Usando los dones en proporción a la fe, parte 2

Ayudando a las personas con todo nuestro corazón por gracia mediante la fe

Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional.  Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto" 3 Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.  4Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros.  6 Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; 7 si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría.

Si usted fuera uno de los rehenes sentados en un pleito judicial en algún lugar de Iraq con cinco encapuchados armados delante suyo, cuatro con fusiles, y uno con un cuchillo, usted pudiera, como último recurso decir: "misericordia, misericordia. Por favor, tengan misericordia". En ese momento usted no les estaría diciendo: "Sí, merezco ser decapitado, sin embargo, les pido misericordia". Al contrario, usted quizás cree, justamente, que usted no sirve para ser decapitado por estos hombres. Quizás, al decir "Misericordia, misericordia, por favor tengan misericordia", quiere decir: "aunque no creo que merezca morir de esta manera, sin embargo, no apelo a la justicia. No apelo a lo que merezco. Apelo a la misericordia". La justicia le liberaría, pero sus captores no la ven de esa forma. Así que usted no apela a ella. Está probando otra apelación: la misericordia.

Cuánto más entonces, apelará a la misericordia cuando esté ante un juez que es justo y bueno, y quien le ha encontrado culpable de un crimen serio, y usted realmente es culpable. Usted dirá: "Sé que soy culpable. Cometí el crimen. No tengo excusas. Así que no pido justicia. La justicia me condenaría, y con derecho. Solo pido: ¿puede la corte tener misericordia en mi caso?".

Y si ocurre, si contra toda expectativa, el juez le da misericordia en lugar de justicia, y le libera, usted llora de gozo mientras camina saliendo hacia donde brilla el sol, hacia los dulces aires de la libertad.

Ese es el tipo de persona de quien Pablo habla mientras comienza Romanos 12. Cuando en el versículo 1 dice: "Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios...". Quiere decir que todo lo que había dicho en Romanos 1-11 es una descripción de las misericordias de Dios. Este es el fundamento de la nueva vida que Dios quiere que ustedes vivan ahora. Estas misericordias satisfacen la justicia de Dios porque él derramó su ira en la muerte de su Hijo Jesús "a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús" (Romanos 3:26).

Ahora, dice en Romanos 8:1: "Por consiguiente,    no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús". Por tanto, como hemos confiado en Cristo para la remoción de la ira de Dios y para el perdón de pecados, y para que declare que nosotros, los impíos, somos justos, Pablo ahora nos dice en Romanos 12:1: "Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios... ".

Todo en este capítulo fluye desde la fuente de la misericordia de Dios a través del corazón que está quebrantado por su pecado, y que atesora la misericordia de Dios más que nada en el mundo. Cuando Pablo dice: "os ruego por las misericordias de Dios. . ." Quiere decir: si han probado estas misericordias y las atesoran como deben, entonces vivirán de esta manera.

Así que no vean a este capítulo como reglas para ganar el favor de Dios. Véanlo como el resultado de disfrutar las misericordias de Dios. Dios da gratuitamente su favor. Usted no lo puede ganar. Usted solo puede rechazarlo o atesorarlo. Si lo atesora, no será conforme a este mundo, sino que será transformado en la renovación de su mente. Toda la vida cambiará. Ese es el mensaje del versículo 2. Su mente que depende de la misericordia, que ama la misericordia, atesora la misericordia, ahora podrá discernir y aceptar cuál es la voluntad de Dios.

La Humildad y Sencillez de Mente Caracterizan a que Ama la Misericordia

Y lo primero que Pablo dice acerca de esta mente dependiente de la misericordia, y que atesora la misericordia es que no tiene un concepto demasiado elevado de sí misma. Versículo 3: "Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar. . .". La sencillez y la humildad son la primera característica de aquellos que han estado ante la silla del juicio de Dios, mereciendo el infierno, y escuchando las palabras: "no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús. Son libres de irse. Y antes que se vayan, sepan que les he adoptado en mi familia eterna. Y ahora mi Hijo irá con ustedes durante toda la vida para ayudarles a vivir como herederos (atesoradores de la misericordia) de todo lo que soy y poseo como Dios".

La humildad y sencillez de mente caracterizan al amante de la misericordia. Y lo contrario a tener un concepto demasiado elevado de nosotros mismos en el versículo 3 es esto: ". . . sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno". Y él quiere decir: fe en Cristo.

En otras palabras, la verdadera medida de ustedes mismos es su medida de Cristo. Dice Pablo: piensen de sí mismos de acuerdo a la medida de su fe. El ego debe estar de acuerdo con la fe. El ego está definido por la fe en Cristo. Y la fe es mirar más allá de nosotros mismos hacia Cristo y su misericordia. Si Cristo es más para usted, entonces usted es más. Si Cristo es menos para usted, entonces usted es más. Su medida personal crece y cae con su medida de él. Su valor de él es el valor que tiene de sí mismo.

