Todos compareceremos ante el tribunal de Dios

Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. 13 Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.

En Romanos 14 hay mucho más en juego que el tratarnos amorosamente o no, cuando no estamos de acuerdo acerca de qué comer, qué beber, o de qué días celebrar. Esos son los asuntos superficiales.

Los vimos en Romanos 14:1-2, “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. 2Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres” Los vimos de nuevo en el versículo 5, “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente”. Los veremos de nuevo en el versículo 21, “Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite”.

Pregunta: ¿Por qué Tanto Lío?

La preocupación de Pablo, a un nivel, es que no nos juzguemos ni nos menospreciemos los unos a los otros a causa de estos desacuerdos. Versículo 3: “El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido”. Todo esto parece un poco superficial al principio, externo, menor, poco importante--¿carnes, legumbres, días, vino? ¿Por qué molestarnos con estos asuntos que no son esenciales? ¿Acaso aquí, al final del libro, se está metiendo Pablo en un aprieto y solo está tratando de allanar unos cuantos baches restantes?.

Hasta ahora ha habido unos cuantos indicios de que está en juego algo más que un allanamiento relacional. Pablo lo ha elevado todo inmensamente al introducir las verdades más contundentes acerca de Dios, de Cristo, de la salvación. En el versículo 3 nos dice que no juzguemos al débil porque “Dios le ha recibido” (la doctrina de que la justificación es  por la fe, y no por carnes o vegetales). En el versículo 4 dice, “Para su propio señor está en pie, o cae” (la doctrina del juicio final con las amenazantes palabras de permanecer en pie o caer). Luego agrega la doctrina de la gracia preservada por Dios en el versículo 4b: “pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme”. Y después, en el versículo 8 relaciona el asunto de las carnes, los vegetales, los días y el vino; con la vida, muerte y resurrección de Cristo: “Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos”.

Respuesta: La Vida Eterna Está en Juego.

Todo esto es un poco inestable. Pablo, ¿por qué eres tan serio acerca de las carnes, los vegetales, los días, y el vino? La respuesta a esto es chocante y controversial, en la mente de Pablo lo que está en juego es la vida eterna. Él está previendo la posibilidad de que algunos que se profesan creyentes (a quienes caritativamente llama hermanos) podrían ser destruidos si la iglesia no aprende a amarse unos a otros en estos asuntos menores de la conciencia.

Hoy, solo lo señalaré, y lo retomaré más completamente en los próximos dos mensajes, si Dios quiere. Pero quiero que sientan el peso de lo que Pablo ve que está en juego en estos versículos. Solo observen brevemente el versículo 20: “No destruyas la obra de Dios por causa de la comida” y el versículo 23: “Pero el que duda sobre lo que come, es condenado”. Estas son palabras muy serias: ‘destruir’ y ‘ser condenado’.

Voy a tratar de demostrar en las semanas venideras que la intención de Pablo es esta: Si somos poco cuidadosos con las conciencias de los otros, y les dañamos, causando que actúen contra sus propias conciencias y tomen a la ligera actuar con seguridad de convicción o no; entonces podemos llevar a alguien a volverse espiritualmente desalmado, a forzar la fe, y parecer. Es la misma preocupación que Pablo tiene en 1ra a Timoteo 1:19 donde insta a Timoteo a seguir “manteniendo la fe y buena conciencia”. Y después agrega con total seriedad, “desechando la cual [la buena conciencia y la fe] naufragaron en cuanto a la fe algunos”. Eso es lo que está en juego en Romanos 14.

Surge la cuestión de la seguridad eterna, en la que yo creo. Surge la cuestión de si es cierta la efectividad salvadora de la cruz de Cristo, en la que yo creo. Así que espero que ustedes sigan adelante conmigo en estas próximas semanas. El cómo nos relacionamos entre nosotros respecto a diferencias no esenciales es un asunto esencial. Ello puede llevar a una persona al cielo o al infierno.

Tomemos hoy los versículos del 10-13 y veamos a Pablo lidiar con este importante tema: Cómo lidiar con las cosas que no son importantes. Él da un mandamiento o exhortación prohibitiva. Luego lo explica. Y después da el mismo mandato, pero esta vez motivando a la acción, no impidiéndola. Observemos esos tres pasos.

El Mandamiento Prohibitivo: No Juzgues o Menosprecies a Tu Hermano.

