¿Qué ocurre cuando morimos? Glorificados y libres en la nueva tierra

Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. 19 Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza 21 de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. 22 Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora. 23 Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. 24 Porque en esperanza hemos sido salvos, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve? 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

¿Por qué Dios Reveló lo que Sucedería Cuando Muriéramos?

Dios nos reveló en la Biblia lo que sucedería cuando muriéramos porque si conocemos lo que nos sucederá cuando muramos no tendremos temor y nos sentiremos llenos de esperanza y confianza, y expectantes. Y cuando el miedo se va y la esperanza en Dios sobreabunda, vivimos diferentes. Nuestras vidas muestran que nuestro tesoro en Dios es más precioso que las fugaces atracciones del pecado

Cuando nos deleitamos en la esperanza de la gloria de Dios (Romanos 5:2), no nos apoyamos en los pecaminosos placeres del momento. No somos absorbidos por los anuncios que dicen que el que tiene más juguetes gana. No dedicamos nuestras mejores energías a hacernos tesoros en la tierra. No soñamos nuestros sueños más emocionantes con metas y relaciones que perecen. No nos irritamos por lo que esta vida falla en ofrecernos (matrimonio, riquezas, salud, fama).

Al contrario, nos gozamos en la maravilla de que el Señor y Gobernador del universo nos ama y nos ha destinado para gloria, y está obrando infaliblemente para llevarnos a su reino eterno. Vivimos para satisfacer las necesidades de otros porque Dios vive para satisfacer nuestras necesidades. Amamos a nuestros enemigos, y hacemos bien, y bendecimos a los que nos maldicen, y oramos por los que nos desprecian, porque nuestra recompensa en lo cielos es mayor y no estamos esclavizados a los placeres mezquinos que se reciben al dar mal por mal.

Y todo esto proviene de nuestra esperanza inconmovible. Cuando usted conoce la verdad acerca de lo que sucede cuando muere, y la cree, esa verdad le hace libre. Libre de los estúpidos, fugaces, superficiales y suicidas placeres del pecado.

Predico estos mensajes para liberarles para la gloria de Dios.

En este cuarto mensaje de la serie, quiero hablar acerca del fin, del estado eternal ¿Dónde terminará todo? Antes de que veamos nuestro texto en Romanos 8, permítanme dar una respuesta a partir de otro lugar en la Biblia y plantear un problema que creo es respondido en nuestro texto.

Apocalipsis 21:1-4

Veamos primero Apocalipsis 21:1-4. Juan dice que habrá una nueva tierra y un nuevo cielo que vendrán, y Dios hará su morada eterna entre los hombres de la nueva tierra.

Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. 2 Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo. 3 Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y El habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. 4 El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.

Esta es una hermosa imagen de lo que se avecina: una nueva tierra, el pueblo viviendo allí sin muerte, sin dolor, sin lágrimas. Y lo mejor de todo, Dios no estará lejos, sino que montará su tienda en medio nuestro, y morará entre nosotros para siempre.

“El Primer Cielo Y La Primera Tierra Pasaron”

La pregunta que surge aquí es: Cuando Juan dice en el versículo 1: “el primer cielo y la primera tierra pasaron” (vea Mateo 24:35), ¿quiere decir que la tierra en que vivimos y el cielo sobre nuestras cabezas será totalmente desecho y que Dios rehará una creación totalmente nueva? Es una pregunta como la que formulamos hace dos semanas con relación a nuestros cuerpos de resurrección: ¿Dios nos resucitará o rehará una nueva creación de cuerpos totalmente nuevos para nosotros? Argumenté a favor de la continuidad de nuestros cuerpos ahora y nuestros cuerpos en la resurrección. Y es lo mismo que defenderé en relación a la Tierra.

Los Cielos y Tierra Actuales, “Serán Destruidos”

Pero, ¿qué quiere decir Juan al contarnos que “el primer cielo y la primera tierra pasaron”? Pedro, en su segunda carta dice algo similar, pero aun más descriptivo. En 2da de Pedro 3:10-13, Pedro describe cómo la Tierra y los cielos actuales “pasarán”.

Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, 12 esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! 13 Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.

Pedro dice que nuestra gran esperanza para el estado final de la eternidad son los cielos nuevos y la nueva tierra donde mora la justicia –lo mismo que dice Juan en Apocalipsis 21. También habla de los cielos que pasarán (v.10). Y va más allá, y dice tres veces que habrá destrucción del mundo presente. Versículo 10: “los elementos serán destruidos con fuego intenso”. Versículo 11: “todas estas cosas han de ser destruidas”. Versículo 12: “¡…los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor!”.

La pregunta, entonces es: ¿Significa que la tierra donde vivimos y los cielos bajo los que vivimos serán totalmente desechos? ¿Comenzará Dios una creación totalmente nueva?

¿Qué Significan “serán destruidas” y “pasarán”?

Primero, yo diría que cuando Apocalipsis 21:1 y 2da de Pedro 3:10 dicen que la tierra y cielos actuales “pasarán”, no tiene que significar que dejarán de existir, pudiera querer decir que habrá un cambio tan radical en ellos que su condición actual pasará. Pudiéramos decir: «la oruga pasa y emerge la mariposa». Hay un verdadero pasó y una verdadera continuidad, una relación real. O pudiéramos decir, «pasa el renacuajo y emerge la rana».

Y cuando 2da de Pedro dice que estos cielos y esta tierra “serán destruidos”, no necesariamente tiene que implicar el cese de la existencia. Pudiéramos decir «la inundación destruyó muchas granjas». Pero no queremos decir que dejaron de existir. Pudiéramos decir que las inmediaciones de Mt. St. Helens fueron destruidas. Pero cualquiera que va allá ahora y ve el resurgimiento sabría que la palabra “destruidas” no significó el cese de existencia.

Y por eso, lo que Pedro bien pudo querer decir es que en el fin de esta Era habrá eventos catastróficos que traerán el fin a esta época y a este mundo tal como los conocemos –no que dejarán de existir, sino que todo lo malo será eliminado, y se limpiará como por fuego y se preparará para una época de gloria y justicia y paz que nunca terminará.

Bueno, pudiera querer decir eso Pero, ¿es realmente lo que dice?

Romanos 8: Cuatro Evidencias de una Creación Renovada

Ahora estamos listos para leer, con esta pregunta en mente, el texto de esta mañana en Romanos 8. Hay al menos cuatro razones en estos versículos, que sugieren que la creación que conocemos y la tierra donde vivimos no serán aniquiladas, sino renovadas para nuestro gozo eterno.

1. Dios Sometió La Creación A Vanidad En La Esperanza

En Romanos 8:19-20 Pablo dice: “Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza”.

En el versículo 19 él describe a la creación –los cielos y la tierra- teniendo anhelos y expectativas. Algo se acerca que hace que la creación se pare sobre la punta de sus pies esperando que algo bueno le suceda. Entonces, el versículo 20 da parte de la razón por la cual la creación está tan llena de anhelos y expectativas, a saber, por la vanidad de la creación –la corrupción, y los desastres, y las enfermedades, y el dolor- que es una maldición temporal que Dios puso sobre la creación, pero se acerca una gran esperanza: “la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza”. Dios no maldijo permanentemente a la creación con vanidad. Lo hizo “en esperanza”.

Esto significa que la creación no está destinada a aniquilación, sino a restauración. Él la sujetó en esperanza.

2. La Creación Será Liberada De La Corrupción

La segunda razón que Pablo da y por la que no debemos esperar que la creación sea aniquilada, se encuentra en el versículo 21 (el contenido de la esperanza). “la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios”.