Este es el significado de humildad cristiana. Es un tipo de auto-olvido producido por una actitud que atesora a Cristo. La alternativa cristiana a tener un concepto demasiado elevado de nosotros mismos es principalmente tener un concepto elevado de Cristo. Pensar en nosotros mismos producirá orgullo o desesperación. Y los dos sentimientos son formas de incredulidad. La alternativa al orgullo en el evangelio no es la simple auto-condenación, sino la exaltación de Cristo. El triunfo cristiano sobre el orgullo es la fe. La actitud cristiana que atesora a Cristo (especialmente a la misericordia de Cristo), por encima de toda la alabanza de los hombres y por encima de todos los placeres de la tierra, es el triunfo de la humildad cristiana.

Los Dones Espirituales Según son Vistos a Través de los Lentes de la Humildad que Atesora a Cristo

Ahora, hoy hemos arribado a los versículos 7-8. Esta es la lista que hace Pablo de los dones espirituales. Ya lidiamos con el don de profecía (en el versículo 16), y ahora hay seis más. La razón por la que he dedicado tanto tiempo enfatizando la humildad que atesora a Cristo y que ama la misericordia, es que este énfasis me da el enfoque de los versículos 7 y 8. No creo que los versículos 7 y 8 comunicarán lo que Pablo quiere decir a menos que los veamos a través de los lentes de la humildad que atesora a Cristo.

Esto es lo que quiero decir. No hay un verbo principal en la oración que va desde el versículo 6 hasta el 8. Todas las traducciones tienen que añadir uno. Así, por ejemplo, la LBLA, dice:

Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría.

El problema con añadir simplemente "usémoslos" es que no significa mucho en el versículo 7: "si el de servicio [usémoslo], en servir; o el que enseña [usémoslo], en la enseñanza; el que exhorta [usémoslo], en la exhortación". Parece no tener sentido. ¿Para qué decirnos: "use su don en el servicio, y utilice su don de enseñanza en la enseñanza, y utilice su don de exhortación en la exhortación"? ¿Dónde más los usaríamos?

Así que estoy sugiriendo que Pablo no está diciendo simplemente "úsenlos", sino "úsenlos con humildad". Úsenlos como la expresión de la fe dependiente de la misericordia. Úsenlos como el resultado de Atesorar a Cristo. Hago esta sugerencia porque: (1) simplemente decir "sirvan, en servir", parece hueco y porque, (2) toda la fuerza del capítulo hasta ahora está sobre la humildad dependiente de la misericordia y la sencillez de la mente renovada en Cristo.

Así que mi paráfrasis de los versículos 6-8 sería:

Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; 7si el de servicio, usémoslo con humildad dependiente de la misericordia en servir, o el que enseña, que use su don de enseñanza con humildad dependiente de la misericordia en la enseñanza; 8 el que exhorta, que exhorte con humildad dependiente de la misericordia en la exhortación; el que da, que dé con humildad dependiente de la misericordia y además con liberalidad, el que dirige, que dirija con humildad dependiente de la misericordia y además con diligencia; el que muestra misericordia, que muestre misericordia con humildad dependiente de la misericordia y además con alegría.

¿Por qué es Crucial la Humildad para los Dones Espirituales?

Ahora veamos dos razones por la que este enfoque a la humildad es tan crucial para Pablo aquí en su lista de dones.

1. La Unidad en la Diversidad Requiere una Humildad que Ame la Misericordia, y que Dependa de la Misericordia

Primero, fíjese que todos estos dones implican que alguien será la parte receptora de estas dádivas. Vea el versículo 7. Si alguien está sirviendo, alguien está en necesidad de servicio. Si alguien está enseñando, alguien sabe menos y está siendo enseñado. Versículo 8: Si alguien está exhortando, alguien necesita la exhortación. Si alguien está dando, alguien está en necesidad de ayuda. Si alguien está dirigiendo, alguien está siendo dirigido. Si alguien está mostrando misericordia, alguien está herido y necesita misericordia.

Usted ve inmediatamente la necesidad de humildad. Humildad para dar sin orgullo; humildad para recibir sin autocompasión. Dios ha deseado que haya diversidad en el cuerpo de Cristo. Esto es evidente en el versículo 3, donde dice que Dios distribuye diferentes medidas de fe. Y es evidente en los versículos 4-5 donde dice que la iglesia es como un cuerpo humano con diferentes miembros. Dios planifica la diversidad en la iglesia, aun la diversidad espiritual. Y creo que la razón fundamental es que cuando diversas personas armonizan por el poder y la misericordia de Cristo, Cristo es más exaltado que si las personas estuvieran unidas en Cristo siendo todas iguales.

Pero la unidad en la diversidad es imposible sin la humildad que ama la misericordia, que depende de la misericordia, que atesora a Cristo. Y es más necesaria en aquellos que parecen tener fuerzas (los que sirven, los que enseñan, los exhortan, los que dan, los que dirigen, los que muestran misericordia). Todos ellos parecen estar actuando con mucha fuerza. Todos ellos se relacionan con otros que necesitan su ministerio. Y ese es un lugar peligroso para estar. Puede llevarles rápidamente hacia el orgullo.