Primero, el mandato en el versículo 10: “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano?”. Ahora bien, estas son preguntas, pero el sentido de la exhortación está claro: ‘No juzgues a tu hermano y no menosprecies a tu hermano’. Él ya ha dicho esto en el versículo 3: “El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come”. Así que el tema trata sobre juzgar y despreciar a causa de desacuerdos en cosas no esenciales como la carne y los vegetales. Algunos creen que en Cristo están libres para comer cualquier cosa. Otros discrepan.

Tomo esta frase “¿Por qué juzgas a tu hermano?” como que significa: Primero, no critiquen a su compañero creyente sin poner de manifiesto un amor fraternal. En otras palabras, estoy dejando lugar a las amonestaciones bíblicas para corregirnos, amonestarnos, y reprendernos los unos a los otros (2da a Timoteo 2: 25; 1ra a Tesalonicenses 5:14; 2da a Timoteo 4:2). Y segundo, lo tomo como que significa, no juzguen a su hermano como incrédulo debido a esas cosas que no son esenciales.

Y luego tomo esta frase “¿Por qué menosprecias a tú hermano?” como que significa: no traten a su hermano con desdén y sin un amor fraternal. Y no den la impresión de que no son “creyentes”. La palabra “hermano” en el versículo 10 tiene la intención de hacernos sentir el efecto que debería existir en nuestras interrelaciones.

Así que el mandamiento está claro; no juzguen o menosprecien a sus compañeros creyentes tratándolos como si no fueran creyentes o criticándoles sin manifestar un amor fraternal. En otras palabras, cuando es necesario juzgar -es decir, corregir, amonestar, o reprender- háganlo de la forma que Pablo dice que lo hagan en Galatas 6:1 y de la manera en que Jesús dice que lo hagan en Mateo 7:5. Pablo dijo, “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”. Eso es exactamente lo que quiso decir Jesús cuando dijo, “¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Todos sabemos por la Biblia que debemos tener una opinión acerca de lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, lo que edifica y lo que no edifica, lo sabio y lo necio, lo amable y lo cruel. Pero hay una forma de hacer esto sin juzgar a nadie. Y ese es el mandato de Pablo en el versículo 10a.

La Explicación: Según Sus Obras, Todos Serán Juzgados Por Dios

Ahora viene la columna que soporta este mandamiento, la explicación. Versículo 10b-12: “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? [¡Es decir, no lo hagas!] Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios. 11 porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. 12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.” De modo que dice dos veces que seremos juzgados por Dios: Versículo 10b: “Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios”. Y versículo 12: “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”. Y junto a estos textos utiliza una cita del Antiguo Testamento sacada de Isaías 45:23 para apoyarse en el versículo 11: “Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios”.

Lo que Pablo enfatiza en estos versículos es “todos” y “toda”. Versículo 10b: “todos compareceremos ante el tribunal de Dios”. Y en el lenguaje original el “todos” al frente de la oración es enfático. Luego el versículo 11: “Ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios”. No algunas, sino todas. Después, en el versículo 12: "De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”. Todos y toda. Así es como lo enfatiza. Y quiere decir que todos y cada uno, al sonido de su voz, darán individual y personalmente cuenta a Dios de su vida.

“…todos compareceremos ante el tribunal [bēmati] de Dios”. Tal como Pablo compareció ante “el tribunal” (bēma) de Galión en Corinto, y como compareció ante el “tribunal” (bēmatos) de Festo en Cesarea, así ustedes y yo compareceremos ante el tribunal del Creador del Universo. Ustedes no son un número estadístico, fueron creados personalmente por Dios por una razón, darán cuenta de cómo han cumplido el propósito de Dios para ustedes en la tierra (o sea, confiar en él, amarle, obedecerle, y mostrar su excelencia en el mundo). Ustedes darán cuenta individualmente ante Dios.

Hay varias imágenes de este juicio final en el Nuevo Testamento. Examinemos una para que podamos sentir, le ruego a Dios, el peso de esto de modo que tenga el efecto que Pablo quiere que tenga. He aquí Apocalipsis 20:12-15, note que hay libros con  nuestras acciones escritas en ellos y que hay otro libro de la vida con los nombres de todos los que están en Cristo -el Libro de la Vida del Cordero que fue inmolado- (Apocalipsis 13:8).

“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”.

