Por medio del lavamiento de la regeneración

Recuérdales que estén sujetos a los gobernantes, a las autoridades; que sean obedientes, que estén preparados para toda buena obra; 2 que no injurien a nadie, que no sean contenciosos, sino amables, mostrando toda consideración para con todos los hombres. 3 Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y odiándonos unos a otros. 4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia la humanidad, 5 El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, 6 que El derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador, 7 para que justificados por su gracia fuésemos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna. 8 Palabra fiel es ésta, y en cuanto a estas cosas quiero que hables con firmeza, para que los que han creído en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles para los hombres.

Fíjese en la palabra regeneración en el versículo 5: “El [es decir, Dios] nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo”. La regeneración es otra forma de hablar del nuevo nacimiento o de nacer de nuevo. Este será nuestro tema de hoy: el nuevo nacimiento o regeneración.

Hemos hablado acerca de qué es el nuevo nacimiento. Y hemos hablado acerca de por qué es necesario. Y en el último mensaje de esta serie, hablamos acerca de cómo ocurre. Hoy continuaremos respondiendo esa pregunta: ¿Cómo hace Dios que ocurra el nuevo nacimiento? Pero primero, hay algunas nuevas indicaciones, muy importantes, que explican qué es y por qué lo necesitamos. Considere cada una.

Nuevas Indicaciones Acerca del Nuevo Nacimiento

Vea una inusual indicación que explica qué es el nuevo nacimiento: La palabra para regeneración en el versículo 5 (“El [Dios] nos salvó […] por medio del lavamiento de la regeneración [palingenesias, en griego]) solo es usada en otro lugar de la Biblia, en Mateo 19:28. Jesús dice a los doce apóstoles: “En verdad os digo que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración [griego: en te palingenesia], cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, os sentaréis también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel”. Esta es una referencia al renacimiento de la creación. Es como mencionar los “cielos nuevos y una tierra nueva” de Isaías 65:17 y 66:22.

1) La Regeneración de Toda la Creación

Jesús concibe el nuevo nacimiento como algo que sucederá a toda la creación, no solo a los seres humanos. Los humanos no son los únicos seres caídos, contaminados y confusos, toda la creación está así ¿Por qué? La respuesta es que cuando los seres humanos pecaron en el principio. Dios convirtió a toda la creación en una demostración visible del pecado. La enfermedad, la degeneración, los desastres naturales, todos son parte de esas imágenes audibles, visibles, y tangibles de la trasgresión moral traída por el pecado al mundo y que contamina el mundo.

El pasaje más importante sobre este tema en la Biblia es Romanos 8:20-23. Y es importante para este sermón porque confirma y explica lo que Jesús dijo acerca de que la creación nacería de nuevo (la regeneración).

Porque la creación [toda la creación, no solo las personas] fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió [es decir, Dios, pues solo Dios es quien puede sujetar a la creación a vanidad y en la esperanza], en la esperanza 21 de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios [algún día habrá una gran renovación y sucederá para que la creación se una a los hijos de Dios en su gloriosa renovación]. 22 Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora [aquí está la imagen del nuevo nacimiento, tal como dijo Jesús]. 23 Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.

Así que si concretamos toda la idea, esta ilustración parece decirnos algo así: el propósito de Dios es que toda la creación nazca de nuevo. Es decir, todo el universo reemplazará su vanidad, y corrupción, y enfermedades, y degeneración, y desastres, con un nuevo orden universal –los nuevos cielos y la nueva tierra. Esta será la gran regeneración universal. El gran nuevo nacimiento universal.

Cuando Pablo utiliza esta palabra en Tito 3:5, quiere que veamos que nuestro nuevo nacimiento es parte de aquel gran nuevo nacimiento. La novedad que tenemos en virtud de nuestra regeneración es la primicia de la mayor novedad que tendremos cuando nuestros cuerpos sean renovados como parte de la renovación del universo. Pablo dijo en Romanos 8:23: “nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu [porque hemos nacido de nuevo por el Espíritu], aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo”.