Por esta razón es que creo que Pablo no ha terminado su énfasis sobre la humildad en el versículo 3 cuando comienza a enumerar los dones en los versículos 6-8. Su idea central es: las personas dependientes de la misericordia, que aman la misericordia, que atesoran a Cristo, que fueron salvadas por la misericordia de Dios, están siendo renovadas en sus mentes, y lo primero que menciona es: no tienen más alto concepto de sí mismos que el que debieran. Y ahora dice: todos ustedes que usan sus dones para otros, háganlo con profunda humildad, sabiendo que ustedes también dependen de la misericordia. Es decir, háganlo en proporción a la fe (vv.  3, 6); háganlo dependiendo de Cristo como niños.

Por tanto, Bethlehem, seamos un cuerpo de sirvientes unos de otros dependientes de la misericordia, amantes de la misericordia, atesoradores de Cristo Sirvan, enseñen, exhorten contribuyan, dirijan, muestren misericordia. Y en todo, sepan que todo lo que tienen y son, lo tienen y son por la sorprendente misericordia de Dios.

2. La Humildad Cristiana Es una Felicidad en Cristo que Nos Hace Olvidarnos de Nosotros Mismos

Esto nos deja una última razón para ver por qué Pablo enfatiza la humildad que ama la misericordia en esta lista de dones. Porque la humildad cristiana es una felicidad en Cristo que nos hace olvidarnos de nosotros mismos. Y esta felicidad humilde en Cristo es exactamente la que libera el tipo de ministerio que Dios valora (el espíritu y actitudes de ministerio, no solo sus tareas y funciones). Esta humildad libera el espíritu y actitudes de ministerio que ama mejor a las personas y exalta mejor a Cristo.

Recuerde, la humildad no es principalmente la auto condenación (hay mucho que condenar en nosotros mismos, y si lo pensamos bien, debiéramos condenarnos), pero con este tipo de auto-enfoque se puede hacer muy poco ministerio. El ministerio es liberado por el lado positivo de la humildad: la sobreabundancia del gozo humilde en la misericordia de Cristo. Recuerde, lo opuesto al orgullo es principalmente atesorar a Cristo. El tipo de ministerio en que Pablo quiere que todos estemos involucrados no es el ministerio calculado, cuidadoso, medido, auto-protector, y que avanza por sí mismo. Quiere que seamos libres y fervientes y pródigos. Esto solo ocurre en los corazones humildes que se olvidan de sí mismos, que sobreabundan con gozo en Cristo.

No Es Solo que Usemos los Dones, Sino Cómo los Usemos

Creo que por esta razón Pablo ha roto su patrón en los últimos tres dones del versículo 8. En lugar de decir "el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, que dirija; el que muestra misericordia, que muestre misericordia", que es lo que había estado diciendo, dice: "el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría”.

Lo que le importa a Dios no es solo que usemos nuestros dones, sino cómo los usamos, el espíritu, la actitud. Lo que importa no es solo que demos y dirijamos y mostremos misericordia. Lo que importa a Dios es la liberalidad y la generosidad en nuestro dar. Lo que importa a Dios es la pasión y el fervor y la diligencia en nuestro liderazgo. Lo que importa a Dios es la alegría y el gozo en nuestra misericordia.

Y mi énfasis (y creo que es el énfasis de Pablo), es que estas actitudes son el resultado sobreabundancia de la humildad que depende de la misericordia, que ama la misericordia, que nos hace olvidarnos de nosotros mismos, que atesora a Cristo.

¿No es lo que necesitamos Bethlehem? ¿Y no es lo que el mundo necesita? No solo filantropistas. No solo líderes. No solo bienhechores de los pobres. La iglesia y el mundo necesitan personas que hayan temblado ante la corte de Dios como pecadores culpables, quienes hayan escuchado el gozoso sonido de la misericordia desde el banco del Juez: "Usted es libre para irse; mi Hijo pagó su deuda"; usted es por tanto, una persona que ama la misericordia, que depende de la misericordia, que atesora a Cristo; y quien, por tanto, sobreabunda no solo con contribuciones que le hacen olvidarse de sí mismo, abundantes; y quien no solo dirige, sino que dirige con una diligencia y una pasión por la causa de Cristo que le hace olvidarse de sí mismo; y quien no solo hace misericordia, sino que ama la misericordia y la ejerce con un gozo que le hace olvidarse de sí mismo.

Esto es lo que necesitamos porque es lo que mostrará cuán valioso es Cristo. Él recibe la gloria, nosotros el gozo.

Una Canción a Partir del Romanos 12:7-8

Oh Jesús, quita mi joroba
Por pensar demasiado en mí,
Y mata mi orgullo, y desde este día
Con misericordia hazme libre.

Oh Jesús, concédeme el don de ver
El Tesoro que tú eres,
Y mientras la noche me eclipsa,
Oh, sé mi Estrella de la Mañana.

Y ahora si debo servirte, o dirigir,
O dar, o mostrar misericordia,
Oh Jesús, que mi amor sea liberado,
Y como un río fluya.

Oh Jesús sé el tesoro de
mi corazón y de todo lo que hago,
Y que el río de mi amor
solo te exalte a ti.

Letra de John Piper
© 2004 John Piper

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