Hay libros en el cielo con las acciones de todos los seres humanos registradas en ellos. Todos seremos juzgados según estos libros. Pero solo aquellos cuyos nombres están en el Libro de la Vida del Cordero que fue inmolado escaparán al lago de fuego. ¿Qué significa esto? Creo que significa primero, que nadie será salvo mediante sus obras. Si una persona no pertenece a Cristo (si no ha confiado en la sangre del Cordero, el Hijo de Dios, para estar en Cristo, vestido con la justicia de Cristo) entonces los libros son libros de condenación. Solo de condenación. Como Pablo dijo: “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Nadie es salvo por el examen de sus actos.

¿Pero significa eso que los libros carecen de utilidad cuando se llega al juicio de aquellos cuyos nombres están en el libro de la vida? No lo creo así. Cuando Pablo dice en Romanos 2:6: “[Dios] pagará a cada uno conforme a sus obras”, no quiere decir que las obras nos salvan; sino que confirman que somos salvos. Los frutos no hacen que un árbol sea bueno. Los frutos demuestran que el árbol es bueno. Para los creyentes cuyos nombres están escritos en el Libro de la Vida, los otros libros se vuelven libros de confirmación, y no de condenación.

Esto no quiere decir que habrá más buenas obras que malas en los libros de los creyentes. Ciertamente esto no fue cierto para el ladrón de la cruz. Significa que allí estarán registrados los cambios que demuestran la realidad de la fe, la realidad de la resignación. Habrá suficiente evidencia de gracia para que Dios sea capaz de hacer una demostración pública de lo que está en los libros y verificar la veracidad del renacimiento de quienes están escritos en el libro de la vida. Nadie es salvo basándose en sus obras. Pero todo el que es salvo hace nuevas obras. No a la perfección, pero con humildes ansias de alcanzar una mayor santidad.

De modo que Pablo está diciendo: ‘No juzgues a tu hermano y no menosprecies a tu hermano porque todos serán juzgados según sus obras’. La manera en que trataron a su hermano será escrita, y en el fin será sacada a colación para mostrar si realmente volvieron a nacer y confiaron en Cristo. ¿Hicieron juicios a la ligera, o fueron misericordiosos? Cuando Santiago dice en Santiago 2:13: “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”. Lo que quiere decir es lo que quiso decir Jesús cuando dijo: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5:7), y cuando dijo, “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12), y cuando dijo, “Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido” (Mateo 7:2).

Cuando su vida extiende y canaliza la gracia del perdón de Dios en Cristo hacia otros, está claro que usted el recipiente de la gracia del perdón de Cristo (Lucas 7:47-50; Efesios 4:32). El misericordioso recibirá misericordia en el juicio, no porque la misericordia se gana la misericordia, sino porque tratar a otros con la misericordia de Cristo muestra que usted ha recibido y confiado en la misericordia de Cristo. Su nombre está en el Libro.

Pero si juzga y lo hace sin efecto fraternal, o menosprecia a su compañero creyente sin afecto fraternal, si no es movido por la misericordia y el deseo de perdonar; entonces debería temblar y buscar confirmar mediante la fe en Cristo que su nombre está escrito en el libro de la vida.

Concluyo repitiendo el mandamiento prohibitivo y dando su expresión activa. Versículo 13: “Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros”, esta es la reafirmación prohibitiva del versículo 10. Ahora percátese de la forma en que Pablo expone la alternativa activa. “… más bien decidid [¡en griego la palabra es “juzguen”!] no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano”

El Mandamiento Activo: Ama a Tu Hermano

Pablo invierte la palabra “juzgar” al usar la palabra “juzguen” activamente: ‘No nos juzguemos los unos a los otros, sino más bien juzguemos entre todas las formas posibles de relacionarnos los unos con los otros y decidan esto: No poner tropiezo u ocasión de caer al hermano en su camino al cielo. Simplemente: amen a su hermano, no lo juzguen. Puede que tengan que corregirlo, amonestarlo, o reprenderlo. Pero que se muestre el afecto fraternal. Ayúdenle a llegar al cielo, no se lo hagan más difícil. Y hagan lo que hagan, no lo destruyan. A esto nos referiremos la próxima semana.

Por ahora, Bethlehen, no se juzguen unos a otros acerca de cosas no esenciales (carnes, vegetales, días, vino, etc.). Más bien, que cada uno de nosotros, debido a la acuciante misericordia, gracia y paciencia que hemos recibido mediante la sangre de Cristo, decidamos esto (juzguemos esto) no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. Amén.

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