Jesús, por eso, les dijo claramente: Lázaro ha muerto".

Era una muerte real

Jesús está eligiendo dejar morir a Lázaro, o asegurarse de que él está bien muerto cuando llegue allí (cuatro días muerto, según se desarrolla la historia). Y si usted dice: "Bien no era realmente tan malo, porque él sabía que lo resucitaría. No era tan mala como la muerte que estamos sufriendo ahora, la muerte de Víctor". Si es así como usted está pensando, piense en dos cosas:

1. Lázaro realmente murió. No es fácil morir. Y en lo que concierne a Lázaro, Jesús no vino. Y sus hermanas le vieron morir. Y le enterraron. Y ellas se preguntaron dónde estaba Jesús. Fue una muerte real. Y fue una pérdida real. Y Jesús en realidad no llegó para detenerla.

Viendo nuestra resurrección en Lázaro

2. En la forma en que Juan presenta esta historia, él quiere que veamos la resurrección de Lázaro como una imagen de nuestra resurrección, la resurrección de todos los que creen en Jesús. Escuche a Jesús en los versículos 23–26:

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le contestó: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final. Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá,  y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás".

En otras palabras, mi resurrección de tu hermano es exactamente lo que ocurrirá a todo el que cree en mí.

Lo que significa que esta es la forma en que debemos pensar en la muerte de Lázaro: La muerte de Lázaro fue real y terrible, tan terrible como la de ustedes. Y si usted piensa que fue menos terrible porque Jesús le resucitó, la verdad es que su muerte de usted no será mucho más terrible que la de Lázaro, porque usted también será resucitado por Jesús, y es solo una cuestión de tiempo. Y la cantidad de tiempo entre la muerte de usted y su resurrección es como nada comparada con la eternidad.

El Amor llevó a Jesús a dejar que Lázaro muriera

Y ahora, quizás, estamos preparándonos para ver y sentir el propósito principal de este mensaje. Fue amor lo que llevó a Jesús a dejar que Lázaro muriera. Fue el amor de Jesús por esta familia y por sus discípulos, (y por usted leyendo este texto) lo que le hizo elegir dejar que Lázaro muriera.

Vea nuevamente la relaicón entre el versículo 5 y el 6: "Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues [por causa de este amor], que Lázaro estaba enfermo, entonces se quedó dos días más en el lugar donde estaba". No se apuró a ir junto a Lázaro.

¿Cómo es esto amor?

Y al escribir Juan tiene la intención (y Jesús) de que todos los que vean esta escena se pregunten: ¿Cómo es éso amor? Juan ha ido por este camino y lo ha dejado claro. Jesús les ama. Él les ama. Él les ama. Por tanto, no le sana sino que le deja morir. ¿Por qué es ésto amor?

Jesús lo respondió alto y claro y lo hará nuevamente en el versículo 15. Él dijo en el versículo 4: "Esta enfermedad no es para muerte, [en otras palabras, el propósito no es la muerte] sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella". Esta enfermedad terminará siendo para la gloria de Dios y para la gloria del Hijo de Dios. Esta enfermedad mostrará la gloria de Dios. Hará que Jesús luzca maravilloso.

Por tanto (versículo 6), el amor le deja morir. El amor le deja morir porque su muerte les ayudará a ver la gloria de Dios, en más formas que las que ellos conocen.

¿Qué es amor?

Por tanto, ¿qué es amor? ¿Qué significa ser amado por Jesús? El amor significa darnos lo que más necesitamos. Y lo que más necesitamos no es sanidad, sino una plena e infinita experiencia de la gloria de Dios. Amor significa darnos lo que nos traerá el gozo más pleno y duradero. ¿Y qué es eso? ¿Qué nos dará un gozo pleno y eterno? La respuesta a este texto es clara: una revelación de la gloria de Dios en nuestras almas, viendo y admirando y maravillándonos y deleitándonos en la gloria de Dios en Jesucristo. Cuando alguien está dispuesto a morir, o a dejar que nuestro hermano muera, para darnos éso (a nosotros y a nuestro hermano), esa persona nos ama.

Amar es hacer lo que se tenga que hacer para ayudar a las personas a ver y a atesorar la gloria de Dios como su gozo supremo, para ayudar a las personas a ver y a sentirse satisfechas con la gloria de Dios.

Vea la forma en que Jesús lo dice en los versículos 14-15: "Entonces Jesús, por eso, les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y por causa de vosotros me alegro de no haber estado allí, para que creáis" La contraparte humana a la revelación de Dios es creer. Creer es venir a Jesús para ser satisfechos con todo lo que Dios es para nosotros en Jesús. Y venimos a él de esa forma solo cuando vemos su gloria "vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad" (Juan 1:14).

Unidas la gloria de Dios y nuestro gozo

Estos son los dos grandes propósitos de todas las cosas: La demostración de la gloria de Dios en Cristo, y que los seres humanos atesoren esa gloria por encima de todas las cosas. Ése es el significado de la vida y de toda la creación. Y estos dos propósitos son realmente uno: Porque cuando atesoramos la gloria de Dios por encima de todas las cosas, incluso de la vida misma, nos unimos a Dios en la demostración de su gloria. Dios es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en él.

Así que Jesús deja que Lázaro muera para mostrar la gloria de Dios y para intensificar la fe de sus discípulos. Y el evangelio de Juan fue escrito con esos dos grandes propósitos: revelar la gloria de unigénito del Padre, y despertar y profundizar nuestra fe en él, que le recibamos como el Tesoro supremo que es.

Por esto murió Jesús

Y el propósito principal del texto de hoy es: Esto es amor. El propósito del amor es llevar a las personas al conocimiento más pleno y al disfrute más pleno de la gloria de Dios. Jesús no solo dejó que Lázaro muriera por esto. Él murió por esto. "Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios"  (1ra de Pedro 3:18). Jesús oró para que también su pueblo redimido viera su gloria. "Quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria" (Juan 17:24). ¿Y qué es amor? Amor es el anhelo que se esfuerza y sufre por cautivar a las personas con lo que es infinita y eternamente satisfactorio: la gloria de Dios.

Será revelado en la Resurrección

Una última exhortación: Entre la muerte de Lázaro y su resurrección cuatro días después, su familia no pudo ver cómo es que Dios sería glorificada en ella. Eso sería revelado en su resurrección. Por tanto, si es ahí donde está usted, y todos nosotros, en cierto sentido, sin ver claramente cómo es que Dios es glorificado en la muerte de nuestro ser querido, no juzgue antes de la resurrección. Dios está haciendo más de lo que usted puede saber. Y la resurrección lo traerá todo a la luz. Entre tanto, confíe en él y atesórelo por encima de todas las cosas.

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