De modo que cuando usted piense en su nuevo nacimiento, piense en él como en la primera entrega de algo que está por venir. Su cuerpo, y todo el mundo, un día tendrá parte en esta regeneración. El propósito final de Dios no son almas espiritualmente renovadas habitando en cuerpos decrépitos en un mundo enfermo y desolado por las catástrofes. Su propósito es un mundo renovado con cuerpos renovados y almas renovadas que tomen todos nuestros sentidos renovados y los conviertan en medios para disfrutar ya alabar a Dios.

Cuando escuche la palabra regeneración en Tito 3:5, escúchela así de grande: “[Dios] nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo”. Cuando Pablo dice, en el versículo 7, que el propósito del nuevo nacimiento es que “justificados por su gracia fuésemos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna”, quiere decir que somos herederos de todo lo incluido en esa vida eterna (los nuevos cielos, la nueva tierra, el nuevo cuerpo, las nuevas relaciones perfectas, una nueva perspectiva santificada de todo lo que es bueno y glorioso, y nuevas capacidades para un tipo de placer en Dios que excederá todos nuestros sueños).

Esa es la señal inusual del significado del nuevo nacimiento: es la primera entrega de la regeneración final del universo.

2) ¿Por qué Necesitamos Esta Regeneración?

Hay una indicación clara que explica por qué necesitamos esta regeneración, se encuentra en el versículo 3: “Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y odiándonos unos a otros”. No es una descripción de la creación material. Es una descripción del corazón humano. Todas son maldades morales, no maldades físicas. Necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos, maliciosos, envidiosos, aborrecibles y aborreciendo. Todos somos descritos, de alguna forma, en este versículo.

Necesitamos la regeneración porque Dios no recibirá tales corazones en su nueva creación. Como dijo Jesús, a menos que nazcamos de nuevo, no veremos el reino de Dios (Juan 3:3). Por eso todos debemos nacer de nuevo.

El Significado de Gracia: Pero Dios…

Entonces viene una de las frases más hermosas en la Biblia (versículo 4): “Pero […] Dios”. Éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de placeres diversos, maliciosos, envidiosos, aborrecibles y aborreciendo, pero… Dios…: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia la humanidad 5 El [¡Dios!] nos salvó”.

Esta es la misma secuencia sorprendente que vimos en Efesios 2:3-5: “vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. 4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, 5 aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados)”. Estábamos muertos, pero Dios nos dio vida. Este es el significado de la gracia. Los muertos no pueden, por sí mismos, darse vida. Pero Dios…

Es lo que tenemos aquí en Tito 3:3-5. Éramos esclavos de deseos y placeres tan poderosos que no podíamos percatarnos y ver que el Señor es bueno. En lo concerniente a nuestra habilidad para conocer y confiar, y amar a Dios, estábamos muertos. Pero… Dios. Versículo 4-5: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia la humanidad, 5 El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo”.

¿Cómo Ocurre el Nuevo Nacimiento?

Así que ahora nos volvemos hacia la pregunta de hoy: ¿Cómo Lo Hace? ¿Cómo Ocurre el Nuevo Nacimiento? Tal como vimos en las palabras de Jesús en Juan 3, Pablo describe la regeneración como un lavamiento y una renovación. Al final de Tito 3:5 Pablo dice que Dios nos salvó: “por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo”. La regeneración es una especie de lavamiento. Y la regeneración es una especie de renovación.

Recuerde lo que Jesús dijo en Juan 3:5: “el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios”. En Juan 3, tenemos la frase “nace de agua y del Espíritu”. Y en Tito 3, tenemos “lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo”.

Mi argumento en Juan 3 era que las palabras aguan y Espíritu venían de Ezequiel 36:25-27, donde Dios promete a su pueblo:

Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26 ‘Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros […] 7 ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.