La creación no está destinada para la aniquilación. Es destinada para la liberación. Será libertada de la “esclavitud de la corrupción” –la vanidad a la cual Dios le sujetó en esperanza. Creo que esta es la declaración más clara de todas para mostrarnos que los cielos no “pasarán” o serán “destruidos” en el sentido de dejar de existir. Pablo lo dice con claridad, serán libertadas de la corrupción. La vanidad será destruida. Las cadenas de la corrupción serán consumidas en el fuego purificador, liberador del juicio de Dios. Pero la tierra permanecerá. Y no habrá más corrupción. No habrá más vanidad. No habrá más llanto, o dolor, o muerte.

3. La Creación Está Sufriendo Dolores De Parto

El tercer argumento que Pablo plantea contra la aniquilación de la creación presente, se encuentra en el versículo 22: “sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora”.

Él dice aquí que la agitación de la creación es como los dolores de parto durante las últimas etapas del embarazo. En otras palabras, algo está a punto de surgir de la creación, no en lugar de la creación. La creación no será aniquilada y recreada sin continuidad. La tierra dará a luz, como una madre en parto (por medio de las convulsiones de fuego y los terremotos y volcanes, y las pestes y el hambre), una nueva tierra.

Jesús utilizó la misma imagen de dolores de parto cuando dijo (en Mateo 24:7-8): “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. 8 Pero todo esto es sólo el comienzo de dolores [literalmente dolores de parto]”.

La tierra es como una madre a punto de dar a luz una nueva tierra donde la justicia morará y donde Dios reinará en medio de su pueblo.

4. La Redención de Nuestros Cuerpos

Finalmente, Pablo da un último argumento contra la aniquilación de la tierra en el versículo 23: “Y no sólo ella [no solo el mundo natural gime], sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo”.

Este asunto es tan crucial porque él relaciona la redención de nuestros cuerpos (es decir: la resurrección y restauración de nuestros cuerpos después de una vida de dolor), con la restauración de la creación. Nuestros cuerpos son parte de esta creación presente. Lo que ocurre a nuestros cuerpos y lo que ocurre a la creación, será lo mismo. Y lo que ocurre a nuestros cuerpos no es la aniquilación, sino la redención: “aguardando […] la redención de nuestros cuerpos”. Nuestros cuerpos serán redimidos, restaurados, hechos de nuevo, no serán desechados. Y así será con los cielos y la tierra.

Nuestra Última Habitación: Esta Tierra Hecha de Nuevo

Así que mi conclusión es que nuestra última habitación será en la nueva tierra, que será esta tierra hecha de nuevo.

En Mateo 19:28, Jesús la llama “la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria”. La creación nacerá de nuevo. En Hechos 3:21, Pedro la llama “el día de la restauración de todas las cosas acerca de lo cual Dios habló por boca de sus santos profetas…”.

¿Y qué dijeron los profetas acerca de la nueva tierra? Isaías 11:6-11 nos da un ejemplo.

El lobo morará con el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito; el becerro, el leoncillo y el animal doméstico andarán juntos, y un niño los conducirá. 7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas, y el león, como el buey, comerá paja. 8 El niño de pecho jugará junto a la cueva de la cobra, y el niño destetado extenderá su mano sobre la guarida de la víbora. 9 No dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren el mar. 10 Acontecerá en aquel día que las naciones acudirán a la raíz de Isaí, que estará puesta como señal para los pueblos, y será gloriosa su morada. 11 Entonces acontecerá en aquel día que el Señor ha de recobrar de nuevo con su mano, por segunda vez, al remanente de su pueblo que haya quedado de Asiria, de Egipto, de Patros, de Cus, de Elam, de Sinar, de Hamat y de las islas del mar. (vea Isaías 65:25; Micaías 4:3)

Así que la historia como la conocemos llegará a un fin con Dios en el centro. Su gloria será tan brillante como para no necesitar Sol ni Luna (Apocalipsis 21:23). Y sobre la tierra habrá una gran mar de conocimiento reflejando la gloria del Señor. Y de la misma forma en que el rechazo a ese conocimiento trajo una maldición sobre la creación, así la restauración de ese conocimiento traerá bendiciones a la creación y los mismos animales serán libertados de la maldición y reflejarán la belleza del Señor.

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