Jesús estaba diciendo que había llegado el cumplimiento de las promesas del nuevo pacto: «La promesa de Ezequiel ocurrirá por medio del Espíritu en mí. El Espíritu da vida (Juan 6:63). Y Yo soy el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6). Y cuando el Espíritu les una a mí por la fe, experimentarán el nuevo nacimiento». Hay, al menos, dos formas de verlo: el lavamiento de todo lo pasado, y la renovación para todo lo que es futuro.

Tanto Limpios como Nuevos

Así que cuando Pablo dice, aquí en el versículo 5, que Dios “salvó […] por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo”, quiere decir prácticamente lo mismo que Jesús: han llegado las promesas del nuevo pacto. El comienzo del reino de Dios está aquí. Ha comenzado la “regeneración” final y universal. Y nuestro nuevo nacimiento es un lavamiento de todo el pecado que hayamos cometido; y es la creación de una nueva naturaleza por medio del Espíritu Santo.

Seguimos siendo los mismos después del nuevo nacimiento. Pero hay dos cambios: estamos limpios, y somos nuevos. Esto es lo que significa nacer de nuevo, ser regenerado.

¿Cómo Efectuó Dios el Nuevo Nacimiento?

Pablo quiere enfatizar que el nuevo nacimiento se debe a la naturaleza de Dios, y no a lo que hayamos hecho –ni siquiera a nuestras obras de justicia. Los versículos 4 y 5 describen tres características de Dios y las contrastan con cualquier intento que hagamos por nacer de nuevo: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia la humanidad, 5 El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo”.

La salvación es la gran idea latente en este texto (versículo 5: “nos salvó”). Sin embargo, Dios nos salva, específicamente, por medio de la regeneración. Y Pablo relaciona estas dos obras con la “bondad”, con “su amor” (versículo 4), y con su “misericordia” (versículo 5). Esta es la respuesta definitiva de Pablo a nuestra pregunta: Dios es bueno, Dios es amoroso, Dios es misericordioso.

1) Por la bondad de Dios

Si usted ha nacido de nuevo (si se levantado de la muerte espiritual, y se le dieron ojos para ver, y oídos para oír, y sentidos espirituales para experimentar que Jesús es supremamente satisfactorio, y un corazón para confiar en él) ha sido por la bondad de Dios. La palabra clave en el versículo 4 (chrestotes), significa afabilidad o bondad. Pablo la utiliza en Efesios 2:7: “[Dios nos dio vida] a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”.

Dios se deleita en derramar su bondad sobre nosotros. Mientras mayor sea nuestro concepto de Dios, más sorprendente será Dios. Dios es el creador del universo. Él sostiene las galaxias para que subsistan. Él gobierna todo lo que sucede en el mundo, desde la caída de un ave, hasta el cambio de color de nuestro cabello. Él es infinitamente fuerte, y sabio, y santo, y justo. Y Pablo dice, que es bondadoso. Y por su bondad, hemos nacido de nuevo. Permita que su misma existencia como cristiano le diga en cada momento de cada día: «Dios es bondadoso conmigo».

2) Por la Filantropía de Dios

La segunda forma en que Pablo describe a Dios es traducida en la English Standard Version como “amorosa bondad”. La palabra griega es philanthropia de donde viene la palabra filantropía. Amor a la humanidad. Esta no es una palabra común para expresar el amor de Dios. De hecho, solo aparece aquí en el Nuevo Testamento. Pablo dice que el oído de Dios se inclina para hacer bien a la humanidad. Él es la máxima expresión de la filantropía. De modo que el apóstol está diciendo: si has nacido de nuevo, ha sido por la tendencia de Dios a bendecir a la humanidad.

Luego dice algo absolutamente esencial y que exalta a Cristo. Dice en el versículo 4 que esta bondad y su tendencia a bendecir a la humanidad se manifestaron. “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia la humanidad, 5 El nos salvó […] por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo” ¿Qué significa? La bondad y el amor de Dios se manifestaron. Significa que si hubieran permanecido en la esencia de Dios, sin descender y tomar forma humana entre nosotros, no hubiéramos sido salvos.

Jesús: La Manifestación de la Bondad y la Filantropía de Dios

¿Cómo se manifestaron? ¿Cómo se manifestaron la bondad y la sabiduría de Dios? La respuesta se encuentra al notar el hecho de que Dios es llamado “nuestro Salvador” en el versículo 4 (“se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia la humanidad”. Jesús es llamado “nuestro Salvador” en el versículo 6: “[el Espíritu] que El [Dios] derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador”. En otras palabras, Dios “nuestro Salvador” se manifestó en la persona de Jesucristo “nuestro Salvador”. Jesús es la manifestación de la bondad y el amor de Dios.

Esto significa que nuestra regeneración se debe a la obra histórica de Cristo. Lo hemos visto una y otra vez. El nuevo nacimiento no es un ligero cambio espiritual sin relación con la historia. Es un acto histórico objetivo del Espíritu de Dios quien nos une, por la fe, con el Señor Jesús histórico, encarnado, para que la vida que ahora él tiene como Salvador crucificado y resucitado, se vuelva nuestra vida porque estamos unidos a él. El nuevo nacimiento ocurre porque Jesús vino al mundo como la bondad y el amor de Dios, y murió por nuestros pecados, y resucitó.

3) Por la Misericordia de Dios, No por Nuestras Obras

Terminamos mencionando el tercer aspecto de la naturaleza de Dios que explica nuestro nuevo nacimiento, y mencionando lo opuesto, que sería tratar de explicarlo como el resultado de nuestras obras. Versículo 5: “El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración”.

Misericordia. Si usted ha nacido de nuevo, es por la misericordia de Dios. Dios es misericordioso. Nosotros no merecemos nacer de nuevo. Somos duros y resistentes, y estamos muertos espiritualmente. Dios hubiera sido justo si nos hubiera desechado. “Pero Dios, que es rico en misericordia […], 5 aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo” (Efesios 2:4-5). A su misericordia le debemos nuestra nueva vida, nuestro nuevo nacimiento.

No es debido a Nuestras Mejores Obras o Mejores Intenciones

Dios es bondadoso. Dios es amoroso con la humanidad. Dios es misericordioso. Así es como nacemos de nuevo, Dios lo hizo. Pablo pudo haberlo dejado así. Haciendo solo declaraciones positivas. Pero no lo hizo. Dijo en el versículo 5: “El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho”. Pablo conoce nuestras inclinaciones. Tendemos a pensar que si algo bueno nos pasó, debe ser porque hicimos algo bueno, él lo sabe, y nos advierte.

Cuando piense acerca de la salvación por el nuevo nacimiento, no piense de esa manera. Fíjese cuidadosamente, Pablo no dice: «Esta salvación no se debe a las obras hechas en el legalismo», dice: «esta salvación –este nuevo nacimiento- no es “por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho”». No solo están excluidas nuestras peores obras y peores intenciones, incluso nuestras mejores obras y mejores intenciones. Ellas no nos hicieron regenerarnos, no nos hicieron permanecer regenerados; haber sido regenerados hizo que hiciéramos obras de justicia.

No es debido al Bautismo

Esta es una de las razones por las que no creo que el “lavamiento de regeneración”, en el versículo 5, se refiera al bautismo. Las buenas obras no nos hacen nacer de nuevo, sean la circuncisión en el antiguo pacto, o el bautismo en el nuevo pacto. La bondad de Dios, el amor de Dios. La misericordia absolutamente gratuita de Dios, explica nuestro nuevo nacimiento. No es el bautismo, ni ninguna obra hecho por nosotros en justicia. El nuevo nacimiento viene y trae consigo obras de justicia, no a la inversa.

Sométanse Alegremente a la Misericordia de Dios

Que Dios les dé ojos para ver que nada puede hacerles más humildes y nada puede hacerles más felices que la verdad de haber nacido de nuevo, no por algo que hayan hecho, sino por la misericordia de Dios. Sométanse a él, y alégrense.

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